STAMP, FANZINES COMPLETOS (1989 – 1992)


Stamp portada STAMP

Fanzines completos (1989 – 1992)
Libros Walden, 2014

La historia de Stamp es la historia de cinco veinteañeros a los que les gustaban las mismas cosas y que acabaron siendo amigos precisamente por ello. Miguel colaboraba en el programa de radio «Secuencias» de Rosa Pérez en Radio Cadena Española, donde pinchaba grupos independientes. Un día puso McCarthy y Fernando le escribió una carta. Miguel fue a contestarle a su propia casa en persona. Fernando conocía a Manuel desde párvulos y María era vecina del barrio y hacía un fanzine sobre los Smiths llamado «How Soon Is Now?». Por último, Javi estudiaba en la misma facultad que Manuel y María. Así, María (Talulah), Manuel (Monty), Javi (John Sillitoe), Fernando (Spock) y Miguel (Poppymice) dieron forma a Stamp, fanzine que estuvo activo desde el verano de 1989 al invierno de 1991, con tres números a sus espaldas. Además, en verano de 1992 y a modo de epílogo, publicaron un «Especial Donosti» como suplemento al fanzine Manga de Terry IV.

Plantearon cada número como un inventario de los grupos y discos que les apasionaban, desde una marcada primera persona curiosamente escondida tras el anonimato (ningún artículo anda firmado) y con el punto de mira puesto en la eclosión de sellos independientes y bandas procedentes de UK, con espacio para EE.UU., Australia, y de manera algo más residual España, cuya situación tras el huracán de La Movida lamentaban. Se hablaba y mucho de Sarah Records, de bandas como Bradford, los Smiths, McCarthy, Field Mice, Go-Betweens, Felt, Brilliant Corners o They Might Be Giants. Cada semblanza consistía básicamente en un par de párrafos en los cuales se ensalzaban las virtudes del descubrimiento en cuestión, con el fin de ganar adeptos para la causa.

En el apartado nacional, pocas cosas les llamaban la atención: Los Vegetales, El Viaje de las Flores, Los Romeos, Terry IV, Aventuras de Kirlian y poco más. Renegaban de la incipiente escena albaceteña, con Surfin’ Bichos a la cabeza, reivindicaban viejas glorias nacionales como Mari Trini y, en general, sentían cierta simpatía por algunos grupos de La Movida como Alaska y Dinarama o Golpes Bajos. También sentían respeto por locutores como José María Rey o Juan de Pablos, a quienes entrevistan, mostrándose por cierto tan críticos como ellos con la situación musical.

A la nostalgia de los apartados de correos, de los giros postales, las pesetas y las direcciones y teléfonos reales de contacto -como la de Ibón Errazkin, por ejemplo- se suma un elemento desparecido hoy día: la vasta red de fanzines existente, que llegaba hasta Japón. El intercambio entre sellos independientes y diferentes publicaciones fanzineras y su amplia distribución podía propiciar que apareciera una copia con su correspondiente flexi en el rincón más inesperado del planeta. Por España, hablan del fanzine madriileño «Caja de Sueños», en esa búsqueda constante de afinidad de gustos y caracteres.

Fiestas StampEn la edición discográfica Stamp no fueron menos y con cada número editaron su correspondiente flexi: Para el primero, incluyeron un corte de Jesse Garon & The Desperadoes y otro de Los Vegetales, para el siguiente unieron a St. Cristopher y El Viaje de las Flores, y para el último hicieron lo propio con Terry IV y Fat Tulips en un interesante intercambio cultural entre países, más aún en un momento en el que, no lo olvidemos, no existía Internet. La facción nacional de estos singles queda reeditada en un 7″ por Walden, fundamental para dar visibilidad a un grupo tan ignoto como los vallisoletanos El Viaje de las Flores.

En este afán divulgativo y de contagio de emociones, también crearon diferentes cassettes con sus recomendaciones, los llamados stampidas.

Además, para poner broche al asunto, crearon dos fiestas en Siroco: con Aventuras de Kirlian, El Viaje de las Flores y un grupo madrileño llamado K.G.B.Añade este contenido que cantaba en inglés, algo que no era muy «stamp» respecto a los grupos nacionales -y así lo expresan ellos mismos- el 14 de noviembre de 1990; y con Family, Le Mans y Terry IV el 19 de octubre de 1991, una fiesta que podría calificarse de mítica, por lo raro de ver a Family en directo y más aún fuera de su provincia de origen.

Tras el cese de actividad de Stamp, Manuel y Fernando fundaron Spicnic junto con miembros de Terry IV y Los Vegetales, siendo la cuna para grupos como Intronautas, AstrogrilsAñade este contenido, Meteoro, Alpino o Calígula 2000.

Entrevistamos a Miguel Stamp aka Poppymice aka Federica Pulla, fanático y entusiasta sin igual, coleccionista de joyonas y una de las personas más enteradas de lo que sucede aquí y allá.

Miguel Stamp con su colección de discos
Miguel Stamp con su colección de discos

¿Qué os movió a crear Stamp?
Vivir en un Madrid que no se parece a lo que es hoy. A mediados de los 80 del siglo pasado no había nada. Cuando digo nada quiero decir NADA. El panorama independiente era triste y desolador. En los pocos conciertos interesantes nos juntábamos casi los mismos pero apenas nos hablábamos. Nos conocíamos de vista y, a fuerza de vernos, llegábamos a poner motes a los personajes más interesantes (algunos divertidísimos). Sabíamos que había gente que le gustaba este tipo de música por ahí dispersa y utilizamos el fanzine para sacarlos del armario y juntarnos. Queríamos conocernos, pasar un buen rato, ver grupos que nos emocionaban y hablar de nuestras cosas. Era una reunión de scouts pero en indie.

También queríamos informar de grupos y cosas que nos parecían defendibles. La prensa musical de la época era una basura y el fanzine nos permitía hacer lo que queríamos y como queríamos. Había necesidad de defender una actitud y una manera de ver la independencia de una forma MUCHO más ingenua que ahora. En otros países, existía una red de fanzines dedicados a hacer proselitismo indie, por lo que decidimos hacer lo mismo pero AQUÍ.

¿Cómo os las apañabais para descubrir tantos grupos de fuera? ¿Y de aquí?
Una vez dentro de la red de fanzines y distribuidoras independientes era muy fácil descubrir disqueras y grupos y una cosa te llevaba a otra. Como casi todos eran buenísimos no había miedo en pedir casi a lo loco, sabiendo que, con lo que te contaba un artículo en un fanzine, ibas a descubrir una joyona. Casi todos los fanzines traían un flexi y había muchas cintas recopilatorias. Ahí encontrabas maravillas. Pero vamos, ¡hasta el NME era bueno en esa época! (algo difícil de imaginar ahora)

Aquí no existía lo independiente. La estructura montada en La Movida estaba totalmente desmantelada y nos encontrábamos en una especie de tierra de nadie y de nada. Había grupetes espantosos con producciones horripilantes y alguna gente queriendo hacer algo afín a nuestro concepto. En general, los grupos estaban dispuestos a hacer lo que fuera para ser fichados por una multi y TRIUNFAR. Querían ser famosos de forma instantánea. No existía cultura indie. Ni por asomo.

De hecho, en nuestra búsqueda por grupos STAMP dimos con un grupo con una chica al frente que nos hacía gracia. Para nuestra sorpresa, el mayor objetivo de la chica era salir en revistas para HOMBRES y, con una maqueta y un cierto tonteo por parte de una multi, se les hizo el culete Pepsi y pensaban que eran más buenos que los Pretenders. Eso para nosotros era una decepción y no encajaba en nuestra idea de la independencia.

(Nota: ese grupo fichó por la mencionada multi y tuvo un cierto éxito. La chica se convirtió en el icono sexy que tanto deseaba, aunque no tanto como le hubiera gustado…).

¿Gastabais mucho dinero en discos? ¿Cómo de caro era adquirir tanto disco y fanzine del extranjero?
Gastábamos una gran parte de nuestro dinero en discos. Los fanzines eran muy baratos -50 peniques-. De todas formas, el vinilo era mucho más barato que ahora y no tenía nada de postureo y tontería. Era LO QUE HABÍA y no se consideraba un objeto de LUJO. Había pocas tiendas, pero algunas estaban bien surtidas. En La Metralleta encontrabas miles de discos a precios de risa. Muy pronto surgieron distribuidoras que importaban cosas independientes, al calor del interés que empezó a despertar ese nuevo concepto. Muchas eran muy chorizas y vendían discos a un precio desorbitado, colocando material en discobares de toda la geografía española. Había dinerito para ello y un propietario de un bar modernuqui de Badajoz venía a Madrid a una de esas distris y se llevaba un taco de discos molones que incluía desde bakalao a discos de Field Mice (esto es cierto). Ahí comenzó el descontrol, cuando llegaron las pelas y el afán por comercializar lo indie. Luego pasaba lo que pasaba, que entrabas en un sitio y te ponían un temón de Front 242 y, acto seguido, un discazo de indie ortodoxo y querías morir en el acto. De hecho, disqueras de sonido machacón marca Valencia sacaron maravillas indies que no pegaban ni con cola pero que, por una razón que aún desconozco, se convirtieron en jitazos en las pistas de la famosa ruta de la mescalina (como el “Don’t Bury Me Yet” de Raw Herbs, editado en Contraseña)

Cuéntanos cómo fue el proceso de fabricación de los tres flexis.
Era muy sencillo: elegías el grupo, te enviaban las canciones, las mandabas a fábrica con el diseño de la galleta, elegías el color del flexi y luego, en casa, hacíamos las portadas con papel, tijera y pegamento y las imprimíamos. Cuando llegaban los discos de Inglaterra poníamos todo junto, los colocábamos en una bolsita y… ¡¡¡ A disfrutarlos!!!

¿Por qué no firmabais los artículos a pesar de ser tan en marcada primera persona?
No queríamos aparecer ni aparentar. El anonimato era esencial. Llegamos a decir de coña que un STAMP era de La Pandilla (grupo fetiche para nosotros)… y aún hay quien me lo pregunta (ja, ja)

¿Qué fue lo mejor de Stamp?
Reunir a la gente. Conocernos. Hacer que un grupo de seres dispersos pudieran compartir gustos y una actitud y hacer que muchas de esas personas siguieran haciendo cosas -sellos, revistas, etc. Lo que vino después es ya otra HISTORIA.

¿Por qué tanta aversión a la escena de Albacete en los 90?
No recuerdo tener aversión a la escena de Albacete en particular. Simplemente no nos gustaba, igual que no nos gustaba el sonido Malasaña garagero o los grupos de pop multinacional de la época. Imagino que era lo que estaba sonando y no nos decía nada.

¿Por qué ese gusto por el petardeo patrio tan sólo estéticamente, pues estilísticamente nada que ver con vuestros gustos musicales?
El petardeo, lo chochi o como quieras llamarlo nos ha interesado SIEMPRE. De nuevo, ahora parece que todo está trillado pero, por entonces, hablar de actores y actrices secundarios y de cantantes olvidados de novena fila era un tema hasta mal visto. A nadie se le ocurría hacerlo en la España postmoderna. Era un asunto muy andergraun. Sentíamos una fascinación por todo eso y nos empapábamos de revistas y discos de los 70 y de pelis de Gracita Morales y Margot Cottens. Era (y es) muy divertido. El segundo plano es más interesante que el primero.

¿A qué os dedicasteis después de su cese? ¿Volvisteis a hacer algo relacionado con la música?
Yo trabajaba por entonces en radio y mi paso por los informativos de la COPE acabó con mi futuro como periodista. Quería COMUNICAR y me pusieron un bozal y me amordazaron, por lo que me marché un tiempo a Inglaterra a reciclarme y buscar inspiración. Dos de los STAMP formaron parte de SPICNIC y tuvieron sus grupos dentro del sello y otro miembro se marchó fuera de España (donde allí sigue). Aunque no he participado en el aspecto comercial del asunto, lo he seguido y continúo siguiéndolo muy de cerca. Me apasiona la música y todo lo que le rodea.

¿Cómo ha cambiado el panorama musical actual? ¿Y el público?
Ahora hay muchísimas más cosas. Y más público. Observo que, en estos momentos, hay una especie de vuelta hacia atrás, a un modelo parecido a lo que se hacía antes de la locura TOTAL y ABSOLUTA, cuando el dinero se movía en enormes cantidades y en donde muchos cayeron en un pozo de avaricia y supuesto reconocimiento. Ahora el entorno ha vuelto a cambiar y, tras la subida, ha venido el bajonazo, con lo que no queda más remedio que volver a tiradas mínimas, etc. De todas formas, veo unas contradicciones enormes: se acude en masa a conciertos pero no se venden productos físicos. Es todo muy extraño y confuso. Las modas son cada vez más efímeras. Hay muchas pelas para cosas innecesarias y pocas para otras que realmente merecen la pena. Todo está muy disperso y no hay vehículos canalizadores. De nuevo, el todo y la NADA.

Si tuvieras que escribir un Stamp actual, ¿qué seria y qué no sería Stamp?
No sabría decirte. Hay muchos productos que están como a medio hacer y cada vez hay menos propuestas que me parezcan completas. Con la inmediatez del siglo XXI, lo que antes era un boceto ahora es ya un producto final. Me gustaría hacer algo fuerte y salvaje, que agitara conciencias e hiciera pensar pero, a la vez, divertido. Y sin censura y/o autocensura. Algo que hablara de lo bueno y lo malo. Estoy harto de leer que todo es precioso y bonito, cuando el mundo está lleno de cosas horribles de las que también hay que hablar (y no se hace o se hace con miedo).

¿Cómo haces para seguir tan al día con las propuestas actuales?
Imagino que soy extremadamente curioso y cotilla y me gusta saber lo que está pasando aquí y ahora, por qué está pasando, qué ha pasado y lo que va a pasar. Si llevamos eso al plano musical, pues me encanta descubrir nuevas propuestas, recuperar momentos del pasado y ver lo que puede suceder mañana. Compro y escucho de todo, desde cantautores folk de la campiña inglesa de los 60 como eurodisco de los 80. ¡¡Necesito un programa de radio para dar rienda suelta a todo ello!! (Nota: es mi sueño no cumplido)

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