PIEDRAS Y OTROS CANTOS

Lasaña de setas / Caliza
Lasaña de setas / Caliza
Lasaña de setas / Caliza

 

¡La Geología no es una ciencia!, clama y proclama Sheldon Cooper con una tirria más intensa que la de cualquier otra de las múltiples fobias de este personaje de la serie Big Bang Theory. Podríamos aventurar que el pensamiento del personaje juega con la disyuntiva de que si una ciencia es la que investiga, experimenta, plantea hipótesis y deduce leyes, la Geología más bien organiza, estructura, clasifica. O sea, que tiene más de taxonomía que de método científico. Pero la Geología igual habla de formaciones, describe la composición y la estructura de la Tierra, indaga en pos de yacimientos y profundiza en términos como remoción de masas, como teoriza, por ejemplo, acerca de cómo las placas tectónicas afectan la diversidad de la fauna. Así que, como casi todo en esta vida, el origen del odio de Sheldon por la Geología es mucho más prosaico: proviene de un desengaño amoroso juvenil.

Lo que nunca se dice de la Geología es que esta disciplina es una de las mayores aportaciones de la humanidad al vivero léxico de la crítica musical. ¿Hay alguien que jure no haberse topado nunca en una reseña con palabras como capas, estratos, sedimentos, manto, erupción, subsuelo, telúrico… para describir un disco? Desde luego, si queremos hablar del debut en solitario de Elisa Pérez, habitual baterista hasta entonces en varios grupos (Cosmen AdelaidaAñade este contenido, Rusos BlancosAñade este contenido), te topas inmediatamente con la tentación de recurrir a ese tipo de metáforas o imágenes geológicas. Y te sientes incitado a ello tanto desde el continente como desde el contenido. Para empezar, su nombre artístico: Caliza. A continuación, la portada del álbum —Medianoche/Mediodía (Discos Walden, 2015)—, que se acompañaba de pegatinas de minerales para que cada cual tunease la tapa a su antojo. Y por último, su composición musical.

La repentina, inesperada y misteriosa aparición (erupción) de Caliza tuvo en vilo a la escena indie. Caliza es Elisa Pérez haciendo pop sintetizado a base de loops superpuestos (capas), restos (sedimentos) de krautrock, insondables (telúricas) cajas de ritmo (¡Ella, una baqueteadora extraordinaria!) y una cobertura (manto) de electrónica fría. Desde el primer corte, Caliza despliega una extraña capacidad para desconcertarnos y poner a prueba nuestra ambivalencia. Es como si sus canciones nos rodearan con una soga y tirasen de ambos lados en direcciones opuestas: mientras nos anima con ritmos sintéticos bailables, nos hiela el alma con unas letras donde vierte su pesimista visión de la existencia, demasiado real como para que no nos afecte. “Verano no”, gélida como una estatua, con un martilleo machacón y una tristeza palpitante que te horada el ánimo, es el mejor ejemplo.

Los suelos calizos son muy fáciles de distinguir, incluso a simple vista. Marrones y con muchas piedras, no son precisamente terreno abonado para que asomen las setas. Para eso está el mercado si no eres de salir con una cesta a buscarlas a parajes más propicios. Compra una buena cantidad, prepara un relleno con ellas e intercala láminas de pasta en una fuente de horno, verás qué estratificación culinaria más suculenta. Y si además se hace mientras suena el disco de Caliza, no quedará geólogo ni hambrólogo que se resista.


 

Twitter: @goghumo

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