Frenopaticss tuvieron una existencia realmente breve (unos dos años), apenas tocaron en un par de ocasiones y sólo hicieron una grabación. A pesar de tan escaso bagaje son muchos los que vieron en esta formación a una de las semillas más importantes del punk-hardcore que germinó en los 80 en Barcelona. Víctimas y protagonistas directos de la violencia en la calle de aquellos años, su trayectoria es buena muestra de la aparición de dicho estilo musical en la escena peninsular.

En realidad, Xavi Shock y su novia Pá, tras pensar en opciones como Destripacabinas o Gamberros Anfetamínicos, adoptaron como nombre para la banda de punk que querían formar el de la pandilla de amigos con la que recorrían los bares de Barcelona en los que pusieran música recién traída del Reino Unido: XTC, Sex Pistols, The Clash, The Jam, The Damned… Corrían los últimos 70 y los jóvenes van integrando los aires que soplan desde las islas británicas; y no sólo la música, también chapas, muñequeras, cazadoras, parches, cortes de pelo…  Para el grupo, Frenopaticss, ella cantaría, él tocaría el bajo y como guitarrista iría Macima.

Tenían por tanto el nombre pero no tenían ningún tema compuesto, no sabían tocar y además les faltaban los instrumentos. Intentaron substraer los de otra banda (parece ser que de Los Rebeldes), pero les descubrieron y tras devolver todo el material abandonaron momentáneamente el proyecto.

Meses después, cuando vuelven a la carga, a principios del año 1980, le ofrecen a Bolo, hermano pequeño de Pá, y que realmente siempre había estado allí (aparece en varias fotos de la formación seminal de la banda)  tocar la batería. Se decide a su vez que Ángel cante y Cirera toque la guitarra. Este último no ahorraba elogios acerca de la capacidad de Bolo a la batería en “Harto de Todo. Historia oral del punk en la ciudad de Barcelona 1979 – 1987” (2011) de Jordi Llansamà: “Recuerdo una visita al local de ensayo de los Último Resorte donde el Bolo se sentó por primera vez en una batería. Él ya había estado tocando con cacerolas. De hecho se sabía el primer disco de los Damned a la batería la derecho y al revés, es uno de los pocos mitos y leyendas que puedo testificar que son auténticos”.

La formación se estabilizaría cuando les acogen en el local de la banda del hermano mayor de Pá y Bolo situado en un sótano en la calle Rosal. “Él era doce años mayor que yo. Les hacía gracia el rollo punki que llevábamos con las chupas de cuero y los pelos de punta” contaba el batería en el mismo libro. Además del espacio donde ensayar, se les dejó todos el equipo para tocar, y aunque no todo resultaba ser de apariencia punk (“Recuerdo que la guitarra que tenían era una Ibanez, que ya por estética…”, decía Cirera) les sirvió para familiarizarse con los instrumentos.

De todos ellos, salvo las prácticas de Bolo con las cacerolas, únicamente Cirera tenía las nociones mínimas de cómo tocar. Por ello fue quién se encargó inicialmente de componer la música de las canciones en lo que Ángel elaboraba la letra correspondiente. A referencias como los Sex Pistols, Gang of Four o Magazine, se fueron incorporando poco a poco contundencias más serias como las de Crass, Discharge o Dead Kennedys.

Frenopaticss se labraría un nombre sin apenas haber llegado a tocar. Lo hicieron escasamente en un par de ocasiones. La primera vez, su debut, fue en un concierto que les ofreció Marc (guitarrista en una de las formaciones de Ultimo Resorte) en unas jornadas antimilitaristas en las que también tocarían Brighton 64. De hecho el combo de los hermanos Gil fue el que dejó los instrumentos a Frenopaticss para poder tocar. Cirera contaba para el libro de Jordi Llansamá cómo fue la experiencia: “No fue un concierto como tal (…) Con nosotros se subió Macima, que cogió otra guitarra, y más que temas fue una masa sonora. Aquello duró entre cinco y ocho minutos. Recuerdo a Manel de los Clinic Humanoids en primera fila con los ojos totalmente fuera de sus órbitas. El tocamiento de la batería fue un eterno redoble, el tocamiento de bajo fue un eterno retumbar de graves, la guitarra del Macima un eterno rasguear sin ton ni son, pero que al final tenía una contundencia brutal. Y yo como si estuviera matando un pollo, un rechinar de cuerdas superagudas y veloces (…) Sin saberlo, desde el punto de vista inconsciente, estábamos haciendo el hardcore más crudo que se había hecho en Barcelona hasta el momento”.

Sin embargo no todo el público compartió el entusiasmo que reflejaba el guitarrista al rememorar aquello. Y es que como ocurriera en aquellos años con muchos otros conciertos de grupos como La Banda Trapera del Río, Kangrena o Ultimo Resorte, la actuación terminó en batalla campal: “Se formó una pelea tremenda con unos gitanos de la Barceloneta de unos treinta años. Empezaron a repartir ostias, la gente corriendo… Rápidamente paramos de tocar. Estábamos conectados a una farola que petó. Al final nos respetaron. Dijeron: “estos dejadlos que son músicos”. Cogimos los instrumentos de los Brighton, que por aquel entonces estaban corriendo en dirección a no se sabe dónde, y nos largamos”.

Bolo que también recuerda la violencia de aquellos días vio cómo su condición de menor le sirvió de salvoconducto en muchas de las peleas: “Yo siempre estuve en una situación privilegiada, porque si había hostias con mods, rockers o con jinchos de barrio, como yo era el más pequeño primero se liaban a patadas y a puñetazos con alguno de los mayores”.

De un modo u otro Frenopaticss y su entorno se hallaron siempre en el medio de alguno de los altercados más sonados del momento. Simples episodios gamberros de provocación de pequeña intensidad en comercios o medios de transporte (“Era una manera de transgredir socialmente con una pizca de humor” decía Cirera) o salvajadas de mayor calado. Como cuando se produjeron incidentes en la proyección de las películas “Quadrophenia” (1979) de Franc Roddam y “The Great Rock ‘n’ Roll Swindle” (1980) de Julien Temple en la sala Spring de La Bonanova. El pase conjunto de ambas terminó con varios de los asistentes, Xavi Shock a la cabeza, orinando al patio de butacas desde la tarima de la pantalla. La velada acabó mal: “Los mods corriendo por ahí, botellazos, sillones del cine arrancados”, recordaba Bolo.

En 1981 Balta, el cantante del grupo del hermano de Bolo, graba a Frenopaticss en el local en plena acción. “Puso un par de micros en la batería y lo pasó todo por el juego de voces” contaba este último. Cada miembro de la banda llevó una cinta virgen y grabaron todo su repertorio en cuatro tomas diferentes. Cirera daba una detallada descripción en “Harto de Todo” de cómo fueron las sesiones: “Hicimos varias pruebas para la captación del material y una de esas tandas quedó registrada en una casete. Esa cinta quedó en mi poder. Entonces hicimos otra tanda para grabar una segunda cinta. El alcohol no había corrido demasiado, así que aún no desbarramos totalmente. Ésa en cambio salió más rápida, supongo que por el rodaje de ir dando tandas, y ésa se la quedó Ángel. Creo que hicimos un descanso y atacamos una tercera vez, esta vez bastante más caótica debido al descanso (…) y se la quedó Xavi. Creo recordar que durante esa tercera toma o durante el descanso ya había llegado más gente al local. Y claro, la cosa lúdica y festiva derivó en muy pocas ganas de hacer nada y nos dedicamos a coger los instrumentos y a empezar a hacer el caníbal, que es lo que solíamos hacer”. La cinta con estas versiones salvajes del repertorio, ejecutadas “completamente desquiciados y sin fondo físico” fue la que se quedó Bolo.

Boliche y Cirera cruzaban miradas para cuadrar paradas y aceleraciones, Ángel trataba de cuadrar sílabas y meter el mayor número de palabras posibles en el mínimo tiempo posible y Xavi Shock “se dedicaba a intentar seguir un ritmo tribal para el que el sitio en el cual el traste era pisado por el dedo era lo de menos. El caso era pisarlo y ejercer de motor, una especie de postproducción in situ que diera graves”. En aquella ejecución de hardcore sin ser conscientes de estar haciéndolo: “prevalecía más el espíritu de cantar vomitando que el de vocalizar bien”.

Canciones de punk abrasivo y vertiginoso como “Haz de la muerte un amigo”, “Religión”o “Ineptos”, de corrosivo sentimiento antisistema como “No al servicio militar”, "El héroe nacional” o “Suicidio”, y marcianadas como “Negros” constituyeron el grueso de su repertorio, que es el que aparece en estas grabaciones.

Una de aquellas cintas llegaría a manos de Bad Compilation Tapes de San Diego (Estados Unidos) que algo más tarde no dudó en incluir a Frenopaticss en una cinta histórica “Spanish HC” (BCT, 1984) que, bajo el epígrafe “6 Bands, 45 Songs”, incluía además temas de IV Reich, Ultimo Resorte, Anti/Dogmatikss, MG15 y RIP. El recopilatorio vino a suponer un auténtico refrendo desde el exterior para el hardcore más duro que se facturaba en la Península en la década de los 80.

La fama que arrastraban ellos y la pandilla de la que habían surgido atrajo la atención de diferentes medios, como la revista Interviú que les contactó para hacerles una entrevista y fotos en la primerísima época de la banda. “Anarquistas ateóricos y guerrilleros urbanos” por “la destrucción de todo”, “Nuestro símbolo es la svástica porque es el símbolo del caos y la destrucción”, alusiones a los negros y moros en Barcelona… se había conseguido el reportaje sensacionalista y provocador con el que escandalizar a la sociedad bien pensante. “Pagamos la novatada” se lamentaba Pá en el libro de Jordi Llansamá. “Nosotros pensamos que eso podía servir para abrir la mente de alguna gente o para que alguien más conociera el movimiento, pero manipularon de tal manera lo que habíamos dicho que parecimos unos nazis”. Una crítica de las declaraciones de Frenopaticss en dicha revista y un montaje de las mismas a modo de collage aparecieron al poco tiempo en el fanzine Vegetales Podridos que corría a cargo de Silvia Resorte.

De igual forma se les ofreció, antes incluso de grabar las cintas, participar en el videoclip promocional de la revista de comics Víbora para presentar a su personaje surgido precisamente de un frenopático, Makoki, en un Salón Internacional del Comic. Si bien los créditos finales del corto avanzaban al ritmo del “Sex and Drugs and Rock and Roll” de Ian Dury and The Blockheads, Frenopaticss aparecen poniendo fondo musical en las escenas que transcurren en el interior de un local, primero con el salmo tribal de “Negros” y luego interpretando su tema “Ineptos”, en lo que sufren el lanzamiento de objetos y vasos por parte del público. Las imágenes, grabadas en el local que tenía la revista en el barrio gótico de la Ciudad Condal, junto a Plaça Sant Jaume, constituyen, dado lo poquísimo que se prodigó el grupo en directo, un documento de verdadero valor histórico.

El servicio militar de algunos de sus miembros acaba con la actividad de la banda. Aún darían un concierto más, en 1982 en la sala Milady de Sagrera donde tocaron con Ultimo Resorte y Decibelios (o al menos parte de ellos, ya que Bolo sólo recuerda a Fray intentando una versión con ellos) “El bolo fue caótico. Xavi y Ángel por aquel entonces estaban en la mili. Si y tocábamos mal ensayando a diario, imagínate sin ensayar. Fue más una concentración de punkis y drogatas que otra cosa. No recuerdo haber acabado ningún tema”, contaba Bolo.

Anduvieron considerando la oferta para ir a tocar al País Vasco que les realizó Javi "Destruye" (responsable del fanzine del mismo nombre) para tocar en el circuito habitual de gaztetxes y centros sociales ocupados pero el distanciamiento entre los miembros de la banda tras la mili no hizo viable la empresa. De hecho Bolo nos recalca: "Frenopaticss duró únicamente mientras la ilusión de los cuatro estaba unida". Además, la muerte de Xavi Shock en 1984 paralizó cualquier proyecto. Víctima de una embolia cerebral de acuerdo a lo manifestado por la familia, con su desaparición se certificaba el final de Frenopaticss.

Aunque llegaron a tener un proyecto de diseño para la portada de un posible EP (una composición de escombros y carteles de autopista para entrar a Barcelona), no dejaron nada editado. De no haber sido por la iniciativa de Raúl Nuñez, responsable de La Isla de la Tortuga y de BCore años más tarde cuando retomó el proyecto original, nunca se habría podido oir a Frenopaticss en vinilo. Y es que aunque “Nacido Para Estorbar” (BCore, 2009) se gestó en 1989-1990, diversas vicisitudes retrasaron la empresa y finalmente forzaron a abandonarla. Jordi Llansamà, responsable también de BCore, se puso de acuerdo con Raúl Nuñez y con casi 20 años de retraso el disco en el que aparecía además material de Attak, Kangrena, Sentido Común y Código Neurótico pudo ver finalmente la luz.

En retrospectiva Ángel afirmaba: “Nos creamos una fama por nuestro gamberrismo (…) Éramos jóvenes de 17 años adrenalínicos, anfetamínicos y rebotados con el mundo. La gracia de Frenopaticss era que con la actitud bastaba (…) Teníamos las ganas y la decisión absoluta de coger los instrumentos y salir a liarla”. Además sirvió como banco de pruebas para él y Bolo de los proyectos en los que se implicaron. El cantante participó en Klan Korrupto y GRB, mientras que el batería pasaría por Shit SA y Subterranean Kids.

En 2015 el sello valenciano sorprende a propios y extraños con la edición de un single con la grabación que hicieran en 1981. "Frenopaticss EP" (Vomito PunkRock, 2015) venía a saldar una deuda histórica con la banda, respetando en la presentación del disco tanto actitud como el momento en el que se grabaron las canciones.

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