Generación 49

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Los orígenes de la música instrumental gallega

Generación 49 se forma en Coruña en 1967 con Alberto Morano -órgano eléctrico-, dejando su grupo anterior Los Simples, Germán Peñalver -batería- que viene de Los Saurios y Xoán PiñónNHU, DOA / guitarra eléctrica-. Su único antecedente es la rondalla de los Maristas de Coruña. El nombre del grupo sale de la fecha de nacimiento de Peñalver.

En 1968 graban un 7” de cuatro temas de autores gallegos con instrumentos electrónicos; un disco que podemos calificar como pionero y predecesor de lo que sería la música gallega instrumental actual.

Comienzan su carrera con un estilo beat, haciendo versiones de los grupos ingleses y españoles de la época de finales de los 60, con directos en discotecas, radios y fiestas de diversa índole en formato trío. El equipo con que trabajan es: un órgano, amplificadores Farfisa de 20 y 60w, guitarra eléctrica y bajo Hofner y una batería. En el  año 1968, se presentan al concurso El Micrófono de Oro que se celebra en Lugo; después de sucesivas eliminatorias, llegan a alcanzar el Micrófono de Oro al mejor grupo del Festival y el Micrófono de Plata al mejor grupo instrumental, ya que el de oro ya lo tenían.

Con estos premios en la vitrina, firman un contrato con la discográfica Belter de Barcelona que supone la grabación de tres discos del que sólo llegarían a editar el primero. Para este evento, y como refuerzo, llaman a Jesús Santos Casal –Chapa-procedente del grupo Piscis al bajo eléctrico. Interesados por estos premios el Ballet Gallego Rey de Viana de Coruña (al que pertenece Alberto Morano) los invita a participar en sus directos haciendo una actuación previa al espectáculo de danza con temas de autores gallegos que el ballet utiliza como base musical del espectáculo.

Con el Ballet Gallego realizan varias actuaciones en Ferrol, Pazo de Oca, Vigo  y O Berbés con la TV en directo. La idiosincrasia del  grupo no conecta bien con la disciplina del Ballet, por lo que ambas partes deciden no continuar. Se trasladan a Barcelona una semana para grabar en los estudios de la Belter; al llegar comenta Chapa que “hacía mucho calor, había un olor húmedo e industrial … no lo olvidaré nunca”; en el hotel coinciden con Canarios. Previa sesión fotográfica en el parque de Montjuic y un adelanto de cuatro mil pesetas para comprar ropa adecuada para las fotos de la portada del disco; les preparan en el estudio de grabación un órgano Hammond, una Gibson 335, un bajo Burns y una batería Premier. Alberto comenta: “me dejaron un órgano Hammond alucinante, tardamos mucho tiempo en ponerlo a punto”.

Con una presión considerable y una temperatura altísima dentro del estudio, graban todos a la vez repitiendo los temas hasta que quedan bien. Xoán apunta que “el dueño de la Gibson afinó la guitarra de oído en diez segundos escasos… entre el calor y los nervios me sudaban las manos y no daba hecho”. El resultado fue un sonido con una buena calidad para la época, y un disco, “Generación 49 del Ballet Gallego” (Belter, 1968),  que haría historia.

Pasados unos meses comenta Germán que “llamamos a la discográfica a ver cómo iban las ventas, nos contestaron que aun les debíamos dinero del adelanto de las cuatro mil”. El servicio militar y diversos problemas familiares provocan la disolución de la banda.

Álbumes:

Generación 49 del Ballet Gallego

1968

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