foto del grupo Radikal H.C.
Periodos activos
1988 - 1993, 2013 - Actualidad
Procedencia
Vizcaya/ Bizkaia
Estado
Activo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
18/10/2014
Estilos
2 fans

Formados en Basauri (Vizcaya) en 1985, en la segunda oleada ya de la explosión del denominado Rock Radikal Vasco, Radikal Hardcore escogieron un nombre que definiera su música y letras. Así al menos se lo explicaban a la revista Muskaria un par de años después de su formación. Practicaron el hardcore, versión del punk más acelerada y rugosa que había encontrado en Barcelona y sus alrededores el verdadero centro de desarrollo. Si en el resto de la Península hubo sólo algunos focos dispersos en Granada (MG15), Zaragoza (IV Reich) o Burgos (Último Gobierno), en el mismo País Vasco la vía abierta por R.I.P.Tortura Sistemátika no fue explorada hasta un tiempo después por bandas como BAP, Mierda Radioactiva, Eskoria-tza...

El grupo lo formarían originalmente Iñaki al bajo, Álvaro a la guitarra, Javi a la batería y Óskar o Manolón alternándose al micrófono, pero sería en formato de trío con la entrada de Panko como bajista y cantante, junto a Álvaro y Javi como terminarían estabilizándose.

Desde bien pronto se centran en composiciones crudas cuyas letras giran alrededor del descontento juvenil, la crítica sociopolítica o contra el ejército y las fuerzas del orden público. Así lo atestigua quizá la única grabación de la primera época de la banda, registrada en un concierto que dieron en Sestao alrededor de 1986. La cinta, que circularía copiada de mano en mano, contenía casi treinta temas entre los que figuraban temas como "Reconversión no", "Jóvenes en paro", "Estamos hasta los huevos", "Miedo a la religión", "Jode al sistema", "Qué esperanza es la que nos queda", "Madero bueno, madero muerto", "No más detenciones"... Títulos explícitos del punk duro y veloz que facturaban.

Cuando se les preguntaba el porqué todos los grupos de hardcore se parecieran entre sí, no dudaban en afirmar: "Porque no sabemos tocar ninguno y porque somos rápidos y toda rapidez se parece". Inmersos además en la euforia propia del grupo que empieza cuestionaban a algunos de los, por entonces ya, grandes nombres del punk vasco: de Cicatriz no se sabía más, RIP parecían no tener temas nuevos... Compartían con ellos sin embargo mucho del nihilismo, rabia por la ausencia de perspectivas y decidida determinación por destruir y minar las estructuras sociales que explotaban al individuo. El punk se entendía como "una forma de rebeldía, de no ser igual que los demás, de divertirse, de salir a la calle, ir a conciertos". Advertían diferencias con los grupos que les precedían: "Antes sonaba más a rock 'n' roll, ahora hay más influencias metal, ska..."

En 1988 entran en lo estudios Tsunami de San Sebastián para realizar su primera grabación. Se desplazaban en autobús hasta la capital guipuzcoana para acometer sesiones que se prolongaban hasta bien entrado el amanecer. De la edición de su disco de debut se encargaría Discos Suicidas: "Cuando nos ofrecieron grabar el disco, fuimos de cabeza. No teníamos ni un pavo y la idea de que te pagaran el estudio de grabación con todos los gastos derivados del asunto era una golosina que no se pudo rechazar".

"La Venganza" (Discos Suicidas, 1988) no quedó enteramente como el grupo hubiera querido: "Eras un punki que acabas de salir de la calle, haces lo que ellos quieren. Te quitaban canciones, te quitaban cachos de canciones... Hicimos el sonido que ellos quisieron, pero Radikal HC éramos mucho más hardcore de lo que sonamos en ese disco", comentarían tiempo después en una entrevista en la radio. Aun así, resultaría un disco que se logró hacer un hueco entre los imprescindibles para entender la música de aquella época. Todo un ejercicio de guerra contra el Estado, contra la sociedad y sus mecanismos y engranajes represores, consiguió vertebrar toda la rabia y repulsa sin caer en meros ejercicios de fuerza bruta y velocidad. Reconociendo con todo años después haber quedado satisfechos del disco, afirmaban que resultó ser el que mejor distribución tuvo de toda su producción discográfica.

El beligerante carácter antimilitarista de muchas de sus canciones les abrió las puertas para participar en numerosos recopilatorios caseros y eventos en favor de la insumisión. Así, por ejemplo, tocaron el 12 de noviembre de 1988 en las cocheras de la EMT en Pacífico, Madrid, compartiendo cartel con 37 HostiasHormigón y Tarzán y Su Puta Madre Buscan Piso en Alcobendas.

Al poco de salir el primer disco el grupo decidiría parar: "Fue una época acelerada y cada uno de los entonces integrantes empezamos a ir por derroteros un poco distintos".

Pasarían un par de años hasta que Álvaro reflotara el grupo como guitarrista y voz principal, Txema al bajo, Moi a la batería y Alberto como segundo guitarrista. El cuarteto entró en un baserri (caserío) situado a las afueras de Berriz (Vizcaya) con intención de grabar nuevas canciones. Se gesta así "Injusticia" (Potencial Hardcore, 1991), el segundo disco de Radikal HC, en el que la banda orienta su sonido decididamente hacia el metal. Voces más graves y ciertas dosis de grandilocuencia en consonancia con propuestas del momento como Sepultura, SOD.... "Intentabas imitarlos, no te salía pero bueno", decía en retrospectiva Álvaro ante las cámaras de Tú Ke Miras Gilipollas. "Era lo que había. Quizá ahora no lo hubiéramos grabado así".

No tienen problema tampoco en confesar lo deficiente de su grabación. Las apenas 120.000 pesetas de la época con las que contaron para la grabación en directo, no dieron para grandes arreglos o mezclas posteriores. Para el blog Adios Lili Marleen Álvaro aclaraba: "El segundo disco es algo normal dado el momento y cómo veíamos la música. Está mal grabado, hecho deprisa, y las letras... pero ahí está, hay que hacer lo que pida el cuerpo y es lo que en aquella época nos pedía".

Con los temas ya grabados llegan a un acuerdo con Fernando, responsable de Potencial Hardcore, para editar el disco. Malentendidos de los que ahora se arrepiente la banda los llevó a algún desencuentro con el sello madrileño.

Radikal HC visitaron en numerosas ocasiones Madrid, donde establecen contacto con bandas como Andanada 7. De los bolos que dieron en la capital lamentan el sabor amargo que les quedó tras pasar por el hoy legendario centro social okupado Minuesa. Ninguna de las tres bandas que tocaron en aquella actuación (actuaron junto a Maniática y Los Meños) quedó conforme con lo que se les pagó. A pesar del lleno registrado y de lo abultado de la recaudación conseguida en la barra, los organizadores del evento justificaban el desigual reparto por las necesidades de mantenimiento del centro.

Tras el relevo al bajo de Txema por Gamarra graban en los estudios Orion de Pamplona el nuevo material que tienen preparado para 1992. El emplazamiento escogido obligó a que algunos de ellos tuvieran que estar yendo y viniendo desde Bilbao a la capital navarra por motivos laborales, todo lo que duró la grabación. Las sesiones de grabación transcurrirían en condiciones similares a las de ocasiones anteriores: "Todo eran grabaciones analógicas. Si metías una gamba al final de un tema, era bastante difícil salvar parte y grabar sólo desde el fallo y había que repetir todo". El disco, "Hay Que Volar" (Hebefrenia, 1992), saldría a la calle en el sello de Moi, un proyecto con el que se dio cobertura también a algunos trabajos de grupos como Andanada 7.

Con el nuevo trabajo Radikal HC volvía en cierta forma a coordenadas mucho más cercanas a las de sus principios, abandonando así la vertiente explorada con "Injusticia". Su marcada orientación antisistema y opuesta a todo fascismo quedaba claro desde las primeras estrofas del disco: "Me cago en Cristo y me cago en Dios, me cago en la Virgen que los parió". Los de Basauri seguían enseñando los dientes en cada canción llevados por un nihilismo desolador y demoledor del que no se salva ni la amistad. Preguntados acerca de su posible posicionamiento político responden categóricos: "¿Qué no es política? La actitud que se muestra ante la realidad cotidiana es una decisión política; bien sea activa o pasivamente. De ambas maneras se puede apoyar el sistema o ir en contra de lo establecido".

Tras un par de sustituciones al bajo -primero entraría Patxi (Beer Mosh) y finalmente Tito- consiguen una buena dinámica de actuaciones, con una agenda en la que se incluyen conciertos como grupo local en las visitas de Pennywise, Offspring o NOFX. Con estos dos últimos grupos tocarían en Deba (Vizcaya) el 26 de junio de 1993. Poco después, el 29 de julio de ese mismo año, daría en el pub Gaueko de Bilbao el que iba a ser el último concierto en mucho tiempo.

Y es que notan la necesidad de parar: "El cansancio acumulado, cambios de forma de vida por falta de tiempo para ensayar por temas como el curro y otras situaciones personales". Salvo Álvaro, que para por completo, el resto se embarca en diferente proyectos: 6 Metros Bajo Tierra, Big White, Mentes Enfermas, Diskordia, Phantom Ground.

Pasarían unos veinte años antes de que, animados uno a uno por amigos y seguidores como Aitor Colinas (Suspenders, Esteka) se decidan a reflotar la banda, tal y como la dejaron. Con el mismo cuarteto que se acordó parar en su momento, Radikal HC tocan en septiembre de 2013 en el Festival Zaragoza Revienta junto a Brigada del VizioNon Servium y Qloaqa Letal.

Con argumentos musicales similares a los esgrimidos con su último disco "Hay Que Volar" dicen encontrar razones suficientes que siguen inflamando su indignación: "Seguimos jodidos por los mismos de antes. La derecha y la 'izquierda' se mezclan más decaradamente que nunca para seguir con sus privilegios mientras sirven a los intereses del capital. Los empresarios tienen más apoyo que nunca para esclavizar a la clase obrera y estamos perdiendo los escasos avances sociales que teníamos mientras se financia a los bancos para que sigan exprimiéndonos de por vida. La situación está jodida pero como alguien dijo más o menos: Si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido".

Pasaron por el Festival Aupa Lumbreiras! en verano de 2014 donde se dieron cita muchos de los nombres más destacados del rock y punk del momento, y dedicaron el comienzo de 2015 a grabar los temas que compondrían su nuevo trabajo: "Mundo Muerto" (Autoproducido, 2015). Lo hicieron en dos etapas, dejando primero listas las bases, voces y coros en los estudios Space Tracking de Irala (Bilbao) y posteriormente en Chromaticity de Cantabria, donde terminaron las guitarras, reforzaron algunos coros y mezclaron. Con este disco, los vascos confirmaban su regreso, para el que parecían desenterrar el hacha de guerra contra los mismos enemigos del pasado: Mundo muerto, sin esperanza, sociedad amordazada, juventud sin futuro, pero sobre todo sin capacidad autónoma de reacción. Ratificaban el nihilismo de su mensaje con un diseño de claroscuros con calaveras y sogas de ahorcado. En lo musical volvían a mostrar las querencias por el trash y el metal de etapas pasadas, rompiendo el tono monocromo de su hardcore acorazado casi únicamente con "Lo llamaron un error", la denuncia ante la muerte por las balas de la policía del seguidor del Athletic de Bilbao, Íñigo Cabacas al que además dedican el disco.

Disco crudo en su música y sus letras, que pudiera pasar por el más político de su carrera: "Estamos en un ciclo en el que nos quieren convertir en esclavos sin posibilidad de escape. Son letras de denuncia en un momento en el que está prohibido quejarse y denunciar los abusos. Posiblemente las letras sean las más "políticas" como dices. Nuestra música es de protesta" nos responden.

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