portada del disco Cerrado

“Cerrado” (Warner, 1997) sigue la estela que ya iniciara aquella fiera salvaje que fuera "Mi Pequeño Animal" (WEA, 1994), último trabajo de Christina y Los Subterráneos. Esta vez sola en el camino, o casi sola, pues ese mismo año se cruzaría en su vida Lee Ranaldo de Sonic Youth, quien colaboraría como guitarra y productor para este álbum y sería parte esencial en su nueva carrera, su primer trabajo vendría firmado tan sólo con su nombre.

Si algo dejó claro Rosenvinge para este disco es que no quería sonar a Sonic Youth, sino que necesitaba conservar cierta fragilidad musical para poder encajar su voz sin chirríos. Es por tanto este trabajo un vuelco completo del universo Christina, donde la artista se permite explorar más allá de sí misma y “abrir puertas” que hasta el momento habían permanecido cerradas.

Disco esquizofrénico, como la propia cantante se declara, las once composiciones se pincelan en un abanico de opuestos, donde un ondulante laberinto permite sentirnos acariciados por momentos y súbitamente dañados en otros instantes. Christina, rockera e infantil rasga guitarras electrificadas, absolutas protagonistas en unos temas, mientras que en otros su voz se quiebra en un universo íntimo de mujer perdida, a modo ligero de una Plath o una Woolf, que escarban el lado semiótico de la realidad, unas veces sangriento y casi siempre extremo y demente.

Pero no pensemos lo que no es. Christina se declara más centrada y reflexiva, e imbuida en la búsqueda de un sonido más personal, comenzaría a introducir sus primeras composiciones en inglés, formula y sonido que, años más tarde, voces cómo las de Aroah o Marlango vendrían a retomar.

Aún ciertos ademanes en su voz y ciertas partituras remiten a un camino que intenta dejar atrás. Pero Christina arriesgó, y sin dejarse seducir por un público y cierto reconocimiento que comenzaba a adquirir, dio un giro de muchos grados, 360, y situada en el mismo sitio, ya nada sería igual.

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Comentarios

foto del usuario Carlos Tourís
Carlos Tourís
1 marzo, 2015 at 06:51

Este disco siempre lo he visto como una declaración de intenciones debido a que, según he leído (Aunque mi mente me juega malas pasadas), tenía un contrato de tres discos con la Warner, yo tengo la sensación de que es un disco a medio camino entre lo que quería la Warner (No tengo ni idea de como iba la industria en esta época, aún era un criajo repelente) y lo que quería la propia artista (Que es lo que hizo en sus discos posteriores), y de ahí sale este disco, que se queda descolgado de la Christina Subterranea y la Christina anglosajona, y eso lo noto en las letras y en el tono apagado de su voz, como un pajarito cautivo, son canciones con letras grises, donde no se atisba un futuro, son como canciones encerradas en si mismas que se regocijan en una pena (Por eso me atrae tanto este disco). Para mi la gran joya de este disco (Aunque te podría nombrar todas las canciones) es la que da nombre al disco, tengo la sensación de que es una declaración de intenciones a la discográfica y a sus fans, la Christina rockera ha cerrado sus puertas, «¿Por qué no me dejáis dormir?» y a su desencanto «Estoy tan bien como una puta en su hora libre».

Por alguna extraña razón los discos que no encajan en la carrera del artista son los que más me gustan, y este me parece una joyita

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