portada del disco Memorias de un Ser Humano

Último LP de Miguel Ríos en Hispavox -aún quedaría por editar el sencillo "Don Fulano de Tal / La Maraña" (Hispavox, 1975)-. Por una parte, el artista estaba interesado en dar rienda a sus inquietudes creativas, y por el otro, Hispavox estaba presionándole para que publicara un nuevo sencillo-pelotazo. La cosa quedó en un empate ligeramente inclinado a favor del granadino, porque si bien su casa discográfica le vetó el proyecto original que tenía en mente, él sacó un disco demasiado, digamos, duro o complejo para tener éxito comercial, pero en las directrices que a él le interesaban al fin y al cabo.

El proyecto original, como se dice, era una expansión a LP del concepto y tema desarrollado en el sencillo "Canción Para un Nuevo Mundo / El Furgón Llamado Canguro" (Hispavox, 1973). Cosa rara, debieron pensar en la disquera y no se lo permitieron. El concepto, la percepción de una realidad distinta a la oficial, surgida de sus vivencias durante su estancia en Estados Unidos, sí pudo desgranarse a lo largo de sus ocho canciones. Como se ve, aquí el peso del sonido ya no es obra de la factoría Torrelaguna, por más arreglos orquestales que puedan hallarse. Y aunque hay mucho rollo de paz y liberación, también está alejado de las coordenadas hippies de sus anteriores discos; diríamos que es más espabilado.

El álbum fue un claro fracaso comercial, aunque no le fue tan mal como el siguiente, "La Huerta Atómica" (Polydor, 1976), como se verá en su sección. Sin embargo, el propio Miguel Ríos tendría una percepción muy positiva de él muchos años después. Y es que, en líneas generales, "Memorias de un Ser Humano" (Hispavox, 1974) es muy disfrutable: ritmo y atmósferas a la par, buenos riffs, inspirados solos, melodías de piano pegadizas, detalles por doquier, etc. A lo largo del álbum se percibe un regusto muy americano en diversas ocasiones, especialmente en la genuina "Sweet California", firmada junto a su pareja, Margaret Watty, o "La mina", con sus atractivos coros femeninos. Luego tenemos los momentos más arriesgados, concentrados fundamentalmente en su tramo final, con las canciones "Desde mi ventana" o "Memorias de un ser humano", el tema titular y que cierra disco, concepto y etapa en Hispavox con un portazo. Más claro, agua.

Con arreglos de Johnny Galvao (guitarra en Los Buenos), teclados de Teddy Bautista y la primera portada del artista Máximo Moreno -autor también de, entre otras, la cubierta de "El Patio" (Gong-Moveplay, 1975) de Triana-, el balance final de "Memorias de un Ser Humano" solo puede ser satisfactorio. Es atrevido, original y reflexivo en sus letras, alejado del paso obvio que se esperaría de un superventas.

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