portada del disco Inarquía

"¿Sabes que es realmente una utopía? / ¿El qué? / Gente tratando de mejorarse a sí misma / ¡Sí joder, a sí misma y no a los demás."

¿Qué es el punk sino un instrumento ideal con el que atacar conciencias o desestabilizar las más firmes creencias? Incluso si éstas corresponden a las credenciales de un género, de un estilo que tiene su razón de ser en la denuncia y el exabrupto contra todo. Así parecen entenderlo Los Putos Frimans y siguiendo una línea desarrollada en su anterior "Zero" (Without / Rumble, 2013) se zambullen en la autocrítica como principal argumento. Empuñando el rifle de ataque, no dudan en volverlo en su contra y apuntarse directamente a la cara.

"¡El problema soy yo!  / Mírate al espejo y dilo / ¡El problema soy yo! / Empieza por tu ombligo / ¡El problema soy yo! / Reconócelo sin miedo amigo".

"¿En qué siglo vives que todavía crees, que tú eres la victima de un malvado rey? / Siempre buscando enemigos, todo por no querer ver, que este mundo lo construyes con tus actos tú también".

"Estoy contento porque me he enterado de que todos somos igual de malos / Estoy contento porque he aceptado que ser mejor sólo está en mis manos".

Ante tanto ataque al sistema opresor, ante tanto victimismo, el mensaje de los madrileños es otro. Respeto al otro, límites a la libertad individual si se entromete en la de los demás, empezar por mejorar uno mismo, en conocer los fallos propios para corregirlos... Todo ello constituye lo que han venido a definir como inarquía, precisamente el título utilizado para el disco. Su compromiso decidido para con la causa "evangelizadora", convirtiendo la nueva entrega en plataforma de denuncia interna les empareja de alguna manera a sus compañeros de escena El Pardo.

Centrados en impartir dogma, la música parece quedar supeditada al mensaje, termina convertida en estridente y disonante hilo conductor, en medio transmisor. Pueden sonar sincopados, como aquellos Primus que trabajaban los temas a golpe de inmisericorde bajo ("¿En qué siglo vives?"), de manera que su punk crudo y cacharril se adapta al flujo a borbotones del recitado de El Mulo. "Hermano mayor", "El problema soy yo" ... son más ejemplos. Eso o a modo de tormentoso chorro, con violencia en la voz, en los coros, y una continua sensación de desastre.

Grabado, al igual que el EP que le acompañaba, "Los Putos Frimans Cantan al Nuevo Pogo" (Autoeditado, 2014), en los estudios DGR en marzo de 2014, con la asistencia de Ramón Moreiras (Ginferno), responsable del mismo, el disco es una buena noticia en muchos sentidos. En lo que tiene de señal de actividad de la banda, que fintó con una parada definitiva, y en lo que muestra de crítica donde menos se lo esperaba la escena punk.

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