portada del disco Hiéreme

Puesta de largo de INOX, la extensión definida por Claus Groten, bajista y vocalista de Vómito, para desarrollo de una vertiente que no podía cultivar en su banda de siempre.

Grabado incluso antes de que el grupo se pusiera propiamente en funcionamiento; casi fue primero la composición de los temas y su posterior registro, que el establecimiento del nuevo proyecto con ensayos estables. La foto de portada, con el cuchillo grande de cocina de los padres de Claus que inspiró incluso el nombre de la banda y el gesto desafiante de su propio hijo, marcan no, ya la presentación del disco, sino la del mismo grupo de stainless rock.

Queda claro que INOX no es Vómito, y por tanto, los fanáticamente seguidores de los primerísimos temas de los de Irún se mostrarán sorprendidos. No lo harán sin embargo, los que vieron y crecieron con la evolución de la banda de punk radikal vasco explorando senderos primero más oscuros, más metálicos luego y finalmente, con experimentos como "Paralizando 13" (Potencial Hardcore, 2011), donde aprovecharon la revisión de temas de Parálisis Permanente, para incluir elementos diferentes a los habituales para el estricto punk.

Las entonces simplemente sugeridas posibilidades de enriquecimiento, constituyen en este "Hiéreme" verdaderas razón de ser. Rock poderoso entremezclado con saxo y violín. Como hiedra furtiva, estos elementos y un profundo intimismo de fondo, crecen enredándose entre las guitarras duras. Si bien es cierto que parámetros como el sexo, las drogas y sus correspondientes heridas no son enteramente nuevos en el universo compositivo de Claus, es con INOX donde se erigen como pilares sobre los que construir un disco que pica, escuece, que se siente casi a través de la piel.

La dureza desplegada en la primera parte del disco se paraliza con la sensibilidad de "Mi último baile", auténtico ejercicio de desnudez personal de quien hasta la fecha habia mostrado siempre una imagen de duro punk rock. La inquietud y ese fuego interior que parece estar quemando continuamente a Claus, le inmunizan ante el riesgo de la apuesta: Son más las ganas de explorar mil cosas diferentes o de ensayar una sensibilidad inusitada hasta el momento, que cualquier temor a que su nueva música no sea bien acogida.

Atracción animal que confunde de forma premeditada chica con sustancias, pasión que conecta cielos e infierno, ángeles que se abrasan con el fuego, "Ella es mi droga", puede que tenga muchas de las claves con las que interpretar el momento creativo que ha llevado al origen de INOX. "Prende la mecha", desde otro ángulo también.

Los destellos del violín de "Miedo" apuntan a modos similares de hacer rock como lo de New Model Army. Por su parte "Todo lo que no" integra el saxo codo con codo con guitarras en su versión más dura, además de recurrir a un nutrido coro de voces secundarias. Son muchas las ofertas novedosas sugeridas entre líneas de un tema a otro.

Tras el rompe y rasga de "Vagos y maleantes", estigmatizando al grupo para ponerlo a años luz de lo socialmente aceptado, el disco termina con guiño y versión del repertorio de Vómito.

Disco más que sabroso, órdago en el que prima la vorágine creativa más que cualquier pánico escénico a salirse del guión reservado para quien ha sido protagonista destacado de los años radicales.

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