portada del disco Infinito 3

I'm looking for a way to understand our world”.

Dos años después de “La Transición de Fase” (Ernie, 2009) llega su continuación. Durante este tiempo Igloo han dado muchos pasos hacia delante: reciben el "Premio del Público a Los 33 de UFI Para Radio 3" en los II Premios de la Música Independiente, dan más de setenta conciertos, comparten escenario con Franz Ferdinand y Los Planetas… En medio de la resaca nace “Infinito 3” (Ernie, 2011), un trabajo más melancólico y oscuro que su antecesor pero marcado por el brillo y la épica características de la banda. El disco ha sido grabado en los estudios Planta Sónica II de Vigo, al mando de Pancho Suárez, y en Litium (Pontevedra), bajo la batuta de Iago Lorenzo en las labores de producción e instrumentación, previa masterización de Alan Douches en los estudios West West Side Music de Nueva York. En la grabación participan Jorge Ortal (cuerdas) y José “Niño” Bruno (batería).

Comienzan a sonar “Nanomédicos” y “El mundo perfecto de Kira” -“en mi mundo encaja todo, incluso los detalles rotos”- con su contundente base rítmica, sus guitarras oscuras y su urgencia perfectamente planificada y enseguida nos ponemos en situación. Igloo cambian el brillo de antaño por un sonido más mate pero sin perder su esencia.

En las letras percibimos una cierta fiebre emocional, oscuridad y desarraigo. Una clara introspección que queda patente ya en la portada, con ese astronauta explorando mundos demasiado cercanos. En cortes como “Zumo V” -“todo va peor / aunque digas que no es cierto… / y que más me da / no puedo dejar de sangrar / ni quiero / prefiero… prefiero sangrar”- la atmósfera se vuelve opresiva, en otros como “Cientos de motivos” las guitarras liman asperezas. Éste es uno de los mejores cortes del disco, la tentación de preguntar, el riesgo de romperse en mil pedazos nos dirigen a los buenos propósitos: “Todas las palabras buenas / que hayan logrado aguantar / me las guardo por si un día / las quieres recuperar”.

Nina Kulagina” lleva por título el nombre de la mujer rusa que parecía tener poderes psíquicos y dominar la telequinesis. En “Desastrología” las guitarras se desatan, en “E.L.O.” -el único corte disco en inglés, con una clara influencia británica en su sonido- se muestran juguetonas, “Ausencia parcial” contiene la rabia y el dolor y en “Momentos buenos” se dejan llevar por los tintes acústicos. La velocidad inunda “Años luz”, otro de los grandes cortes del disco. Buenas noticias: Igloo se mantienen en plena forma.

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