foto del grupo Los 4 de Asís
Periodos activos
1965 - 1967
Procedencia
Islas Baleares/ Illes Balears
Estado
Inactivo
Publicado por
Julián Molero
Fecha publicación
05/04/2016
Estilos
1 fan

El Concilio Vaticano II (1962-1965) va a cambiar la idea de la música en la liturgia, aceptando todas las formas de música auténtica en la celebración, siempre y cuando tuvieran las cualidades debidas y permitiendo el uso de melodías populares interpretadas en lenguas vivas y autorizando el uso de instrumentos musicales, acabando con la música religiosa obligatoriamente cantada en latín y con acompañamiento de órgano. Esta especie de desacralización va a favorecer enseguida un boom de una nueva canción religiosa enraizada en las músicas entonces de moda. La belga Sor Sonrisa va a alcanzar en 1963 un éxito de tamaño universal y en menor medida el francés Padre Duval y el argentino Padre Alejandro van a seguirla enseguida por esos caminos de la evangelización a golpe de pop.

En España en esos años triunfan los conjuntos y serán los más conocidos Las Monjitas del Jeep y Los 4 de Asís gracias a sus publicaciones de discos en sellos comerciales y algunas apariciones televisivas.

Los 4 de Asis se forman hacia 1964 en el Noviciado-Seminario Mayor de La Porciúncula en Palma de Mallorca, donde tres novicios franciscanos y su profesor de música forman un conjunto músico-vocal que se adaptase a los nuevos aires musicales que emanaban del citado concilio. Ellos son los mallorquines Francisco Escanelles (voz principal) y Antoni Mulet (contrabajo y voz), el riojano Adolfo Pérez Jiménez (guitarra y coros) y Joaquín Tébar Fernández (órgano y voz), nacido en el pueblo manchego de Miguel Esteban. Al año siguiente actúan por parroquias y centros culturales de las islas con notable éxito. Su primera actuación importante tiene lugar en el Festival de la Nova Canço en La Bitácora.

A finales de 1965 les surge la posibilidad de grabar su primer disco para lo que viajan a Barcelona, donde también hacen televisión. “San Francisco Yenka / En Ti Confío / Más Allá del Mal / Solo el Tiempo Puede Contestarnos” (Discophon, 1966). Hacen gracia letras como: «Cuentan que Francisco / el santo humilde y manso / cuando reprendía por no obedecer / cuentan que Francisco / daba a sus hermanos / esta santa regla para obedecer: / izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres». Aquello se escuchó por una radio dispuesta a poner en la onda una renovación religiosa, aunque ésta viniera a ritmo de yenka. Pero la canción que ahora más nos llama la atención es “Solo el tiempo puede conestarnos”que no es otra cosa que una versión del “Blowin' in the wind” de Bob Dylan con una letra más o menos traducida del original. Por cierto, esta melodía, con ésta y otras letras ha perdurado hasta hoy en el repertorio de numerosos coros parroquiales y es habitual cantarla en las celebraciones litúrgicas católicas. Los 4 de Asís aparecen en revistas como Semana o Fans en amplios reportajes e incluso mantienen por poco tiempo una carrera musical al uso difícilmente compatible con su vida religiosa.

Las obligaciones pastorales hacen que Mateo García, otro manchego nacido en Santa María del Campo Rus (Cuenca) sustituya a su paisano Joaquín para grabar el segundo disco del cuarteto. “El Fugitivo / Digan lo que Quieran / Buscando la Luz / No te Vayas al Cielo” (Discophon, 1966) viene encabezado por una adaptación más que libre de la música de una serie televisiva que entonces triunfaba a modo. Los tres temas restantes están compuestos por los propios componentes del grupo. Este segundo EP ya tiene menos aceptación y difusión que el anterior, a pesar de canciones pegadizas y rítmicas como “Busca la luz”.

Los 4 de Asís mantuvieron sus actividades musicales durante 1967 para desaparecer a continuación. Su música buscaba ser simplemente vehículo para atraer a los jóvenes hacia la Iglesia y homologar de forma atractiva los gustos juveniles del momento a los sentimientos religiosos. Hoy son vistos como una anécdota kistch que refleja la amalgama religioso-social que imperaba en aquellos años 60 y que se reflejaba en todos los ámbitos.

Los caminos de estos jóvenes frailes siguieron caminos muy dispares. Antoni abandonaría los hábitos en esos años, Francisco se ordenaría sacerdote y fallecería poco tiempo después. Joaquín marcharía de misionero a Brasil, donde transcurriría su vida y donde fallecería en 2008 en un accidente de tráfico, dejando tras de sí una importante obra educativa y religiosa. El único que seguiría por algún tiempo vinculado a la música fue Adolfo, que durante los 70 mantendría su papel de cantautor religioso y que en la actualidad vive retirado del mundo en un convento de su Rioja natal.

 

 

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