portada del disco Palabra de Dios

Disco de cambio para los canarios. Para empezar, es la primera vez que Zurda deja el micrófono, delegando la tarea de cantante a Pipo. De igual forma, es éste el primero de una serie de discos en el que las cuestiones de producción corren a cargo de Kaki Arkarazo (con el que han contactado en una de las visitas de Negu Gorriak a las islas) y las de edición del sello vasco Discos Suicidas. Repetirían la fórmula unas cuantas veces.

A tenor de lo que indican los créditos del disco el grupo grabó en los estudios Multitrack utilizando gran cantidad de instrumental prestado: batería, bajo y ampli de guitarra.

Guerrilla Urbana parece haber ido evolucionando a un rock pesado en el que las guitarras duras cobran una relevancia mayor a la que tenían en sus principios. Maneras de heavy urbano que incluso toman forma casi de balada en “Pesadilla en Miraflores Street”, la historia del encuentro carnal con la muerte (o la muerta). El “fornicando con un espectro” tiene algo cercano al “Enamorado de la muerte” de R.I.P. aunque en este caso los canarios deslizan algún que otro guiño de humor algo fallido.

Todo se dispara, cambian los aires por completo, cuando acometen cortes como “Quiero ir a Roma a Matar al Papa” o “La Laguna ciudad retrete”, extraídas ambas del repertorio de Escorbuto Crónico. Se trata de punk rock irritante y veloz. La primera mostrando intenciones bien diferentes a la de Parálisis Permanente para ir al Vaticano y la segunda en contra de su localidad natal. El exabrupto de hastío juvenil (son 20 los años que dicen haber pasado en arresto domiciliario en La Laguna) contra los viejos de la localidad, la universidad, la “pasma” y “alcahuetes”, se extiende en “Sin novedad en la colonia” a la Península invasora. Es el mismo espíritu que vertebra las letras de otras canciones de su repertorio (véase el caso de “Canarias es una estafa” del “Razón de Estado” (Ja Ja, 1989), por ejemplo)

Ese tono de punk se mantiene y de manera bien sobresaliente con “Sastrón” o la impresionante “Las moscas". Es precisamente este último corte ejemplo de la contundencia sin paliativos que se gastan a la hora de arremeter contra aquello que no gusta al grupo: “No basta decir ya basta, no basta condenar la plaga. Hay que quemar el estiércol que incuba las larvas” cantan en su himno contra el fascismo.

También destila rabia “Tenemos el SIDA”: “La sangre podrida no la tienen los enfermos / La teneis vosotros gobernantes y banqueros”. Es la misma ira que transmite la foto de la cara distorsionada de Zurda desde la misma portada.

Guerrilla Urbana en estilo puro, sin aditivos ni conservantes, con cierto viraje hacia el rock duro, indicando la amplitud de miras del grupo a vertientes ligeramente diferentes y que desarrollarían más en trabajos posteriores

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