portada del disco Miles de Hombres 1986

Finalmente salió a la calle el tan anhelado disco de Primitivos, el grupo de Bilbao liderado por el sin par Andy Montón. En vida del grupo estuvieron a punto en un par de ocasiones de poder sacar un LP pero diferentes penalidades se pusieron en su contra, abandonándose cualquier intento en su momento. En una de esas segundas oportunidades que, sin embargo, concede a veces el destino, el sello bilbaíno Guns of Brixtons trabaja, no el máster que aparentemente se perdió, sino una de las cintas que se conservaron de la grabación realizada en los estudios Tío Pete en verano de 1986.

La lista de temas recogidas en aquella grabación, que el mismo grupo consideró entonces un repaso por lo mejor de su repertorio, incluía lógicamente las cuatro canciones que habían formado parte de su primera maqueta "La Caza" (1984), ampliando el número hasta el total de catorce que presentaban en la que terminó siendo, por la fatalidad de la pérdida del máster, una simple segunda demo. La mejora sin embargo en lo que respecta, por ejemplo, la manera de cantar de Andy es abismal. Aún manteniéndose un peculiar estilo de encarar el fraseo de las letras, se ha abandonado ya el recitado, casi como leyendo de un papel, que gastaba en aquella primera cinta.

Quizás las guitarras más suaves son las que inician "Primitivo". El resto contribuyen a ese aspecto denso y rocoso que impregna a la práctica totalidad del disco. Canciones a base de rock con un bajo casi oscuro omnipresente en un primerísimo plano. No es ni punk ni psicodelias a toda velocidad, sino más bien rock puro, duro y sucio.

Por otro lado, quizás la mejor opción para musicar unas letras complicadas por lo incorrectas y salvajes. Se habla, sí de hombres primitivos, recalcando la componente cavernícola del nombre de la banda, lejos ya de la connotación de homenaje a aquel grupo de Lou Reed previo, y regodeándose en cambio en  conductas de pitecántropo, tanto para con las mujeres como cuando se trata de apretar el botón que desencadene un ataque nuclear. Canciones de zombies, de criaturas construidas a partir de despojos humanos, de vampiros... Historias de obsesión sexual que lleva a caer en manos del tipo que te destrozará o de sangrientos encuentros al volver a casa borracho.

Es el salvajismo que lleva al padre de "El cumpleaños" (tema que por alguna razón me hace recordar a "La regla" de La Banda Trapera del Río) a asesinar a su hija mayor al cumplir los 20 años antes de que le ocurran todas las fatalidades que según su mente enferma le depara el destino más inmediato.

De hecho, con objeto de suavizar un tanto el posible impacto que este tipo de temáticas y provocaciones pudiera ocasionar en un público probablemente más sensible que entonces a estas cuestiones, la portada con la que se edita el disco no es la originalmente diseñada. La de su momento (incluida en el libreto interior) perfectamente a tono con toda la filosofía del disco y las canciones de Primitivos, presentaba un dibujo en el que un hombre prehistórico arrastra de los pelos a su compañera. Todo ello ilustrando el texto de "Primitivo": "Te espera tu compañera / ya vestida de pieles / en la cueva de tu refugio. Las piedras tu lecho de amor primitivo / de los pelos arrastras hasta el lecho / sin afecto ni tacto follas primitivo".

"Éramos salvajes" tiene momentos que parecen tomados prestados de UK Subs, aunque luego evoluciona hacia ese rock urbano y callejero con el que está montada la columna vertebral del disco.

De igual manera "El preso" y la historia del condenado que no quiere abandonar la vida tranquila entre rejas tiene algo de combinación entre La Polla Records y Extremoduro, banda que tanto le debió al ambiente carcelario para montar sus historias. A Roberto Iniesta suena también Andy cuando recorre el estribillo de "No quiero pensar nunca más en ti".

Sin duda un documento imprescindible, un pedazo de la historia del Bilbao maldito y rockero que se gestaba en el corazón mismo de su zona de bares en lo viejo. Cuenta pendiente saldada con un grupo maldito y oscuro que nadó a gusto contracorriente de lo radikal en lo musical, de lo correcto en sus letras y que probablemente sea banda sonora inolvidable de aquellos que vivieron aquel tiempo. Para los demás una edición que no conviene perderse, no sólo por las canciones que trae, sino por el esfuerzo de documentación con la que se acompaña.

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Comentarios

foto del usuario Jose Moro
Jose Moro
30 agosto, 2019 at 20:10

Unas cervezas por Andy…….

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