portada del disco Los Tiempos Están Cambiando

Casi como por arte de magia, a Loquillo le surge la oportunidad de grabar un disco.

Aunque sin la menor experiencia, sin saber cantar, y con una banda que llevaba unas pocas semanas de ensayo y carecía de repertorio, no deja pasar la oportunidad y afronta el reto. Y lo hace de una manera que, desde entonces, va a ser una constante en el rocker catalán, y una de sus principales virtudes: haciendo gravitar a su alrededor y aglutinando el talento de músicos y compositores de muy diferentes estilos y formas de ser.

De este modo, deprisa y corriendo, Loquillo llama a sus amigos, a todos aquellos que tocaban en diferentes grupos, y prácticamente, improvisa en el plazo de un mes un repertorio compuesto por adaptaciones al castellano de temas clásicos y alguna canción propia preparada para la ocasión.

Así, Los Rebeldes, el grupo de mayor pericia y experiencia, asume el mayor peso en el disco, en el que colaboran tocando el "Cadillac" de Vince Taylor, las versiones de Johnny Kidd & The Pirates ("Nena no me toques" y "Mi odio caerá sobre tí") una acelerada adaptación en clave rockabilly de "Los tiempos están cambiando", de Bob Dylan, y dos canciones compuestas por Loquillo y Carlos Segarra: "Esto no es Hawaii (Que Wai)" y "¿Por qué?".

Sus amigos de C-Pillos, en la que es la única grabación oficial que se conserva de ellos, colaboran con "Eres tú", adaptación del clásico de sonido Merseybeat de Pete McLain and The Clan ("Yes I Do"), además de poner los coros en la práctica totalidad de las canciones.

Por último, el que realmente es su grupo, Los Intocables, le acompaña en la versión de Eddie Cochram "Sólo un sueño", y dos canciones originales, una firmada por Loquillo y Los Intocables, la popera  "Ser o no ser" y la joya de la corona: el himno compuesto por Sabino Méndez, la inolvidable "Rock and Roll Star".

No es que se trate de un disco especialmente bien producido, está grabado y mezclado deprisa y corriendo, ni bien cantado, Loquillo no ha aprendido todavía a cantar, y se nota su falta absoluta de tablas y de experiencia, la discográfica no tiene demasiados medios para hacer tomas, y se nota.

Sin embargo sigue sonando fresco, incluso escuchado a día de hoy, divertido, lleno de energía, de actitud, de desparpajo, y con una absoluta falta de pretensiones como no sean las de divertirse lo más posible jugando a estrellas del rock.

Tocado con urgencia, a toda máquina, resulta una metáfora perfecta de aquellos tiempos, en los que la ilusión y la energía podía suplir cualquier carencia, y todo pasaba a velocidad de vértigo.

Además, es un disco afortunado. Aunque Loquillo estaba embarcado, en pleno servicio militar y apenas lo pudo promocionar, se encargó de ello el locutor Jesús Ordovás, que programó su canción "Esto no es Hawaii", un surf de manual compuesto a medias con Carlos Segarra, como sintonía de su programa en Radio 3 de Radio Nacional de España, convirtiéndola en un pequeño éxito, que se vería, además, continuado por "Rock and Roll Star", una de las canciones emblemáticas del rock español de los 80.

De escucha obligatoria para entender lo que se estaba cociendo.

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