De Ningún Sitio a Ninguna Parte

Primer disco de la banda con Oihuka, con la que aparentemente firmaron una cláusula por la que M.C.D. percibiría medio millón de pesetas extras si se lograban superar las diez mil unidades vendidas. De acuerdo a lo manifestado por Niko, la banda nunca ha llegado a cobrar nada a este respecto, y la banda y la compañía discográfica difieren en lo que a las cifras de ventas finales hasta la fecha se refiere.

Litigios aparte, la banda factura con éste, otro gran trabajo, con un punk-rock de toques de guitarra duros, en la línea marcada por los discos anteriores. En lo que a las composiciones se refiere, M.C.D. parece dejar algo más de lado que en otras ocasiones, a instituciones y corporaciones del Estado como blancos de sus críticas (“Asesino a sueldo” y “Pringao” serían las excepciones). Las letras giran más en torno a vivencias de bares, crónicas callejeras, adoptando para ello la visión del chaval que se enfrenta solo y a veces nostálgico a todo lo que le rodea. A pesar de ello, la larga lista de agradecimientos, que en ocasiones especifica canciones concretas a diferentes amistades y conocidos, incluye una más genérica “a toda la peña que por luchar por un ideal justo están privados de libertad y no pueden vernos”.

La portada muestra, en una composición atípica, a los miembros de la banda en un escenario con tintes post-apocalípticos en el que algunos edificios de Bilbao surgen apenas de un mar-desierto de arena que parece haber engullido a la capital vizcaína. A ambos márgenes de una carretera sinuosa que lleva a los pies de las monolíticas siglas con el nombre del grupo, se reparten los miembros de la banda: Rockan con camiseta del “No te Muevas” (Basati, 1987) de R.I.P. (en las fotos del interior la cambia por otra de los Sex Pistols) y pantalones de estampados imposibles, se apoya en el letrero de carretera en el que se enmarca el título del disco; Jimi, manos en las caderas, un poco más atrás, deja ver una camiseta del Athletic de Bilbao debajo de su cazadora de cuero, y en un primer plano, Neil y Joakin llevan colgados sus bajo y guitarra respectiva. Niko recalca la dificultad de la elaboración de semejante collage, en una época en la  que no se contaba con las técnicas informáticas del momento. Pura artesanía vamos.

Grabado por Jean Phocas, el productor fue Carlos Kreator. Aunque desde su exilio británico, Niko no entra en la formación titular de la banda, un pequeño recordatorio en la contraportada nos indica que “sigue estando” en el grupo.

Comienza el disco con “Barrenkalle”, homenaje a su lugar habitual de marcha en el casco viejo de Bilbao. Tema que engancha, se acompañó con un video promocional en el que la banda recorría precisamente eso, las calles y baretos en los que transcurre sus noches habituales. Además de la consiguiente irreverencia de incluir al cura borracho en el videoclip, en un intento de reflejar la realidad de la ciudad, la banda simula tocar en escenarios grises, industriales a orillas de la ría.

De las andanzas de una pareja de adolescentes entre portales, vomitonas, resacas tras los San Fermines pamplonicas y fotos de Johny Rotten versa “Recordarás”. Tintes de nostalgia, como las que quizás destila también “Todo por nada”, situada en el arranque de la segunda cara del vinilo, y con ganas de convertirse en himno punk-rock. Rockan parece tener algún que otro apuro para solventar las exigencias vocales del tema. “Barrio blues”  describe una especie de territorio comanche. Está dedicada al barrio viejo de Alicante.

La soledad e indefensión del chaval en una sociedad que parece no entenderle parecen motivar “Sal a la calle” (“Búscate la vida / busca algo por lo que luchar”) y “No hay sitio para ti” (“Podías haber sido como los demás / pero has preferido no dejar de luchar”) que tiene un aire a lo Johny Thunders con muy buena guitarra. Precisamente esta última fue una de las canciones con las que la banda contribuyó a la banda sonora de la película “Historias del Kronen” (Montxo Armendariz, 1995). En un tono más duro y fatalista se muestra la ya mencionada “Pringao”, que podría pasar por el tema en el que la banda más fuerte parece apretar el acelerador.

También son vertiginosas “A-68”, en referencia a la autopista a Vitoria, donde más de una vez se dejaron caer los M.C.D. en visita a sus amigos, como los Cicatriz, a los que precisamente dedican el tema junto a «Quemando ruedas», y “Este mundo va a explotar”.

De comienzo algo más lento, a lo Jimmy Hendrix quizás, es “Asesino a sueldo”, aunque luego vuelve a la línea punk-rock de siempre. “Sucio Amor”, uno de los temas escogidos para un sencillo, alberga solos de guitarra para narrar lo que es un reclamo de amor mercenario sin paliativo alguno.

El disco, de modo totalmente similar a como hicieran con “Jódete” (Basati Diskak, 1988) acaba con un himno borrachil, “Entre borrachos”, que es además una versión del “My way” que inmortalizase Frank Sinatra, pero claro, en la línea de la interpretación que dejó para la posteridad el malogrado Sid Vicious.

Grupo:

Corre el final de los 70 y...

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Tracklist:

  1. Barrenkalle
  2. Recordarás
  3. Sal a la calle
  4. Barrio Blues
  5. Pringao
  6. A-68
  7. Todo por nada
  8. No hay sitio para ti
  9. Este mundo va a explotar
  10. Asesino a sueldo
  11. Sucio amor
  12. Entre borrachos

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