Chute de Esperma

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Edición en vinilo de las dos únicas grabaciones que existían de Chute de Esperma, la de sus dos maquetas: una grabada en el local de Ataúd Vacante en 1987, asistidas por uno de sus componentes, Manolo – El Mákina -, y la otra, tan sólo an año después, con Txetxo Baucells, guitarra de Conemrad, registrada en el local de estos. A todo ello, y a modo de extra se incluye la versión a capella que hicieron cuando aún no se había formado la banda, en una de sus visitas a una emisora local apareciendo en un programa de radio, del «Party in Paris» de los británicos UK Subs.

La música de Chute de Esperma estaba llena de alegatos en contra de la imagen que se esperaba de ellas, como jóvenes y como mujeres. Si se suponía que el rol era el de esperar al chico que se fijara en ellas y con el que terminar compartiendo su existencia, las canarias dejaban claro la lista de cosas que no querían hacer, que se negaban a hacer. Contestatarias, descaradas para con un orden social que les imponía un papel en esta sociedad. Pero ellas ni se iban a bañar ni querían formar parte de un sistema que les forzaba a seguir siendo como sus padres simplemente por la inercia que impone la tradición («No keremos»).

Igualmente priorizaban el estar segura con quien se querían acostar: «Yo no soy estrecha porque yo no folle con cualquier imbécil que la quiera menear / Búscate una pija que más putas no las hay» decían en «No quiero». Igualmente simulaban un orgasmo sin rubor en «Desvirgación». Punk como instrumento de protesta de género a finales de la década de los 80. Era la actitud que marcaron, sin reparar en el escándalo, Vulpess algo antes. Precisamente de las vascas se incluían hasta dos versiones, la de los temas «Inkisición» y «Yo les mando a la mierda».

Sonido maquetero, con las deficiencias esperables, pero rebosante de espontaneidad y frescura en la protesta. Por eso parece realmente un acierto agarrarse a la figura de Pippi Calzaslargas como icono de rebeldía femenino, declarando abiertamente su deseo de gandulear. Es con ese himno extraído de la famosa serie televisa como empieza la cara B del disco. La continúan con un buen ejercicio de ska, probablemente influencia de su proximidad a los mencionados Conemrad, una de las bandas pioneras en practicar el género en las Canarias. La letra de esta «Ska-askeada» es una nueva oportunidad en la que mostrar el hartazgo del rol que se asigna a la chica en su relación de pareja.

Hay también espacio para la crítica general tanto a la política internacional de países del primer mundo oprimiendo al resto o en contra de la policía, en un ejercicio canónico repasando parámetros habituales del género.

De calado algo más profundo, menos visceral, también incluyen reflexiones acerca del futuro de la humanidad y como generación una vez envejecidos.

De la segunda maqueta también cabe destacar el tema de presentación de la banda, donde se proclaman como un grupo de tías con ganas de incordiar que cantan temas que son «la realidad».

Un disco atractivo en su edición, generosa en el material que aporta de la banda (libreto interior con fotos e historia del grupo), y necesario para poner en valor la existencia y aportación, por breve que ésta pudiera ser, de lo más parecido a las Vulpess que dio el punk canario.

Grupo:

“No había ningún grupo punk sólo de...

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Tracklist:

  1. Party in Paris
  2. No keremos
  3. Tengo ganas de vomitar
  4. Desvirgación
  5. Legalización
  6. Yo les mando a la mierda
  7. No más policía
  8. Puta realidad
  9. Voy a gandulear
  10. Ska-askeada
  11. Inkisición
  12. Opresor
  13. Cuando seamos viejos
  14. Chute de esperma
  15. No quiero más
  16. Party in Paris

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