portada del disco Dios Salve A Los Taraos

CD con el que regresaba Commando 9mm tras el parón de 1991. El grupo se había vuelto a reunir aprovechando el tirón generado por el retorno de La UVI y las reediciones hechas por Revelde de los dos primeros discos de Commando 9mm en "Camino Hacia la Ruina" (Revelde, 2000). Los madrileños sienten las buenas vibraciones que tanto material del grupo provocan y se lanzan, en el mismo sello, a editar nuevas canciones.

Grabado en los estudios Sonoland de Madrid durante el mes de septiembre de 2001 "durante el ataque terrorista a los USA", como reza la última página del libreto interior. Se masterizó en colaboración con Jesús Alcañiz. El diseño gráfico, muy atractivo, corre a cargo de Mario Riviere y el propio grupo.

La lista de agradecimientos se extiende a Porretas, Norah (Sin City Six), Xabi (Sr. No), Fino (Los Enemigos), Oier (Barley Juice). Todos ellos se reparten en colaboraciones varias como panderetas en "Charlie no hace surf", coros en "Johny coge el subfusil"...

Comienza el disco con un ya mítico "Charlie no hace surf", tomado de la película de "Apocalypse Now" (Francis Ford Coppola, 1979), al que ya se refirieran los Clash. Tras la cuña correspondiente con la participación del personaje que interpretaba Robert Duvall, guitarras duras y armonías. Se han quedado sin piernas y así, claro, no se puede hacer surf.

Pero si el inicio es bueno, la continuación es casi mejor, ya que "Miénteme" resulta de una contundencia bestial. Rotunda, de estribillo bueno y con grandes juegos de voces entre Pollo y Manolo.

Igual ocurre con "No hay futuro" y su nihilismo de nuevo cuño, con carestía de combustibles, ovejas clónicas y, como decía La Banda Sin Futuro, con intención de que nos desinfecten. La canción gana con el robustecimiento de las melodías del final.

Tras "Desconectado" no sería exagerado decir que el disco no deja momento alguno para recuperar el aliento. Las reverberaciones de esta canción parecen empalmar con la contundencia de las líneas de bajo y guitarra de "1000000 voces" (de título de reminiscencias a Angelic Upstarts), y casi, sin solución de continuidad se llega a "Canción de odio", una de las pequeñas maravillas que alberga el disco. Música imparable con juegos de voces como sólo saben hacer Manolo y Pollo.

Apenas repuestos de lo que supone tener que admitir que la canción anterior ha acabado, entra la apisonadora de "Dios salve a los taraos", que da nombre al disco.

Manolo también sabe cantar desde la contención. Así lo demuestra en "Mañana", canción basada de nuevo en guitarras duras, en este caso como las de cualquier banda de punk de la calle inglesa, y como no, armonías, melodías vocales: verdaderos lobos con piel de cordero.

"La gran estafa" es un guiño a los Sex Pistols y a su Great Rock and Roll Swindle. Cantado con los efluvios del propio Johny Rotten se escupe a todos los lados, reconociendo sólo a los grandes patriarcas del punk.

La relectura del siglo XXI de su "Johny coge el subfusil", "Rodando" y el peculiar "Pompas de jabón", son quizás las únicas excepciones a todo un rodillo sónico  que se desencadena hasta el final con "Carga social" (auténtico punk-hardcore), "Me quieres enterrar" (contundente hasta en los platillos de Adrián) y finalmente con "Mi objetivo", final de vértigo para un disco muy bueno.

Pocas veces un retorno de una banda ya mítica se facturó con la contundencia de este disco.

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