portada del disco Vive Subida

El que sería el último álbum de Glutamato significa el trabajo más coherente de esta su última etapa más rockera, mucho más atrevido e interesante.

Así, con "Hey, tio!" pasan por la batidora a The Who y a la Orquesta Mondragón, para con un humor más que obvio -"gitano, enseñame los brazos"- llegar a un punto simpático y resultón. Siendo justos, también se encuentran frases más que buenas y originales como "Vivir siempre es mortal". Y es que el que tuvo retuvo.

El influjo de The Who no era puramente casual, pues de nuevo en "Guapamente" encontramos reminiscencias al magnífico "Baba O' Reilly" del cuarteto londinense o el guiño en el título y en el estilo de "Cuando los chicos están bien", aunque no es una versión.

Y es que Glutamato ha mutado, asumámoslo, pero al menos ya no lo hace dubitativamente. Interesantes son también los rastros reivindicativos a lo Lluis Llach en "El desertor". ¿Oigo una flauta?

El lado más vitaminado de la banda se recupera en "Dulce pequeña Ramona", muy punk-pop, del punk-pop de los Ramones y por ende de Los Nikis. Muy amable y simpática la canción.

La antibelicista "Banderín de enganche" es la que la formación quería lanzar, muy apropiadamente, como single, justo cuando España estaba sumida en el referéndum por la entrada en la OTAN. Así que se tuvieron que conformar con "Todo va dabuten" y una escasa promoción.

Se cierra con un reivindicativo a la par que irónico "Mañana me pertenece", para dar paso a la disolución de la banda.

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