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Desde que comenzamos a organizar conciertos en Madrid hace ya unos años confluimos con un sello, Discos Walden, junto a ellos organizamos algunos conciertos, lanzamos un split de cuatro bandas barcelonesas llamado «Espectros» (2012) y hemos ido conservando una buena relación, sin ir más lejos el año pasado coeditamos la reedición del mítico libro de El Zurdo «Música Moderna» (2014). Pero aquí no hemos venido a hablar de nosotros mismos, sino de Discos / Libros Walden. En un breve espacio de tiempo, Walden ha pasado de editar algunas maquetas y atesorar un interesante Club del Single a tener programados un ritmo de lanzamientos propio de un sello consolidado e incluso atreverse a montar un festival de dos días en Madrid a finales de este mes con una amplia representación del sello.

Charlamos con Manuel Moreno, que es quien anda tras este micro sello unipersonal, de su evolución, crecimiento, próximos lanzamientos y planes para dominar este 2015 que ya echó a andar.

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¿Cómo surge Discos Walden? ¿Quién es Discos Walden?
Discos Walden somos todos. Pero sobre todo, yo. Como Gramaciones Grabofónicas lo forman varios entes y las cosas se eligen de forma más democrática y por consenso, echaba de menos un sello en el que ejercer de dictador. Intenté reclutar a gente que se dejase mangonear y acatase irracionalmente mis órdenes, pero finalmente tuve que emprender marcha en solitario. Aunque es lo que quería, un sello en el que todas las decisiones las tome yo y se haga lo que yo digo, es más aburrido siendo yo solo, puesto que me condecoro y me extermino a mí mismo. Pero así nadie se queja y estamos todos contentos.

Cuéntanos un poco sobre los primeros trabajos editados.
El sello empezó para sacar ediciones físicas de maquetas que me habían gustado: Los Claveles, Garrapataces y Óscar Barras. Fueron CD-r normalitos, pero eso pronto me aburrió y me pasé a las cassettes, que también me acabaron aburriendo y acabé sacando vinilos que al final es lo que más me gusta.

¿Qué línea mantienes?
No me mantengo nada en línea, y menos ahora, con los excesos gastronómicos de estas fechas. Y si te refieres a linea estilística, tampoco hay ninguna. Lo único que hace que un grupo sea «grupo Walden» es que me guste. Hay pop electrónico, punk, folk y ruacanruol. Mañana puede haber jotas aragonesas y happy hardcore. Si lo que escucho me engancha, es suficiente.

¿Qué balance sacas del Club del Single? ¿Es viable hoy día?
El tener algo que funciona solo por suscripción es viable si hay un alto número de personas interesadas en ello, o si pones un precio carísimo por el asunto. Como el Club del Single de Discos Walden no es ninguna de las dos cosas, la forma de que sea viable ha sido poner los singles a la venta de modo independiente. Pierde un poco la gracia, pero es la única forma de que sobreviva. De todos modos, esto me ha servido para descubrir que, en realidad, la gente que compra discos regularmente es poca. Luego hay mucha gente que tiene intención comprar discos, pero eso solo se materializa cuando ya no quedan copias del disco que quiere. Justo en ese momento es cuando se lo iban a comprar y están dispuestos a pagar el oro y el moro si encuentras una copia.

¿Qué es lo que más te enorgullece haber sacado?
Varios discos por varios motivos. Las primeras maquetas de Los Claveles porque es de mis grupos favoritos y me siento un poco parte de su historia. «Espectros» me parece que recogió un momento estupendo de una escena estupenda y queda ahí inmortalizado para siempre. La banda sonora de «Animals» (Marçal Forés, 2012) porque es el disco de una de las mejores películas españolas de los últimos años. «Cenizas y Diamantes» (2013) porque es un recopilatorio muy bueno y está hecho a medida por mí, como si hubiese grabado una mixtape al mundo. Y «Esconde Tus Alas en la Torre Fantasma» (2014) porque es el primer disco de Los Caramelos y uno de los mejores discos españoles de este siglo.

Últimamente, aparte de discos y conciertos os habéis adentrado en el terreno editorial. Cuéntanos un poco cómo ha sido está incursión.
Libros Walden nació hace un año con la idea de reeditar, junto con vosotros, «Música Moderna» de El Zurdo (Paraíso, La Mode, Pop Decó…). Tras su éxito me animé y hemos sacado ya otros tres libros más: la reedición de los míticos fanzines «Stamp» (1989 – 1992)que trajeron el indie a España; un libro sobre cine que hemos escrito entre José Sanz y yo, «Desde los Márgenes» (2014); y el pasado día 23 hemos publicado nuestro primer libro traducido,»Caos y Magia. La Banda que Quemó un Millón de Libras» (2014), la versión en castellano del alucinante libro de John Higgs sobre The KLF, un libro divertidísimo que habla de mil cosas además de sobre música, ya sea pensamiento mágico, discordianismo, illuminati, teoría del caos, situacionismo, coches que hablan, menhires u ovejas.

¿Qué esperas de los nuevos grupos? Ha habido una apuesta muy fuerte en cuanto al ritmo de publicaciones.
Sí, me he vuelto un poco loco. En realidad no es que un día me despertase y me pusiera a decirle a todo el mundo que le sacaba un disco. Son cosas que se han ido hablando durante todo el 2014, pero luego todo se retrasa y al final resulta que en diciembre saco cuatro discos como si fuera esto la EMI o Vale Music.

Cuéntanos sobre los últimos lanzamientos y la fiesta que pones en marcha.
Pues el sello lleva ya más de cinco años, pero en realidad no es por eso porque no soy muy de celebrar aniversarios ni nada (básicamente porque no me acuerdo nunca). Simplemente un día me puse a mirar y vi que entre septiembre y marzo iba a sacar una buena colección de grupos, que juntándolos daba para un buen festival, así que lo hice.

El viernes 30 tocan cinco grupos. O Bo de Vil es un gallego chalado que vive en Alemania  ya hace polka-punk, al que descubrí por una maqueta alucinante que había sacado con todo tocado por él, y al que saqué un single en septiembre que no he vendido nada pero escucho mucho. Papaya es el proyecto en solitario de Yanara de Violeta Vil junto a miembros Jose de Jonston / PILAPILA, Miguel de Jonston / Violeta Vil, Sole de Le Parody y Sebastián de Cineplexx. Hemos sacado su single de debut en diciembre y es una especie de power pop latino bastante difícil de encasillar pero muy bailable y fresquito. Coraje es Jordi (ex-Los Claveles) haciendo lo que ya hacía allí (rock), pero ahora por caminos de Los Enemigos y los Replacements. Tienen un primer 12″ recién hecho que es una burrada. Godino es lo que hace Enrique de Cohete a su bola, que un día me dijo: «Oye, tengo un disco», y me lo pasó y me encantó, y lo vamos a publicar a primeros de año, y el del Festival Walden será su primer concierto. La Ruleta China es el supergrupo formado por Fernando Márquez -El Zurdo-, Charlie Mysterio de Los Caramelos y Clara Collantes. Dentro de poco vamos a sacar por fin (ha costado) un disco que grabaron para Siesta hace siete años y que es de lo más bonito que he oído en mucho tiempo: canciones de El Zurdo de toda la vida, otras nuevas hechas por los tres, pop atemporal, bossa nova, guitarras preciosistas, melodías redondas, juegos de voces, coros sesenteros…

Y el sábado 31 tocan otros cinco grupos. Perapertú, el nuevo mejor grupo de indie pop elegante de Madrid. Nacidos de las cenizas de Sector de Agitadas, ya metieron una canción en el «Cenizas y Diamantes», y en el primer trimestre del 2015 sacan su single de debut, un 7″ con tres canciones de guitarras jangle, teclados saltarines y letras crípticas. Tengo muchas esperanzas puestas en este grupo (de hecho he encargado cien mil copias de su single que espero vender en un par de semanas para poder comprarme al fin una mansión en Malibú a la que tengo echado el ojo). Los Alambres, grupo murciano que trabaja lento pero seguro. Hace unos siete años metimos una canción suya en un recopilatorio de Autoplacer, y solo ahora sacan su LP de debut. Hacen algo entre el post-punk elegante de Monochrome Set y el pop raro de Television Personalities, con canciones largas y casi progresivas pero de melodías muy redondas y en directo son una máquina. Germán y la Alegría del Barrio son un grupo fijo en el sello, donde ya han sacado un single, un split y un LP y ahora van a por el segundo, un disco mucho más redondo (el anterior era ovalado) y con canciones perfectas para las que el ex-Bananas tiene un talento innato. Los Caramelos, que son un grupo alucinante al que hay que ver varias veces porque no tienen dos conciertos iguales y autores del disco del 2014 y de otros dos singles en este pasado año. Y por último Ataque de Caspa, que son un mito viviente, su disco del 2014 es pop con mayúsculas y en directo son siempre un acontecimiento.

Vamos, que creo que no es mal plan.

¿Se puede vivir de un sello independiente?
Depende del nivel del sello y de su independencia. Lo mío es infra-independiente. Pero aún así me da para sobrevivir. No solo de Walden, claro, juntándolo con Gramaciones Grabofónicas, Autoplacer, pinchar, montar conciertos, hacer algún diseño gráfico para trabajos ajenos, robar hilo de cobre, etc.

¿Es 2015 el año de la consagración del sello?
Es muy probable. Tanto como que sea el 2016. O el 2017. O el 2018. Pero el año que más posibilidades tiene el sello de consagrarse es, claramente, el año que deje de funcionar y se convierta en leyenda.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.