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«INTERTERROR

HISTORIA DE UN GRUPO DE CULTO EN LA VALENCIA PUNK»

HÉCTOR HUGO NAVARRO

PER(R)UCHO – LIBROS DE PAPEL (2019)

 

InterterrorProbablemente fueran Interterror una de las bandas más destacadas del punk valenciano de los 80. No ha de extrañar por ello que quedara seleccionada como representante del capítulo dedicado al denominado Punk Ibérico en nuestro «Punk, pero ¿Qué Punk» (LaFonoteca, 2016), y que tuviera también su hueco destacado en la crónica oral que hizo Eduardo Guillot en su «Miles de Muchachos» (Generalitat Valenciana, 2018) y que ahora contribuye en esta obra con un prólogo inicial.

El autor, que en una de sus novela anteriores «La Ciudad Encendida» (Imcrea Diseño Editorial, 2013), ya había incluido alguna mención tanto a Interterror como La Resistencia, cuenta en los prolegómenos del libro cómo, a pesar de las opiniones pesimistas al respecto de alguno de los componentes de la banda a los que contactó primeramente, se fue involucrando en la confección de esta crónica.

Contando con la participación, no sólo de los protagonistas principales de la historia (para los que se reserva un apartado independiente para cada uno), sino de muchos personajes cercanos a ellos, se elabora una completa visión de la escena del momento, con una detallada descripción de ambientes tan específicos como los que se desarrollaron alrededor de la lechería del señor Vicent, verdadero padrino de toda aquella cuadrilla de primeros punks. Queda registrada incluso la aparición de los primeros skins, sus derivas hacia la extrema derecha y la curiosa coexistencia que entre elementos de ideología distinta se vivió en la capital del Turia. Se relata asimismo con toda suerte de detalles el que se denomina «el suceso más truculento protagonizado por los cabezas rapadas» que se congregaban en el callejón en el que se encontraba aquel ultramarinos: la muerte de un indigente en octubre de 1985. Del suceso queda señalado el nombre de la víctima pero no así de los cabezas rapadas que finalmente ingresarían en prisión preventiva.

Jugoso relato asimismo de la corta trayectoria de Interterror, desde sus inicios y primeros ensayos, hasta la fatídica grabación del disco que llevaría a la disolución tras un corto período de actuaciones. Enfrentados a la dramática disyuntiva de ceder ante la presión de su manager Toni Pep para cambiar una frase de su «Felices días en Auschwitz» que les exhortaba a no mencionar al bando soviético en lo referente a campos de concentración o mantenerse fieles a la letra escrita por el Enano Infiltrado, el bajista de la formación y lider en la sombra, la unión entre ellos termina herida de muerte.

Presentado con un diseño coqueto y cuidado que se disfruta no sólo con la vista sino que hace partícipes activos tanto al tacto como el olor, el libro, que se extrae de una carpeta negra, contiene un plano de Valencia con los puntos de encuentro de las tribus urbanas del momento, una tira con un comic ambientando el «Adios Lili Marlen» y un librillo con fotos.

Si hubiera que señalar alguna pega, habría que buscarla quizás en lo excesivo del desarrollo de algunos temas colaterales al hilo de la narración, como la cuestión de las anfetaminas en general, o en alguna repetición en la que se incurre (como la del origen de La Resistencia y la elección del nombre de la banda), pero el balance es claramente positivo. Se agradece lo completo del libro y su aportación a enriquecer la información acerca de una etapa en Valencia junto a otras obras recientes, como la ya mencionada de Eduardo Guillot o «¡Bacalao! Historia Oral de la Música de Baile en Valencia, 1980- 1995» (Contra, 2016) de Luis Costa donde aparecen igualmente algunos de los productores, salas y discotecas de la época de las que se habla en esta crónica sobre Interterror.

«MILES DE MUCHACHOS.

UNA CRÓNICA ORAL DEL PUNK EN VALENCIA»

EDUARDO GUILLOT

GENERALITAT VALENCIANA (2018)

MilesdeMuchachos

Aquel documental sobre el punk de Valencia en los 80 que se venía preparando desde hacía ya tiempo finalmente no pudo ser por quedarse Eduardo Guillot, su responsable, sin fondos para ello. Tuvieron que cambiar los aires en la Generalitat Valenciana para que los que esperábamos con impaciencia el desenlace de la operación, pudiéramos disfrutar, si no del mencionado documento audiovisual, sí de un igualmente suculento libro acerca de la escena punk valenciana.

«Miles de Muchachos», con título tomado de una de las canciones de La Resistencia, el grupo con el que se cierra este dossier, viene a llenar el hueco que existía en muchos de los informes y recopilaciones que sobre el punk se ha hecho hasta la fecha (salvo excepciones como la de la misma LaFonoteca que menciona el autor) en lo que respecta a los grupos de Valencia y su entorno en la década de los 80. Y es que efectivamente, la ausencia de información detallada al respecto dejaba en el ostracismo a un buen puñado de grupos que, como en muchas otras partes de la geografía estatal, se encargaron de avivar la llama de la explosión llegada desde el Reino Unido.

Además de los ya mencionados La Resistencia, nombres como Interterror -del que sí nos ocupamos en nuestro «Punk, pero ¿Qué Punk?» (LaFonoteca, 2016)-, Generación 77, N.E.S. (Nuevo Ejército de Salvación), La Morgue, Sade, Éxtasis, Las Terribles o Cómplices encuentran así por fin un merecido hueco en las páginas impresas de un libro. Si bien quedan fuera por disquisiciones estilísticas otros proyectos de la época como Extrema Cordialidad Homicida, Áridos o Crenom que hubieran podido entrar de haberse aplicado filtros algo más flexibles, por contra, el autor nos da la oportunidad de conocer los orígenes punk de un grupo como Seguridad Social, que sin embargo emprendería al poco tiempo otros caminos sonoros.

El libro, además de ilustrar las distintas vicisitudes, encuentros y desencuentros que dieron al traste con varias de aquellas formaciones, está plagado de grandes momentos, con pasajes especialmente recomendables. Podrían destacarse algunos como la accidentada visita de Angelic Upstarts a Valencia para tocar con La Resistencia, que sufrieron en sus propias carnes las consecuencias de la curiosa convivencia que en aquella escena se dio entre diferentes ideologías políticas, o el origen del nombre de Seguridad Social tras tener que visitar un ambulatorio tras la pelea callejera que mantuvieron con componentes de otros de los grupos protagonistas también de esta crónica. Llama la atención igualmente la repercusión que en muchos de ellos tuvo la emisión de la película «La Naranja Mecánica» (1971) de Stanley Kubrick, como así cuentan en uno de los capítulos.

Si hubiera que poner un único pero, éste sería exclusivamente debido al formato de crónica oral, tan en boga en estos tiempos. Con el mismo, la información contenida se limita, evidentemente, a lo que recuerdan los personajes principales o los que accedieron a ponerse delante de la cámara o grabadora de Eduardo Guillot. En algún caso, por fallecimiento prematuro, se tuvo que recurrir a entrevistas del pasado, en aras de no dejar incompleta parcelas concretas. Igualmente la cronología de los hechos o el simple detalle de la estructura de las distintas formaciones, muchas veces cambiante en el tiempo, queda oscurecida y poco clara. Esto se hace más palpable, por ejemplo, en el capítulo dedicado a varias bandas de vida breve, donde todo queda aún más entremezclado. Quede claro, sin embargo, que son éstas menudencias muy específicas de quien devora este tipo de lecturas con vistas a un aprovechamiento posterior de la documentación contenida para posibles labores arqueológicas.

Este «Miles de Muchachos» es una crónica imprescindible, elaborada por quien ha tenido muy cerca y a mano a los protagonistas y que ha facturado y presentado en una edición inmejorable: diseño atractivo, páginas consistentes con ese fuerte olor a papel que nos gusta disfrutar a quien preferimos tener en la mano un libro físico, generoso material gráfico y un recuento discográfico final de agradecer.

Bienvenidas sean todas estas iniciativas para impedir que toda esta información de todos los rincones y escenas musicales posibles caiga en el olvido.

Bacalaopeq¡Bacalao! Historia Oral de la Música de Baile en Valencia, 1980- 1995
LUIS COSTA
CONTRA  2016

«¡Bacalao! Historia Oral de la Música de Baile en Valencia, 1980-1995» (Editorial Contra, 2016) era un libro necesario por muchas razones. La principal es que la versión de los hechos ocurridos en Valencia en aquellos años que llegó a la mayoría está totalmente sesgada y adulterada con un matiz sensacionalista importante. Porque en los 90 en la mayoría de los medios de comunicación estatales las noticias que hacían referencia a Valencia se basaban en la demonización de la llamada «Ruta del Bakalao», creando una alarma social con las drogas y los accidentes de tráfico como protagonistas principales.

Luis Costa -DJ, periodista y jefe de prensa de la sala barcelonesa Razzmatazz- decide saldar una deuda con la historia e ir a las fuentes para generar una historia oral en la que los DJ’s son los protagonistas, así como algunos empresarios y periodistas que vivieron aquellos años con pasión e ilusión: Juan Santamaría, Carlos Simó, Toni “El Gitano”, Kike Jaén, Fran Lenaers, Juanito “Torpedo”, Rafa Cervera, Eduardo Guillot, Miguel Jiménez… y muchos más, son los encargados de contarnos sus recuerdos y anécdotas de aquellos años que en gran medida fueron silenciados y de los que realmente se conocía muy poco.

Todo comienza a principios de los 80. Todos los focos estaban en La Movida, tanto la madrileña, como las demás movidas que se fueron generando a lo largo de todo el país, como la de Vigo, por ejemplo. En Valencia, sin embargo, lo que realmente triunfa es el post punk, la new wave y los sonidos más alternativos anglosajones… El verano del 81 se antoja fundacional: «Ese verano fuimos testigos de lo que estaba ocurriendo en Barraca, que era algo que no tenía nada que ver con lo que yo había visto en Madrid. Aquello no era algo aislado, tenía efecto en todas las discotecas de la costa. La música no era la música discotequera habitual, no había funky. Solo programaban rock y pop anglosajón de última hornada, grupos muy novedosos que acababan de aparecer y singles que aún no tenían ninguna difusión en las radiofórmulas. Y eran bailados y coreados por el público. La mezcla era asombrosa: Joy Division, Duran Duran, OMD, Skids, Public Image Ltd., Visage, Adam & The Ants, John Foxx, Bowie, Roxy Music…«, apunta Esteban Leivas (productor de los dos discos de Glamour).

Aquello realmente era vanguardia. Los nuevos ritmos comienzan a extenderse por toda la Comunidad, llegando incluso a pueblos pequeños y a bares alejados de los núcleos urbanos en los que se podían escuchar bandas como Cabaret Voltaire o Alien Sex Fiend. Se daban situaciones realmente insólitas como que Soft-Cell tocase por primera vez en España en Éxtasis, una discoteca de Llombay, un pueblo de apenas dos mil habitantes -«fue alucinante ver a Soft Cell en Llombay para cuatrocientas o quinientas personas, Marc Almond estaba alucinando con el pueblo» (Miguel Jiménez)-; o que B-Movie hiciese lo propio en Fórmula 1, discoteca de Masalavés, otro pueblo de unos mil quinientos habitantes. «Por Éxtasis pasaron grupos como Derribos Arias, Alphaville, Décima Víctima, Aviador DroAñade este contenido, Garage, La Fundación, KGB, TNT, Siniestro Total«, afirma Toni «El Gitano».

Conforme pasan los años todo va creciendo, las discotecas, la música, los conciertos y el público. Los cientos de personas se convierten en los miles de personas, y se produce un efecto eco, que hace que cada vez más jóvenes de fuera de Valencia, comiencen a llenar sus discotecas. Había una cultura musical muy avanzada, y en prácticamente cualquier local había dos platos y compraban vinilos de importación.

Carlos Simó en Barraca, Fran Lenaers en Spook, Toni «El Gitano» en Chocolate… cada templo tenía un gurú y miles de fieles. Las drogas comenzaban a hacer furor, sobre todo las mescalinas, y se daban todo tipo de situación sorprendentes, como que Toni «El Gitano» comience a programar conciertos de grupos internacionales con un horario sin parangón: un pase a las 2 de la mañana y otro a las 7… «Nadie había conseguido hacer eso y yo lo conseguí, con varias bandas que aceptaron el trato de venir a hacer los dos bolos. Y por allí pasaron grandes bandas: Killing Joke, A Popular History of Signs, Play Dead, The Three Johns, Aroma Di Amore, Sad Lovers & Giants…«. Era una fiesta permanente, con músicos y público en muchas ocasiones totalmente volados.

Más adelante tiene lugar la conexión Valencia – Madchester, y bandas como Stone Roses, Happy Mondays o Inspiral Carpets oyen hablar de lo que se cuece en Valencia y «de unas explosivas cápsulas de color verde que por lo visto rulan por allí«, por lo que el desembarco es inevitable. En el año 89 se acercan a tocar por primera vez a España… «Pills ‘n’ Thrills And Bellyaches».

En los 90 es cuando todo se pervierte. Las guitarras y la innovación dejan paso a la máquina, los ritmos sin alma y el bacalao comienza a escribirse con k, hablándose ya de la “Ruta del Bakalao”. Todo se masificó y aceleró, vulgarizándose hasta desaparecer.

El libro de Luis Costa nos cuenta todo ese ascenso y caída, tratando con minuciosidad aspectos clave como la obtención de los discos vía Londres en la mayoría de los casos, el desarrollo artístico de los Dj’s, la decoración de discotecas, la competencia feroz entre los distintos locales, la producción de sellos propios que editaban maxis que se vendían por miles en la Valencia de la época… Quizá lo que se echa en falta en algún momento es un análisis más profundo y un mayor desarrollo de ese desmoronamiento de los 90, pero estamos ante un trabajo impecable y altamente recomendable que logra lo fundamental: que cuando se mencione la “ruta del bakalao” nuestra perspectiva cambie por completo y la valoremos como lo que fue, un oasis de vanguardia y modernidad en un país deslumbrado por aquella movida modernosa.