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Telephones Rouges Hay grupos que no conocen el reconocimiento en vida, o al menos no el reconocimiento que merecieran. Yo sé que los Telephones Rouges con el tiempo serán recordados y valorados en su justa medida.

Cuando me enteré de que paraban por motivos logísticos me dio mucha pena, y la fecha del anuncio de su último concierto el 27 de diciembre en el Twist & Shout de O Grove se me quedó grabada a fuego. Había que ir sí o sí, por militancia, por cariño, por apoyo, por amistad… por tantas y tantas cosas que dio igual la ciclogénesis explosiva, salimos de Santiago en un día oscuro pero con un destino claro.

En el coche sonaba el recopilatorio “North By North West: Liverpool +x Manchester, From Punk To Post-Punk And Beyond” (Warner, 2006). Santiago Rodríguez (Myrna Minkoff) conducía esquivando todo el agua que levantaban los camiones que llevábamos delante. En la puerta del garito manteníamos la misma conversación una y otra vez con distintas personas, con Borja, con Zé… “es una pena, pero estamos contentos de estar aquí, algún día lo diremos con orgullo: ‘yo estuve en ese concierto’. Porque algún día alcanzarán el estatus que merecen, ahora solo lo apreciamos los tres puñados de siempre”… Y no sé si así será, pero desde luego es bonito pensar que sí.

Que un grupo se separe en su mejor momento no es lo ideal, pero al menos es un consuelo que lo hagan después de entregar uno de los mejores discos de la historia de la música gallega: “Disenso” (Mama Vynila / Matapadre, 2012); después de entregar un himno absoluto y eterno como “Descuartizarte”. Eso es lo que es “Disenso” para mí, una cima, post punk acelerado y pulsión de muerte. Hubo muchos pioneros que fueron poniendo piedras en el camino: Viuda Gómez e Hijos, Nicho Varullo, Radio Océano… pero Telephones Rouges subieron muchos más peldaños que ellos.

Muchos teníamos una sensación agridulce pero mirábamos con orgullo al escenario, recordando sus primeros experimentos ruidistas, las maquetas “Liberté, la Nuit” (For Noise’s Sake, 2008), CD-r limitado a tan sólo cincuenta copias, y “Telephones Rouges” (2008), viendo todo lo que habían progresado como grupo, cómo llegaron a domar ese ruido y alcanzar la emoción.

Esa noche cayeron clásicos de su repertorio como “Ei meu”, “Descuartizarte”, “Vran”, “Cristal”… el público entregado. Para los bises dejaron “Desiderio” y “Helio”, un disparo certero cargado de intensidad, luminosidad, voz en grito y pulsión acelerada: «Non me mires máis ós ollos / xa non hai nada que ver, só suspiro gritos secos, que te poidan ver morrer / Vou saír á disparar… disparar«.

No sé si será un adiós o un hasta luego, pero ellos saben que pase lo que pase, nosotros estaremos abajo para recogerlos con una sábana blanca. Se os quiere.