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Doble Pletina por Javi Castro

La idea de Libros de Kirlian viene de lejos. Antes incluso que Discos de Kirlian. Hubo un tiempo en que Óscar devoraba cualquier cómic que caía en sus manos. Los viajes en cercanías, por aquel entonces para ir a la facultad, daban para mucho. Ya entonces empezó a rondarle por la cabeza crear una editorial para editar pequeños libros, pequeños tanto en dimensiones como en pretensiones, de dibujantes más o menos conocidos a los que por aquel entonces seguía la pista. Pero todo aquello se fue desvaneciendo poco a poco.

Todo cambió y volvió a tomar forma el día en que descubrió los dibujos de Javier Castro. Para empezar le pidió un logo para la imagen del sello que pondría en marcha en octubre del pasado año, Discos de Kirlian. El talento de Javi es innato, un diamante en bruto por descubrir y fue ayudándole en otros aspectos gráficos. En su Flickr descubrió y quedó bastante sorprendido al ver que se atrevía a dibujar a grupos como Los Ginkas o Pegasvs y la manera en que lo hacía, así que le comentó la posibilidad de recopilar en un libro todos estos y otros dibujos de grupos del nuevo underground nacional, que admiraban mutuamente como Atomizador, Solletico, Montañas, Prisma en Llamas, Bigott, Sundae o Triángulo de Amor de Bizarro. Así es como surgió «Ilustrando el Underground» (Libros de Kirlian, 2012).

El libro es una muestra bastante representativa, a pasar de que tuvieron que dejarse en el tintero algunos grupos como Raúl Querido, Espanto, La Estrella de David, Los Claveles o Templeton, por decir algunos que gustan a ambos.

La idea de Libros de Kirlian es prácticamente la misma que en su faceta vinilera: Editar textos, dibujos o una mezcla de ambos, que merezcan la pena, cuidando la edición (hay personas que han etiquetado el libro como “cuco”) y sin abusar con el precio.

En «Ilustrando el Underground» se presenta la discografía completa del grupo, una pequeña biografía y un trozo de letra de una canción en las páginas pares, y el dibujo en cuestión en las impares, hasta un total de veintidós grupos. Además, encargó el prólogo a Andrea Galaxina, conocida fanzinera que ya había sacado «Que los Monstruos Nos Cojan Durmiendo» (2011) el año pasado, un libro de ilustraciones de Javier en su editorial Bombas Para Desayunar. Como curiosidad, decir que aún con este libro recién publicado ya se piensa en la siguiente referencia, que tiene incluso nombre «Menta y Agua (Historias de La Buena Vida)», en el que varios autores darán su particular visión del mítico grupo donostiarra.

En el libro se pueden encontrar varios grupos que han pasado por los conciertos de LaFonoteca BCN, como Solletico, Atomizador, Prisma en Llamas, Wild Honey o Doble Pletina, con quienes inauguramos la serie de conciertos en la Ciudad Condal. Precisamente os dejamos con la ilustración correspondiente a estos contenida en el libro.

El libro además de poder comprarlo en el Bigcartel de Discos de Kirlian, se puede encontrar en las siguientes tiendas: 
Luchador, Revolver, Fattbottom, BCore y Mutt (Barcelona), Librería Dadá (Valencia) y La Integral (Madrid).

La saludable tendencia de creación de nuevas bandas sonoras para títulos clásicos del cine vivió un nuevo capítulo con la excelente propuesta que la Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid realizó a Pegasvs, el nuevo proyecto de los Thelematicos Sergio Pérez García y Luciana Della Villa, para poner música a las imágenes de la obra cumbre del expresionismo alemán, “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920).

Con apenas una semana de preparación y con su álbum de debut recién salido del horno, Pegasvs recogieron el guante y el pasado jueves 8 de marzo ofrecieron una actuación con visos de ser única en el cine Callao ante una sala llena que asistió en solemne silencio al torrente musical que se les vino encima.

Alejándose de la letánica y mortuoria banda sonora original (o al menos, de la que acompaña a las sucesivas ediciones de la película), Pegasvs optó por la fidelidad a su estilo, activando una abigarrada pesadilla analógica a base de sintetizadores y cajas de ritmos que no dejó un solo segundo de respiro durante los 71 minutos de proyección y que demuestra, una vez más, lo bien que le sientan el rock y el techno industrial al cine de terror.

Pegasvs transitaron los caminos que unen al rock progresivo de Goblin y a los inquietantes sintes de John Carpenter, al “Vanishing Point” (1971) -hipnótica banda sonora para una película inexistente- y al “XTRMNTR” (Creation, 2000) de Primal Scream, aunque su principal referente parece ser el obsesivo score que Lynch, Badalamenti, Reznor y Barry Adamson perpetraron para “Lost Highway” (1997), otro compendio de piezas musicales compuestas desde el interior de una mente enferma.

Si los decoradores (o diseñadores de producción, que se dice ahora) Walter Reimann, Walter Röhrig y Hermann Warm fueron los auténticos responsables del resultado final de la película, con sus alucinados decorados ilustrando el estado de una mente dislocada, Pegasvs optó por reforzar esa estridente atmósfera de locura y delirio ciñéndose al ambiente antes que a la puesta en escena. Más que acompañar o describir la acción y el ritmo interno de la cinta, los sonidos se enroscaban en los oídos del espectador mientras se sumergían en el descubrimiento del enigma Caligari.

Los abrumadores y maquinales ritmos, serpenteaban y se retorcían, transformaban contundentes beats casi bailables en enfermizas composiciones, entre las que se quedaron grabadas en mi memoria la primera aparición del sonámbulo Cesare, cuyos ojos abiertos por primera vez nunca se habían visto tan terroríficos o en las escenas finales en que la locura se adueña definitivamente de la pantalla. Pegasvs nos hizó prisioneros, desplegando su vertiente más germánica y nocturna en rotundas composiciones a las que sólo les falto algo de mesura en determinados momentos en que se impusieron excesivamente sin dejar respirar a las imágenes.

Una fascinante velada que tuvo su único lunar en los errores organizativos, ya que al escaso tiempo concedido a la banda para la composición de los temas y a la imposibilidad de poder utilizar los altavoces del cine, se unieron el extraño reparto de entradas, que colapsó las puertas del Callao debido a que los abonados de la Muestra no tenían asegurada la entrada al espectáculo y la desinformación del numeroso y despistado personal del evento, que ignoraban todo al respecto del sistema de acceso. Errores a corregir en futuras propuestas de este calibre que esperamos que continúen surgiendo.