Etiqueta: subterfuge

La revista-fanzine Procedimentum es una publicación electrónica anual que se centra en el mundo del arte, la creatividad y la música. Originalmente asociado al colectivo Pop La Cara, en su última entrega, el número tres, sin embargo, se independiza e inicia una andadura nueva. Pedro Pablo Gallardo Montero, editor y director de la misma contactó a LaFonoteca ofreciéndonos la posibilidad de colaborar con algún trabajo que se ajustara a las coordenadas habituales de la revista.

El sello discográfico Alehop! reúne a nuestro juicio las condiciones, por su manera autogestionada, innovadora y experimental de proceder. Nuestra participación con Procedimentum se centró por tanto en un recorrido por la trayectoria de la pequeña discográfica dirigida por Eva García y Murky López. Integrantes, bien por separado o juntos de bandas como Electric Garden, Pretty Fuck Luck, Patrullero Mancuso, Solex, Grimorio, Los Caballos de Dusseldorf… la pareja ha sabido crear con Alehop! el refugio de proyectos que difícilmente hubieran podido tener cabida en otras compañías.

De la mano de Murky, de Olaf Ladousse (Solex, Los Caballos de Dusseldorf) y de Fela Borbone (Los Borbones, Ulan Bator Trio, Felón y Su Mierdofón) nos acercamos a las entrañas del sello y de la manera particular y creativa con la que trabajan estos artistas. Se comentan las referencias de Alehop!, las bandas que editaron discos con ellos, recopilatorios que sacaron, etc. Si bien el texto completo lo encontrarás en la web de Procedimentum, en esta entrada os dejamos como extracto la entrevista precisamente al último de los tres arriba mencionados.

El de Fela Borbone es probablemente otro buen ejemplo con el que profundizar en los entresijos del sello. Empezó su andadura musical militando en Los Borbones y Royal Canín, pero no fue hasta la transmutación en Ulan Bator Trío que empezaron a editar discos. El trío labró su personalísimo estilo a base de una puesta en escena provocadora, con vestimentas de trogloditas, letras explícitas e irreverentes y de elaborar artesanalmente los instrumentos con los que tocaban. Dejaron tras de sí un LP, “Vinilisimo” (Alehop!, 1998), después de dos sencillos editados también en la casa.

Incansable recolector de todo tipo de aparatos con posibilidades para producir sonidos, donde mejor pondría de manifiesto sus habilidades como luthier sería en el proyecto personal que surge tras el acta de defunción de Ulan Bator Trío: Felón y Su Mierdofón, “una especie de tecno-cantautor asqueroso” como él mismo definiría. Aplicando las técnicas expuestas en su manual “rock and roll por el puto morro” se dedicó a la construcción analógica y mecánica de instrumentos musicales. Llevó su propuesta incluso a la candidatura para participar como representante español en el concurso de Eurovisión con la canción titulada “La alegría de cantar”. El ganador en la correspondiente votación popular sería Chikilicuatre.

Entre sus logros destaca especialmente su mierdofón, diseñado a partir de un ordenador personal Amstrad CPC que mediante un programa escrito en BASIC, controla bastoncillos que golpean diferentes elementos de percusión como latas, bidones y bandejas. No desdeña tampoco el uso de guitarras a las que añade dos pastillas de fabricación casera que le proporcionan un sonido especial. Fela dice no haber parado en su producción sino que sigue produciendo nuevos prototipos aunque no todos salgan de su taller.

En nuestra conversación con el artista intentamos remitirnos al principio, a ese primer momento en el que empezó a trabajar en la confección de aparatos con fines musicales. Su respuesta revela una inspiración con la que muchos no contaban.
Pues estábamos Dios y yo cuando la creación, recuerdo que era viernes, y me dice el Señor: ¡Joder, aún me queda por crear a los humanos y a los instrumentos! Y el domingo quería librar… Entonces le respondí: Pues no te preocupes, crea tú a los humanos que los instrumentos ya los hago yo.

Claro, tan privilegiada comunicación no impide que Fela tenga que recurrir a la búsqueda de cualquier elemento susceptible de ser convertido en instrumento.
Pues sí, tengo la casa llena de mierda, para hacer instrumentos o cualquier otra cosa que me apetezca con ella. No es que vaya por ahí buscando basura, pero hay cosas que sencillamente no se pueden dejar ahí tiradas. De hecho, con Ulan Bator Trío empezamos a tocar con basura porque no teníamos otra cosa, pero luego le cogimos gusto y seguimos así.

La concepción de las tripas de estos mecanismos implica el cacharreo con cuestiones de electrónica, por eso indagamos por la preparación académica al respecto.
Me encanta la electrónica, y he estudiado (y sigo estudiando) por mi cuenta, no tengo ningún título. Si lo tuviera es posible que tuviera que trabajar en un despacho haciendo cosas que no me gustan.

Nos intriga saber la conexión final entre este elaborado proceso puramente manual y el tratamiento o utilización del sonido producido una vez terminado el instrumento ¿Responde el diseño de los instrumentos a la búsqueda de un sonido concreto o las canciones y sonidos vienen condicionados por los instrumentos que resultan?
Ambas cosas, dentro de las posibilidades de cada instrumento, escojo aquellas que más me interesan. Creo que le pasa a todo el mundo.

Por alguna razón, la conversación me ha hecho recordar la biografía de Kraftwert, el grupo tecno alemán escrita por Wolfgang Flür, “Kraftwerk: Yo Fui Un Robot” (Editorial Milenio, 2001). Me llamó poderosamente la atención, por pura ignorancia propia sospecho, la importancia que cobraba para el grupo alemán, a la hora de confeccionar sus instrumentos y aparatos para su puesta en escena, cuestiones no sólo musicales sino de logística como eran la comodidad para transportarlos o disponerlos sobre los escenarios en sus actuaciones. Algo me hace pensar que Fela puede ser una de las personas que mejor me pueden responder al respecto de si le ocurre a él lo mismo.
A mí y a todos los músicos, a menos que lleves un equipo de gente que te lo monte y desmonte todo mientras te echas la siesta en el hotel… Normalmente se monta y desmonta con prisa, con poca luz, con grupies, borracho, con música alta y gente que no para de decirte cosas raras a voces. Puedo montar o desmontar en quince minutos, y llevar el mierdofón en taxi y avión. Con su maleta pesa menos de veinte kilos. Además lleva su propia mesa de mezclas, y mezclo yo el sonido. Se lo pongo lo más fácil posible a los técnicos, que, aun con buena voluntad, no tienen por qué saber si algún elemento no está sonando.

No recuerda Fela exactamente el momento preciso en el que conoció a Murky y Eva, pero dado lo mucho que visitaba Madrid para actuar y demás, no descarta que fuera en una conversación en un bar. Reconoce algo especial en Alehop! aunque no olvida tampoco el trabajo que con sus proyectos musicales ha hecho con otros sellos, por lo que sí que ve acomodo en más sitios.
Aparte de en Alehop!, nuestro sello oficial, también hemos grabado canciones sueltas para recopilaciones en otros sellos (sólo en vinilo) como Fancomic, Munster, Tina’s Groove, Subterfuge y no sé si alguno más. Pero En Alehop hay un buen rollo sin parangón.

En el sello, ha sido el autor de portadas y hojas interiores de discos, labor que le gusta pero para la que reconoce no encontrar demasiado tiempo libre. Apuntamos al artista global en nuestras últimas preguntas: ¿Te mueves a gusto en la provocación, con tus dibujos, tus canciones?
Provocar no es fácil hoy en día, ni tampoco es mi intención. Más bien busco un poco de cachondeo, pero sin sentido del humor.

¿Cómo te definirías como artista? ¿Te gustaría haber impactado, influido en quienes han visto algunas de las cosas que has hecho?
Lo que me hubiera gustado de verdad es forrarme, pero hasta que llegue el momento, me alimento con el aplauso de mi público.

Hace ahora casi una década de la edición de aquel recopilatorio «Electro Spain» (Subterfuge, 2004) que englobaba a veintiuna bandas de lo que vino a llamarse electro-pop o electroclash. Intento o no de institucionalizar una escena o un tipo de sonido, el disco ha sobrevivido al paso del tiempo como escaparate válido de todo aquello. Subterfuge se ofreció como catalizador del proyecto pero hubo más sellos que personaron a diferentes bandas a la cita: Austrohúngaro, Elefant, Click New Wave, Mad Düdo…

Oído después de tanto tiempo el CD conserva bastantes momentos interesantes. Es posible escuchar por ejemplo cómo la electrónica puede ser recubrimiento ideal de intimismo y dulzura (La Monja Enana) o campo de experimentación utilizando los instrumentos más insospechados (Superputa). Hay aciertos a la hora de integrar influencias de Aviador Dro (Ciëlo, Lo-Fi, Margaret Astro) o de la elegancia de Carlos Berlanga (Gore Gore BoysAñade este contenido, Lemonfly). Eso sí, también queda de manifiesto el riesgo de no encontrar la voz adecuada con la que combinar teclados y pregrabados o de que la vena «petarda» de McNamara no funcione en cualquier situación.

A pesar de la abundancia de aparente «desparpajo» exhibido en muchas de las canciones algo no termina de resultar en tanto canto al apetito sexual; algo hace que las ofertas de felaciones, estados de ansiedad continuo y desfallecimientos por no «mojar» en la escena indie (gays y tetonas como los mayores enemigos a batir) suenen poco creíbles. Todo demasiado pop, quizá.

El caso de Baby Horror merece un comentario. Provenientes de vertientes mucho más duras, el grupo vive precisamente en Subterfuge su versión más tecno; el punk pop de esta época, que lo acercaría por ejemplo al universo Fangoria no desentona con lo propuesto en el recopilatorio. Eso sí, para participar en el mismo deciden versionar la canción de Larsen «Lucha contra el tekno» de la manera más electrónica posible. ¿Caballo de Troya en el disco, rebeldía ante tanto teclado o esfuerzos por domesticar la fiereza del punk?

De todos los participantes del «Electro Spain», L-Kan y Chico y Chica fueron de los de mayor recorrido. El pasado viernes día 15 de noviembre se vivió una jornada con algo de aire nostálgico de aquella escena en el concierto que dieron los dos grupos en la sala Ocho y Medio de Madrid.

Los primeros, que abrieron el cartel de la noche, tuvieron bastante de responsables precisamente de dicho recopilatorio. Al menos, tal y como reza la información interior del CD, en la producción ejecutiva y dirección artística. En el Ocho y Medio juegan en casa y en ese escenario han hecho de anfitriones de multitud de grupos que visitan la capital. Las dos ocasiones más recientes quedaron emparejados por ejemplo con Aerolíneas Federales y Stereo Total (de los que se declararon fan en la letra de una de sus canciones).

Para la cita del viernes apostaron por sus mejores bazas. Belén, B Kan, su cantante, no entiende una actuación sin vaciarse físicamente, incluso aunque tuviera recomendación expresa de su neumóloga para que vigilara cualquier exceso que agravara el asma que venía sufriendo la semana previa. De nada sirvió la mirada vigilante de Luis, L Kan, ya que esprintó en vacío, deambuló por todo el escenario, fracasaba en su intento de mantener puestos los disfraces que puntualmente le iba pasando su compañero al microfóno Olav, O Kan, para cada canción… Pero todo ello va en la esencia del grupo, de su electro-tonti-pop, de su humor mongolo, y Belén, abanderada de todo ello, tan pronto se lanza sobre el público para que la lleven en volandas como rompe los tímpanos de Maru, M Kan, el bajista y teclista que llevaba los auriculares puestos para controlar monitores.

En el «lo tomas o lo dejas» que han propuesto desde siempre, aquellos que se convencieron con sus canciones, letras y actitud, lo siguen estando irreversible e incondicionalmente. Quien no lo esté tendrá que reconocer de todas maneras los grandes momentos de actuaciones como las del otro día. Tocan naturales, asumen los posibles deslices en escena de forma simpática como parte del show sin grandes dramatismos. Olav, por ejemplo, mucho más racional en la dosificación de sus esfuerzos, se ganaba ingeniosamente al respetable felicitándole por su manera de cantar acompañando al grupo, dudando de si las punzadas que sentía eran pálpitos en el corazón por su comunión con ellos, dolor en el bazo o simplemente que tenía gases.

Garantizaron el recorrido por lo más destacado de su repertorio, que pueden presumir de poder acompañar casi con un vídeo por canción. Incluyeron, claro, «Aburrida de estar tan salida«, el tema con el que participaron en el «Electro Spain», y presentaron su nueva canción «Me gustas más sin el wifi«, para la que tienen ya también videoclip. Gustaron mucho, especialmente cuando imprimieron los tiempos más acelerados, tanto que cuando le tocó el turno a «Todo lo que no«, una pequeña gema a lo Belle & Sebastian, me pareció notar al presentarla incluso cierto deje de disculpa por ralentizar puntualmente el ritmo.

El plato fuerte de la velada se lo habían reservado para Chico y Chica. El universo de sus canciones es el de la grandilocuencia en la toma de decisiones tan fundamentales como la de adquirir un estilo propio, o la de la creación de lazos personales. Con la presencia de Alicia en escena, en la que se desenvuelve desde antes de ninguna aventura musical (como Olav y Belén de L-Kan) hierática, tajante, diva, o parafraseando un momento de su actuación: en actitud fenicia. Tiene algo de diálogo teatral el que mantienen uno y otro, de cabaret, de declamación. Fingió ella estar haciendo una entrevista a un grupo que representaba José Luis, hablaba de «su editorial», en definitiva, actuaban.

Sólido arrope el de la electrónica que brinda él. En los momentos en los que confía todo al piloto automático de lo grabado, se hace con un micro y encara a Alicia. Ya como interlocutores, amigos, confidentes, se confiesan qué le conviene al otro o hablan de las excelencias de la bomba latina, o de las exclusividades de comprar donde traen todo de fuera (con su «Lady Olé» que era precisamente el tema que incluían en «Electro Spain»). Arrebatadores a la hora de imponer sello personal de glamour… Convincentes.

Con motivo de la exposición «Esta Canción Me La Encontré Tirada» (Ferrol, Centro Torrente Ballester) que se inagura el viernes 19 de julio a las 20:00, uno de nuestros administradores, Fernando Fernández Rego, analiza la escena independiente gallega actual y sus antecedentes en este artículo que forma parte del proyecto editorial con carácter divulgativo y recopilatorio que presenta, con gran calidad gráfica, una serie de fichas técnicas, letras de canciones, fotografías y todo el trabajo de autoedición y producción compartida que rodea al singular universo creativo de cada grupo. Ahí aportamos nuestra base de datos como material de apoyo principal. La exposición pone de manifiesto la estrecha relación entre la música y las artes gráficas, intentando analizar todo desde la perspectiva de cómo los grupos consiguen su propia imagen trabajando el do it yourself, creando sus propios canales de difusión o colaborando con gente de otros campos creativos como el diseño gráfico o el audiovisual.

Hubo un tiempo en que para encontrar propuestas medianamente interesantes a nivel musical había que viajar a Londres o Nueva York, a Madrid o Barcelona. Desde los años 80, aquellos años de Movida en Vigo y del despegue de la música pop gallega con Siniestro Total y Os Resentidos al frente, los tiempos han ido cambiando, y mucho. Hablar de escenas es complicado, de hecho a veces me da la sensación de que éstas tan sólo existen si se habla de ellas, de que somos los cronistas los que convertimos a unos grupos más o menos unidos por la afinidad y la coexistencia en el espacio y en el tiempo en una escena. Como ejemplo tenemos aquellos hoy lejanos años 80. A mucha gente le sonará La Movida de Vigo, aunque pocos tengan claro qué es movida y qué no. Unos grupos se suben al carro y otros reniegan, según sus intereses; pero todos asociamos el término a “música hecha en los 80”, a recopilatorios de cuatro CD e innumerables libros sobre el tema. Un término fagocitador que terminó absorbiéndolo prácticamente todo, incluso bandas de zonas geográficamente deslocalizadas del área de influencia viguesa. Con todo, pocos se acuerdan de formaciones como Cuadros Malvendidos (Ferrol), Metro (Carballo), Bar (Vigo), Desertores (Vigo) y muchos otros, quedándose todo en el ramillete Siniestro – Resentidos – Aerolíneas Federales – Semen Up – Golpes Bajos.

Los 90 parecen más claros, supusieron el desarrollo del término independiente o alternativo para referirse a todo lo que presentaba una alternativa a la música mainstream. El problema como suele ocurrir en estos casos es que pronto las multinacionales vieron un filón en las bandas que seguían los jóvenes y entraron en el negocio, tanto las discográficas como las marcas de bebidas, coches y demás. Incluso se generaron todo tipo de grupos prefabricados. A nivel nacional bandas como Australian Blonde, Sexy Sadie o Dover alcanzaron un importante y efímero, salvo en el caso de estos últimos, reconocimiento. De hecho los madrileños llegaron a vender más de 800.000 copias del “Devil Came To Me” (Subterfuge, 1997), cifra astronómica en España para un grupo que, además de pertenecer a una compañía independiente sin demasiados medios, tenía el estigma de cantar en inglés… con nivel de COU. En los 90 Galicia no gozaba de una buena infraestructura ni de una industria como tal que pudiese sacar a delante las propuestas que surgían, diseminadas por toda su geografía. Los inicios fueron duros, en algunos casos, muy duros. La falta de medios dificultaba no sólo la edición física, sino también el desarrollo de las carreras musicales de los grupos. Aunque bandas como Os Resentidos, Los Suaves o Siniestro Total gozaban de una posición privilegiada a nivel nacional, no todos alcanzaron el reconocimiento, y el malditismo estuvo también muy presente. Bandas como La Rosa del incombustible Magín Blanco, Cosecha Roja –hoy en día Burgas Beat– o Los Eskizos y Los Contentos –profetas que trajeron a nuestras tierras el garage más sucio y ayudaron a que muchos descubrieran a los Stooges, a The Cynics, a MC5 y el rock más visceral-, no alcanzaron nunca el reconocimiento que realmente merecen. ¿La razón? En Galicia no teníamos una industria consolidada, faltaba un circuito de salas en la que los grupos pudiesen realizar conciertos en condiciones, faltaban estudios de grabación profesionales, un público que respondiese, festivales, compañías de management, discográficas propias que pudiesen editar a los grupos y un largo etcétera. En otra liga jugaban los que lograban firmar con sellos multinacionales, como es el caso de Los Piratas, quienes rápidamente dieron el salto y se colaron en las radiofórmulas, haciendo que las ventas se disparasen con aquel “Poligamia” (Warner, 1995) y ese himno titulado “Promesas que no valen nada”.

En estos años tiene lugar la eclosión del Rock Bravú, que es la gran aportación gallega a la música de los 90. El bravú fue un movimiento heterogéneo con una serie de pautas comunes: la utilización de la lengua gallega, una acérrima reivindicación de las raíces, un nivel elevado de costumbrismo agrícola y rural, y en unos casos muchas ganas de fiesta. en otros un carácter insurgente y crítico. El movimiento creció gracias al apoyo de la TVG y a un programa en concreto de esa cadena: el Xabarín Club; debido a la realización de múltiples videoclips que se emitían a modo de karaoke y que consiguieron que muchos de nosotros tengamos esas canciones grabadas a fuego en nuestra memoria. Grupos bravú como Os Diplomáticos de Monte-Alto, Heredeiros da Crus o los propios Yellow Pixoliñas lograron un importante calado en los medios y el público gracias a que cada tarde miles de personas cantaban sus temas frente al televisor. Como decíamos, los primeros años 90 fueron los de la eclosión indie. Con grupos como Pavement, Sonic Youth o Nirvana en mente, surgen multitud de bandas que copiando geometrías sonoras anglosajonas y con el inglés por bandera fueron poco a poco tomando posiciones. Los asturianos Australian Blonde dieron el primer gran pelotazo con aquel “Pizza Pop” (Subterfuge, 1992) y aquellas “Chup chup” o “September song”. En Galicia el movimiento independiente también cobra pujanza con bandas como Blood Filloas, Os Maruxa o The Killer Barbies.

Estos últimos irrumpen con gran éxito en la escena nacional. Hablamos de uno de los grupos con una mayor visión para el espectáculo y la diversión, con un impacto internacional realmente importante. Enamorados de la serie B, los ídolos de la cultura basura, el cómic y bandas como los Ramones o Misfits, su irrupción a mediados de los 90 facturando cómic punk o trashy punk trajo consigo un soplo de aire fresco necesario en una escena dominada por el pop y el noise. Tras grabar sus primeros trabajos en su propia discográfica –Toxic Records-, su fichaje por el sello del diablo, Subterfuge, y el pelotazo “Love killer” los catapultan al estrellato: suenan en las radios, en la televisión –gracias a que el tema es utilizado para el spot de Radical Fruit Company- y alcanzan las 10.000 copias vendidas de su primer largo, “Dressed To Kiss” (Subterfuge / Toxic, 1994). Una forma distinta a Los Piratas de alcanzar el éxito, desde la independencia más absoluta. Una de las bandas que más importancia concede a la imagen en estos años es Kozmic Muffin, grupo coruñés de rock progresivo y sinfónico que, como suele pasar en estos casos, tuvo un mayor reconocimiento en el extranjero que en nuestro país. Unos rara avis dentro de la escena gallega que se acercaron al mundo multimedia gracias a los trabajos de su batería, percusionista, letrista y guionista Patxi Valera. Resumiendo, podemos decir que los 90 fueron tiempos de luces y sombras, tiempos en los que se fueron estableciendo las bases para la explosión que se produce en los primeros años de la década del 2000.

Con el auge de Internet y la mayor disponibilidad de los medios tecnológicos se produce una democratización del sector y los grupos y la edición de discos comienzan a crecer de forma exponencial. Hoy podemos decir que algo importante se cuece en Galicia. Podemos hablar de escena underground, independiente… llamadlo como queráis. ¿El mejor momento de la escena de aquí? Pues posiblemente sí. Ahora en Galicia hay muchas bandas de diferentes estilos musicales como el powerpop, garage, electropop, punk, noise, hardcore, etc. Nunca antes en la historia de la escena musical gallega ha habido tantos grupos, de tan diferentes estilos y que derrochen tanta calidad. Esto evidentemente no pasa desapercibido, y los medios especializados tanto a nivel regional como nacional se han dado cuenta de ello y las bandas gallegas realizan con frecuencia giras nacionales. Al mismo tiempo es habitual que los medios realicen artículos cubriendo la escena gallega, preguntándose qué les dan de comer por aquí. En estos últimos tiempos han aparecido estos especiales en revistas como Rockdelux o Mondosonoro y webs como Hipersónica, por poner ejemplos. ¿Cuándo y por qué se ha empezado a gestar esta nueva escena musical? ¿Cómo se ha alcanzado este posiblemente mejor momento en cuanto a creación musical en la historia de la música alternativa gallega?

Podemos hablar de distintos factores, siendo quizá el más importante la revolución digital de nuestros días que supuso ante todo la democratización de la música, de sus medios de producción y distribución. La bajada de precios a la hora de hacerse con un equipo profesional ha facilitado por un lado la proliferación de estudios de grabación por toda la geografía gallega y por otro la de los estudios caseros. Internet es otra de las claves, los grupos además de grabar con facilidad tienen en la red la clave fundamental para su relación con el público y una fuente inagotable de promoción gratuita, utilizando plataformas como Bandcamp o Soundcloud para subir canciones y discos; y portales como Vimeo o Youtube para colgar videoclips y actuaciones. Es decir, no es necesario tener miles de euros para poder producir, ni tener un gran conocimiento técnico musical para poder realizar un disco. Cualquiera puede comprar un ordenador, descargar un programa de edición musical, grabar su propia música y hacer en días lo que antes se hacía en meses. Además, el talento de los artistas tiene más oportunidades de darse a conocer. Todo esto ha liberalizado los medios de producción y promoción. El proceso en muchos casos se cierra con la autoedición, es decir la edición física del disco (cassette, CD, vinilo…), que supone una nueva actitud ante el trabajo creativo. Esta puede hacerse de diversas formas. La más profesional sería recurrir al micromecenazgo o crowdfunding, que consiste en la aportación económica de muchos donantes para la causa a través de Internet; pero también se recurre a ediciones más “artesanales” y menos costosas. Porque lo importante es la música, emocionarse con ella, y eso en la actualidad puede hacerse sin intermediarios ni grandes campañas promocionales. Autoeditarse, además, es la forma de poder controlar todo el proceso de edición de un disco, evitar ese eterno conflicto entre el creador y la industria, decidir sobre el disco antes y después de la grabación, evitar que se convierta en un objeto ajeno en el estante de cualquier tienda.

También ha cambiado la manera en la que el público escucha música a través de Internet, destacando el crecimiento del streaming musical, que ha facilitado por un lado el descubrimiento de propuestas por parte de público y bandas, y por otro lado traspasar Pedrafita vía cable de alta velocidad para dar a conocer a las bandas gallegas por toda la geografía española y más allá. Hoy en día es frecuente que bandas reconocidas como Triángulo de Amor Bizarro triunfen en México –ya han ido a tocar en varias ocasiones al país azteca- y Sudamérica en general, pero otras con menor calado como Mequetrefe suenan por todo el globo y sus discos se reseñan en lugares como Costa Rica o Rusia. Incluso bandas como los ferrolanos Quant consiguieron llamar la atención del sello de Michigan Jam Records y Bang 74 recibieron elogios de uno de sus ídolos musicales, Michael Davies de los MC5, tras descubrirlos por casualidad. Le gustó tanto la canción “Time to make things right” que la puso en el perfil de su MySpace. Evidentemente todo esto sería prácticamente imposible sin Internet. Esta nueva era de transformaciones y democratización global ha sido crucial para dar el empujón que necesitaba la industria musical gallega y sacar a la luz muchos proyectos que de no ser por esta revolución seguramente no podrían haber tenido tantas posibilidades. Pero como casi siempre ocurre, las máquinas necesitaron calor humano para ponerse en marcha.

Pero un factor primordial es atender a los distintos colectivos que agrupan bandas, aunando fuerzas para salir hacia delante y hacer más ruido, tirando de ingenio con el do it yourself (hazlo tú mismo) por bandera. Ahí está la gente del Galician Bizarre (Novedades Carminha, Metralletas Lecheras, Carrero Bianco, Fantasmage…) haciendo piña y realizando recopilaciones en vinilo que se distribuyen a nivel nacional; colectivos como Seara Records (Jay, Vietnam) realizando recopilaciones de vídeos en VHS y lanzamientos en cassette con caja de lija (artesanía pura); Metamovida (Unicornibot, Cró!, Es Un Árbol, Why Go…) aglutinando grupos de Pontevedra y Vigo con lemas como “El verdadero arte está en lo amateur” (R. Crumb) y “Toca desde el puto corazón” (Bill Hicks); o Discos da Máquina (Ataque Escampe, Grampoder, Das Kapital…) en Santiago de Compostela. Todos ellos como amantes de la música, cuidan muchísimo la estética, el diseño… el disco como formato físico, como arma cargada de futuro. A todo ellos contribuyen grandes diseñadores gráficos, todo un lujo tenerlos por estas tierras, como Andrés Magán, Rubén Domínguez, Zé Pequenho o Santiago Paredes. Esto es lo más underground pero también existen discográficas profesionales que siguen cauces establecidos, como Ernie Records (Igloo, Maryland, Holywater, Niño y Pistola…) y Grabaciones de Impacto (The Allnight Workers…), y células de resistencia como El Beasto y Lixo Urbano (Samesugas, Curtinaitis, The Brosas…).

No todo es de color de rosa, y aunque «el momento en que vivimos es tan brillante que hay que usar gafas de sol», parafraseando a los Carrero Bianco, sólo se han puesto las primeras piedras del camino y resulta necesario profesionalizar una industria que, en realidad, vive mucho del hazlo tú mismo, del compañerismo, de la autogestión y de la autoedición, aspectos loables pero que no garantizan de por sí el futuro, una escena y una industria que permita que los gallegos creemos, produzcamos y consumamos nuestras ideas y nuestra música. Para ello sigue faltando infraestructura, discográficas profesionales, medios de comunicación con un importante calado, más promotores, salas que apuesten por la música en directo… y que no se pongan trabas a las que intentan hacerlo bien. Dejando a un lado a Triángulo de Amor Bizarro -lo suyo es para darles de comer aparte ya que no es que sean la punta de lanza de la escena gallega, sino que son una de las bandas más importantes de la escena independiente nacional-, tenemos que hablar de los grandes nombres del panorama actual; y ahí sin duda están Telephones Rouges una banda que ha alcanzado la madurez suficiente para desarrollar una personalidad propia que produce brillos centelleantes, para entregar canciones que convulsionan corazones y nos permiten viajar por la memoria con una sonrisa dibujada en el rostro, entre tintes siniestros e hipnóticos, entre melodías inquietantes, con una profunda carga poética y urbana.

“Recibo no meu buzón as partes dun laberinto de pel escamas a contraluz, fronteiras que amargan partes en ti. Non busco explicacións, debúxoas e agora podo seguir as cordas nas túas mans, sinais que me remiten á fin… sentirte é resucitar, sentirte é resucitar de min”.

También tenemos que hablar de Franc3s, los de Carballo han desarrollado una personalidad dominada por el ruido y el ritmo, por las sombras y la electricidad, por un imaginario propio que crece con cada entrega, por melodías envenenadas que como indica Henrique Mariño «suenan a nanas para el hijo del diablo». Y por supuesto de Disco Las Palmeras! -una verdadera descarga de rock oscuro y ruidoso-, de Novedades Carminha y su punk old schoolcon las miras puestas en la actualidad y con la dosis justa de costumbrismo casero y mucha mala leche. Fluzo, es decir, el MC que es es feliz siendo triste, Hevi, y el hombre tras los aparatos, Javier Álvarez, saltaron directamente al frente, con su rap del futuro. Ellos representan la vertiente más experimental y renovadora del hip hop tanto gallego como nacional, se alejan del rap tradicional y amplían horizontes dejándose llevar por la frescura y la efectividad. Hay un personaje que merece mención aparte y no es otro que Rafa Anido: una de las mentes más inquietas de la escena más subterránea gallega. Nombrar todas las formaciones por la que pasó a lo largo de su vida es una tarea complicada, desde los tiempos del colectivo La Familia Feliz de Santiago en los 90, en el que nos encontramos a Marco Maril –Dar Ful Ful, Apenino-, hasta Travesti Afgano, pasando por Los Iribarnes, Jiménez del Oso, Jiménez Los Santos y los ya citados Metralletas Lecheras. Sin olvidarnos de sus inquietantes y recomendables maquetas en solitario. Esta es la primera línea, pero pisando fuerte vienen formaciones como los antes mencionados Mequetrefe y su post rock aderezarlo con filtros de ruido, electrónica y psicodelia perfectamente canalizados. Los de Santiago acaban de firmar con El Genio Equivocado (Barcelona).

Otras como Unicornibot y Lendrone han demostrado que el rock instrumental y experimental también tiene cabida en estas tierras. Carrero Bianco revisan la nueva ola y el tecnopop, fabricando hits como forma de vida. También destacan el dúo de garage punk Fantasmage -Daniel Nicolás (batería y voz), de los extintos Indómitos y Andrés Magán (guitarra y voz), artista polifacético responsable de gran cantidad de portadas de discos-; las riot grrrl Wild Balbina –fichadas por un sello mítico de la independencia nacional: Elefant (Madrid)-, el noise rock de Tora! Tora! Tora!, la crudeza y visceralidad de Jay –del colectivo Seara han pasado a grabar para Discos Humeantes (Asturias)-, los inclasificables e irreverentes Srasrsra –ellos se autodefinen como “dos pavos de A Coruña que tocan movidas guapas”-, el rock de serie B de Ataque Escampe… y un sinfín de nombres. La riqueza de bandas que vivimos en la actualidad es tan grande que cada vez es más difícil abarcarla. Se trata de una suerte de juego de muñecas rusas, como tirar del hilo de una madeja, cada grupo lleva a otro.

Tras estos dos frentes principales tenemos que hablar de nuevas formaciones como Cró!, Guerrera, Mvnich, Estrambote, Puma Pumku, Lobishome, Curtinaitis, When Nalda Became Punk, Alex Casanova, Lee Van Cleef, Vietnam, Mullet, Terbutalina, Músculo!, Mano de Obra… que garantizan el futuro. Debemos disfrutar del momento y apoyar la escena local. Y esto lo digo con la mano en el corazón. Es importante apoyar las bandas de tu barrio, de tu ciudad, de tu comunidad. Y más en tiempos de crisis. Este llamamiento no alude a razones chauvinistas, ni al tópico de que los tiempos de crisis son tiempos de oportunidades -aunque deberían serlo-, pero antes de pagar 30€ por ir a ver al último hype inglés de turno, se puede obtener más por menos: conciertos por 5€, maquetas, discos autoeditados, splits, 7″… ayudando a la creación de grupos o pequeños sellos discográficos, blogs, vídeos, diseños o más conciertos. Con Internet y los medios digitales el efecto llamada es mucho más grande, se agotan las ediciones en vinilo, CD-r o cassette dejándonos auténticas joyas en muchos casos, totalmente artesanales y próximas a la reliquia que desafiarán al tiempo y al olvido.

Está en tus manos, en nuestras manos, que esto que parece una escena alternativa de verdad no se estropee y continué creciendo. “Support your local scene”. Y, como decía Frank Zappa: “La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú”.

Café Molar
Fotografía de Ceci Quet

Tras la celebración del pasado Día de las Tiendas de Discos en el Café Molar, y fruto de la buena relación que iniciamos eligiendo este espacio para desarrollar una serie de actividades, a su finalización ambas partes concluimos en lo beneficioso de una asociación que permitiera abrir el abanico de sellos y estilos actualmente representados en el rincón de vinilos del establecimiento.

Así, en las cubetas de discos pronto se podrán advertir la incorporación de nuestra mano de los siguiente sellos:

Acuarela / Afeite al Perro / Alehop / Aloud / Austrohúngaro / Autoplacer / Bankrobber / B-Core / Blondes Must Die / Boston Pizza / Bowery / Burka for Everybody / Calabaza / Caleiah / Canadá / Chingaste la Confianza! / Delia / Discos Garibaldi / Discos de Paseo / Discos Humeantes / Discos Regresivos / Discos Walden / Domestica / El Genio Equivocado / El Volcán / Elefant / Everlasting / Fikasound / Föehn / Ghost Highway / Gramaciones Grabofónicas / Gran Derby / Gssh! Gssh! / HAO! / Hillside Stranger / Jabalina / La Agonia de Vivir / Limbo Starr / Lovemonk / Maravillosos Ruidos / Monasterio de Cultura / Munster / Musagre / Mushroom Pillow / For Noise’s Sake / Nueva Monarquía / Origami / Rumble / Sello Salvaje / Sólo Para Punks / Sonido Muchacho / Subterfuge / Sunny Day / Yo-Yo

Esperamos que pronto sean muchos más y así convertir este agradable y acogedor espacio en uno de los puntos de encuentro para los amantes de la música y de la música española en particular.

Automatics, una de las bandas que mejor desarrolló lo que algunos denominaron como noise-pop vuelven a juntarse para, al menos, dar un concierto en enero en la sala El Sol de Madrid. Compañeros de viaje de grupos como Usura, Penélope Trip, El Inquilino Comunista, Parkinson DC, Los Planetas, Patrullero Mancuso y muchos más, fueron responsables de llenar la escena de los 90 del panorama nacional con cortinas sonoras tejidas a partir de guitarras y distorsiones inmisericordes. Facturaron canciones y discos que para muchos vinieron a poner banda sonora a toda una década, la de los 90. Aprovechamos la excusa de su inminente reunión para charlar con ellos sobre si tiempos pasados fueron mejores o no, sobre festivales de música, sobre su historia y los proyectos que les ocupan en estos momentos.

Pasado el tiempo, al hacer recuento de los años 90, de las bandas, sellos, fanzines, revistas y festivales uno sacaría la impresión de que se trataron de unos años especialmente activos. ¿Fue así? ¿Se vivió una época de efervescencia musicalmente hablando? ¿Qué diferencias marcaríais vosotros con respecto a otras etapas?
Sí que fueron unos años muy activos musicalmente, pero a diferencia de los 80 los grupos no pasaron de la escena alternativa al mainstream, creo que en parte por el tema de cantar en inglés (a excepción de Dover). Por lo demás, los movimientos musicales pasan, salen nuevos, se hacen revisiones de décadas pasadas, etc. La ruleta sigue dando vueltas.

¿Se apoya ahora a las nuevas bandas desde la radio, revistas, etc. como entonces?
No. ¿Qué radios? ¿Qué revistas? Sinceramente, Internet ha matado la música. Gracias a Dios ha resurgido el vinilo, para los que verdaderamente nos gusta la música y coleccionarla. Tal y como está actualmente el panorama es muy complicado funcionar con un grupo.

¿Fue real la aparente dispersión geográfica de focos de actividad de bandas: Asturias, Andalucía, Madrid, Barcelona? ¿Estuvo todo menos centralizado en los 90 quizá que en etapas anteriores?
Sí fue real, y a diferencia de los 80, que se centralizó casi todo en Madrid y su dichosa Movida, en los 90 había actividad musical en muchos puntos diferentes del país. Aparte de esto las compañías discográficas no había que buscarlas necesariamente en la capital.

¿Fueron los Automatics abanderados de lo que vino a llamarse noise-pop? ¿Hubo realmente una escena de bandas con actitudes muy similares con respecto a las querencias por el ruido, distorsión, etc.?
No, no fuimos abanderados de nada, nacimos en medio de la tormenta, si entendemos noise-pop como canciones pop ruidosas pues efectivamente encaja un poco en nuestra forma de componer, aunque en directo estábamos más cercanos al rock, esa fuerza no conseguimos llevarla al estudio. También es verdad que para muchos esas “querencias” por el ruido tapaban las “carencias” como músicos, algo parecido al movimiento punk, que con dos acordes tenías una canción.

¿De dónde os venía a vosotros la afición por ese tipo de sonidos? ¿Os cansaron las comparaciones con The Jesus & Mary Chain?
Normalmente refleja la música que oyes, y en los 90 es lo que salía del mercado anglosajón que sigue siendo (aunque nos pese) la referencia, y lo de The Jesus & Mary Chain pues nos lo tomábamos a chufla. Tanto es así que en directo tocábamos «Sidewalking» para que la comparación tuviese más peso.

¿Por qué decidís cantar en inglés?
Bueno, nuestro inglés era muy peculiar; de todas formas nuestra música no la entendíamos o tenía la sonoridad que buscábamos cantándola en español, había que adaptar la melodía de la voz como un instrumento más a las canciones y para eso el inglés encaja mejor. También fue decisión de Jose.

A lo largo de vuestra trayectoria mantuvisteis una fidelidad absoluta por Elefant Records. ¿Por alguna razón en concreto?
Por amistad. Ahora que ha pasado el tiempo te contaré que estuvimos a punto de fichar por Subterfuge. Nuestro manager nos puso en contacto con Carlos, nos reunimos y quedó prácticamente acordado el cambio, pero a última hora nos echamos para atrás y decidimos seguir con Elefant.

Yo fui uno de los muchos que os vieron en el Festival de Benicàssim. Desde las primeras ediciones, el festival ha cambiado mucho, pero ¿creéis que, al menos en los comienzos, fue representativo del espíritu musical del momento? ¿Os gustaba tocar en él?
Digamos que ese espíritu estuvo presente en las tres o cuatro primeras ediciones, después cambió de manos, se masificó y los grupos españoles cada vez contaban menos. A nosotros nos encantaba tocar en Benicàssim, además de servirnos de promo para darnos a conocer a un público más amplio.

Tocasteis fuera de España, en Inglaterra por ejemplo. ¿Recordáis algo de la experiencia? ¿Fue importante para el grupo?
Fue muy importante; nos sirvió para quitarnos los complejos, en Inglaterra la experiencia fue genial y al público le gustaba (para variar nos comparaban con Oasis). En Francia fue aún mejor porque Eurockeennnes es un festival importantísimo a la altura de un Glastonbury y recuerdo que nos calló una tromba de agua impresionante y la gente aguantó hasta el final.

¿Es real la pequeña fama de ariscos que os ganasteis para con el ambiente exterior de la banda? ¿Teníais buena relación con el resto de grupos del momento? ¿Con qué bandas tuvisteis un mayor contacto?
Eso es totalmente falso, el problema es que nosotros hacíamos 100% vida rock and roll y no pretendíamos ni queríamos adoptar la pose de otros, y en ese grupo se incluyen bandas y algunos nuevos periodistas musicales; en fin, que tocábamos y nos lo pasábamos en grande después del concierto. En cuanto a nuestra relación con el resto de grupos de aquella época era excelente además de haber compartido escenario multitud de veces con ellos: Los Planetas, Nothing, Pribata IdahoAñade este contenido, Mercromina, Chucho

En vuestros últimos discos se aprecian elementos de evolución en vuestro sonido, introducción de efectos técnicos, exploración de nuevas atmósferas… ¿Erais de los que os gustaba experimentar?
Sí, nos gustaba mezclar nuestras guitarras con efectos y samplers en alguna que otra canción. De haber seguido funcionando seguramente la tecnología habría formado parte de las canciones en un 50% junto con las guitarras.

¿Algún disco del que os sintáis especialmente orgullosos?
Bueno, supongo que cada miembro del grupo tendrá sus preferencias pero en lo que si estamos de acuerdo es que “Space Rock Melodies” (Elefant, 1997) fue el que hizo despegar a Automatics y las críticas fueron excelentes.

¿Cómo situariais en esa posible evolución sonora vuestro último trabajo «Wilson Love Me» (Elefant, 2001)?
La supuesta evolución de «Wilson Love Me» no es tal, fue el techo al que llegamos en ese momento, y la meta final de Automatics, creo que en nuestro interior sabíamos que la historia estaba finiquitada y era el broche final.

¿Qué os lleva a disolveros?
Principalmente por personas ajenas al grupo y por otras que se habían incorporado en la última etapa y que no formaban parte de la filosofía de Automatics. Todo esto propició la separación, otro error fue no hablar y volver a coger las riendas los tres miembros fundadores (Jose, Manolo y Poncho). Había un claro distanciamiento y eso finalmente propició la separación.

Volvéis en enero a tocar en la Sala El Sol, ¿cómo os decidís a reuniros de nuevo? ¿Qué formación traerá Automatics para la ocasión?
Luis Calvo, nuestro antiguo jefe (Elefant), se puso en contacto con nosotros para comentarnos lo que estaba organizando la sala El Sol y la posibilidad de juntarnos para un concierto. Hablamos y nos gustó la idea. Tocaremos los que hemos estado en la formación desde el principio hasta nuestra separación, además de ser los fundadores del grupo, Jose Lozano (voz), Alfonso Linares (guitarra) y Manuel Aranzana (guitarra). En el bajo estará Javier H. Aranzana, que es el bajista original, el que más tiempo ha estado con nosotros y que ha grabado “Cesarea” (Elefant, 1994), “Space Rock Melodies” y parte de “Duty” (Elefant, 1999). La batería la compartirán Antonio Salas y Alvaro de Blas, además nos echará una mano en los teclados David Morales.

¿Teneis intención de hacer algo más como Automatics?
No lo creo, segundas partes nunca fueron buenas, cada uno tenemos otras historias musicales que atender: Universal Circus entran ahora a grabar nuevo disco y Husband terminando el segundo LP, pero… ¡Nunca se sabe! Tampoco creíamos que volveríamos a juntarnos después de tantos años y fíjate. El tiempo dirá.