Etiqueta: rock palace

Vera, inagotable activista y agitador cultural

Responsable de fanzines varios y, junto a Demi (La Stasi), del programa de radio Mundo Subnormal, Vera, inagotable activista y agitador cultural marcha por una temporada indefinida fuera de España. Muchos de sus compañeros y amigos organizaron el pasado viernes 11 de octubre a modo de despedida un concierto en la sala madrileña Rock Palace. El cartel lo abría William Folkners que ejecutaron una preciosista lista de temas de folk-rock, mandolina y banjo incluidos, aderezado con la música apasionada de voz entregada que también practica Guillermo, su cantante, con The Government, otro de sus proyectos.

Siguió La Stasi, que por supuesto habían estado anunciados de otra manera (Los Annales) y que a pesar de los continuos rumores que ellos mismos alimentan acerca de su disolución, siguen activos. Habían tocado una semana antes en Cataluña y hablan incluso de grabaciones en directo. Confirmaron su condición de plato fuerte de la jornada arrancando el júbilo de los allí congregados con repertorio en el que no faltaron algunos de su clásicos de siempre: «Con la Stasi no follamos», «Mi novio es un travelo de Montera», «Cine español» o «Soy apático» de «La Stasi» (Discos Regresivos, 2006); «Insulta y huye», «Movida Madrileña», «A la mierda contigo» de «Llamando al Manzanares» (Discos Regresivos, 2008) y contribuciones de su trabajo más reciente: «La Última Esperanza de la Locurita» (Discos Regresivos, 2012) como «Soy un hombre de sillón», «La casa de Kambo», «Arráncate los pelos» o «No es por ti». Su invitación continua a que se les acompañara en el escenario y sus reiterados insultos hacia Vera no hicieron sino exacerbar las ganas de juerga de gran parte del público.

Ejército de Desertores (con miembros de La Stasi, Rey Muerto y Rumanía) eran los encargados de cerrar el programa oficial. Anunciaban que iba a ser su último concierto, con lo que el del viernes resultó cita casi histórica. Como colofón, la noche terminó con un secreto a voces: la sorpresa de ver a Webelos  tocando casi una decena de temas en una reaparición especial para la ocasión. Digno final para una jornada inolvidable.

Además de la música en directo la reunión sirvió de plataforma de lanzamiento, quizá improvisada, de uno de los proyectos que le quedaban por terminar a Vera antes de irse. Horas antes del comienzo de la primera actuación Jaime (Ejército de Desertores) y él recibían en mano de Pablo López, responsable de Rumble Records, los CD que de forma desinteresada acababan de salir de su factoría con la recopilación que habían pergeñado para acompañar al fanzine «No Queremos Vuestras Playas. 19 Grupos de la Penúltima Ola Madrileña 2012». Tal y como nos cuenta el propio Jaime, tras grabar la maqueta de Ejército de Desertores con un pequeño equipo de grabación que permitía registrar todo en directo, Vera y él conciben la posibilidad de desplazarse a los locales de ensayo de aquellos grupos de Madrid que les gustan para ir recopilando un tema de cada uno de ellos. Así, asistidos en las cuestiones técnicas por Txus (Morroplastia) en un período de tiempo que comprende entre mayo y septiembre de 2012, visitaron el campamento base de Sudor, Ejército de Desertores, Suzio 13, Nueva Autoridad Democrática, X-Prays, Rey Muerto, Robo, Penetrazión Sorpressa, Morroplastia, Gruppo Paralelo, Puerto Banús, Halifax, Los Americanos, Donantes Sanguinarios, Espermatozombies, Vigilante Gitano, Grupo Sub-1, Bit Of y La Stasi.

No Queremos Vuestras Playas. 19 Grupos de la Penúltima Ola Madrileña 2012

El libreto o fanzine que lo acompaña tiene unas treinta y seis páginas con secciones dedicadas a cada uno de los grupos que participan. «Algunos textos son simplemente una biografía del grupo, otros un cómic o un collage, otros un texto que filosofan sobre algo (…) la idea era evitar que se hiciera monótono», nos responde el cantante de Ejército de Desertores. Asimismo los autores de cada apartado variaban, pudiendo ser obra de Vera, de alguien del grupo correspondiente o incluso de alguien externo al mismo pero conocedor de su trayectoria.

Como bien indica la introducción, no se buscaba la exclusividad por parte de los grupos, por lo que no se les pidió temas inéditos que no se pudieran encontrar en ningún otro sitio, aunque algunos sí que los aportaron. Sin embargo, el recopilatorio es único en el momento en el que se trata de tomas en directo del mismo local de ensayo grabadas precisamente para la ocasión. El resultado es simplemente espectacular. Con una calidad de sonido muy superior a la esperable en este tipo de proyectos, el CD permite dar un repaso, no a todos los grupos que hay en Madrid haciendo punk, pero sí a los que gustan a los dos responsables de su elaboración y con los que tienen una mayor relación. Se menciona además la ausencia de algunos combos que por una u otra razón quedaron finalmente fuera.

De hecho da pánico entrar en consideraciones de si el recopilatorio es o no muestra de una posible escena punk en Madrid. Pánico porque para empezar a hablar uno no tiene claro qué es una escena o qué es lo que la define. Sin embargo, y aunque en la foto no salen todos (ya sólo de entre los más próximos a los elegidos se echan en falta para tener una descripción completa a, por ejemplo, Capitán Entresijos, Obediencia, etc) sí que es cierto que la lista es buen reflejo de la dinámica musical en el género estos últimos años. Únase a ella a los sellos que de un modo u otro tienen relación con los grupos participantes, bien por ser el canal habitual en el que publican sus trabajos (Discos Regresivos, Sólo Para Punks, Ghost Highway, Bowery, Rumble, Beat Generation, Producciones Esporádicas, Blondes Must Die…) o porque alguno de los componentes de los grupos sea además responsable de dichos sellos (La Corporación, Hillside Strangler, Discos de Mierda, Big Black Hole, Rojo Sangre Records…); los blogs, webs, fanzines y radios que cubren el día a día del género, los escenarios habituales de los conciertos de estas bandas (el propio Rock Palace, Wurlitzer Ballroom, Jimmy Jazz…) y entonces el panorama descrito empieza a cobrar cuerpo.

Permitáseme además añadir nombres de grupos con acta de defunción en el pasado más o menos reciente, sin tener que retroceder al siglo pasado, por aquello de dotarla de unos previos inminentes como Coprolitos, Rumanía, Asiatics, Silla Eléctrica, La Familia Heenan, Concepcion Glory Boys, Mass Volumen, Isa y los Antihéroes, Von G.R.A.P.P.A., Thee Suckin’ Dicks… Si asimismo se admite la inclusión de bandas del underground más directamente relacionado como Sally Brown, Fabuloso Combo Espectro, Juanita y los Feos, Juventud Juché, The Government, Rivelles, Pussycat Kill, Pantones… las coordenadas de la actividad en Madrid se hacen cada vez más completas.

Sin entrar en mayores consideraciones, bienvenidos sean proyectos como este “No Queremos Vuestras Playas” aunque sólo sea para dejar constancia de las constantes vitales de la música en la capital.

RocanrolHoy traemos al blog la experiencia de Iván Muñiz, autor del documental «Rocanrol» (2013), o lo que es lo mismo, la historia vivida durante el festival del Valle de Tobalina, Burgos, un pequeño evento musical que reunió a bandas como J. Teixi Band, The Imperial Surfers, Los Chicos, Mutagénicos y Sex Museum. El festival, con un par de ediciones a sus espaldas, es el resultado del esfuerzo de unos aficionados a la música rock que consiguen agrupar de forma artesanal, implicando en ello a la mayoría de los vecinos de esta pequeña localidad, a un ramillete de bandas cada año para pasar un par de días en torno a la música en directo. Cámara en mano, Iván, junto a la ayuda de un amigo, registró el espíritu del festival, se coló con los músicos y preguntó, entre otras cosas, a todos los allí congregados ¿Qué es la música para ti?

El documental comparte con el propio evento el marcado carácter de bajo coste. En una estética cercana a la de experiencias televisivas de nuevo cuño que apuestan por realismo e inmediatez, recorre las dos noches de festival de manera entretenida y profundamente humana buscando la motivación de los amantes del rock en vivo y de quienes lo practican. Incluye imágenes de los conciertos de aquellos días y entrevistas con muchos de los artistas, periodistas locales que cubrían el evento, los organizadores y demás participantes. No hace Iván sino arrastrarnos en la euforia por la música en directo, por el trasnoche al que obliga el rock and roll, y por la pasión de quienes lo hacen posible, por muy precarios que puedan ser los medios a su alcance.

Iván es el autor de un largometraje «Carbón Elvis» (2007), un corto «Derechos de Autor Mortales» (2011) y videoclips para grupos, como The Government. «Rocanrol» es su última obra y para su presentación, además de la proyección en el Cine Victoria de Madrid el sábado 11 de mayo a las 11.30h de la mañana, ha organizado un concierto en la sala Fun House a las 20:30h de ese mismo día en el que tocaran los propios The Government, The Down Down Downs y The Reformers, un combo formado por miembros de Los Chicos y Soul Gestapo.

Cuéntanos a qué te dedicas profesionalmente.
Me dedico al rollo audiovisual, llevo más de quince años trabajando de mercenario. Los últimos cuatro años he estado trabajando mucho en la televisión, haciendo realities.

¿Qué tal resultó la experiencia de tu película «Carbón Elvis»? ¿Cómo se te ocurre elaborarla? ¿En qué te inspiraste?
«Carbón Elvis» fue una necesidad. La inevitable consecuencia de tener que hacer una película. Una experiencia bestial y única. Después de malgastar un año buscando financiación para hacer un largometraje de un guión que escribimos un amigo y yo que se llamaba «Declaraciones polémicas de un director de cine porno» decidimos dejar de intentar hacer una peli y hacerla sí o sí, fuesen cuales fuesen los medios que tuviésemos. Como dijo John Casavettes: «¿Quieres hacer una película? Hazla. Nada te lo impide«. Con la perspectiva que otorgan los cinco años que han pasado desde que se hizo, te puedo decir que es mala. Pero infinitamente más interesante que la mayoría de las cagadas que se estrenan. Y tiene una banda sonora buenísima.

¿Y con «Derechos de Autor Mortales»?
Pues un poco lo mismo que «Carbón Elvis», una necesidad de hacer películas, en este caso un cortometraje. Hoy por hoy esta es la obra que mejores resultados ha tenido; la seleccionaron en varios festivales (cosa que jamás me había pasado) incluido uno de los gordos, el Festival de Cine Fantástico de Roma. Un día mientras estaba viendo la obra maestra de Jacques Tourneur «La Noche del Demonio» (1957) se me ocurrió la trama del corto, esa misma noche escribí el guión del tirón. El resto es sencillo: un ímpetu a prueba de tornados y poder rodearte del mejor equipo. Esto es clave, saber tener contigo a un grupo de personas que van a ser tu familia durante un mes. El trabajo en equipo es la clave.

¿Cómo surgió la posibilidad de hacer el videoclip para The Government? ¿Conocías al grupo de antes?
A los Government los conocí en un concierto en el que telonearon a Los Chicos en el Rock Palace. Les envié un mail al día siguiente, diciéndoles que les había visto, que me gustó mucho su música y que podíamos hacer un videoclip. Les pareció buena idea y hasta hoy. El videoclip quedó muy bien pero logré algo mejor, la amistad de tres músicos que cuando se juntan son excepcionales.

¿Fue tu primera experiencia directamente relacionada con la escena musical?
No. En 2004 tuve el privilegio de grabar, montar y realizar el último concierto que dió el grupo madrileño A Room With A View. Se editó «Último Concierto de A Room With A View», un DVD muy chulo con portada de mDonada y grafismo de Joaquín Jordan. Según hablé con Conrado (guitarrista de ARWAV) hace un par de meses, creo que se va a reeditar. Este trabajo marcó para siempre un elemento en común para todos mis trabajos en el mundillo de la música futuros: todos los he hecho por la cara, por amor a la música y puro placer ya que los grupos bastante tienen con poder pagar el local y las deudas contraídas para grabar sus discos. Todas las bandas con las que he trabajado se caracterizan por estar al margen de la industria o por lo menos por tener una actitud de querer jugar al margen de la industria generalista. La industria musical española me da bastante asco.

¿Qué tiene de diferente respecto a lo que ya habías hecho el grabar a un grupo?
La idea del videoclip «Friedmanized» es una idea que llevaba tiempo intentando plasmar. Una estética llena de Moiré, desenfocados, agresiva a la vista. Por lo que sea, aquí se ha conseguido plasmar mientras que los anteriores videoclips tienen una estética mas convencional.

¿De dónde viene tu afición por la música?
Mi madre. Desde pequeño la música forma parte de mi vida, del día a día. Eso y que con siete años me llevó a ver a los Stones. Uno de mis recuerdos más antiguos es estar hablando, hablando de lo que puede hablar un niño de 4-5 años, del solo de John Bonham en Moby Dick.

Preguntas en el documental a las personas que entrevistas por su primer concierto, ¿cuál fue el tuyo?
Los Ramones en Vistalegre en el 1980. Cinco añitos. Sólo recuerdo gente corriendo y alguien que decía «¡vámonos, vámonos!».

¿Y el que mejores recuerdos te trae?
Rolling Stones en Praga en el 97; Azkena del 2007 con Radio Birdman y Mc5; Chuck Berry en Aqualung, 92; Los Enemigos, Plaza del 2 de mayo del 95; Hellacopters en Nueva York en 2002; la primera vez que vi a los Stooges, en Talavera de la Reina; Bad Religion en el Espárrago del 98; Metallica en la gira del album negro en el estadio del Rayo Vallecano; Neil Young con Booker T & The Mgs en Coruña. Ya paro..

¿Cuándo y por qué decides grabar «Rocanrol»? ¿Por qué en un festival pequeño?
El documental «Rocanrol» no es del todo intencionado. Mi amigo Pachi es uno de los organizadores y desde que se celebra, siete años ya, me lleva invitando a ir. Por fin el septiembre pasado pude asistir, en principio me llevaba solo una cámara para hacer fotos pero una vez más ese Alien interno me decía que tenía que grabar más, registrar el evento y contar su historia. No podía evitarlo y tuve que llevarme otra cámara y pedir prestado más material para poder rodarlo todo y complementarlo con entrevistas. Me faltaba un cámara y lié a mi amigo Pedro Toledano, que simplemente venía a ver el Festival, para que hiciese de segundo cámara. Pedro es ingeniero y jamás había cogido una cámara. En el viaje de ida le hice el cursillo express de conceptos básicos de fotografía.

Está claro que a Sex Museum no, pero ¿descubriste a alguna de las bandas que tocaron en la edición a la que fuiste ?
Descubrí a Los Chicos, el mejor directo que hay en España y desde luego uno de los grupos más importantes que han aparecido en los últimos diez años. Hay otros muy buenos pero que lleguen tan, tan al limite como ellos, ninguno.

¿Con qué medios dispusiste para la elaboración del documental?
Dos cámaras, una 60d mía y una 550 prestada. Me dejaron un trípode, un monopié, el 70-200 f4, un grabador digital de audio y un micro de corbata. Como ves, ir de prestado es bastante habitual en estos proyectos. Si no fuese por la ayuda de mucha gente este tipo de proyectos no se podrían hacer. Detrás siempre hay mucho trabajo, esfuerzo y colaboración desinteresada.

¿Tienes planeado presentar el documental en más sitios además del próximo día?
Me gustaría que así fuese. Queremos hacer algo en Burgos. He hablado con Rafa, el cantante de Los Chicos, para ver como podríamos hacer una proyección en Coruña.

¿Vas a rodar más cosas de este estilo?
Ahora mismo estoy liado con un nuevo docu. Se llama «The King Of Rock And Roll» y trata sobre el proceso de grabación de un disco. Estoy grabando todo el proceso de grabación del nuevo disco de Paul Zinnard y estoy entrevistando a gente del mundillo para que nos cuenten sus experiencias al respecto. Hay personas que están colaborando y ayudandome muchísimo, como la gente de Estudio Uno o Folc Records. Otros me han hecho perder mucho tiempo y algo de dinero con falsas promesas.

¿Qué documental de música te hubiera gustado haber hecho?
Sin ninguna duda «El Último Vals» (1978), la película de Scorsese sobre The Band.

¿Puede uno ganarse la vida hoy en día cámara en mano?
Un gran cineasta, genial creador de historias, imprescindible cronista de los males de España de los últimos 20 años, Enrique Urbizu, aseguraba en una entrevista antes del reconocimiento que tuvo en los Goya de hace dos años que para ser director de cine tienes que vivir prácticamente en la mendicidad.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.

En una entrevista reciente aparecida en El País, Pete Seeger decía: «Mi audiencia ideal siguen siendo los niños. Son divertidos y te hacen sentir optimista incluso cuando te invade el pesimismo«. Sea pues bien porque se trata de un público especial, bien por haberse percatado los organizadores de conciertos de que así, facilitando las cosas a los padres, amantes de la música en directo, se aseguran audiencia, o porque existe un interés de acercar rock y pop a los más pequeños, el caso es que lo de organizar eventos musicales dirigidos a los más pequeños es ya práctica extendida.

Hace tiempo que festivales como el Sónar de Barcelona, por ejemplo, incluyen en sus programaciones actuaciones en franja horaria y propuesta dirigida a los críos. La Casa Encendida de Madrid lleva igualmente unas cuantas temporadas en las que ha contado con grupos como Litoral, Mañana, Maga o Lori Meyers, entre otros, para sus conciertos para niños. La galería Ink And Movement (iam) de Madrid también ha sido escenario de las actuaciones de grupos como The Pains Of Being Pure at Heart (EEUU), Dolores, Natalia Lafourcade (México), Doble Pletina o Javiera Mena (Chile). Los madrileños L-Kan, en un pase que completaron hace unas fechas con ese proyecto que llevan en paralelo Belén su cantante y Luis llamado Bla, se hicieron hueco en dicho recinto de exposiciones en junio y la llenaron de globos y pianos de juguete. De esa guisa, y distribuyendo raquetas de tenis y baquetas para improvisados violines, dieron rienda suelta a la desinhibición hormonal de alguna de sus letras. En el Día de la Música, recientemente celebrado en el Matadero de Madrid, una programación especial incluía actuaciones entre otros de The New Raemon, The Cabriolets, Ginferno o Christina Rosenvinge, que había preparado unos «cuentos enchufados» para los más pequeños.

Con cierta solera ya tras varias ediciones, el Menudo Fest también lleva preparando pases de sábado y domingo en el Rock Palace de Madrid presentando sobre las tablas a bandas como Espasmódicos, Los Caballos de Dusseldorf, Fast Food, Sugus, Reverbduo… El estreno tuvo lugar con los conciertos de Juana Chicharro y Vigilante Gitano, metamorfoseados para la ocasión en Cobras Púrpuras. El éxito de los conciertos lo evidencian los llenos absolutos que se registran en cada uno de ellos, congregándose más público a veces que para ver a la banda en cuestión en un bolo normal.

Proxe, cantante de estos últimos, comprobó cómo se tuvo que quedar gente fuera de la sala en el día de su concierto, porque el Rock Palace no daba abasto. Desde entonces los organizadores, con objeto de evitar estas situaciones tan incómodas, ponen a la venta el número exacto de localidades del aforo máximo. Cuando le preguntamos por la experiencia se refiere precisamente a este overbooking: «¿A quién le puede parecer negativo? Si acaso pagamos el pato de ser la prueba… Había demasiada gente y fue un poco de agobio«. Le preguntamos por la razón del cambio de nombre de la banda para actuar delante de los críos, y nos responde que se debió a que probablemente la broma que lleva implícita Vigilante Gitano pudiera no entenderse «entre el público infantil«, cosa que les trae sin cuidado cuando se trata de audiencias de adultos. Eliminaron de sus letras también cualquier alusión a las drogas. Interesados en saber las razones que le llevan a él a llevar a sus hijos a estos conciertos, nos dice que intenta compartir con ellos las «cosas que nos gustan a todos«.

Hemos querido cerrar esta reseña con una entrevista con Dani y Marta, los organizadores del Menudo Fest y a los que ya conocemos de aventuras musicales conjuntas como Webelos y Grupo Sub-1.

¿Como se os ocurre la idea de organizar los conciertos para niños?
Marta: Ser madre ha sido el punto de inicio. Entrar en un nuevo mundo de necesidades infinitas, una oferta cultural muy ñoña y las ganas locas de seguir viendo rock and roll. Ahora por las noches me cuesta más: me levanto temprano para estar con mi hija, y no importa a qué hora me haya ido a la cama el día anterior. Poder hacer y compartir el rock and roll en horario diurno es estupendo, para las dos.

Dani: Siempre que hemos tocado para un público infantil y/o menor de edad ha sido muy divertido y nos lo hemos pasado muy bien tanto nosotros como el público. La idea de lanzarnos a esta aventura es de Marta, y cuando lo propuso acepté con los ojos cerrados.

¿Cuál es la idea principal, llevar los niños al rock, el rock a los niños? ¿Que vaya toda la familia junta?
D: La idea es que vaya toda la familia junta, por supuesto. Y no solo la familia, también grupos de amigos. Los grupos que programamos en Menudo Fest son los mismos grupos que por la noche tocan en el mismo sitio para adultos, son por tanto grupos que gustan a los adultos; no son los típicos grupos para niños diseñados en un laboratorio de marketing. Los conciertos están adaptados para los niños lógicamente (se toca a menos volumen y a veces se cambian las letras, pero poco más), pero son conciertos de r ‘n’ r que gustan a los adultos. Así que los adultos pueden disfrutar de estos conciertos tanto o más que los niños. No es el típico espectáculo en el que el adulto se aburre y solo disfruta el niño. No es para nada ese tipo de evento ñoño e infantiloide. La idea es que los niños puedan ver a un grupo de r ‘n’ r de verdad, no una versión excesivamente edulcorada y poco realista. Y que disfruten tanto padres como hijos. Es un evento para todos los públicos, no un “concierto para niños”.

M: la idea es compartir. Porque adaptamos los conciertos para agradar a grandes y pequeños. Hacemos actividades entre grupo y grupo para acercarnos más a los instrumentos, conocer distintos ritmos musicales y hacer de estrella del rock en el escenario. A los padres nos encanta que nuestros hijos vean a los grupos que nos gustan a nosotros y a ellos les encanta, sobre todo, tocar la batería.

¿Os planteáis llevar los conciertos a colegios o centros infantiles?
M: Es complicado llevar las necesidades técnicas de un concierto en directo a un colegio, se disparan los presupuestos. No es imposible, pero estando como están las cosas, por ahora cuando se ha planteado se ha tenido que desechar. El Menudo Fest necesita estar en un sitio preparado para el rock and roll.

¿Tenéis algún tipo de criterio estilístico a la hora de seleccionar los grupos?
M: Estamos en fase beta, probando qué es lo que mejor funciona. Y creemos que los grupos de punk rock, rock and roll, garage, surf, rockabilly, tienen un largo recorrido. Son muy asequibles para todos y sobre todo muy divertidos. Nuestro criterio se basa más en pensar en que los grupos tengan un poco de coherencia melódica y que encuentren un punto de comunicación con los más pequeños.

D: Por ahora el criterio es que sean grupos divertidos y que puedan gustar a los niños. Grupos de r ‘n’ r, principalmente. Hemos tenido grupos de power pop, de punk, de surf, de garage… y tenemos previsto tocar otros estilos. Como dice Marta, estamos probando…

¿Alguna anécdota que recordéis en especial con algún grupo?
D: Pues anécdotas hay muchas, a pesar de nuestra corta andadura. Cuando los niños se convierten en los protagonistas e “invaden” el escenario ya te puedes imaginar lo que pasa… Además cada grupo que toca llega con sus ideas y todos aportan cosas nuevas y suceden cosas como que ves a todos los niños bailando el limbo o tocando el pito… por no hablar de las “estrellas” que se suben a cantar karaoke. Una de las cosas que más llama la atención es cuando los músicos traen a tocar a sus propios hijos. Gran parte de los grupos que traemos tienen hijos y a algunos ya les pica el gusanillos de la música. El hijo del bajista de New Demolators se subió a tocar un tema al bajo, el hijo pequeño de Reverbduo se preparó una canción con cuatro amiguetes suyos del colegio y subieron a cantarla, la hija del batería de Sugus demostró que toca la guitarra mucho mejor que los dos guitarristas del grupo y que hace unos punteos de flipar…

M: Sí, nos encanta cuando los grupos llevan a sus críos a tocar y se preparan una canción. Fue impresionante ver a la hija de Luis de Sugus tocando la guitarra. Y ver a los chavales dando brincos maquillados como el gato de Kiss…

Dani y Marta al despedirse nos confiesan que el festival tiene cuerda para rato. El curso pasado acabaron con la actuación que dieron el día 7 y 8 de julio Lukas y Mallory Knox. La nueva etapa comienza con el concierto que darán TurboEsqueletos, grupo formado a la sazón para este evento y que presentan disco, junto a Teacher Teacher. Eso sí, esta vez en 40 Café el mediodía del 7 de octubre. Hagan cola que vuelve la diversión.

La Corporación
La URSS

El punk no tiene necesariamente que volverse siniestro para poder recubrirse de tonos oscuros. El viernes y sábado pasados hubo ocasión de comprobarlo en el festival organizado por La Corporación, esto es, los miembros de La URSS, en Madrid. El cartel repartía a seis bandas en dos pases, uno con Silla Eléctrica, Über y Belgrado y otro, al que acudió un servidor, con Obediencia, Sudor y la propia URSS. La coloración blanquinegra del sello-colectivo organizador en posters, pasquines y emblemas daba la estética adecuada para la ocasión.

El lugar de la celebración escogido fue el Rock Palace, sala por la que muchos grupos han apostado abiertamente en esta nueva etapa. Reconocen en sus instalaciones las horas de ensayo y actuaciones pasadas y no dudan pues en apoyar su relanzamiento como centro neurálgico underground de la capital con su participación y, en muchos casos, organización de eventos como este. El público además parece irse adaptando con naturalidad a los usos de la sala, como el de empezar casi por sistema una media hora (como mínimo) más tarde de lo anunciado las actuaciones, lo que en ocasiones le permite compaginar conciertos en otros puntos de la ciudad o despachar tranquilamente una última cerveza con las mismas bandas en bares de las proximidades. El sábado se vivió una buena entrada, con nutrida audiencia, de la que además, hubiera sido posible, de haberlo organizado con tiempo, haber juntado en el escenario a otras cuantas bandas de la capital. Formación había al menos para haber visto por ejemplo a X-Prays, Juanita y los Feos y los ya separados Coprolitos.

Empezaba el concierto con Obediencia, a los que tenía ganas de ver en directo tras haberme quedado irremediablemente enganchado a las canciones del que es, hasta la fecha, su único sencillo. Comprobé con satisfacción que la solemnidad y oscuridad registrada en los surcos tiene su debida proyección en vivo. La suya fue la apuesta menos salvaje de la noche, pero no por ello la menos intensa. Ver a Joana concentrada en las letras y el micro puede llegar a poner los pelos de punta. Tanto como escuchar “Edificios”, una canción redonda. Víctor, el guitarra, nos contaba que en estos días se meten a grabar nuevos temas, una noticia sensacional. En su concierto del sábado mostraron en varias ocasiones cómo se construye una canción a partir de bajo y batería mientras que la guitarra teje atmósferas de intriga alrededor. Promete Obediencia y su actuación me dejó con ganas de mucho más.

Sudor era quizá la mayor incógnita, porque tan sólo tenía referencias cruzadas de sus giras con La URSS. Dejaron clara, casi desde principio, su contundencia, a pesar de presentarse en formación de tres. Se adueñaron de la media luna que el público dejaba despoblada frente al escenario, instalando allí micros y cableado para ejercer política de tierra quemada. Hacía tiempo que no veía en acción cintas de guitarra claveteadas de pinchos. Sus querencias por la caña dura de otros tiempos, en lo que contaban de chicas a las que no entiende el resto de la sociedad o del futuro en manos exclusivamente de los viejos, levantaron comparaciones con mitos como Eskorbuto o Cicatriz. A mi me venía a la mente un ejemplo en las antípodas (geográficas), los australianos Cosmic Psychos, que siempre me sirven de referencia válida para contundencias sin fisuras como las de Sudor.

El final de fiesta se había programado con la presentación del nuevo disco de La URSS, su “Sonidos de Un Derrumbe” (La Corporación, 2012), pero como explicaba su cantante, Áfrico, micro en mano, no pudo ser y no hubo copias físicas que llevarnos a casa. Los andaluces están muy bien en directo. Se muestran muy rodados sobre las tablas y presentan los epilépticos espasmos y continuo ir y venir sobre el escenario -y fuera de él- de Áfrico como foco principal de la atención directa del oyente. Me suenan las nuevas canciones algo menos oscuras de lo habitual, como queriendo apuntar a un rock algo más limpio. Por el momento, y hasta que se haga el rodaje necesario con el que atrapar a los seguidores, son los temas clásicos, como los de “La ira empieza en casa”, “Europa” o “Fuengirola”, los que más excitación desatan en las primeras filas. Concierto breve pero muy intenso. La URSS sigue dando muestras de una rabiosa actividad que ni la dispersión geográfica en la que viven sus componentes parece poder mermar. Tienen ya en agenda nueva gira norteamericana para presentar la edición para aquel mercado del nuevo disco. Larga vida pues a La Corporación.