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Como todos sabemos, vivimos en un país en el que una de sus tradiciones más arraigadas es la llamada «cultura del alcohol». Esto se puede relacionar también con el tópico «sexo,drogas y rock & roll». Ambas cosas hacen que en el mundo de la música prime mucho lo de chuzarse tanto por parte de los músicos como del público, e incluso más allá con el farlopeo y demás sustancias. Pero hay excepciones, como siempre: paradójicamente tanto Mugretone (Webelos, Asiatics, X-Prays) como Cucaracha (Los Santos) son de las personas a las que más energía vi desplegar subidos en un escenario. Pero, eso sí, sin una gota de alcohol ni de lo otro. Despúes de leer sus reflexiones la verdad es que uno se plantea qué es lo que está haciendo con su vida y sino estarán en lo cierto.

Contadnos un poco cómo fueron vuestros primeros contactos con el alcohol y otras drogas.
Cucaracha: Mis primeros contactos con el alcohol fueron en casa de mis padres cuando yo era un ser sobrehormonado y antisocial, más o menos como ahora. Tenía unos trece años. En soledad, decidí tomarme un jerez, así en plan glamour cañí. Abrí el mueble para los invitados, me serví un copazo sin hielo ni nada y le di un sorbo. Repugnado, tiré lo que quedaba por el vertedero. Aquello sabía fatal.

Mugretone: Cuando empecé a salir por las noches, más bien por la tardes. Todo el mundo, para parecer mayor fumaba y bebía alcohol. Mientras mis amigos se tomaban un ron con algo, yo me pedía siempre un San Francisco. No me interesaba parecer mayor si era a costa de tomarme aquellas bebidas que nunca me han gustado. Me saben a colonia o sencillamente no me gusta el sabor. Me desagrada. Así que no bebía alcohol, a pesar de ser el bicho raro. Sí que me gustan las bebidas dulces, en plan Licor 43, o Baileys, porque es cremoso y sabe dulce. Pero prefiero tomarme un batido de fresa con Nesquick de fresa (sí, existe) o una bola de helado de vainilla dentro de un vaso de Coca-Cola. Vamos, que lo que me gusta es el azúcar, no el alcohol. Por supuesto el tema de fumar jamás lo he tocado. Nunca me ha atraído y no soporto el aliento de los fumadores. Igual que el café, otra droga que tampoco tomo. Drogas ilegales jamás he tomado ninguna. Es un mundo que no me atrae en absoluto. Creo que no las necesito para nada, ni para estar alegre, ni para cargarme las pilas, ni para nada… Prefiero gastarme el dinero en comprar discos (esto también es muy adictivo, que conste, y más ahora con Internet…)

¿Cómo conseguís salir a tocar y mostrar toda esa energía y desfachatez sin ningún tipo de sustancia? ¿Tenéis alguna táctica para motivaros?
C: En la música, en el rock and roll o en la zarzuela, es imprescindible estar al 100% de tus facultades físicas y mentales… Bueno, si tienes un grupo indie no, claro que eso tampoco es música. Y yo, al estar en el mejor grupo de rock and roll de Galicia no necesito drogas porque mi droga es el rock and roll. En el fondo somos unos perfeccionistas y nuestra música machacona no es tan fácil como muchos gilipollas creen. Debes estar a tope. No necesito alterar mis sentidos con nada para tocar y ser yo mismo. Cuando vamos a tocar y le decimos al del bar que no queremos cerveza la peña flipa. Yo me drogo con empanada de bonito, y para eso sí que hay que controlar mucho o puedes acabar en el hospital. Cuando vamos con otras bandas de lo del Galician Bizarre nos encantan esas encheroladas que se montan. Las enchentas y las chavalas ligerillas es lo mejor que hay de tener un grupo de rock and roll.

M: La gente que no me conocía personalmente, después de ver un concierto de los Webelos, siempre pensaba que yo iba superdrogado. Siempre he tocado muy mal, pero eso es porque carezco de oído musical, no porque vaya borracho o drogado. Y siempre me ha gustado en los conciertos ofrecer algo más que música, espectáculo, violencia gratuita, PUNK… Ese es el concepto que teníamos al menos en grupos como Webelos o Neo Junco. Algo muy agresivo y aberrante. Pero siempre lo hacía sin una gota de alcohol en la sangre y sin oler polvitos de la risa, ni nada parecido. Es algo que te sale, que llevas dentro. Habrá personas que necesiten ayuda química para sacarlo fuera, pero a mí me sale solo. Mi droga es el punk y eso es lo que me motiva. Además, si recurres a sustancias potenciadoras no estás siendo tú mismo. No lo digo porque resulte poco auténtico, sino porque no controlas al 100% tus actos. No eres tú mismo en estado puro y te pierdes cantidad de cosas porque estás en una nube, en otro mundo…

¿Qué pensais de toda esa gente que toca y que se dedica a chuzarse, incluso más alla?
C: Respeto a las bandas que tocan y se dedican a chuzarse, aunque he visto a pocas que luego en el escenario cumplan al 100%. Cada uno tiene su filosofía vital. Lo que de verdad me jode es la gente que cree que voy siempre puestísimo y que por eso somos la hostia en directo. Vivimos en un país de mediocres y hay que aceptarlo, eso explica muchas cosas. Pero estamos acostumbrados a la adversidad y nos crecemos en ella, porque nosotros sí decimos que Los Planetas son una putísima mierda.

M: Los grupos que se ponen hasta las cejas de todo caen en el cliché de sexo, drogas y r ‘n’ r, creo que no tienen personalidad alguna. Aunque por mí pueden hacer lo que les de la gana. Lo que no entiendo es a la gente que se pone hasta arriba de todo para ir a un concierto y luego no se enteran de nada. ¿Para eso te gastas el dinero en la entrada, para no enterarte de nada? ¿Realmente necesitas estar colocado para disfrutar de un grupo en directo? Si necesitas algo más que un par de orejas para disfrutarla, eso es porque no te gusta la música.

Añadid lo que consideréis necesario.
C: No es que me defina como abstemio ni nada de eso, además siempre he desconfiado de la gente supersana, como también suelo desconfiar de la gente superguay. El ser humano es imperfecto, esa es la realidad. Me emborraché algunas veces y tampoco descarto hacerlo en el futuro. Pero no me gusta emborracharme y no bebo alcohol porque simplemente para mí tiene un sabor desagradable. Me gusta el vino tinto, un buen Rioja o un Mencía; el licor de hierbas galego y una buena queimada, eso sí. No siento rechazo por la gente que bebe alcohol, solo me repugna la gente que no tiene personalidad. Me espanta ese rollo del botellón, los chavales como vacas en una granja. Me dan lástima. Y es que creo que lo malo del alcohol es precisamente esa connotación social que tiene, que parece que tienes que tomarte una caña si vas con los amigos. Y yo odio tomar cañas. Aquí parece que divertirse es sinónimo de emborracharse y creo que eso es una gilipollez. Es muy triste depender de estar colocado para ser tú mismo. Lo malo son esas campañas que hacen para que los chavales no beban y tal. El otro día escuché una canción contra el consumo de alcohol y me dieron unas ganas tremendas de emborracharme. Lo malo de todo esto es que nos gobiernan imbéciles. Yo no diferencio entre drogas, como hace el Gobierno. Para mí son iguales el café, el tabaco, el LSD, la farlopa y los callos. Tuve mi época del hachís, después de leer a Baudelaire. Escribí un conjunto de poesías tituladas «Proesía Hastchinenta». Y es que hago versos desde hace años, soy versiculero. Me encantaría que por ello me dedicaran el Día Das Letras Galegas. Mejor a mí que a otro, porque lo triste es que un día se lo dedicarán a Agustín Fernández Paz. Luego me reafirmé en el uso artístico de las drogas gracias a Escohotado. Creo que eso funciona muy bien en la literatura, pero no en la música.

M: El hecho de que no beba ni me drogue no quiere decir tampoco que sea straight edge, ni que no sea capaz de desplegar mucha energía sin recurrir a sustancias tóxicas, no estoy de acuerdo con ellos en otros puntos. Me gusta mucho lo que aportan de positivo pero creo que, en ocasiones, es un movimiento demasiado intolerante con los demás. Yo respeto por igual a todo el mundo: que cada cual haga lo que quiera con su cuerpo mientras no me afecte a mí. Porque, eso sí, no aguanto las chapas que te dan los borrachos.


Corría el año 2003 cuando convencí a mi buen amigo Raspu para hacer un sello. En aquel momento la escena punknacional estaba en plena efervescencia. Pululaban por las salas de conciertos cantidad de grupos que habían salido de la nada, revitalizando en la entrada del siglo XXI una escena que parecía muerta y enterrada: la de los grupos punk amateurs y caraduras, que demostraban, orgullosos, su poca pericia musical. ¿No es en eso en lo que ha consistido siempre el punk?

Bien es cierto que los grupos españoles de la escena de principios de siglo le dieron una vuelta de tuerca más al invento. No sólo no hacía falta saber tocar, sino que era casi una condición indispensable. Y también es cierto que yo era uno de los máximos exponentes de ello, por lo que sentía que debía apoyar a todos esos grupos hermanos. Hacía falta un sello que se encargase de toda aquella basura, ya que los sellos del momento sólo pensaban en sacar a grupos serios; menos, por supuesto, aquellos que nos habían sacado ya algunos discos a los Webelos, aunque no parecía que tuviesen intención de seguir sacando a grupos de nuestro nivel. En este contexto de reivindicación de los grupos patrios de los 80, como Larsen, Espasmódicos, Último Resorte o KGB nació Hillside Strangler. Tomamos el nombre del famoso estrangulador californiano (aunque luego resultaron ser dos) que sembró el terror entre las jovencitas entre el 77 y 78. Por las fechas ya podéis imaginar que cantidad de grupos punk de la zona le dedicaron canciones, los más famosos los temas de Hollywood Squares y de Child Molesters.

Volviendo al sello, nuestra primera referencia -no podía ser de otra manera- fue el que sería el último singlede los Webelos. Es algo que no hemos vuelto a hacer -salvo el split con Asiatics-, porque antes de músicos somos fans (de otros grupos), pero en aquel momento nos hacía ilusión. Al año siguiente nos decidimos a sacar una nueva referencia. Tras la declinación de Los Rizillos, surgió un problema: Había muchísimos grupos que queríamos sacar y poca pasta. ¿A cuál elegir? La solución fue evidente: ¿Cuántos minutos caben en un 7” en cada cara? Multiplicamos el resultado por dos y, teniendo en cuenta que casi todos los temas duraban un minuto y poco, ese era el número de grupos que podíamos meter. Al final entraron trece. En un single, sí. Sin duda batimos un récord mundial. Conseguimos, eso sí, que los Rizillos metieran un tema, y completamos los surcos con canciones de Anticonceptivas, Webelos, Turnomatics, Mala Muerte, Perturbados, Hitler’s Clones, Más Volumen, Las Hijas de Lady Di, CarcomaAñade este contenido, Charly y Su Farly, Suizidas y J. Horror.

El título del recopilatorio era una mezcla de nuestros recopilatorios favoritos de punk, la mítica serie “Killed By Death” del sello sueco Redrum, y el, no menos mítico, “Punk, qué punk?» de Más Volúmen. Así surgió «Killed By Qué» (Hillside Strangler, 2003).

Para la siguiente referencia nos encontramos con el mismo problema y decidimos solventarlo de la misma manera. Así que el segundo volumen del «KBQ» no se hizo esperar. Eso sí, tardamos un año en sacarlo, más o menos cuando teníamos el vol. I casi agotado. En estos momento entra Sergio como tercer socio en el sello. Gran parte de las bandas participantes están formadas por miembros de las bandas del primer «KBQ» tocando en sus nuevos grupos. La verdad es que es una constante en la escena. Mismas caras, distintos nombres…

Como el número trece no nos había traído mala suerte, volvimos a repetir y metimos canciones de: Los Mierdas, La Stasi, Naughty Zombies, C’Mon Tutankhamon, Los Niñatoss, Lentejas los Miércoles, Las Führers, Niños del Arcoiris, Putillas de Lucifer, Neo Junco, Dementess, Guardería Jackson e Isa y los Antiheroes. Todo bandas actuales, con la salvedad de Los Mierdas, que fue una banda que tenía Murky (Patrullero Mancuso, Pretty Fuck Luck…) en los 80 y que sabía que nos iba a gustar porque eran un desastre total. De hecho, “La compresa me pesa” sigue siendo uno de mis favoritos a día de hoy.

A partir de aquí, ya con tres socios, comenzamos a sacar referencias con mayor frecuencia, sin tener que esperar el año de rigor a recuperar lo del anterior disco. Seguimos aficionados al tema de los recopilatorios, pero poco a poco, empezamos a querer sacar discos completos a una sola banda o, como mucho splits de dos. La siguiente referencia, de hecho, es un split compartido entre La URSS (que ya habían colado un tema en el «KBQ2» con su anterior grupo, Dementess) y Coprolitos (que también estuvieron casi al completo presentes en el «KBQ2» en su anterior proyecto, Isa y Los Antihéroes, y en el «KBQ1» con Las Hijas de Lady Di).

Puestos a batir récords conseguimos colar quince temas en el siguiente recopilatorio, el «Vaya Mierda» (Hillside Strangler, 2006), un disco de edición limitada a cien copias que reunía canciones de los grupos más aberrantes. Como no, Los Mierdas repiten con otro de sus temas. También repiten Hitler’s Clones del «KBQ1». El resto de las bandas son: Navajazo, Papelina, Juana Chicharro, Grabbies, Electric Eliminators, Ian Stuart Little, Gerontofilis, MierdaAñade este contenido, Dildos, Los Buenos Chicos, Puré de Zelevros, Killer Nunss y Pili y Sus Lechones. La portada estaba hecha con cartones cogidos literalmente de la basura y cortados y pintados a mano. Además, es la primera vez que se incluyen en el sello grupos de fuera de España: Los Buenos Chicos, que son de México y Grabbies, heroes italianos del lo fi, que me habían grabado unos años atrás un tema para un tributo a los Rip Offs que no llegó a salir.

Y precisamente, con motivo de la reunión y visita de los Rip Offs a Europa, decidimos desenterrar aquel proyecto de tributo que iniciamos Poison Bambee (Webelos) y yo en el 2000 y que se había quedado estancado. Las canciones estaban todas grabadas desde aquel año. La idea era hacer un LP pero como muchas de las bandas que se ofrecieron no llegaron a entregar los temas, y sólo teníamos para un 7”, eso hicimos. En total ocho bandas, cuatro extranjeras: Highschool Rockers (Alemania), Swindlers (Francia), Hot Rod Honeys (Bélgica), Superfly TNT’s (UK), y cuatro españolas: Webelos, Chingaleros, Wild Savages y Aposematosis Kiai!! No incluimos de nuevo el tema de los Grabbies por motivos de espacio, y por no repetirnos.

Con los grupos extranjeros y las versiones de los Rip Offs los surcos de nuestros vinilos empezaron a dar cabida a temas en inglés. De hecho, antes del tributo a los de San Francisco ya habíamos sacado el single de Von Grappa cantado en inglés. Este single supuso también una apertura hacia estilos nuevos para el sello, como fue su synth punk alocado al estilo Le Shok. En una línea parecida, también en inglés y en un estilo claramente americano, sacamos el single de los gallegos Schizophrenic Housewives (muy alabado por la crítica yankee). Single que salió a la vez que el split compartido entre Asiatics (también en inglés) y Tack För Inget, banda escandinavo-portuguesa con letras en sueco y portugués.

Y a partir de aquí, con la octava y la novena referencias, comienza un periodo de inactividad del sello. Estamos ya en abril del 2008. Algunas discrepancias internas y el hecho de que cada vez haya más sellos en la escena hace que todo se ralentice un poco. Habíamos pasado de ser el único sello que se ocupaba de todos estos grupos, a ser uno más. Siempre bromeo diciendo que en Madrid hay más sellos que grupos, pero es casi verdad. Por otro lado, la escena también había ido cambiando y parte de los grupos pioneros se habían separado. La misma gente había (habíamos) formado otros grupos, pero no cabe duda de que los estilos eran más serios y, definitivamente, menos mongólicos y aberrantes.

En octubre del 2009 El Estrangulador de Hillside vuelve a dar señales de vida. Demasiadas horas y mucha pasión invertidas me impiden tirar la toalla. Esta vez continúo el proyecto en solitario. Y para celebrar el regreso, y también la décima referencia, decido sacar un LP. Hasta entonces solo habíamos sacado 7”. Para ello me alío con Bowery Records, y sacamos conjuntamente el segundo -y para nosotros alucinante- LP de Concepcion Glory Boys. También era la primera vez que en Hillside salía un disco que no era la ópera prima de un grupo, pero en este caso la ocasión lo merecía, ya que me parecía un disco grandísimo. Curiosamente, también uno de los peor vendidos. Y es que, amiguitos, la crisis también se nota dentro del punk.

Pero que no decaiga, en Hillside siempre seguiré sacando discos a los grupos que me emocionen. Con más calma, seleccionando mucho cada pieza, pero con paso firme y decidido. Prueba de ello es la última referencia, editada en verano del 2011, el single debut de los Estupas. Un regreso a los clásicos, al punk ibérico pata negra, a las letras en castellano, a los 7” y a las óperas primas. Un auténtico pelotazo punk que hace que recupere la esperanza y que sepa que no todo está perdido. Por el punk. Siempre.