Etiqueta: miguel alférez

Si bien a los de Nueva York se les ha perdonado desde siempre su despreocupación total por nihilismos y veleidades político-sociales que se le supone al género, los Ramones madrileños, los de Algete, tuvieron en contra a gran parte de la comunidad más ortodoxa para con estas cuestiones. Víctimas directas del enfrentamiento entre escenas musicales, a Los Nikis, al igual que a Siniestro Total, por ejemplo, su aparente frivolidad y su estética les granjearon cierta antipatías desde otras geografías peninsulares en las que se estaba haciendo punk. A pesar de ello quedaron incluidos en recopilatorios míticos de la época, como aquel «Punk Ibérico» que circulaba en cinta de cassette por los mercadillos, reconociéndoles así su papel en esto de las guitarras poderosas. Siempre tuvieron claro que la música era una cuestión secundaria, que estudios al principio y trabajo posteriormente iban primero, por lo que, sobre todo, se propusieron pasarlo bien. Y bien que lo hicieron, además de transmitir algo especial que atrapó a legiones de fans que aún hoy en día, años después de su disolución, siguen venerándolos, como lo demuestra la reacción en su reaparición sorpresa en octubre de 2011 en un concierto de Airbag.

Los Nikis sirvieron igualmente de inspiración a multitud de bandas que hicieron del punk-pop su único credo. Joaquín, que tras la disolución del grupo se embarcaría en labores de producción con Javier Pelayo (ddt, Vigilante Gitano) y en un nuevo proyecto musical, Los Acusicas, responde a nuestras preguntas en un capítulo más de nuestra particular revisión de aquellos años.

¿Cómo descubrís a los Ramones? ¿Es el único grupo punk que os influencia?
Rafa tenía algún disco y ya era fan. El primer disco que me compré en mi vida fue el «Leave Home» (Sirex, 1977) de los Ramones de oferta por 200 pts. en Pan de Azúcar Jumbo. Reconozco que lo compré por la oferta. ¿El único? No. Supongo que nos influyeron todos los de la época.

¿Estarían Los Nikis en el mismo capítulo de la historia de la música que bandas como La Polla Records, Kortatu o Decibelios? ¿Qué os distingue o qué tenéis en común?
No te puedo contestar, porque nunca los he oído. No sé si me gustan o no. Tampoco sé si tenemos algo en común. Sólo podía escuchar lo que sonaba en las radios que yo escuchaba o los discos que me regalaban en DRO. Antes no era tan fácil como ahora escuchar la música de otro grupo y ponerme a escucharlos ahora me da pereza. Realmente todo lo de los 80 suena tan mal que me da mucha pereza escucharlo, empezando por Los Nikis.

¿Tuvisteis algún tipo de relación con bandas del punk que se hacía en el País Vasco o en Cataluña en aquella época?
No. Tuvimos relación con los gallegos y los de Madrid. ¿Loquillo es punk? Con él si tuvimos relación.

¿Qué repercusión llegasteis a alcanzar fuera de Madrid? ¿Gustaban Los Nikis en los primeros conciertos que disteis en otras ciudades? ¿Cómo era la acogida fuera de la capital?
Salimos muy tarde a tocar fuera de Madrid. Sobre el 84, creo. Llevábamos ya cuatro años tocando. La acogida fue buena después del «Marines a Pleno Sol» (DRO / Tres Cipreses, 1984) porque al menos les sonaba el nombre del grupo.

¿Fue fundamental para el punk despreocupado de Los Nikis el haber crecido en el Madrid de La Movida? ¿Hubierais llegado igual de lejos en otros ámbitos?
Realmente nosotros estábamos a 30 km. de La Movida, que entonces no se llamaba Movida ni nada. Y no teníamos coche. Tampoco salíamos por los sitios de moda, porque el último autobús salía a las 22.30h. Vamos, que sólo crecimos en «el Madrid de La Movida» a ratos cortos por las tardes.

¿Qué contactos tuvisteis con el punk dela capital de La UVI, Commando 9mm, Espasmódicos, OX Pow…? ¿Y de la vertiente más oscura, como Parálisis Permanente?
Con Parálisis bastante. Compartíamos a Johnny de batería. Con los demás cero. Yo creo que por lo del autobús que te he contado antes.

¿Por qué crees que se ataca desde posiciones punk ortodoxas a la música que hicisteis vosotros o Siniestro Total? ¿Es posible el punk sin hacer crítica social o política?
Nosotros no hacíamos punk ortodoxo. Era más bien cristiano porque todos habíamos hecho la Comunión. Y, siendo pijos, sería poco consecuente hacer crítica social, ¿no?

Hubo quien vio en vuestras pintas de niños bien, en las referencias a Ultras-Sur y retornos al imperio de la tortilla de patata razones para recelar, mientras que otros para saludar brazo en alto vuestras canciones. ¿Finalmente se politizó vuestra música desde fuera? ¿Como vivisteis toda esta polémica? 
Todo eso fue post-mortem, en los 90. En la época que estuvimos en activo la gente era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que nuestras letras sólo hablaban de chorradas como la tortilla de patatas, Brutus, el perro de Rafa o Charlton Heston en «El Planeta de los Simios» (Franklin J. Schaffner, 1968). En fin, cualquier tema chorras para evitar hacer canciones de amor.

¿Mereció la pena haber participado de todo lo vivido en aquellos años de La Movida? ¿Fueron tiempos creativos?
Tocar en un grupo es muy divertido en cualquier época. Yo creo que todas las épocas son creativas, lo que pasa es que nosotros somos subjetivos y nos gusta más la nuestra, pero para gustos, los colores.

¿Se han dicho muchas exageraciones o inexactitudes de aquella época pasado el tiempo?
Está todo muy mitificado. El otro día vi un documental en la tele sobre los 80 y mi conclusión fue: Qué gris y qué cutre. De verdad.

¿Por qué terminan Los Nikis? ¿Cansancio?
Bueno, llevábamos ya diez años tocando y yo no me veía con fuerzas para hacer otras doce canciones para un disco. Además, Emilio y Arturo se fueron a vivir a USA.

¿Cual es el secreto de la repercusión de Los Nikis?
Pues reconozco que a esa pregunta le he dado muchas vueltas. Han hecho diez nikifiestas en nuestro honor con gente que viene de toda España. Yo flipo. ¿El secreto? Yo creo que las letras y Emilio, que es insustituible.

Con Los Acusicas se recuperan a mi juicio los mejores momentos de tus letras, ¿En qué te sueles inspirar para escribirlas? ¿Qué diferencia el nuevo grupo con respecto a Los Nikis?
Te agradezco mucho el piropo. Me sienta mal cuando la gente idolatra las letras de Los Nikis y ni se fija en las de Los Acusicas, que son más de lo mismo, pero hechas con mas empeño porque la música no era mía sino de Mauro Canut y me sentía con más responsabilidad. Me ponía a mi mismo un listón muy alto para cada frase. Intento hacerlas de temas originales y que no haya hecho nadie antes. Por ejemplo, una canción de relleno contando su vida en primera persona. El grupo es parecido. Chunta-chun, dos minutos y fuera.

¿Cuándo comienzas a dedicarte a todas las cuestiones técnicas de la producción? ¿Resulta más gratificante que tocar tu propia música?
Empecé en los 90 con el «Mas de lo Mismo» (Hormigonera, 1998). Grabar a otros grupos, si me caen bien, es muy gratificante.

¿Tienes planes de seguir con Acusicas o algún otro proyecto?
Pues no, la verdad.

¿Cual es el balance que te sale después de todos estos años dedicados a la música? ¿Has tenido momentos especialmente malos?
Balance totalmente positivo. Como esto nunca ha sido un trabajo, sólo he hecho exactamente lo que me apetecía hacer en cada momento.

¿Cómo se os ocurrió la reaparición sorpresa en Madrid recientemente? ¿Qué sensaciones tuvisteis en el concierto? ¿Qué tal reaccionó el publico?
Fue idea mía. Yo quería que saliéramos a tocar sólo una canción y por sorpresa total. El que estuviera meando se lo perdía. Luego Johnny y Emilio se empeñaron en hacer seis canciones. Debo ser muy mal negociante porque al final tocamos seis. Yo he ido a casi todos los conciertos que ha dado Airbag en Madrid y sabía lo que iba a pasar conociendo al público de Airbag. A los demás les pilló por sorpresa y alucinaron. Nos aprovechamos de la mitificación de la que hablaba antes. La gente pensó que estaba ante un momento histórico y no se dieron cuenta de la realidad: Cuatro abuelos tocando seis canciones viejas. Punto pelota.

Bajo el nombre de una de las recopilaciones míticas del punk ibérico de los 80, hemos decidido abrir una sección en el blog en la que dar cabida precisamente a este tipo de música. Para ello, pretendemos ir citando a los protagonistas de aquellos días para que en nuestro suplemento compartan con todos nosotros su visión retrospectiva, sus valoraciones y recuerdos. La idea es convocar, en la medida de lo posible, a representantes de las diferentes escenas tanto geográficas como estilísticas que se desarrollaron entonces. Si bien en algunos casos ya estuvieron en contacto con nosotros para asesorarnos y garantizar así la rigurosidad de las reseñas de las bandas que ya están en nuestro archivo, ahora buscamos el lado estrictamente personal de quienes participaron de forma activa y directa en aquella explosión que sacudió todo el país tras el arranque del punk al final de los 70 en el Reino Unido.

Comenzamos esta galería de entrevistas con una visita muy especial, la de Miguel Alférez, batería de una de las bandas más emblemáticas de aquella época: Decibelios. El grupo de Barcelona hizo de auténtica punta de lanza en géneros como el oi!, ska y punk-hardcore en general. Desde su debut con el sencillo “Paletas Putrefactos” (DRO, 1982) hasta su disco LP “Con el Tiempo y Una Caña” (1989, Twins), dejaron buena muestra de su rabia en discos que constituyen auténticos clásicos del género. Situados en el ojo del huracán por lo extremo de su propuesto no pudieron sustraerse de polémicas sobre su posible orientación política y cambios de estilo. De todo ello nos habla Miguel en la entrevista que os presentamos a continuación.

¿Piensas que Decibelios fue una banda pionera en la música oi! y de una forma de entender el ska de este país?
Bueno, no se si decir pionera, pero sí que fuimos los que de alguna manera dimos a conocer tanto la música oi! como el ska. En el 82 no había muchas bandas haciendo ska; recuerdo que en alguno de nuestros primeros conciertos por Madrid, cuando tocábamos el tema “Oi! Oi! Oi!”, mucha gente no sabía de que iba y nos preguntaban qué era eso del oi!

¿Qué recuerdas del ambiente, de la escena musical de Barcelona cuando empezasteis?
Lo que recuerdo es que había muchas bandas con muchas ganas de hacer cosas, pero muy pocos medios, apenas salas donde tocar y nadie te hacía mucho caso, veáse radios, revistas especializadas, prensa y no hablemos de las televisiones. Se tuvo que empezar de cero, a base de mucha voluntad y mucho esfuerzo por parte de mucha gente. Ahí empezaron a salir las radios libres, los fanzines, locales pequeños que programaban actuaciones, pero sin cobrar. Normalmente el caché de los grupos era barra libre y nada más, tenías que poner la furgoneta, desplazarte y después del concierto, recogerlo todo, cargar y para el local a descargar. Era la tónica habitual.

¿Fue con DRO que entablasteis contacto con la escena o los grupos de Madrid? ¿Qué impresión os causó lo que se hacía en Madrid cuando ibais de visita? ¿Con qué grupos de punk de la capital tocasteis o tuvisteis relación? ¿Había diferencias con Barcelona?
Nosotros hicimos algún bolo por Madrid y veíamos que los grupos estaban mejor organizados. Era frecuente que hubiera conciertos en cualquier Instituto o colegio con grupos como Alaska, Gabinete, Loquillo, Parálisis Permanente y aquí no era posible organizar este tipo de actos por falta de apoyo. Allí conocimos a un montón de bandas ya que cuando había concierto en el Rockola se podía ver la flor y nata de La Movida Madrileña, era como otro mundo. Recuerdo estar en un bar al lado de Rockola y coincidir con Antonio Flores, Eduardo Benavente o los Siniestro Total que también andaban mucho por Madrid. Si querías conseguir algo, tenia que ser vía Madrid. Por lo tanto las diferencias eran notorias.

Cuéntanos igualmente de vuestra relación e impresiones por lo que se hacía en el País Vasco por entonces. ¿Qué bandas os sorprendieron o gustaban más de lo que había por allí? ¿Notaste la politización del punk vasco de la que se ha hablado tanto?
Nosotros realizamos bastantes conciertos por el País Vasco y también nos sorprendió su propia autogestión. Casi cada fin de semana había algún concierto que solían organizar el algún frontón o en alguna sala. Lo de la politización no era muy notable en aquella época, creo que también los grupos se buscaban la vida como podían, allí coincidimos con gente como Eskorbuto, La Polla Records, RIP, MCD, Vulpess o Kortatu y teníamos muy buena relación con todos ellos. Pienso que comos todos los grupos de cualquier punto de España, perseguían lo mismo, tocar en directo y poder editar tus canciones en algún sello independiente que en aquella época tenía más valor que fichar por cualquier multinacional.

¿En qué momento notáis que Decibelios se está convirtiendo en una banda importante?
No sé si Decibelios llegó a convertirse en una banda importante, al menos en aquella época, porque desde dentro del grupo, vivíamos el día a día normal, seguíamos con nuestros trabajos y ensayábamos cada día. Sí que es cierto que a partir de la edición del segundo disco “Oi!” (DRO, 1985) y posteriormente el “Vacaciones en el Prat” (DRO, 1986) cogimos más nombre, teníamos más conciertos, aparecíamos más en televisión, pero el grupo seguía siendo el mismo que cuando empezó, cuatro tíos unidos por la música y por una gran amistad. Con el paso de los años quizás Decibelios ha llegado a formar parte de la historia musical de este país y muchos grupos jóvenes tienen a Decibelios como una referencia y eso es un orgullo para nosotros.

Me imagino que resulta inevitable mencionar a Decibelios y no pensar en toda la polémica en la que se vio envuelta la banda respecto a sus posibles tendencias políticas ¿Piensas que se os maltrató injustificadamente en su momento?
Quizás sí, pero sobre todo fue debido a la desinformación y manipulación que hubo por parte de mucha gente. Tampoco nos preocupaba mucho por aquel entonces, pues teníamos muy claro lo que éramos y cuales eran nuestros objetivos, pero no siempre lo controlas todo y hubo muchas cosas que se nos fueron de las manos. Con los años se ha llegado a decir muchas cosas, pero en su gran mayoría son falsas, pues nadie ha sacado información directa del grupo, sino que hablan de lo que han oído, o de lo que les han contado, vamos como el cuento de la portera.

¿Qué es lo primero que te viene a la memoria cuando echas la vista atrás pensando en toda aquella época? ¿Nostalgia, algún tipo de ganas de cambiar algo de lo que hicierais?
Cuando miro atrás lo que veo son diez años compartidos con otras tres personas que fueron una parte importante de mi vida. No siento nostalgia, porque el tiempo pasa y en esta vida vas cubriendo etapas y Decibelios fue una etapa en mi vida. En cuanto a lo de cambiar algo, pues no sé, quizás, beberme más cervezas de las que me bebí.

¿El peor momento del que te acuerdes durante la trayectoria de la banda?
Quizás el palo del “Vacaciones en el Prat». Fue un disco que hicimos con mucho esfuerzo y mucha ilusión; tener que destruir cinco mil copias fue bastante duro. Pero como se suele decir, nos caemos para aprender a levantarnos.

¿Resultó tan decepcionante todo lo que ocurrió en el concierto en el que grabasteis «Vivo’s 88»?
Con el tiempo sí, en su momento no, porque no fuimos conscientes de lo que pasó en la sala. Lo he dicho ya un millón de veces, desde el escenario no ves si unos tíos están con el brazo en alto o el portero se está tirando a la guardarropa. Como el “Vacaciones” el “Vivo’s” (DRO, 1988) fue un disco que hicimos con mucha ilusión, hacia tiempo que no tocábamos en Barcelona y nos apetecía hacer un buen concierto delante de nuestra gente y grabarlo en directo. Fue una gran inversión por parte de DRO a los que también les apetecía mucho y mucho trabajo por la nuestra. De hecho, creo que el disco quedó muy bien, pero ciertos medios de comunicación magnificaron en demasía lo que ocurrió y eso no ayudó mucho.

¿Fuisteis conscientes en algún momento de toda la repercusión que llegaríais luego a tener?
La verdad es que no, porque cuando empiezas una historia como es montar una banda de rock, siempre tienes ilusión en que funcione, pero todos éramos conscientes de lo difícil que era en aquella época y más con el estilo putrefacto, punk, oi!, ska que nosotros hacíamos, así que nunca imaginas que treinta años después, tengas tantos seguidores como tiene Decibelios. Como he dicho, es un orgullo.

¿Cómo fue la relación de la banda con sus seguidores? Tengo entendido que había quienes os pedían una respuesta más enérgica contra el sector más politizado del público o quienes no aceptaban de buen grado cambios de estilo con respecto a vuestros primeros trabajos. ¿Cómo se conjuga el hacer lo que realmente os apetece y soportar la presión de vuestros seguidores?
Siempre tuvimos seguidores fieles y los que estaban cerca de nosotros nos conocían muy bien. En cuanto a las presiones, para nosotros no existían, sólo los medios de comunicación presionaban sobre el tema tras el concierto del “Vivo’s”, pero como siempre Decibelios seguía el camino que creía más conveniente al margen de los rumores.

¿Queda algo por decir que no hubierais dicho entonces? En vuestra música, en las respuestas a las críticas…
Jamás nos cortamos un pelo al momento de poner las cosas claras, de hecho creo que éramos el único grupo que decía las cosas tal como eran sin ningún tapujo. ¿Algo pendiente? No creo que nos quedara nada, hicimos y dijimos lo que había que decir, pero te vuelvo a repetir: la manipulación periodística es una lacra. Me recuerda mucho al periodismo deportivo, lo mismo te encumbran como te hunden en la miseria, se llama el poder de la pluma.

Siento curiosidad por saber cómo empezáis a trabajar con Rosendo y cómo resultó la experiencia.
Nuestra relación con Rosendo fue increíble, él vino a Barcelona para escuchar los temas que íbamos a grabar y enseguida surgió una buena amistad, estuvimos casi un mes en Madrid grabando y Rosendo parecía nuestra niñera, se preocupaba de que todo estuviera a punto, nos venia a buscar al hotel con su coche, nos traía cerveza al estudio de grabación, como te digo increíble, aparte de que es un profesional como la copa de un pino.

Tengo especial predilección por alguno de los temas de vuestro repertorio: «Matar o morir», «Ningún nombre de mujer»… ¿hay alguna canción de la que te sientas especialmente contento? ¿Algún disco en especial?
Los discos, suelen decir los músicos que son como hijos y que es muy difícil decantarte por uno u otro. A mi me pasa algo parecido, me gustan todos los discos, pues todos ellos fueron compuestos con la misma pasión y entrega, aunque si tuviera que elegir uno, quizás me quedaría con el “Oi!”. Creo que es el disco que mejor define la rabia de Decibelios, en cuanto a composiciones, letras, diseño, etc.

¿Qué ha sido lo más gratificante a nivel personal de tu pertenencia a una banda como Decibelios?
Sin duda la gran amistad que se forjó entre los cuatro. Diez años son muchos, sobre todo si los vives intensamente como los vivimos nosotros. Creo que conocer a Fray y Manel, aparte de que Manolo es mi hermano, fue lo más gratificante que te queda con los años.

¿Cuáles son a tu juicio las razones para haberos convertido en una banda de referencia del género?
Pueden haber varias, pero creo que la mas importante fue que la gente vio en nosotros a una banda diferente, auténtica y que hablaba de problemas reales, problemas que de hecho siguen vigentes, esa forma directa de denunciar las injusticias, unido a la música y los shows que montábamos en directo nos hizo un grupo diferente.

¿Sientes después de todo el tiempo que ha pasado el reconocimiento al grupo?
Han pasado más de veinte años desde la disolución de Decibelios y mucha gente sigue escribiéndonos y escuchando nuestra música, otros grupos que empiezan hacen versiones nuestras… No necesitamos ningún reconocimiento para satisfacer ningún ego personal, el reconocimiento está ahí y es un orgullo ver que la gente no te olvida.

En breve celebráis aniversario del nacimiento de la banda, ¿qué estáis planeando para la ocasión? ¿Qué habéis hecho en aniversarios anteriores?
Bueno cuando estábamos en activo montábamos auténticas bacanales, con fiesta, cerveza y algún directo. Ahora se cumple el 32 aniversario del grupo y en principio hemos quedado los cuatro para reencontrarnos y repasar todos estos años que no nos hemos visto, al menos no como nos veíamos antes y celebrarlo a nivel privado. Lo que venga después ya se verá.

Me imagino que uno no se embarca en una banda como Decibelios simplemente por cuestiones musicales. ¿Sentíais ganas de cambiar o criticar aquello que no os gustaba de entonces? ¿Cuál es el balance de ese posible enfrentamiento con lo que criticabais? ¿Te llevas alguna cicatriz de todo aquello?
Todas las batallas dejan cicatrices. Cuando nació Decibelios, teníamos muy claro que iba a ser diferente; no sé, es una cosa que sientes enseguida. Indudablemente queríamos cambiar cosas, denunciar injusticias, apoyar causas perdidas, pero el sistema es indestructible y por más que luches es difícil lograr algo positivo. Pero nos queda la satisfacción de que al menos durante diez años fuimos un grano en el culo del sistema.