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«MIERDA DE BIZKAIA Y SUS GRUPOS PUNKS MAQUETEROS 1977/1989″

ANDONI FERNÁNDEZ AZKARAI

READ FANZINES HATE FASCISM / EDICIONES SIN GLUTEN / DDT BANAKETAK (2018)

 

MierdadeBizkaia

Lo que iba a ser material para un fanzine terminó convirtiéndose en una pequeña enciclopedia imprescindible que alberga la práctica totalidad de la segunda división (o quizás por aquello de la localización geográfica del proyecto, la tercera regional) del punk vizcaíno desde el 1977, la formada por los grupos que tan sólo lograron grabar alguna maqueta (excepción hecha de posibles contribuciones en algún disco recopilatorio). Bien cubierta desde un tiempo a esta parte la primera línea formada por los Eskorbuto, M.C.D. o Zarama, por eso de no salirnos de la provincia, el libro viene a resolver de forma definitiva la injusticia que se comete siempre con aquellas bandas que se quedan exclusivamente en la demo como única grabación.

Para la elaboración del libro, al menos su primera parte, el autor, Andoni Fernández Azkarai, estuvo entrevistando a los componentes de las hasta casi 60 bandas que aparecen ordenadas por municipios en la obra. Cronológicamente el recuento tiene a Corrupción de Barakaldo como el grupo que antes empezó (desde el 1977 hasta 1983), y a Fosa Común de Gernika como los últimos (desde 1985 hasta 1995). Cada uno de los apartados viene presentado en formato de fanzine, tanto en el tipo de letra como en las fotos y recortes de diferentes publicaciones con los que se completan.

En los relatos de los protagonistas hay de todo, tanto nostalgia por aquellos tiempos pasados de quienes conservan incluso los instrumentos con los que tocaron, como duro pragmatismo de quienes no olvidan la dureza de aquella década. Se encuentran anécdotas jugosas que van desde el boicot a actuaciones de Ramoncín por aquellas tierras hasta ajustes de cuentas con hijos pródigos como Kike TurmixAñade este contenido que las abandonaron para irse a Madrid. Cuentan algunos sus sensaciones al haber tocado en alguna ocasión bien con nombres con mayúsculas de aquella escena del punk rock vasco (Kortatu, La Polla Records, R.I.P., Eskorbuto, Cicatriz …) o con bandas internacionales de visita por El País Vasco. A través de sus páginas conocemos de gaztetxes, de conciertos en condiciones inimaginables, de relación entre bandas en una misma localidad…. Incluso de relación entre escenas, lo que da pie a más de una situación curiosa, como cuando a la pregunta a uno de los grupos por la opinión que les merecía La Movida Madrileña responden indicando que, para vacilar y meterse con todo aquello, hacían una versión de “Yo quiero ser torero”, refiriéndose a “Torero”, un tema que, en realidad, era de los vitorianos Korroskada.

Tiene una segunda parte en la que, apartándose del que parece su estricto objetivo inicial alrededor de bandas maqueteras, se incluyen entrevistas a responsables de sellos, de salas, promotores, ingenieros de sonido, locales emblemáticos… Hay reservada incluso una sección destinada a poner algo de luz al respecto de los problemas entre bandas y discográficas. Todos estos últimos testimonios ensanchan el espectro permitiendo una mejor descripción de lo que debió de ser la escena musical punk rock de Vizcaya en aquellos momentos.

El libro, generosamente voluminoso, tiene un plus impagable en el bandcamp elaborado con muchas de las maquetas que dejaron grabadas todas estas bandas. Todo ello convierten a este “Mierda de Bizkaia” en un proyecto enorme. Su publicación, una de las mejores noticias sin lugar a dudas.

Si bien a los de Nueva York se les ha perdonado desde siempre su despreocupación total por nihilismos y veleidades político-sociales que se le supone al género, los Ramones madrileños, los de Algete, tuvieron en contra a gran parte de la comunidad más ortodoxa para con estas cuestiones. Víctimas directas del enfrentamiento entre escenas musicales, a Los Nikis, al igual que a Siniestro Total, por ejemplo, su aparente frivolidad y su estética les granjearon cierta antipatías desde otras geografías peninsulares en las que se estaba haciendo punk. A pesar de ello quedaron incluidos en recopilatorios míticos de la época, como aquel «Punk Ibérico» que circulaba en cinta de cassette por los mercadillos, reconociéndoles así su papel en esto de las guitarras poderosas. Siempre tuvieron claro que la música era una cuestión secundaria, que estudios al principio y trabajo posteriormente iban primero, por lo que, sobre todo, se propusieron pasarlo bien. Y bien que lo hicieron, además de transmitir algo especial que atrapó a legiones de fans que aún hoy en día, años después de su disolución, siguen venerándolos, como lo demuestra la reacción en su reaparición sorpresa en octubre de 2011 en un concierto de Airbag.

Los Nikis sirvieron igualmente de inspiración a multitud de bandas que hicieron del punk-pop su único credo. Joaquín, que tras la disolución del grupo se embarcaría en labores de producción con Javier Pelayo (ddt, Vigilante Gitano) y en un nuevo proyecto musical, Los Acusicas, responde a nuestras preguntas en un capítulo más de nuestra particular revisión de aquellos años.

¿Cómo descubrís a los Ramones? ¿Es el único grupo punk que os influencia?
Rafa tenía algún disco y ya era fan. El primer disco que me compré en mi vida fue el «Leave Home» (Sirex, 1977) de los Ramones de oferta por 200 pts. en Pan de Azúcar Jumbo. Reconozco que lo compré por la oferta. ¿El único? No. Supongo que nos influyeron todos los de la época.

¿Estarían Los Nikis en el mismo capítulo de la historia de la música que bandas como La Polla Records, Kortatu o Decibelios? ¿Qué os distingue o qué tenéis en común?
No te puedo contestar, porque nunca los he oído. No sé si me gustan o no. Tampoco sé si tenemos algo en común. Sólo podía escuchar lo que sonaba en las radios que yo escuchaba o los discos que me regalaban en DRO. Antes no era tan fácil como ahora escuchar la música de otro grupo y ponerme a escucharlos ahora me da pereza. Realmente todo lo de los 80 suena tan mal que me da mucha pereza escucharlo, empezando por Los Nikis.

¿Tuvisteis algún tipo de relación con bandas del punk que se hacía en el País Vasco o en Cataluña en aquella época?
No. Tuvimos relación con los gallegos y los de Madrid. ¿Loquillo es punk? Con él si tuvimos relación.

¿Qué repercusión llegasteis a alcanzar fuera de Madrid? ¿Gustaban Los Nikis en los primeros conciertos que disteis en otras ciudades? ¿Cómo era la acogida fuera de la capital?
Salimos muy tarde a tocar fuera de Madrid. Sobre el 84, creo. Llevábamos ya cuatro años tocando. La acogida fue buena después del «Marines a Pleno Sol» (DRO / Tres Cipreses, 1984) porque al menos les sonaba el nombre del grupo.

¿Fue fundamental para el punk despreocupado de Los Nikis el haber crecido en el Madrid de La Movida? ¿Hubierais llegado igual de lejos en otros ámbitos?
Realmente nosotros estábamos a 30 km. de La Movida, que entonces no se llamaba Movida ni nada. Y no teníamos coche. Tampoco salíamos por los sitios de moda, porque el último autobús salía a las 22.30h. Vamos, que sólo crecimos en «el Madrid de La Movida» a ratos cortos por las tardes.

¿Qué contactos tuvisteis con el punk dela capital de La UVI, Commando 9mm, Espasmódicos, OX Pow…? ¿Y de la vertiente más oscura, como Parálisis Permanente?
Con Parálisis bastante. Compartíamos a Johnny de batería. Con los demás cero. Yo creo que por lo del autobús que te he contado antes.

¿Por qué crees que se ataca desde posiciones punk ortodoxas a la música que hicisteis vosotros o Siniestro Total? ¿Es posible el punk sin hacer crítica social o política?
Nosotros no hacíamos punk ortodoxo. Era más bien cristiano porque todos habíamos hecho la Comunión. Y, siendo pijos, sería poco consecuente hacer crítica social, ¿no?

Hubo quien vio en vuestras pintas de niños bien, en las referencias a Ultras-Sur y retornos al imperio de la tortilla de patata razones para recelar, mientras que otros para saludar brazo en alto vuestras canciones. ¿Finalmente se politizó vuestra música desde fuera? ¿Como vivisteis toda esta polémica? 
Todo eso fue post-mortem, en los 90. En la época que estuvimos en activo la gente era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que nuestras letras sólo hablaban de chorradas como la tortilla de patatas, Brutus, el perro de Rafa o Charlton Heston en «El Planeta de los Simios» (Franklin J. Schaffner, 1968). En fin, cualquier tema chorras para evitar hacer canciones de amor.

¿Mereció la pena haber participado de todo lo vivido en aquellos años de La Movida? ¿Fueron tiempos creativos?
Tocar en un grupo es muy divertido en cualquier época. Yo creo que todas las épocas son creativas, lo que pasa es que nosotros somos subjetivos y nos gusta más la nuestra, pero para gustos, los colores.

¿Se han dicho muchas exageraciones o inexactitudes de aquella época pasado el tiempo?
Está todo muy mitificado. El otro día vi un documental en la tele sobre los 80 y mi conclusión fue: Qué gris y qué cutre. De verdad.

¿Por qué terminan Los Nikis? ¿Cansancio?
Bueno, llevábamos ya diez años tocando y yo no me veía con fuerzas para hacer otras doce canciones para un disco. Además, Emilio y Arturo se fueron a vivir a USA.

¿Cual es el secreto de la repercusión de Los Nikis?
Pues reconozco que a esa pregunta le he dado muchas vueltas. Han hecho diez nikifiestas en nuestro honor con gente que viene de toda España. Yo flipo. ¿El secreto? Yo creo que las letras y Emilio, que es insustituible.

Con Los Acusicas se recuperan a mi juicio los mejores momentos de tus letras, ¿En qué te sueles inspirar para escribirlas? ¿Qué diferencia el nuevo grupo con respecto a Los Nikis?
Te agradezco mucho el piropo. Me sienta mal cuando la gente idolatra las letras de Los Nikis y ni se fija en las de Los Acusicas, que son más de lo mismo, pero hechas con mas empeño porque la música no era mía sino de Mauro Canut y me sentía con más responsabilidad. Me ponía a mi mismo un listón muy alto para cada frase. Intento hacerlas de temas originales y que no haya hecho nadie antes. Por ejemplo, una canción de relleno contando su vida en primera persona. El grupo es parecido. Chunta-chun, dos minutos y fuera.

¿Cuándo comienzas a dedicarte a todas las cuestiones técnicas de la producción? ¿Resulta más gratificante que tocar tu propia música?
Empecé en los 90 con el «Mas de lo Mismo» (Hormigonera, 1998). Grabar a otros grupos, si me caen bien, es muy gratificante.

¿Tienes planes de seguir con Acusicas o algún otro proyecto?
Pues no, la verdad.

¿Cual es el balance que te sale después de todos estos años dedicados a la música? ¿Has tenido momentos especialmente malos?
Balance totalmente positivo. Como esto nunca ha sido un trabajo, sólo he hecho exactamente lo que me apetecía hacer en cada momento.

¿Cómo se os ocurrió la reaparición sorpresa en Madrid recientemente? ¿Qué sensaciones tuvisteis en el concierto? ¿Qué tal reaccionó el publico?
Fue idea mía. Yo quería que saliéramos a tocar sólo una canción y por sorpresa total. El que estuviera meando se lo perdía. Luego Johnny y Emilio se empeñaron en hacer seis canciones. Debo ser muy mal negociante porque al final tocamos seis. Yo he ido a casi todos los conciertos que ha dado Airbag en Madrid y sabía lo que iba a pasar conociendo al público de Airbag. A los demás les pilló por sorpresa y alucinaron. Nos aprovechamos de la mitificación de la que hablaba antes. La gente pensó que estaba ante un momento histórico y no se dieron cuenta de la realidad: Cuatro abuelos tocando seis canciones viejas. Punto pelota.

Vómito, la banda iruñesa que se estrenó en aquel ya mítico vinilo “Skalherria Punk” (Discos Suicidas, 1986), fue de las que experimentó una de las evoluciones más interesantes con el paso de los años de toda aquella escena vasca y radical. De la rabia propia del momento, sus discos pasaron a verse impregnados del oscuro de los tebeos que tanto gustaban a Claus, Víctor -el cantante de la formación-, o a Fermín Muguruza (Kortatu), compañero y paisano suyo. La trayectoria de Vómito se vio golpeada por la muerte de Víctor, que termina desencadenando el parón de toda su actividad.

Tuvieron que pasar años hasta que Claus reuniera de nuevo a la banda alrededor suyo. Acorazados en guitarras quizás más duras que antes, volvieron con “Regreso a la Escena del Crimen” (Potencial Hardcore, 2009)Añade este contenido, antesala de un par de discos más que ponían de manifiesto las ganas de este retorno. En medio de toda la actividad de Vómito, de gira de nuevo, le hemos pedido a Claus que compartiera con nosotros algunas de las experiencias vividas.

¿Dónde se situaba Vómito musicalmente dentro de todo aquel grupo de bandas que explotaron en el Euskadi de los 80?
Empezamos siendo un grupo de punk básico, crudo, de manual como suelo decir a veces, por no tener ni puta idea de tocar y tener la osadía de montar una banda. Había mucha energía, rabia y también ganas de juerga y desmadre. Pero a la vez intentando hacer las cosas bien, componer canciones, tocar cada vez mejor…

¿Tuvisteis alguna relación especial con alguna banda? ¿Kortatu quizá por proximidad geográfica?
Claro, Víctor y Fermín habían ido juntos al colegio, además de amistad siempre sintieron mutua admiración. Tocamos muchas veces con ellos. También con AntirrégimenAñade este contenido, con los que compartimos local de ensayo una buena temporada. Baldín Bada también eran del pueblo y colegas, Katu nos grabó las dos primeras maquetas. Con Basura y Odio también coincidimos mucho, eran de al lado, de Rentería. Recuerdo buenos conciertos y juergas a mediados de los 80 en La Pizzería, todo un antro increíble en Irún.

Sospecho que con el paso del tiempo se tiende a mitificar todo lo que ocurrió entonces. ¿Has tenido que oír alguna exageración o historia sin fundamento de aquellos años? ¿Qué es lo primero que te viene a la memoria de toda aquella etapa cuando echas la vista atrás?
Cualquier tiempo pasado fue mejor… supongo que te refieres a eso. Fue el momento de la explosión, un montón de grupos surgiendo donde antes no los había, las primeras okupaciones, conciertos a saco en polideportivos, fiestas, gaztetxes… teníamos ilusión, furia, creatividad, muchas ganas de expresarnos… era algo nuevo aquí y era nuestro; todos formábamos parte de ello como una piña. Eso es quizá lo que me viene a la cabeza, esa sensación de estar viviendo juntos algo especial, de concierto en concierto, de juerga en juerga y también a veces de pelea en pelea. Exageraciones o historias sin fundamento no, la verdad, no las he oído.

Por la misma época también se vivió el punk de forma especialmente intensa en Barcelona y Cataluña en general. ¿Tuvisteis contacto con los grupos de allí? ¿Podrías indicar alguna diferencia entre la escena allí y la que se desarrollaba en Euskadi?
La verdad es que no. Sí que es cierto que Vómito empezamos a tocar mucho por Cataluña pero en aquella época no tuvimos demasiado contacto con grupos de por ahí, en la mayoría de los conciertos casi todos los grupos éramos vascos. Recuerdo haber compartido escenario en tierras catalanas con Tijuana, La Polla, MCD, Eskorbuto, Hertzainak, Kojón Prieto, Belladona, Platero… Por lo que sé tampoco es que hubiera muchas diferencias en lo que a la escena punk se refiere, ni con catalanes, ni con madrileños, ni con gente de otros lugares, supongo que básicamente compartíamos la misma rebeldía, la misma música, las mismas sustancias con las que colocarnos…

De la música del Madrid de La Movida se criticó la frivolidad, lo insustancial frente a la contundencia y rabia que venía del País Vasco. ¿Es ésa la imagen que teníais?
Tampoco te creas. Joder, La Movida madrileña fue otro saco donde se metía casi todo lo que se cocía en Madrid en aquellos años y no sólo musicalmente hablando. Pero había muchos grupos y muy diferentes, del pop más ñoño al punk. Y músicos de todos lados. ¿Qué tenían que ver entre sí Derribos Arias, Parálisis Permanente, Objetivo Birmania o Radio Futura? Muy poco, sólo estar haciendo música ahí y en aquel momento. Algunos nos gustaban mucho, aunque no hicieran punk, como Radio Futura, otros nos dejaban indiferentes y otros nos parecían horribles… pero como la música en general, venga de donde venga. Sí es cierto que la eclosión musical vasca tuvo mayor contenido ideológico debido al contexto sociopolítico, y los grupos se decantaban por estilos más duros, pero no por ello criticábamos todo lo que se hacía en Madrid.

Vomito¿Qué recuerdas haber apreciado de los grupos que venían de Madrid?
Como ya te he dicho había grupos que nos gustaban además de los que hacían punk… Radio Futura, Derribos Arias, La Frontera… y qué decir de Parálisis Permanente. Creo que al ser estilos más abiertos y variados apreciaba las letras, sus temáticas, con recursos expresivos diferentes.

¿Tuvisteis algún contacto con el punk que se hacía allí en Madrid? En alguna ocasión te has pronunciado en plan crítico con respecto al apoyo institucional o posterior reconocimiento que se concedió a La Movida madrileña, ¿crees que es válida una crítica similar con respecto a la relación entre la izquierda aberztale y muchos de los grupos vascos de entonces?
A lo primero la verdad es que no. Habíamos escuchado a Espasmódicos, La UVI, Larsen, poco más… A Manolo le conocí cuando vinieron a tocar a fiestas de Irún Commando 9mm allá por el 86. A lo que te refieres de La Movida creo que lo dije en el documental sobre los RIP y si mal no recuerdo no es que yo criticara o cuestionara La Movida en sí misma, sino el poco reconocimiento que se le había dado a la eclosión musical aquí en Euskadi, con la importancia que también tuvo, con todos los grupos que surgieron y todos los discos que se grabaron. Pero claro, aquí éramos mucho más incómodos… para los de fuera y para los de dentro, que aquí siempre ha habido mucho meapilas. Tierno Galván apoyó La Movida en Madrid, aquí los del PNV, los de «Jaungoikoa eta lege zaharra» (Dios y leyes viejas) no estaban muy por la labor. El punk nunca les gustó, como debe de ser. Tampoco a algunos del entorno de la izquierda abertzale. Luego se dio la paradoja de que gente que hacía un par de años nos miraba mal por nuestras pintas o fumarnos un porro, acabó en la organización de conciertos para la causa. Y sí, es verdad que HB en un momento dado supo canalizar toda esa energía y esa rabia hacia sus postulados. Pero ellos no eran el sistema, así que tampoco creo que se pueda establecer un paralelismo entre eso y cualquier otra movida bendecida por el poder. Y luego la dichosa etiqueta de «Rock Radical Vasco», donde también se metió de todo. Hubo grupos que se subieron al carro encantados, pero si te pones a pensarlo pocos fuimos los grupos de punk que, salvo esporádicamente, participamos en sus fiestas, mítines, campañas…

Desde vuestra experiencia, ¿qué había de cierto en la presunta politización de la escena musical? ¿Era posible mantenerse al margen de ella si así lo querías?
Está claro que el contexto sociopolítico en Euskadi propició esa politización. Pero yo siempre he dicho que Vómito éramos y somos un grupo musical, no político, con nuestras ideologías individuales. Todos críticos con el poder, con el sistema, eso sí. El punksiempre ha tenido un rabioso componente ideológico pero eso no supone que te tengas que casar con ningún partido político aunque ideológicamente puedas tener cosas en común. Más bien al contrario. «Yo me cago en la política» cantaban los RIP, y muchos lo suscribíamos y lo suscribimos. El problema es que aquí, en el saco del Rock Radical, se ha mezclado de todo y las etiquetas siempre son reduccionistas. Y sí, si no te querías casar no te casabas, mira el caso de Eskorbuto, que desde el principio renegaron abiertamente de la izquierda abertzale.

¿Cuál es a tu juicio el aspecto más negativo de todo lo que vivisteis en los 80? ¿Droga, represión policial, incomprensión, rivalidades entre grupos/escenas?
El SIDA sin ninguna duda. No creo que nunca una generación pagara tan cara su rebeldía. Ha sido terrible todos los que se han quedado en el camino, muchos sin haber llegado a estar nunca enganchados. Y la mayoría lo habían pillado ya a primeros de los 80, antes de que se oyera hablar de la enfermedad. Toda esa energía consumida de esa manera… mucho, mucho dolor.

Revisando la historia de muchas bandas de la época encuentras que es frecuente ver una decepcionante relación con sellos o compañías discográficas. ¿A qué crees tú que fue debido? ¿No era posible una autogestión en lo que a la edición de los discos se refiere?
Las discográficas hacían su negocio, y quizá hubo una época en la que, un tanto ingenuamente, pensábamos que las «independientes» podían ser distintas. Pero no, la pela es la pela. Luego en los negocios, como en todo, se puede ser elegante o ser ruin. Nuestra experiencia con Discos Suicidas siempre he dicho que no fue mala. Nos fueron ofreciendo condiciones de grabación cada vez mejores, movían bien nuestros discos, se curraban la promoción y sobre todo siempre nos trataron con respeto, aunque a veces les costara soltar la pasta. Y claro que harían negocio, pero para eso también habían apostado e invertido un dinero, que nosotros en esos momentos no nos hubiéramos podido permitir, e hicieron su trabajo. En aquella época yo estaba estudiando en Bilbo, tenía bastante contacto con ellos y te puedo asegurar que forrados no estaban. Luego he oído historias y parece que no con todo el mundo fue igual, no sé, yo sólo cuento nuestra experiencia. Hay que tener en cuenta que en aquella época un estudio costaba una pasta, porque montarlo también era una inversión enorme. La grabación de «A Un Paso de la Locura» (Discos Suicidas, 1990), en dos semanas, costó 400.000 pelas, 2400€ de ahora, ¡en 1990! Y en Tsunami, que no era un estudio especialmente caro. Con eso hoy te montas tu propio estudio domestico de puta madre. Luego estaba el tema del vinilo, su fabricación era mucho más costosa que la de los CD, y la distribución. No había Internet, parece que se nos ha olvidado, si tus discos no se movían por las tiendas era difícil que llegaras mucho más allá de tu círculo más cercano. Así que no, no era fácil la autogestión, a no ser que tú también tuvieras mucho dinero y pudieras montar además la infraestructura necesaria… y ese no era el caso de la mayoría de nosotros.

¿Cómo entiendes y has entendido el punk? ¿Música? ¿Forma de lucha, protesta? ¿Qué destacarías de este estilo frente a otras músicas?
Siempre he dicho que para mi el punk es una actitud. Tiene que ver con la rabia, con la energía, con cuestionate las cosas y ser crítico, incluso contigo mismo. Es buscar tu propio camino, el que necesitas, no el que te marcan. Y muy, muy importante, vivir y dejar vivir… Como etiqueta se acuñó a mediados de los 70, como espíritu ha existido siempre y no sólo en el contexto musical. Puedes tocar mejor o peor, hacer más ruido o ser más melódico, más acelerado o más pausado… pero siempre que lo hagas fiel a ti mismo, con ganas de dejarte la piel para expresarte, estará bien le pongan la etiqueta que le pongan. Y por cierto, a mí siempre me la ha sudado bastante eso de ser punk o no ser punk. Los que se creen más punks al final son los más dogmáticios, pontificando más que los curas, con sus santos y sus mártires, diciéndote cual es el camino que tienes que seguir… hostia, si te apartas ya no eres punk, ya no eres Vómito, ¡¡¡excomulgado!!! Joder, en todos lados te encuentras con idiotas y gente de mente estrecha. Yo hago lo que me apetece y me gusta en cada momento… y no obligo a nadie a escuchar mis canciones.

¿Cuál sería tu balance pasados los años de todo aquel enfrentamiento y lucha? ¿Te llevas muchas cicatrices?
Bueno, creo que éramos más gamberros y golfos que guerrilleros. Rockeros y crápulas más que revolucionarios… y eso puede ser más subversivo que nada, más que ponerse galones en la chupa. Y seguir siéndolo todavía, seguir teniendo esa mala baba, podría considerarse toda una victoria en el mundo del «no futuro».

¿Encuentras muchas cosas de las que hicisteis entonces a lo largo de la trayectoria de la banda que cambiarias de tener ocasión de ello?
Creo que no, creo que las cosas han estado bien como han sido. Hemos conseguido llegar hasta aquí de la nada, llamándonos Vómito, el nombre más comercial y atractivo que puede haber para un grupo, jajaja. Quizá a veces tomé decisiones anteponiendo motivos emocionales y sentimentales, que no siempre eran las mejores para el funcionamiento de la banda, pero no me arrepiento. Puede que hubiera sido mejor para el grupo, podía haberme juntado con mejores músicos, no haber tenido temporadas de poca actividad… pero prefiero poderme considerar mejor persona por esas decisiones.

Encuentro en Vómito una capacidad de evolución en su música desde vuestros comienzos que no es la tónica general entre las bandas que empezaron con vosotros. Oscuridad, guitarras poderosas en la última etapa… ¿Cómo lo ves tú, aprecias esta evolución? De hecho reconozco haber tardado en apreciar «A Un Paso de la Locura» como se merece, quizá por encontrar que os alejabais de la denuncia rabiosa de vuestro primer disco. Y, sin embargo, con el paso del tiempo he comprobado que probablemente contenga algunas de las canciones que más me gustan de vuestro repertorio. ¿Qué respuesta encontrasteis en vuestros seguidores cuando cambiabais vuestro sonido?
Vómito siempre hemos sido un grupo en constante evolución, nunca hemos hecho un disco igual al anterior, por mucho que les joda a todos esos que, como ya te he dicho, van tan de punkis y luego resultan los más inmovilistas y reaccionarios. Al principio haces las canciones que te salen, con los pocos recursos que tienes, pero a medida que vas aprendiendo y tienes mayor control, les empiezas a dar forma de otra manera, eres tú el que busca las canciones y empiezan a resultar más personales, intuyes qué música quieres para esa letra o qué letra para esa música. Nuestra primera época fue del 84 al 87, con Joseba a la guitarra y Dani a la batería, fue la época del primer aprendizaje. Joseba y yo nos encargábamos de la música y Víctor y yo de las letras. Con el cambio de formación, en el 88, y la entrada de Bingen y Pato, fui yo el que empezó a encargarse de la composición, terminando de dar forma a los temas en el local entre todos. Además, siempre he sido bastante abierto estilísticamente, y Víctor y el resto también, en absoluto escuchábamos únicamente punk, y creo que eso se nota. Y luego hubo un momento en el que muchos grupos parecía que estábamos hablando de lo mismo, y lo que es peor, de la misma manera, a veces cayendo en el panfleto. Y en ese momento no fue algo consciente, pero nosotros empezamos a desarrollar un estilo diferenciado, empapándonos también de nuestros gustos literarios, cinematográficos… Como tú dices nuestro primer disco podía parecer más rabioso, pero también era más burdo y básico. En «A Un Paso de la Locura» y en los siguientes también sigue habiendo denuncia, seguimos cuestionándonos el estado de muchas cosas, pero lo envolvemos en una poética más personal. Aparte de tratar otros temas que tienen que ver con nuestros sentimientos y experiencias. Prefiero escribir canciones sugerentes antes que explicitas, que estén abiertas a la interpretación y apelen a las emociones… Y la verdad es que aunque al principio pudo haber a quién le costara asimilar esa evolución, al final creo que el tiempo nos ha dado la razón. Ahora la mayoría de la gente se queda con «A Un Paso de la Locura» o «La Circulación en el Laberinto» (Discos Suicidas, 1995).

¿Cómo se hace para superar a nivel personal y para el grupo algo como la pérdida de Víctor? ¿Cómo se recompone una banda después de un mazazo así? ¿En vuestro caso, cuál fue la clave para seguir adelante?
Tiempo, hace falta tiempo, para que el dolor se vaya diluyendo y al final queden los buenos recuerdos y el cariño que sentiste por esa persona. Como grupo, no sé, Víctor no sólo era el cantante de Vómito, era mi mejor amigo, si no hubiera sido así las cosas hubieran sido de otra manera. En el 93, después de grabar «El Ejercicio del Crimen» (Discos Suicidas, 1993) me planteó dejar el grupo, ya que no se podía comprometer a seguir haciendo conciertos ni a venir a ensayar regularmente, no se encontraba con ánimo. Me dijo que nos buscáramos a otro. Tomé una de esas decisiones de las que te he hablado antes, antepuse nuestra amistad al funcionamiento de la banda, y asumí que aunque no pudiéramos hacer más que algún concierto esporádico, Víctor seguiría con nosotros. Además ya teníamos bastante avanzadas las canciones para «La Circulación en el Laberinto». Del verano del 93 hasta su muerte sólo hicimos dos o tres conciertos y en la mayoría de los ensayos yo me hacía cargo de la voz. No me arrepiento en absoluto, creo que la perspectiva de grabar el disco le hizo seguir adelante un poco más. Y recuerdo cuando llegó el disco, muy poco antes de morir, y cómo se le iluminó la cara. Y luego, aunque estuvimos hasta el 98 dando bolos conmigo también a la voz, tampoco me sentía con ánimos para seguir haciendo canciones de Vómito sin él. Hice «Radio Terror» con El Gordo y grabamos el disco «Canciones Sin Piedad», pero lo dejé por discrepancias creativas y personales. Tuvieron que pasar diez años para que me animara a seguir con Vómito. Además de tocar tenía ganas de seguir haciendo cosas nuevas, si no no nos hubiéramos vuelto a juntar. Y ya me sentía cómodo como cantante.

¿Podrías marcar alguna canción, o incluso alguno de vuestros discos, del que te sientas especialmente satisfecho?
Ufff, pregunta jodida. No sé, es difícil contestar. Quizá como disco te diría que «A Un Paso de la Locura», no ya porque me pueda parecer mejor que otros, sino por lo que supuso estilísticamente, por encontrar nuestra propia personalidad como grupo. Y como canción «Radio Terror«, creo que es una canción que tiene todo lo que nos define. Y mucha gente, muchos de ellos músicos, me han dicho que les parece una canción perfecta.

¿Qué es lo más gratificante de una carrera como la tuya dedicada a la música?
Componer, el momento de la creación, cuando coges una idea, le vas dando forma, la desarrollas y al final todo encaja, música, letra, arreglos… y aparece la canción. El otro día lo hablaba precisamente con Guanche, el batería de Lobo Eléctrico, para mí está incluso por encima de tocar en directo, que es lo segundo más gratificante. Ahora, además, con nuestro propio estudio, es aún más acojonante… grabas una línea de bajo, programas una batería, empiezas a probar con las guitarras, grabas una pista, otra, pruebas cosas… luego las voces, los coros… Tienes muchísimas más posibilidades que cuando hacías los arreglos tocando en el local todos juntos. Tocar en directo puede ser más intenso y salvaje, tiene mucho de ritual atávico, cuando fluye la energía entre la banda y el público… pero no deja de ser un momento fugaz. Las canciones quedan.

Es conocida tu inquietud para hacer muchas cosas, para dedicarte a facetas diferentes con cierta facilidad. Háblanos de tus proyectos pasados fuera de Vómito y fuera de la música.
Estoy licenciado en Bellas Artes con dos especialidades, audiovisuales y pintura. Desde que tengo uso de razón me he dedicado a dibujar y pintar y he sido un apasionado del cine. Seguramente seré de los últimos que descubrieron la imagen en movimiento en una sala oscura antes que en la televisión, porque el diabólico aparato no entró en mi casa hasta bien entrados los 70. Se lo debo a mi abuelo, que era amigo del taquillero del antiguo cine Uranzu de Irún. Así que al final he terminado dirigiendo tres cortos en cine, además también escritos y producidos por mí, «Dientes de Leche» (2004), «Algo Para Descongelar» (2005) y «Alimañas» (2007). Los tres se estrenaron en el Festival de Cine de San Sebastián y han sido seleccionados en muchos festivales tanto nacionales como internacionales. «Alimañas» en algunos tan importantes como el de Palm Springs, en Los Ángeles, o el Festival Internacional de Cine Iberoamericano de Nueva York. Creo que se pueden ver como una prolongación cinematográfica de muchas de las paranoias que vuelco también en las canciones de Vómito. Son bastante crudos, duros y secos, pero no exentos de cierto humor macabro y a la vez poéticos. Y atención a la canción «Dientes de leche» de los créditos finales del corto, que compuse con Mikel Irazoki (M-ak). También me propusieron después de «Dientes de Leche» que escribiera una obra de teatro, «Bichitos (La Vida en el Tiesto)». Fue flipante, porque era una producción importante y bastante ambiciosa, sobre todo para ser una comedia musical infantil. Incluí muchas alegorías sociales y políticas y Fermín Muguruza se encargó de las canciones, que terminó publicando en CD. Para colmo me nominaron a los premios MAX. Fue una experiencia acojonante, pudiendo seguir el montaje de la obra desde la primera lectura con los actores, hasta los ensayos finales con los decorados, vestuarios, coreografías… Y luego nunca he dejado de dibujar y pintar. Cuando volví a juntar a Vómito en el 2009, tenía muy avanzada una serie de cuadros y dibujos… la retomaré cuando la música no me tenga tan absorbido.

¿Notas haber dejado de hacer algo que hubieras proyectado?
Bueno, tengo escrito otro corto «Little Hero», incluso ya lo hablé con los actores y parte del equipo técnico. Ahora mismo, con el resto de cosas que me traigo entre manos es complicado que me pueda embarcar en algo así. Lo escribí pensando en mi hijo pequeño Daniel como protagonista, y la pena es que si no lo hago ahora, más adelante estará ya demasiado crecido para poder hacerlo. También tengo escritos dos guiones para largometrajes, «La Alegría del Abuelo» y «Muere Joven». El primero es una comedia sentimental, fue finalista en el certamen Julio Alejandro y lo presenté en el Festival de Cine de Valladolid. «Muere Joven» es el retrato de un grupo de punk-rock ficticio, desde sus comienzos a principios de los 80, hasta la muerte de su cantante a mediados de los 90… y también el reflejo de una juventud, de una época. Pero esto ya son palabras mayores, estamos hablando de largometrajes y de mucho dinero. Para sacar adelante proyectos así tienes que dedicarle mucha energía a las relaciones públicas, buscar subvenciones, productores, financiación… me da muchísima pereza.

¿Qué es lo que te traes entre manos ahora mismo? ¿Hay Vómito para rato? ¿Proyectas alguna otra cosa además de Vómito?
Pues la verdad es que estoy embarcado a tope en un nuevo proyecto, INOX. Están conmigo Iban Martínez, el actual batería de Vómito, aquí a la guitarra rítmica, y Josu Alecha, a la solista. Los dos han tocado en Bisai, ahora en Thanks To Losers. También ha colaborado al saxo en varias canciones Plum Latirili, de Tóxicas y Rockaína. Para la batería hay algún que otro candidato pero sin prisas, de momento a la hora de componer se está encargando Iban. Nuestra intención es terminar nuestro primer disco de aquí a final de año, para que salga la primavera del 2013, pero ya empezar a dar algunos conciertos este otoño. Se pueden descargar varias demos de canciones en el perfil de Facebook. Estilísticamente es mucho más abierto que Vómito, no quiero encorsetarme en nada, pero siempre enérgico y visceral. Nuestra primera canción en soporte físico es «Hiéreme», en El Notes, la revista con CD que acaba de editar la Coordi de Montcada en Barna, donde también participo con una ilustración. Como Vómito seguimos en la carretera… ¿hasta cuando? Supongo que mientras haya un puñado de gente que quiera que le maltratemos los oídos.

Bajo el nombre de una de las recopilaciones míticas del punk ibérico de los 80, hemos decidido abrir una sección en el blog en la que dar cabida precisamente a este tipo de música. Para ello, pretendemos ir citando a los protagonistas de aquellos días para que en nuestro suplemento compartan con todos nosotros su visión retrospectiva, sus valoraciones y recuerdos. La idea es convocar, en la medida de lo posible, a representantes de las diferentes escenas tanto geográficas como estilísticas que se desarrollaron entonces. Si bien en algunos casos ya estuvieron en contacto con nosotros para asesorarnos y garantizar así la rigurosidad de las reseñas de las bandas que ya están en nuestro archivo, ahora buscamos el lado estrictamente personal de quienes participaron de forma activa y directa en aquella explosión que sacudió todo el país tras el arranque del punk al final de los 70 en el Reino Unido.

Comenzamos esta galería de entrevistas con una visita muy especial, la de Miguel Alférez, batería de una de las bandas más emblemáticas de aquella época: Decibelios. El grupo de Barcelona hizo de auténtica punta de lanza en géneros como el oi!, ska y punk-hardcore en general. Desde su debut con el sencillo “Paletas Putrefactos” (DRO, 1982) hasta su disco LP “Con el Tiempo y Una Caña” (1989, Twins), dejaron buena muestra de su rabia en discos que constituyen auténticos clásicos del género. Situados en el ojo del huracán por lo extremo de su propuesto no pudieron sustraerse de polémicas sobre su posible orientación política y cambios de estilo. De todo ello nos habla Miguel en la entrevista que os presentamos a continuación.

¿Piensas que Decibelios fue una banda pionera en la música oi! y de una forma de entender el ska de este país?
Bueno, no se si decir pionera, pero sí que fuimos los que de alguna manera dimos a conocer tanto la música oi! como el ska. En el 82 no había muchas bandas haciendo ska; recuerdo que en alguno de nuestros primeros conciertos por Madrid, cuando tocábamos el tema “Oi! Oi! Oi!”, mucha gente no sabía de que iba y nos preguntaban qué era eso del oi!

¿Qué recuerdas del ambiente, de la escena musical de Barcelona cuando empezasteis?
Lo que recuerdo es que había muchas bandas con muchas ganas de hacer cosas, pero muy pocos medios, apenas salas donde tocar y nadie te hacía mucho caso, veáse radios, revistas especializadas, prensa y no hablemos de las televisiones. Se tuvo que empezar de cero, a base de mucha voluntad y mucho esfuerzo por parte de mucha gente. Ahí empezaron a salir las radios libres, los fanzines, locales pequeños que programaban actuaciones, pero sin cobrar. Normalmente el caché de los grupos era barra libre y nada más, tenías que poner la furgoneta, desplazarte y después del concierto, recogerlo todo, cargar y para el local a descargar. Era la tónica habitual.

¿Fue con DRO que entablasteis contacto con la escena o los grupos de Madrid? ¿Qué impresión os causó lo que se hacía en Madrid cuando ibais de visita? ¿Con qué grupos de punk de la capital tocasteis o tuvisteis relación? ¿Había diferencias con Barcelona?
Nosotros hicimos algún bolo por Madrid y veíamos que los grupos estaban mejor organizados. Era frecuente que hubiera conciertos en cualquier Instituto o colegio con grupos como Alaska, Gabinete, Loquillo, Parálisis Permanente y aquí no era posible organizar este tipo de actos por falta de apoyo. Allí conocimos a un montón de bandas ya que cuando había concierto en el Rockola se podía ver la flor y nata de La Movida Madrileña, era como otro mundo. Recuerdo estar en un bar al lado de Rockola y coincidir con Antonio Flores, Eduardo Benavente o los Siniestro Total que también andaban mucho por Madrid. Si querías conseguir algo, tenia que ser vía Madrid. Por lo tanto las diferencias eran notorias.

Cuéntanos igualmente de vuestra relación e impresiones por lo que se hacía en el País Vasco por entonces. ¿Qué bandas os sorprendieron o gustaban más de lo que había por allí? ¿Notaste la politización del punk vasco de la que se ha hablado tanto?
Nosotros realizamos bastantes conciertos por el País Vasco y también nos sorprendió su propia autogestión. Casi cada fin de semana había algún concierto que solían organizar el algún frontón o en alguna sala. Lo de la politización no era muy notable en aquella época, creo que también los grupos se buscaban la vida como podían, allí coincidimos con gente como Eskorbuto, La Polla Records, RIP, MCD, Vulpess o Kortatu y teníamos muy buena relación con todos ellos. Pienso que comos todos los grupos de cualquier punto de España, perseguían lo mismo, tocar en directo y poder editar tus canciones en algún sello independiente que en aquella época tenía más valor que fichar por cualquier multinacional.

¿En qué momento notáis que Decibelios se está convirtiendo en una banda importante?
No sé si Decibelios llegó a convertirse en una banda importante, al menos en aquella época, porque desde dentro del grupo, vivíamos el día a día normal, seguíamos con nuestros trabajos y ensayábamos cada día. Sí que es cierto que a partir de la edición del segundo disco “Oi!” (DRO, 1985) y posteriormente el “Vacaciones en el Prat” (DRO, 1986) cogimos más nombre, teníamos más conciertos, aparecíamos más en televisión, pero el grupo seguía siendo el mismo que cuando empezó, cuatro tíos unidos por la música y por una gran amistad. Con el paso de los años quizás Decibelios ha llegado a formar parte de la historia musical de este país y muchos grupos jóvenes tienen a Decibelios como una referencia y eso es un orgullo para nosotros.

Me imagino que resulta inevitable mencionar a Decibelios y no pensar en toda la polémica en la que se vio envuelta la banda respecto a sus posibles tendencias políticas ¿Piensas que se os maltrató injustificadamente en su momento?
Quizás sí, pero sobre todo fue debido a la desinformación y manipulación que hubo por parte de mucha gente. Tampoco nos preocupaba mucho por aquel entonces, pues teníamos muy claro lo que éramos y cuales eran nuestros objetivos, pero no siempre lo controlas todo y hubo muchas cosas que se nos fueron de las manos. Con los años se ha llegado a decir muchas cosas, pero en su gran mayoría son falsas, pues nadie ha sacado información directa del grupo, sino que hablan de lo que han oído, o de lo que les han contado, vamos como el cuento de la portera.

¿Qué es lo primero que te viene a la memoria cuando echas la vista atrás pensando en toda aquella época? ¿Nostalgia, algún tipo de ganas de cambiar algo de lo que hicierais?
Cuando miro atrás lo que veo son diez años compartidos con otras tres personas que fueron una parte importante de mi vida. No siento nostalgia, porque el tiempo pasa y en esta vida vas cubriendo etapas y Decibelios fue una etapa en mi vida. En cuanto a lo de cambiar algo, pues no sé, quizás, beberme más cervezas de las que me bebí.

¿El peor momento del que te acuerdes durante la trayectoria de la banda?
Quizás el palo del “Vacaciones en el Prat». Fue un disco que hicimos con mucho esfuerzo y mucha ilusión; tener que destruir cinco mil copias fue bastante duro. Pero como se suele decir, nos caemos para aprender a levantarnos.

¿Resultó tan decepcionante todo lo que ocurrió en el concierto en el que grabasteis «Vivo’s 88»?
Con el tiempo sí, en su momento no, porque no fuimos conscientes de lo que pasó en la sala. Lo he dicho ya un millón de veces, desde el escenario no ves si unos tíos están con el brazo en alto o el portero se está tirando a la guardarropa. Como el “Vacaciones” el “Vivo’s” (DRO, 1988) fue un disco que hicimos con mucha ilusión, hacia tiempo que no tocábamos en Barcelona y nos apetecía hacer un buen concierto delante de nuestra gente y grabarlo en directo. Fue una gran inversión por parte de DRO a los que también les apetecía mucho y mucho trabajo por la nuestra. De hecho, creo que el disco quedó muy bien, pero ciertos medios de comunicación magnificaron en demasía lo que ocurrió y eso no ayudó mucho.

¿Fuisteis conscientes en algún momento de toda la repercusión que llegaríais luego a tener?
La verdad es que no, porque cuando empiezas una historia como es montar una banda de rock, siempre tienes ilusión en que funcione, pero todos éramos conscientes de lo difícil que era en aquella época y más con el estilo putrefacto, punk, oi!, ska que nosotros hacíamos, así que nunca imaginas que treinta años después, tengas tantos seguidores como tiene Decibelios. Como he dicho, es un orgullo.

¿Cómo fue la relación de la banda con sus seguidores? Tengo entendido que había quienes os pedían una respuesta más enérgica contra el sector más politizado del público o quienes no aceptaban de buen grado cambios de estilo con respecto a vuestros primeros trabajos. ¿Cómo se conjuga el hacer lo que realmente os apetece y soportar la presión de vuestros seguidores?
Siempre tuvimos seguidores fieles y los que estaban cerca de nosotros nos conocían muy bien. En cuanto a las presiones, para nosotros no existían, sólo los medios de comunicación presionaban sobre el tema tras el concierto del “Vivo’s”, pero como siempre Decibelios seguía el camino que creía más conveniente al margen de los rumores.

¿Queda algo por decir que no hubierais dicho entonces? En vuestra música, en las respuestas a las críticas…
Jamás nos cortamos un pelo al momento de poner las cosas claras, de hecho creo que éramos el único grupo que decía las cosas tal como eran sin ningún tapujo. ¿Algo pendiente? No creo que nos quedara nada, hicimos y dijimos lo que había que decir, pero te vuelvo a repetir: la manipulación periodística es una lacra. Me recuerda mucho al periodismo deportivo, lo mismo te encumbran como te hunden en la miseria, se llama el poder de la pluma.

Siento curiosidad por saber cómo empezáis a trabajar con Rosendo y cómo resultó la experiencia.
Nuestra relación con Rosendo fue increíble, él vino a Barcelona para escuchar los temas que íbamos a grabar y enseguida surgió una buena amistad, estuvimos casi un mes en Madrid grabando y Rosendo parecía nuestra niñera, se preocupaba de que todo estuviera a punto, nos venia a buscar al hotel con su coche, nos traía cerveza al estudio de grabación, como te digo increíble, aparte de que es un profesional como la copa de un pino.

Tengo especial predilección por alguno de los temas de vuestro repertorio: «Matar o morir», «Ningún nombre de mujer»… ¿hay alguna canción de la que te sientas especialmente contento? ¿Algún disco en especial?
Los discos, suelen decir los músicos que son como hijos y que es muy difícil decantarte por uno u otro. A mi me pasa algo parecido, me gustan todos los discos, pues todos ellos fueron compuestos con la misma pasión y entrega, aunque si tuviera que elegir uno, quizás me quedaría con el “Oi!”. Creo que es el disco que mejor define la rabia de Decibelios, en cuanto a composiciones, letras, diseño, etc.

¿Qué ha sido lo más gratificante a nivel personal de tu pertenencia a una banda como Decibelios?
Sin duda la gran amistad que se forjó entre los cuatro. Diez años son muchos, sobre todo si los vives intensamente como los vivimos nosotros. Creo que conocer a Fray y Manel, aparte de que Manolo es mi hermano, fue lo más gratificante que te queda con los años.

¿Cuáles son a tu juicio las razones para haberos convertido en una banda de referencia del género?
Pueden haber varias, pero creo que la mas importante fue que la gente vio en nosotros a una banda diferente, auténtica y que hablaba de problemas reales, problemas que de hecho siguen vigentes, esa forma directa de denunciar las injusticias, unido a la música y los shows que montábamos en directo nos hizo un grupo diferente.

¿Sientes después de todo el tiempo que ha pasado el reconocimiento al grupo?
Han pasado más de veinte años desde la disolución de Decibelios y mucha gente sigue escribiéndonos y escuchando nuestra música, otros grupos que empiezan hacen versiones nuestras… No necesitamos ningún reconocimiento para satisfacer ningún ego personal, el reconocimiento está ahí y es un orgullo ver que la gente no te olvida.

En breve celebráis aniversario del nacimiento de la banda, ¿qué estáis planeando para la ocasión? ¿Qué habéis hecho en aniversarios anteriores?
Bueno cuando estábamos en activo montábamos auténticas bacanales, con fiesta, cerveza y algún directo. Ahora se cumple el 32 aniversario del grupo y en principio hemos quedado los cuatro para reencontrarnos y repasar todos estos años que no nos hemos visto, al menos no como nos veíamos antes y celebrarlo a nivel privado. Lo que venga después ya se verá.

Me imagino que uno no se embarca en una banda como Decibelios simplemente por cuestiones musicales. ¿Sentíais ganas de cambiar o criticar aquello que no os gustaba de entonces? ¿Cuál es el balance de ese posible enfrentamiento con lo que criticabais? ¿Te llevas alguna cicatriz de todo aquello?
Todas las batallas dejan cicatrices. Cuando nació Decibelios, teníamos muy claro que iba a ser diferente; no sé, es una cosa que sientes enseguida. Indudablemente queríamos cambiar cosas, denunciar injusticias, apoyar causas perdidas, pero el sistema es indestructible y por más que luches es difícil lograr algo positivo. Pero nos queda la satisfacción de que al menos durante diez años fuimos un grano en el culo del sistema.