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Desde que comenzamos a organizar conciertos en Madrid hace ya unos años confluimos con un sello, Discos Walden, junto a ellos organizamos algunos conciertos, lanzamos un split de cuatro bandas barcelonesas llamado «Espectros» (2012) y hemos ido conservando una buena relación, sin ir más lejos el año pasado coeditamos la reedición del mítico libro de El Zurdo «Música Moderna» (2014). Pero aquí no hemos venido a hablar de nosotros mismos, sino de Discos / Libros Walden. En un breve espacio de tiempo, Walden ha pasado de editar algunas maquetas y atesorar un interesante Club del Single a tener programados un ritmo de lanzamientos propio de un sello consolidado e incluso atreverse a montar un festival de dos días en Madrid a finales de este mes con una amplia representación del sello.

Charlamos con Manuel Moreno, que es quien anda tras este micro sello unipersonal, de su evolución, crecimiento, próximos lanzamientos y planes para dominar este 2015 que ya echó a andar.

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¿Cómo surge Discos Walden? ¿Quién es Discos Walden?
Discos Walden somos todos. Pero sobre todo, yo. Como Gramaciones Grabofónicas lo forman varios entes y las cosas se eligen de forma más democrática y por consenso, echaba de menos un sello en el que ejercer de dictador. Intenté reclutar a gente que se dejase mangonear y acatase irracionalmente mis órdenes, pero finalmente tuve que emprender marcha en solitario. Aunque es lo que quería, un sello en el que todas las decisiones las tome yo y se haga lo que yo digo, es más aburrido siendo yo solo, puesto que me condecoro y me extermino a mí mismo. Pero así nadie se queja y estamos todos contentos.

Cuéntanos un poco sobre los primeros trabajos editados.
El sello empezó para sacar ediciones físicas de maquetas que me habían gustado: Los Claveles, Garrapataces y Óscar Barras. Fueron CD-r normalitos, pero eso pronto me aburrió y me pasé a las cassettes, que también me acabaron aburriendo y acabé sacando vinilos que al final es lo que más me gusta.

¿Qué línea mantienes?
No me mantengo nada en línea, y menos ahora, con los excesos gastronómicos de estas fechas. Y si te refieres a linea estilística, tampoco hay ninguna. Lo único que hace que un grupo sea «grupo Walden» es que me guste. Hay pop electrónico, punk, folk y ruacanruol. Mañana puede haber jotas aragonesas y happy hardcore. Si lo que escucho me engancha, es suficiente.

¿Qué balance sacas del Club del Single? ¿Es viable hoy día?
El tener algo que funciona solo por suscripción es viable si hay un alto número de personas interesadas en ello, o si pones un precio carísimo por el asunto. Como el Club del Single de Discos Walden no es ninguna de las dos cosas, la forma de que sea viable ha sido poner los singles a la venta de modo independiente. Pierde un poco la gracia, pero es la única forma de que sobreviva. De todos modos, esto me ha servido para descubrir que, en realidad, la gente que compra discos regularmente es poca. Luego hay mucha gente que tiene intención comprar discos, pero eso solo se materializa cuando ya no quedan copias del disco que quiere. Justo en ese momento es cuando se lo iban a comprar y están dispuestos a pagar el oro y el moro si encuentras una copia.

¿Qué es lo que más te enorgullece haber sacado?
Varios discos por varios motivos. Las primeras maquetas de Los Claveles porque es de mis grupos favoritos y me siento un poco parte de su historia. «Espectros» me parece que recogió un momento estupendo de una escena estupenda y queda ahí inmortalizado para siempre. La banda sonora de «Animals» (Marçal Forés, 2012) porque es el disco de una de las mejores películas españolas de los últimos años. «Cenizas y Diamantes» (2013) porque es un recopilatorio muy bueno y está hecho a medida por mí, como si hubiese grabado una mixtape al mundo. Y «Esconde Tus Alas en la Torre Fantasma» (2014) porque es el primer disco de Los Caramelos y uno de los mejores discos españoles de este siglo.

Últimamente, aparte de discos y conciertos os habéis adentrado en el terreno editorial. Cuéntanos un poco cómo ha sido está incursión.
Libros Walden nació hace un año con la idea de reeditar, junto con vosotros, «Música Moderna» de El Zurdo (Paraíso, La Mode, Pop Decó…). Tras su éxito me animé y hemos sacado ya otros tres libros más: la reedición de los míticos fanzines «Stamp» (1989 – 1992)que trajeron el indie a España; un libro sobre cine que hemos escrito entre José Sanz y yo, «Desde los Márgenes» (2014); y el pasado día 23 hemos publicado nuestro primer libro traducido,»Caos y Magia. La Banda que Quemó un Millón de Libras» (2014), la versión en castellano del alucinante libro de John Higgs sobre The KLF, un libro divertidísimo que habla de mil cosas además de sobre música, ya sea pensamiento mágico, discordianismo, illuminati, teoría del caos, situacionismo, coches que hablan, menhires u ovejas.

¿Qué esperas de los nuevos grupos? Ha habido una apuesta muy fuerte en cuanto al ritmo de publicaciones.
Sí, me he vuelto un poco loco. En realidad no es que un día me despertase y me pusiera a decirle a todo el mundo que le sacaba un disco. Son cosas que se han ido hablando durante todo el 2014, pero luego todo se retrasa y al final resulta que en diciembre saco cuatro discos como si fuera esto la EMI o Vale Music.

Cuéntanos sobre los últimos lanzamientos y la fiesta que pones en marcha.
Pues el sello lleva ya más de cinco años, pero en realidad no es por eso porque no soy muy de celebrar aniversarios ni nada (básicamente porque no me acuerdo nunca). Simplemente un día me puse a mirar y vi que entre septiembre y marzo iba a sacar una buena colección de grupos, que juntándolos daba para un buen festival, así que lo hice.

El viernes 30 tocan cinco grupos. O Bo de Vil es un gallego chalado que vive en Alemania  ya hace polka-punk, al que descubrí por una maqueta alucinante que había sacado con todo tocado por él, y al que saqué un single en septiembre que no he vendido nada pero escucho mucho. Papaya es el proyecto en solitario de Yanara de Violeta Vil junto a miembros Jose de Jonston / PILAPILA, Miguel de Jonston / Violeta Vil, Sole de Le Parody y Sebastián de Cineplexx. Hemos sacado su single de debut en diciembre y es una especie de power pop latino bastante difícil de encasillar pero muy bailable y fresquito. Coraje es Jordi (ex-Los Claveles) haciendo lo que ya hacía allí (rock), pero ahora por caminos de Los Enemigos y los Replacements. Tienen un primer 12″ recién hecho que es una burrada. Godino es lo que hace Enrique de Cohete a su bola, que un día me dijo: «Oye, tengo un disco», y me lo pasó y me encantó, y lo vamos a publicar a primeros de año, y el del Festival Walden será su primer concierto. La Ruleta China es el supergrupo formado por Fernando Márquez -El Zurdo-, Charlie Mysterio de Los Caramelos y Clara Collantes. Dentro de poco vamos a sacar por fin (ha costado) un disco que grabaron para Siesta hace siete años y que es de lo más bonito que he oído en mucho tiempo: canciones de El Zurdo de toda la vida, otras nuevas hechas por los tres, pop atemporal, bossa nova, guitarras preciosistas, melodías redondas, juegos de voces, coros sesenteros…

Y el sábado 31 tocan otros cinco grupos. Perapertú, el nuevo mejor grupo de indie pop elegante de Madrid. Nacidos de las cenizas de Sector de Agitadas, ya metieron una canción en el «Cenizas y Diamantes», y en el primer trimestre del 2015 sacan su single de debut, un 7″ con tres canciones de guitarras jangle, teclados saltarines y letras crípticas. Tengo muchas esperanzas puestas en este grupo (de hecho he encargado cien mil copias de su single que espero vender en un par de semanas para poder comprarme al fin una mansión en Malibú a la que tengo echado el ojo). Los Alambres, grupo murciano que trabaja lento pero seguro. Hace unos siete años metimos una canción suya en un recopilatorio de Autoplacer, y solo ahora sacan su LP de debut. Hacen algo entre el post-punk elegante de Monochrome Set y el pop raro de Television Personalities, con canciones largas y casi progresivas pero de melodías muy redondas y en directo son una máquina. Germán y la Alegría del Barrio son un grupo fijo en el sello, donde ya han sacado un single, un split y un LP y ahora van a por el segundo, un disco mucho más redondo (el anterior era ovalado) y con canciones perfectas para las que el ex-Bananas tiene un talento innato. Los Caramelos, que son un grupo alucinante al que hay que ver varias veces porque no tienen dos conciertos iguales y autores del disco del 2014 y de otros dos singles en este pasado año. Y por último Ataque de Caspa, que son un mito viviente, su disco del 2014 es pop con mayúsculas y en directo son siempre un acontecimiento.

Vamos, que creo que no es mal plan.

¿Se puede vivir de un sello independiente?
Depende del nivel del sello y de su independencia. Lo mío es infra-independiente. Pero aún así me da para sobrevivir. No solo de Walden, claro, juntándolo con Gramaciones Grabofónicas, Autoplacer, pinchar, montar conciertos, hacer algún diseño gráfico para trabajos ajenos, robar hilo de cobre, etc.

¿Es 2015 el año de la consagración del sello?
Es muy probable. Tanto como que sea el 2016. O el 2017. O el 2018. Pero el año que más posibilidades tiene el sello de consagrarse es, claramente, el año que deje de funcionar y se convierta en leyenda.

Los Suspensos
A finales de los 80 hubo un momento en que los grupos madrileños que hacían pop en castellano lo tuvieron bastante difícil. La Movida había ya pasado y las multinacionales habían exprimido el fenómeno todo lo posible, la alegría con que grupos, mejores y peores, sacaban discos había cesado. Habían cambiado las modas y la proliferación de sellos independientes tal y como la conocemos estaba aún por estallar… Multitud de grupos que facturaban un pop sin pretensiones, directo y heredero de los denominados “grupos babosos” de los primeros 80, esto es: Mamá, Melodrama, Tótem, Nacha Pop o Los Modelos, pasaban las de Caín para mover sus propuestas.

Pero los amantes del pop siguieron fieles a su estilo, reivindicando estas propuestas desde sus canales habituales, siendo las radios piratas (o alegales, pues no había regulación al respecto) el gran vehículo de expresión. En Madrid, Pedro Otero a través de su programa radiofónico «El Kastillo de las Lágrimas» de ámbito autonómico daba la tabarra todo lo que podía, así como el ínclito Juan de Pablos con su «Flor de Pasión» fijaba sus oídos en estas propuestas, prácticamente ignoradas en su momento.

Este podría ser el resumen de Los Suspensos, grupo que podríamos denominar de culto por sus excelentes maquetas, que dieron mucho que hablar y que siguieron siendo recordados mucho tiempo después, sobre todo cuando a principios del 2000 los sellos independientes y los grupos vuelven a mirar sin complejos hacia el pop español, tiempos en que surgen recopilatorios como “Otras Formas de Vida” (Federación de Universos Pop, 2000) o fanzines como Le Touriste a cargo del colectivo Discos de Paseo. Tiempos en que se abraza el pop en castellano sin ambages y surge una escena, de nuevo discutida, denominada de manera despectiva como «tonti pop» que, como poco, dejó algunas grandes joyas en forma de canciones.

Tras varios meses de digitalización y remasterización, Los Suspensos, veinticinco años después, ven materializadas sus ilusiones mediante la publicación en vinilo de parte de sus maquetas perdidas, sus grabaciones en Radio Nacional de España y un par de canciones correspondientes a una breve reunificación posterior. La hoja interior incluye fotografías de la época, flyers y entradas de conciertos, así como un interesante texto sobre el grupo a cargo del propio Pedro Otero (ex Furalita). El proceso técnico ha corrido a cargo de Raúl Querido y todo el arte ha sido realizado por Manuel Moreno.

Charlamos con el núcleo más estable -Cristina Pérez-Serrabona (voz), Miguel Riesgo (guitarra y voz), Tito Lorenzo (bajo y voz) y Quique Berenguer (batería)- para que nos cuenten todo de primera mano, cómo surge el grupo asociado al fenómeno de las emisoras independientes, por dónde se movían y tocaban, por qué no lograron suscitar el interés de ningún sello a pesar de contar con un nutrido grupo de seguidores…

¿De dónde salen Los Suspensos?
Cristina: Salen de la radio. Al menos su mayoría. Yo salí de mi habitación, donde andaba refugiada haciendo canciones. Uno de mis mejores amigos iba al colegio con Tito y le dio una cinta mía llena de canciones parece ser que para que encima le grabara canciones de pop español, que era lo que tanto Miguel como él pinchaban exclusivamente. Por casualidad Tito escuchó la cinta y le preguntó que quién era esa chica…

Tito: El hacer un programa de radio fue fundamental. Camilo, el batería, vino de veranear conmigo en Baiona.

Miguel: El programa se llamaba “Mi Perdido Amor” en homenaje a la canción de Mamá y a mi verdadero perdido amor. Poníamos siempre canciones de la que era nuestra trilogía sagrada: Mamá, Secretos y Nacha Pop. Al poco de empezar, en 1986, nos llamó un oyente para intercambiar discos. Era Tito, enseguida congeniamos y empezamos a ir juntos a conciertos… Tito empezó su propio programa: “Ráfagas de Pop”. El segundo año del programa invitó a Cristina a su programa. Por entonces Tito y yo ya teníamos un embrión de grupo llamado James Dean y cuando se unió Cristina, junto con Quique Melero y Camilo, ya cambiamos el nombre.

¿Dónde ensayábais? ¿Cuál era el proceso de composición de las canciones?
Tito: Empezamos a ensayar en un local de una iglesia en casa de Miguel, luego fuimos a unos locales de ensayo recién abiertos cerca de Conde Casal que se llamaban La Nave, en la última época en los locales de General Perón. Otro lugar habitual fue el garaje de la casa de Cristina en Torrelodones.

Miguel: En La Nave es donde realmente el grupo se consolidó, pasamos allí muchos días metidos. Yo acababa con los ojos rojos del humo del tabaco del resto.

Cristina: Mis canciones salían de casa. Las traía grabadas en cintas y las escuchaban ellos en sus casas. Les daba varias a la vez y elegían cual sería la siguiente que grabaríamos o ensayaríamos.

Tito: Tratábamos de musicar entre todos las canciones de Cristina en los ensayos, el resto eran de Miguel.

Miguel: Poco a poco me fui también animando a llevar algunos temas. Una de las etapas más bonitas, para mí, fue cuando empezamos a componer Cristina y yo juntos en su casa de la sierra.

¿Cómo grabábais? ¿Cómo intentábais mover las canciones?
Tito: Las grabaciones de las maquetas las realizaban amigos de otros grupos más veteranos –Móviles, Stock de Coque, Proyecto, etc.- que disponían de porta estudios, muy de moda en esa época, pero que sin embargo estaban muy limitados y a la hora de incluir la batería no era factible, por lo que incluíamos cajas de ritmos copiadas de las baterías de Camilo; también grabamos en un estudio de Quevedo y en los estudios de Prado del Rey, que nos lo consiguió una hermana de Cristina que trabajaba allí. Las canciones las movíamos en todo tipo de concursos, las enviábamos o llevábamos en mano a los principales sellos…

Cristina: Tito cree que fue mi hermana porque trabajaba allí pero yo creo recordar que fue Scotty, íntimo amigo de Pedro Otero, tenía su propio programa de radio, «Tiempos Perdidos», en Radio Mercurio. Tito era el que movía todo. Yo nunca hice nada de esa parte, porque realmente siempre tenía como una contradicción. Hacía canciones y cantaba pero nunca quería salir a tocar ni que nos conociera más gente. Me daba bastante vergüenza. Para ellos los directos eran salir a reírse, a pasárselo bien… Para mí eran una agonía.

Entrada Bwana Los Suspensos

¿Qué influencias teníais? ¿Cuáles era vuestros grupos amigos y/o admirados? ¿Y vuestras pasiones?
Cristina: A mí me gustaba muchísimo el pop español, como a todos. Era lo que hacía que quisiéramos lo mismo musicalmente hablando. Me encantaba Tótem y tuve la suerte de hacerme amiga de ellos en un concierto al que fui a verles. También me gustaba mucho Un Pingüino En Mi Ascensor, a los que también conocíamos. Los Secretos, por supuesto, Enrique Urquijo era para mí el más grande… Ah, y el pop francés, sobre todo Françoise Hardy, gracias a Juan de Pablos. Viví mi infancia y juventud entre la música, la fotografía y mis perros… A todos nos encantaban y nos siguen encantando los animales.

Tito: Mis influencias eran básicamente pop español y sobre todo pop hecho en Madrid, bien en los primeros 80 o en los últimos, grupos amigos como Stock de Coque, Proyecto, Los Móviles, Los Adorables Sobrinos, Tótem… Nuestra pasión era vivir Madrid a tope con nuestra música, nos encantaba Madrid y a la vez queríamos huir de ella.

Miguel: Tito y yo éramos casi monotemáticos de pop español. Además de la música cada uno tenía su vida. No éramos muy de tribu musical.

¿En qué locales tocábais? ¿Qué tipo de público llevábais?
Tito: Tocábamos en cualquier sitio, fiestas de pueblos, de fin de año, salas, pubs, colegios, facultades…

Cristina: Los locales eran pequeños , casi siempre por Madrid, pero alguna vez también recuerdo un sitio muy grande para algo de Los 40 Principales… Y en Oh Madrid, creo que también. A mí no me gustaba contar a la gente que tenía un grupo. Muchos grandes amigos jamás vinieron a verme, no lo solía decir. No sé bien por qué lo hacía. Quizá me daba vergüenza, no lo sé. Ahora me sorprende que haya gente a quien jamás le dije que tocábamos. Sí, tenía miedo de hacer el ridículo y prefería separar las cosas… Era mucho más tímida en mi vida musical que en mi vida real. Venía mucha gente gracias al programa de radio de Otero, «El Kastillo de las Lágrimas».

Miguel: Había un pequeño grupo de fans que nos seguía donde tocásemos.

Los Suspensos Duduá1988 y 1989 son años en los que grabáis muchos temas distribuidos en dos cassettes, ¿por qué no llegaron a despertar el interés de ningún sello?
Tito: Dicen que José Miguel Nieto (Slogan) estaba interesado para su sello Menú pero nunca nos dijo nada…

Cristina: La Movida había terminado, llegábamos tarde. Las discográficas no arriesgaban ya por nadie y nosotros tampoco queríamos triunfar, la verdad. También es verdad que nadie nos ofreció nada. O varias veces sí, pero no sé qué pasó . Creo que se interesaron Zafiro y Ariola… No me hagas mucho caso…

Quique Berenguer: Sí, después de salir en el programa de Antonio Torres, Discos Zafiro escucharon las canciones de RNE, pero las desecharon porque no encajaban en el estilo en el que ellos estaban interesados.

Miguel: Era un pop fresco y posiblemente en ese momento se buscaban cosas más complicadas y con sonidos mucho más producidos…

¿Fue por la desilusión de no ver plasmadas las canciones que tras las grabaciones de 1990 sufrís un parón creativo?
Cristina: Puede ser. También hubo problemas… Yo quería sonar mejor, ensayar más, hacer las cosas disfrutándolas. Ya no quería tocar dos veces seguidas en un mismo día, en horario de 7 y de 11, ni darme las palizas tremendas para nada… Creo que necesitaba un cambio, necesitaba que el grupo madurara también. Miguel se fue de voluntario con Veterinarios Sin Fronteras a África. Le echábamos mucho de menos, ya no era igual…

Tito: No hubo parón creativo, teníamos similar número de canciones que ensayábamos y nunca grabamos… Pensamos en grabarlas pero no nos decidíamos y al final tocamos un concierto en 1993 y lo dejamos.

Miguel: En esos años empezamos a componer Cristina y yo juntos y fueron años bonitos de ensayos en Tablada y en la casa de Cristina en Torre pero no grabábamos maquetas ni dábamos conciertos, aunque seguíamos con ganas de mantener vivo el grupo. Fueron muchas cosas. Yo creo que más bien el hecho de que la música y el grupo fuesen una actividad secundaria, más o menos, para todos nosotros, influyó. Estábamos acabando la carrera, empezando a trabajar y era más difícil seguir con el mismo ritmo.

Hubo muchos cambios de formación, muchas idas y venidas. ¿Esa inestabilidad jugó en contra?
Tito: Sin duda, después de irse nuestro primer guitarra estuvimos mucho tiempo con Miguel solo a la guitarra y necesitábamos alguien que le apoyara en las melodías. No teníamos nivel para tener un sólo guitarra, pues apenas llevábamos un par de años tocando, y eso se notó en las grabaciones de Quevedo, faltaba algo. Agus de Stock de Coque tocó con nosotros alguna vez, luego llegó Jimmy que era un musicazo y se notó mucho en “Tu soledad” y en “Estás tan lejos”. Luego Camilo se fue y entró Quique Berenguer, a quien conocimos por un fan del grupo. En las grabaciones de RNE 3 estaba José María Corona, que es uno de los culpables de la belleza de “La chica de la gabardina”. Resumiendo, el variar la formación nos quitó estabilidad pero nos aportó ideas nuevas.

Miguel: El núcleo del grupo hasta el 94 fue muy constante: Tito, Cristina y yo, después Quique en la batería y Willy en los teclados también durante bastante tiempo… En cualquier caso no tengo la sensación de que el tener mucha gente entrando y saliendo jugase en contra, sino que supuso una riqueza para el grupo.

¿Qué papel jugaron Pedro Otero y Juan de Pablos en la historia del grupo?
Cristina: Pedro Otero para mí fue mucho más que alguien que nos apoyaba a través de sus programas de radio. Me sentía con él cómoda, me cuidaba. Le pedía a veces que viniera a los conciertos a vernos y hablábamos mucho rato antes de que me tocara subir al escenario. Él confiaba en mí mucho más que yo misma… Le recuerdo más como un amigo que como alguien que nos ayudara muchísimo en el tema musical. Juan de Pablos no es que fuera alquien especial para nosotros, es que es alguien especial para cualquier persona que le conozca. Yo oía sus programas desde que tenía doce años. La forma de regalarte las canciones por la radio, su sensibilidad, hizo que me enganchara a él… Entonces no existía Internet y conseguir canciones antiguas de pop francés solo era posible a través de la radio. La radio se convirtió para mí en una forma de ver el mundo exterior. Dormía con ella encendida la noche entera y siempre tenia un cassette preparado para darle al REC no fueran a poner una canción de las que me encantaban y me la perdiera. Recuerdo ir al colegio muerta de sueño por dormir a medias y siempre estar pendiente de escuchar unos acordes bonitos y grabarlos.

Tito: Otero creó una escena y estuvo radiándonos en «El Kastillo» de forma regular… Juan de Pablos, lo mismo, sin conocernos de nada estuvo años radiando un grupo muerto sólo porque le gustaba.

Miguel: Le encantaba “La chica de la gabardina”

¿Por qué pensáis que tras su disolución el grupo conservó un aura de malditismo y estatus de grupo de culto?
Cristina: No tuvimos la oportunidad, pero eso no significa que no hubiera mucha gente a quienes les gustáramos. Era difícil encontrarnos, no teníamos discos, era el boca a boca… Y eso hizo que nos convirtiéramos en algo maldito.

Tito: El malditismo se crea por Juan de Pablos, por Félix Alzola también, que nos menciona en un disco de Los Modelos… este fan había conseguido canciones inéditas en directo y había hecho este disco artesanalmente, que luego sería editado de forma legal por César Prieto de Discos de Paseo, nos cita en el interior. Decía que sólo un grupo le había hecho sentir algo parecido a Los Modelos y que ese grupo habíamos sido nosotros. Discos de Paseo acabaría sacando canciones nuestras en un CD casero que regalaban con el fanzine Le Touriste.

Miguel: Siempre me ha sorprendido escuchar comentarios de gente veinte años después hablando de nosotros y diciendo que tal canción le emociona… Es una pasada. Las canciones de Cristina tenían algo, me imagino que esa es la clave.

En 2002 hay una breve reunificación, ¿por qué vino motivada y por qué no cuajó del todo?
Miguel: Yo ya no participé en ese proyecto, pero lo viví un poco tangencialmente, Cristina seguía teniendo un montón de canciones maravillosas en el cajón.

Cristina: Si no recuerdo mal fue por Juan de Pablos. Volvimos a intentarlo pero yo quería hacer algo mejor, que sonara mejor. Me había hartado de directos a golpe de desafines. No quería seguir por ahí. Me gustaba la frescura pero la edad hacía que quisiera hacer las cosas mejor…

Tito: Para mí la vuelta fue un error, estábamos muy ilusionados con el reconocimiento de la escena pop hacia nosotros, sentíamos que Los Suspensos habían merecido algo más y queríamos volver al pasado, grabamos dos canciones, pero teníamos diferentes intenciones, para mí faltaba Miguel y yo me había quedado atrás, apenas tocaba desde hacía diez años… Quique y Cris habían seguido tocando juntos, habían evolucionado, no nos entendíamos… Tocamos en la fiesta de despedida de «El Kastillo» y ese mismo día nos dejamos de ver, Quique y Cris formaron Naif.

Quique: Cada uno venía de una experiencia vital diferente y tenía necesidades de expresión distintas. Quizá debimos ver lo que nos unía antes que lo que nos separaba…

Cubierta front peqCuando os contactamos con la intención de publicar en vinilo estas canciones, ¿qué pensásteis?
Tito: Flipamos, fue una ilusión gigante, por fin Los Suspensos, ese sueño, ese proyecto al que dedicamos tantas horas, tantos días, éramos reconocidos por otra generación que nos brindaba nuestro disco de vinilo que tanto quisimos.

Cristina: ¡Estáis locos! Yo lo veo como un milagro, que alguien se interese por lo que hicimos hace tantos años. Es precioso resumir todo aquello en un vinilo hecho con tanto amor, además. Sigo pensando en quién lo comprara…

Miguel: Es una suerte, al final mereció la pena el esfuerzo.

Quique: Siempre había soñado con grabar un disco de vinilo. Nunca es tarde para cumplir con los sueños. Me gustaría que pudiéramos disfrutarlo todos juntos con nuestros amigos que siempre nos acompañaron en los conciertos.

¿Qué otros grupos rescataríais del ostracismo?
Tito: Rescataría las primeras grabaciones de Stock de Coque, Los Adorables Sobrinos o Fraude Nacional. O el segundo LP de Los Móviles, que nunca vio la luz…

Cristina: Yo rescataría a Los Adorables Sobrinos. Creo que no tuvieron ninguna publicidad y era increíbles. No se nada de ellos hace muchísimo años pero no entiendo cómo no arrasaron.

Quique: Proyecto y Adorables Sobrinos eran geniales.

¿Qué pensáis que os hacía diferentes al resto?
Cristina: Éramos como éramos. Ni unos chulitos, ni unos arrogantes. Siempre humildes, con razón, porque los directos eran tremendos, pero había mucha chulería después de una Movida en la que todo el mundo tenía un disco. Todos éramos muy sensibles y tocábamos con el corazón. No había nada de marketing. Las letras eran directas, sin complicaciones. cualquiera se podía sentir identificado.

Miguel: No había necesidad de ser diferente.

Diseño de Manuel Moreno
Diseño de Manuel Moreno

Las fiestas Nuevo Anochecer nacen a comienzos de 2012 con la premisa de –como su propio nombre indica- darle una vez al mes un nuevo aire a la noche madrileña. Sus instigadores andan involucrados en distintos proyectos discográficos, de ahí que este lanzamiento vea la luz a través de tres sellos como son Discos Walden, Boletines de la Dirección General y LaFonoteca.

Desde LaFonoteca auspiciamos este lanzamiento discográfico perseverando en el intento de fomentar el intercambio musical y cultural entre Madrid y Barcelona con la representación de un grupo por cada ciudad en lo que supone nuestra quinta referencia.

El artefacto en que aparecen estas canciones es un flexidisco de 7″ en edición limitada a 199 copias a la venta, impreso con tinta dorada y portada crepuscular a cargo de Manuel Moreno, que esperemos haga las delicias de los coleccionistas.

Por Barcelona, El Último Vecino aporta la versión «volada» de «Riscas», presente en su fantástico álbum de debut, «El Último Vecino» (Domestica, 2014). En la misma cara, los madrileños Futuro aportan la instrumental «Nella Foresta», electrónica retrofuturista con ecos italodisco y querencia por los sintetizadores.

Dos grupos con sonido complementario unidos bajo un mismo disco.

Sindicalistas es uno de esos colectivos formado por gente inquieta que no para de hacer cosas relacionadas con la música desde su gestación allá por el 2008. Compuesto por Manuel Moreno (Bang!, Gramaciones Grabofónicas, Discos Walden), Adolfo Párraga (batería de Juanita y los Feos, al frente de Cuervo Estudio), Roberto Salas (promotor artístico independiente en la galería de arte itinerante Fast Gallery), y el pintor José Díaz, en estos cuatro años de actividad tan pronto han convertido en estrellas del rock por un día a los niños en el Festival Centrèmatic de Mallorca, como han montado un festival online de descargas gratuitas que contó con los trabajos de más de cuarenta bandas, entre las cuales se encontraban tres de las cuatro de nuestro disco «Espectros» (2012): Arponera, Viva Ben-Hur y Villarroel. Todas estas actividades vienen orquestadas bajo el apelativo de Autoplacer, proyecto mediante el cual pretenden promover la música autoeditada, independiente o marginal, así como a los grupos y sellos pequeños que consideran merecen mayor repercusión.

El año pasado pusieron en marcha, amparados por el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, la primera edición de un interesante concurso de maquetas que sirvió, entre otras cosas, para dar a conocer a Lorena Álvarez y Su Banda Municipal, ganadores del mismo. Como colofón, una fiesta en la terraza del CA2M junto a los irlandeses No Monster Club, Juanita y Los Feos y Dolores.

Este año, afortunadamente, se repite la fórmula. Y desde aquí, no puedo sino animar a los grupos a que participen enviando sus maquetas. En juego, una actuación remunerada en la fiesta Autoplacer que tendrá lugar el jueves 28 de junio en el CA2M junto a otras tres bandas seleccionadas por la propia organización, la edición de un single y cobertura especial por parte de RNE3. Nos comentan que a los primeros asistentes al evento se les obsequiará con un single conformado por canciones de las bandas participantes en la fiesta del año anterior, con lo que con ello se redondea más aún el atractivo del evento.

A título personal, decir que es todo un honor haber sido seleccionado como miembro del jurado junto a nombres con tanta solera como los de Julio Ruiz o Joan Vich.

Para conocer todos los detalles del concurso, sus bases y forma de inscribirse (¡tenéis hasta el 3 de junio!), tan sólo pinchar en el cartel de abajo, obra de Luis Vassallo para la ocasión.