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Muchos son quienes han descubierto recientemente al veterano Julio Bustamante, pero lo cierto es que este músico valenciano lleva más de treinta años componiendo canciones. Tras varios conciertos homenaje tanto en Barcelona como en su Valencia natal, este fin de semana visita Madrid para presentar su último disco “Viento Desatado” (Comboi, 2012) teloneados por La Ruleta China, actual proyecto de Fernando Márquez (Paraíso, La Mode) y Charlie Mysterio (Los Caramelos).

Fotografía de David Sagasta

¿Qué puedes contarnos de tus comienzos en el mundo de la música? ¿Cómo era el ambiente musical en el que te movías en los 70?
Comencé a escribir canciones en los 60, poco después empecé a actuar en solitario o en dúo, con mi hermano Tico o con otros músicos, formando parte a veces de grupos esporádicos. El ambiente de Valencia era muy underground y casi todos nos conocíamos, tanto aficionados como músicos y solíamos encontrarnos por garitos del barrio del Carmen donde sonaban discos que nos gustaban.

¿Qué recuerdas de esas primeras grabaciones con Remigi Palmero i Bon Matí? Como los discos de Pep Laguarda y otros contemporáneos, son grabaciones envueltas en una extraña magia, una fantástica mezcla de inocencia, calidez e imaginación que compensa con creces cualquier posible deficiencia técnica…
En aquella época, como ya he dicho, éramos todos amigos y de alguna manera compartíamos las mismas referencias y gustos musicales, interactuábamos entre nosotros y hacíamos lo mejor que sabíamos hacer, por el puro placer de tocar música. No teníamos ínfulas de ninguna clase y la creación fluía sin tener que rendir cuentas a nadie.

Si estamos en lo cierto, los temas de «Cambrers», tu primer disco en solitario, se comenzaron a gestar a la vez que «Humitat Relativa» (Zafiro, 1979). Sin embargo, el disco no se publicó hasta 1981, cuando ya tenías treinta años ¿Te costaba dar el paso de interpretar tus propios temas? ¿Te sentías más cómodo componiendo para otros?
En el 78, Tico (que venía de grabar baterías y flautas en «Brossa d’Ahir» (Ocre, 1977) de Pep Laguarda) y yo conocimos a Remigi en Altea, preparaba su primer disco solo tras su salida del grupo Els 5 Xics y me pidió algunas canciones… A partir de ahí empezó nuestra colaboración que siguió en «Cambrers» e In Fraganti. Entonces yo me proponía ser compositor, había hecho un par de singles para Epic, y mi idea era que otros grabaran mis canciones en catalán o castellano. Pero la gente de Tabalet Estudis, Remigi, etc., me decidieron a que cantara mis temas yo mismo. Después de tantos discos aún me siento, sobre todo, compositor de canciones, más que de discos. A la hora de hacerlos me como mucho el coco con el repertorio, porque siempre se van acumulando temas, así que me ayuda mucho el consejo de la gente más próxima, la banda, etc.

Valencia ha estado siempre presente en tu obra, desde tus composiciones para «Humitat Relativa», como «Radio Alger», hasta tu último disco «Viento Desatado», con temas como “Malvarrosa” o esa delicia titulada “València no s’acaba mai”. ¿Cómo te inspira tu ciudad?
Valencia es una fuente permanente de inspiración, también de preocupación y vergüenza. En mi faceta de columnista en el Diario de Levante he escrito bastante sobre todo esto a menudo, porque ya viene de lejos. De todos modos conviene desligar la imagen que da la derecha de la realidad cultural que siempre ha sido muy positiva, animada y fértil. Como ejemplo ahí está la respuesta de la unión de artistas y músicos en el festival y actividades de Primavera Valenciana de hace un par de meses, entre muchas otras.

Y culturalmente, ¿en qué momento crees que se encuentra la ciudad? ¿Hay algún nuevo grupo o propuesta musical que te interese?
Valencia está viviendo un gran momento efervescente a nivel cultural (diseño, literatura, pintura…) que choca contra la posición política cultural obsoleta y extremadamente conservadora que gobierna la ciudad y la Comunidad Autónoma. En los dos últimos años se han abierto muchos nuevos locales de exposiciones, librerías-cafeterías que programan presentaciones y showcases de músicos… En cuanto a grupos también hay una gran oferta de savia nueva muy interesante, bandas como Senior i El Cor Brutal, Tórtel, Maronda, Arthur Caravan, Limbotheque, Emma Get Wild, La Gran Alianza, Son los Grillos

Hablando un poco de la triste realidad que nos rodea, tú que comenzaste a hacer música en tiempos convulsos, ¿cómo vives la actual dictadura de los mercados? ¿Es de alguna manera comparable a aquellos años?
Debemos deshacernos de esta dictadura como lo hicimos, bien que mal, en los 70. Hay que unir todo este gran descontento en una fuerza frontal, para que no se disperse.

En “Viento desatado”, la canción que da título a tu nuevo disco, hablas con cierta esperanza de un nuevo tiempo en el que la gente recupera su dignidad…
En mi último disco hablo de esto en «Viento desatado» y en «Abril», que habla de lo que hizo posible en su día la República. Así están las cosas hoy, de nuevo.

“Hubo una vez un país que vio la luz en Abril / y aquella luz tan blanca quemaba en las gargantas /con un clamor tan grande que aún llega hasta aquí.” ¿Qué es y dónde está «Abril»?
«Abril» es un canto a los valores sociales y políticos que promovió la República y que ahora debíamos reclamar de nuevo. «Abril» late en el interior de todos nosotros.

Todo el mundo comenta que tu música destila madurez, serenidad, equilibrio. ¿Algo que decir en tu defensa?
Si mis canciones o mis textos destilan madurez o serenidad sin duda es porque es lo que busco cada día para mí y los demás.

Es cierto que este nuevo disco tiene un aire más melancólico, como de sentarse a mirar, tomar distancia, recapitular. ¿Se nota quizá el paso de los años?
Cumplir años no sirve de nada si no vas dejando atrás el lastre de lo que ya no sirve, lo que no te deja vivir en paz contigo y con el mundo.

Franco Battiato dice en su último disco algo así como “viva la juventud, que afortunadamente pasa”
En ese sentido estoy de acuerdo con la opinión de que ser joven es algo que lleva toda la vida aprender, o puedes quemar tu vida en tonterías de corto alcance. Batiatto por otro lado me gusta mucho, es un referente y en mi próximo disco le tributaré con una versión de “La estación de los amores”.

¿Cómo te sientes cuando chavales de veinte años te homenajean tocando tus canciones o haciendo documentales sobre tu figura?
Profundamente emocionado y agradecido.

¿Sabes si hay intención de plasmar ese homenaje en un disco tributo?
De hecho, se está preparando un disco que reúne versiones de mis canciones de bastantes de los músicos que intervinieron en los homenajes de Barcelona y Valencia. Si todo va como está previsto, aparecerá con la Rockdelux próximamente.

Estas nuevas generaciones reivindican sobre todo tus primeros trabajos, especialmente «Cambrers» y «Cargo de Mí» (Discos Medicinales, 1986). ¿Crees que son tus mejores obras o simplemente cuentan con un sonido más reconocible, más fruto de su época y, por tanto quizá son más fáciles de escuchar con cierto afán revivalista?
En los conciertos que comparto en festivales o salas con mis amigos Fred i Son, hacemos un repertorio basado en «Cambrers», «Cargo de Mí» o «Entusiastas» (Chewaka, 1998); tal vez de ahí también salga una recopilación en directo, pero en solitario no la pienso hacer: siempre estoy por grabar cosas nuevas. Evidentemente Cambrers es el disco del que más se ha escrito y ahora que hay muchos grupos interesados en el folk y los sonidos acústicos era fácil que les llegara a interesar.

Ahora se llevan mucho estos conciertos en los que un artista interpreta en exclusiva las canciones de su álbum más emblemático. ¿Te ves en el Primavera Sound tocando el «Cambrers»? ¿Qué opinión te merecen este tipo de macrofestivales?
Hace pocos años Remigi Palmero y yo montamos unos acústicos en los que interpretábamos temas de «Cambrers» y «Humitat Relativa». Lo pasamos muy bien, así que no es descartable vuestra idea sobre «Cambrers» en un futuro no lejano. No soy mucho de ir a festivales como espectador, pero cuando coincido en alguno me encanta el feeling que se crea entre los diferentes artistas en el backstage, el escenario y también con el público. Cuando se dan estas circunstancias, es mágico.

¿Cómo ha sido y cómo es actualmente tu relación con eso que llaman la industria de la música? Llevas unos años publicando tus discos en Comboi. ¿Qué tal con ellos? ¿Cómo funcionáis?
Estoy muy a gusto en Comboi, con mis discos en solitario. Somos amigos desde mucho antes que montarán el sello y nos entendemos más a nivel familiar que profesional.

Tus viejos LP se venden en Internet por 75€. ¿Eres coleccionista? ¿Qué opinas de la vuelta del vinilo como formato físico definitivo?
No soy coleccionista, soy minimalista, huyo de lo superfluo: amo a la gente y la cultura, no a los objetos ni nada que interfiera.

Dado lo inaccesible y disperso de gran parte de tu discografía, ¿te has planteado reeditar alguno de tus álbumes?
Tal vez, si hay una buena oferta, es posible alguna reedición de «Cambrers».

¿Puedes presentarnos a Paisanoas, la banda que te acompaña en directo? ¿Cómo es eso de compartir escenario con un hijo?
Compartiendo el grupo con Carlos Carrasco, Montse Azorín estoy muy cómodo, trabajamos y grabamos juntos desde hace años. Que finalmente Lucas, mi hijo, se decidiera a apoyarnos con su bajo ha traído solidez a la banda. Sus ideas siempre han estado ahí, como las del resto.

Por último, ¿puedes adelantarnos algo de tu próximo concierto en Madrid junto a La Ruleta China?
Hace tiempo que no actuamos en Madrid y La Boca del Lobo es un local que hemos pisado varias veces y me gusta. Tenemos la ocasión de presentar todas las nuevas canciones de «Viento Desatado» además de otros temas conocidos de mi discografía. Estoy seguro que va a ser un día especial y estoy encantando de compartir escenario con La Ruleta China, a los que no conozco como banda, pero si sus referencias que son altamente interesantes. Estoy expectante por verlos actuar.