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Desde que comenzamos a organizar conciertos en Madrid hace ya unos años confluimos con un sello, Discos Walden, junto a ellos organizamos algunos conciertos, lanzamos un split de cuatro bandas barcelonesas llamado «Espectros» (2012) y hemos ido conservando una buena relación, sin ir más lejos el año pasado coeditamos la reedición del mítico libro de El Zurdo «Música Moderna» (2014). Pero aquí no hemos venido a hablar de nosotros mismos, sino de Discos / Libros Walden. En un breve espacio de tiempo, Walden ha pasado de editar algunas maquetas y atesorar un interesante Club del Single a tener programados un ritmo de lanzamientos propio de un sello consolidado e incluso atreverse a montar un festival de dos días en Madrid a finales de este mes con una amplia representación del sello.

Charlamos con Manuel Moreno, que es quien anda tras este micro sello unipersonal, de su evolución, crecimiento, próximos lanzamientos y planes para dominar este 2015 que ya echó a andar.

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¿Cómo surge Discos Walden? ¿Quién es Discos Walden?
Discos Walden somos todos. Pero sobre todo, yo. Como Gramaciones Grabofónicas lo forman varios entes y las cosas se eligen de forma más democrática y por consenso, echaba de menos un sello en el que ejercer de dictador. Intenté reclutar a gente que se dejase mangonear y acatase irracionalmente mis órdenes, pero finalmente tuve que emprender marcha en solitario. Aunque es lo que quería, un sello en el que todas las decisiones las tome yo y se haga lo que yo digo, es más aburrido siendo yo solo, puesto que me condecoro y me extermino a mí mismo. Pero así nadie se queja y estamos todos contentos.

Cuéntanos un poco sobre los primeros trabajos editados.
El sello empezó para sacar ediciones físicas de maquetas que me habían gustado: Los Claveles, Garrapataces y Óscar Barras. Fueron CD-r normalitos, pero eso pronto me aburrió y me pasé a las cassettes, que también me acabaron aburriendo y acabé sacando vinilos que al final es lo que más me gusta.

¿Qué línea mantienes?
No me mantengo nada en línea, y menos ahora, con los excesos gastronómicos de estas fechas. Y si te refieres a linea estilística, tampoco hay ninguna. Lo único que hace que un grupo sea «grupo Walden» es que me guste. Hay pop electrónico, punk, folk y ruacanruol. Mañana puede haber jotas aragonesas y happy hardcore. Si lo que escucho me engancha, es suficiente.

¿Qué balance sacas del Club del Single? ¿Es viable hoy día?
El tener algo que funciona solo por suscripción es viable si hay un alto número de personas interesadas en ello, o si pones un precio carísimo por el asunto. Como el Club del Single de Discos Walden no es ninguna de las dos cosas, la forma de que sea viable ha sido poner los singles a la venta de modo independiente. Pierde un poco la gracia, pero es la única forma de que sobreviva. De todos modos, esto me ha servido para descubrir que, en realidad, la gente que compra discos regularmente es poca. Luego hay mucha gente que tiene intención comprar discos, pero eso solo se materializa cuando ya no quedan copias del disco que quiere. Justo en ese momento es cuando se lo iban a comprar y están dispuestos a pagar el oro y el moro si encuentras una copia.

¿Qué es lo que más te enorgullece haber sacado?
Varios discos por varios motivos. Las primeras maquetas de Los Claveles porque es de mis grupos favoritos y me siento un poco parte de su historia. «Espectros» me parece que recogió un momento estupendo de una escena estupenda y queda ahí inmortalizado para siempre. La banda sonora de «Animals» (Marçal Forés, 2012) porque es el disco de una de las mejores películas españolas de los últimos años. «Cenizas y Diamantes» (2013) porque es un recopilatorio muy bueno y está hecho a medida por mí, como si hubiese grabado una mixtape al mundo. Y «Esconde Tus Alas en la Torre Fantasma» (2014) porque es el primer disco de Los Caramelos y uno de los mejores discos españoles de este siglo.

Últimamente, aparte de discos y conciertos os habéis adentrado en el terreno editorial. Cuéntanos un poco cómo ha sido está incursión.
Libros Walden nació hace un año con la idea de reeditar, junto con vosotros, «Música Moderna» de El Zurdo (Paraíso, La Mode, Pop Decó…). Tras su éxito me animé y hemos sacado ya otros tres libros más: la reedición de los míticos fanzines «Stamp» (1989 – 1992)que trajeron el indie a España; un libro sobre cine que hemos escrito entre José Sanz y yo, «Desde los Márgenes» (2014); y el pasado día 23 hemos publicado nuestro primer libro traducido,»Caos y Magia. La Banda que Quemó un Millón de Libras» (2014), la versión en castellano del alucinante libro de John Higgs sobre The KLF, un libro divertidísimo que habla de mil cosas además de sobre música, ya sea pensamiento mágico, discordianismo, illuminati, teoría del caos, situacionismo, coches que hablan, menhires u ovejas.

¿Qué esperas de los nuevos grupos? Ha habido una apuesta muy fuerte en cuanto al ritmo de publicaciones.
Sí, me he vuelto un poco loco. En realidad no es que un día me despertase y me pusiera a decirle a todo el mundo que le sacaba un disco. Son cosas que se han ido hablando durante todo el 2014, pero luego todo se retrasa y al final resulta que en diciembre saco cuatro discos como si fuera esto la EMI o Vale Music.

Cuéntanos sobre los últimos lanzamientos y la fiesta que pones en marcha.
Pues el sello lleva ya más de cinco años, pero en realidad no es por eso porque no soy muy de celebrar aniversarios ni nada (básicamente porque no me acuerdo nunca). Simplemente un día me puse a mirar y vi que entre septiembre y marzo iba a sacar una buena colección de grupos, que juntándolos daba para un buen festival, así que lo hice.

El viernes 30 tocan cinco grupos. O Bo de Vil es un gallego chalado que vive en Alemania  ya hace polka-punk, al que descubrí por una maqueta alucinante que había sacado con todo tocado por él, y al que saqué un single en septiembre que no he vendido nada pero escucho mucho. Papaya es el proyecto en solitario de Yanara de Violeta Vil junto a miembros Jose de Jonston / PILAPILA, Miguel de Jonston / Violeta Vil, Sole de Le Parody y Sebastián de Cineplexx. Hemos sacado su single de debut en diciembre y es una especie de power pop latino bastante difícil de encasillar pero muy bailable y fresquito. Coraje es Jordi (ex-Los Claveles) haciendo lo que ya hacía allí (rock), pero ahora por caminos de Los Enemigos y los Replacements. Tienen un primer 12″ recién hecho que es una burrada. Godino es lo que hace Enrique de Cohete a su bola, que un día me dijo: «Oye, tengo un disco», y me lo pasó y me encantó, y lo vamos a publicar a primeros de año, y el del Festival Walden será su primer concierto. La Ruleta China es el supergrupo formado por Fernando Márquez -El Zurdo-, Charlie Mysterio de Los Caramelos y Clara Collantes. Dentro de poco vamos a sacar por fin (ha costado) un disco que grabaron para Siesta hace siete años y que es de lo más bonito que he oído en mucho tiempo: canciones de El Zurdo de toda la vida, otras nuevas hechas por los tres, pop atemporal, bossa nova, guitarras preciosistas, melodías redondas, juegos de voces, coros sesenteros…

Y el sábado 31 tocan otros cinco grupos. Perapertú, el nuevo mejor grupo de indie pop elegante de Madrid. Nacidos de las cenizas de Sector de Agitadas, ya metieron una canción en el «Cenizas y Diamantes», y en el primer trimestre del 2015 sacan su single de debut, un 7″ con tres canciones de guitarras jangle, teclados saltarines y letras crípticas. Tengo muchas esperanzas puestas en este grupo (de hecho he encargado cien mil copias de su single que espero vender en un par de semanas para poder comprarme al fin una mansión en Malibú a la que tengo echado el ojo). Los Alambres, grupo murciano que trabaja lento pero seguro. Hace unos siete años metimos una canción suya en un recopilatorio de Autoplacer, y solo ahora sacan su LP de debut. Hacen algo entre el post-punk elegante de Monochrome Set y el pop raro de Television Personalities, con canciones largas y casi progresivas pero de melodías muy redondas y en directo son una máquina. Germán y la Alegría del Barrio son un grupo fijo en el sello, donde ya han sacado un single, un split y un LP y ahora van a por el segundo, un disco mucho más redondo (el anterior era ovalado) y con canciones perfectas para las que el ex-Bananas tiene un talento innato. Los Caramelos, que son un grupo alucinante al que hay que ver varias veces porque no tienen dos conciertos iguales y autores del disco del 2014 y de otros dos singles en este pasado año. Y por último Ataque de Caspa, que son un mito viviente, su disco del 2014 es pop con mayúsculas y en directo son siempre un acontecimiento.

Vamos, que creo que no es mal plan.

¿Se puede vivir de un sello independiente?
Depende del nivel del sello y de su independencia. Lo mío es infra-independiente. Pero aún así me da para sobrevivir. No solo de Walden, claro, juntándolo con Gramaciones Grabofónicas, Autoplacer, pinchar, montar conciertos, hacer algún diseño gráfico para trabajos ajenos, robar hilo de cobre, etc.

¿Es 2015 el año de la consagración del sello?
Es muy probable. Tanto como que sea el 2016. O el 2017. O el 2018. Pero el año que más posibilidades tiene el sello de consagrarse es, claramente, el año que deje de funcionar y se convierta en leyenda.


Los Caramelos
Decir Los Caramelos es decir Charlie Mysterio, una de las figuras más enigmáticas y auténticas del panorama pop nacional. Abanderado del ultrapop y con tan solo una compilación de maquetas a sus espaldas –«Los Caramelos 1988-1999» (Spicnic, 2002)-, sus últimas apariciones musicales se debieron al proyecto que desde hace algunos años le une a Fernando Márquez (El Zurdo) y Clara Collantes: La Ruleta China. Sin embargo, y acicateado por Discos Walden, se supo que Charlie se metía en el estudio a dar forma a todo un LP. Previamente ya había abierto boca con un 7″ editado por el sello novel Bobo Integral, agotado en cuestión de semanas.

Dicho y hecho, hace tan sólo un mes salía a la luz «Esconde Tus Alas en la Torre Fantasma» (Discos Walden, 2014), larga duración de dieciocho deliciosos temas con los que Charlie Mysterio parecía quitarse una buena espina del pasado. El disco pronto tiene una gran acogida, generándose una importante expectación por su regreso a los escenarios, inicialmente teloneando a Ataque de Caspa en la presentación de su segundo disco, y luego ya en la suya propia, acompañado por Diego Migala y Blanca Lacasa (Plastic d’Amour).

Y no es para menos. Con referencias que van desde Vainica Doble a los Go-Betweens, Charlie se desnuda, nos muestra su lado más intimista y nos retrotrae al pop más delicioso en español de finales de los 90, a la nouvelle vague, al western, al humo de cigarro y a la bohemia. Todo un discazo de alguien del que si sabemos un poquito más es y será exclusivamente por sus canciones, aunque en esta entrevista intentemos lo contrario.

¿Quiénes son Los Caramelos? ¿Por qué tanto misterio?
Los Caramelos son un conjunto juvenil de folk ibérico con especial predilección por las melodías a tres voces y el joropo del llano.

¿Qué ha cambiado en Los Caramelos en todo este tiempo? ¿Qué permanece?
Todo ha cambiado, nada es lo mismo, hemos perdido la razón. Nos hemos politizado y formamos parte del Movimiento Marhuendista de Lavapiés. Permanece y aumenta considerablemente nuestra hermosura, juventud, energía, hobbies y ganas de propinar puntapiés en el trasero a quien se lo merezca.

Durante mucho tiempo lo único que había disponible tuyo era una recopilación de Spicnic que abarcaba, nada más y nada menos, que diez años de trayectoria resumida en veintinueve temas. ¿A qué es debido tan poco bagaje discográfico? ¿Cuántas canciones de Los Caramelos no han visto aún la luz?
La industria musical ya no existe. Se acabaron las figuras divinas de arreglistas, productores, etc. como antaño. En los días dorados del rock and roll era fácil editar canciones en vinilo. Hoy da vértigo pensar que se llegaban a fabricar ad libitum vinilos con tan sólo dos canciones, a veces incluso una. Había fábricas por todo el planeta, infinitud de sellos y demanda masiva. La FM gobernaba el mundo. Hoy aprovechamos al máximo los microsurcos del vinilo, que ha pasado a ser un bien escaso pero vital. Tal vez el único bien real de la industria musical. Los formatos digitales van cayendo, afortunadamente. Hay incluso quien vaticina en plan retro necro el regreso de las cassettes. Los Caramelos intentamos editar vinilos con el máximo número de canciones posible. Hay que sacarle jugo a la rodaja. Si contásemos con medios económicos -que no es el caso- no pararíamos de fabricar vinilos; sufriríamos de incontinencia vinílica; saturaríamos tiendas, kioscos, puestos callejeros, tops manta, gasolineras de carretera… ajenos a su viabilidad económica. Soñar es gratis; en el mundo real nos vemos obligados a fabricarlos muy de vez en cuando y en tiradas pequeñas que aseguren el retorno de la inversión a las pequeñas discográficas que apuestan por nosotros.

Durante todo este tiempo en silencio de Los Caramelos has estado embarcado en un proyecto junto a Fernando Márquez, El Zurdo y Clara Collantes: La Ruleta China. ¿Cómo es trabajar junto a Fernando? ¿Cómo sientes este proyecto? ¿Qué perspectivas de futuro tiene?
Tenemos un disco de 2008 a punto de ver al fin la luz. Trabajar con El Zurdo es una escuela. Me siento como un aprendiz en las artes y oficios frente a un maestro como es él.

Y de repente, un single y todo un LP. ¿Cómo se ha obrado el milagro?
No le des tanta importancia a las grabaciones, no hay que ser antiguo. Las canciones grabadas no son más que un engaño, un artificio. Una canción existe cuando la interpretas, no es obligatorio que la música sea enlatada. ¿Qué prefieres, escucharlas en vivo o en un gélido y monótono reproductor digital?

De todas tus facetas -DJ, diseñador, músico…- con cuál te sientes más cómodo? ¿Y como modo de vida?
La que más me gusta es la de periodista. Y dentro del mundo periodístico, la radio es mi medio favorito.

¿Cómo preparas el directo? De repente hay varios a la vista, sin ir más lejos este domingo, la semana que viene el del Festival Autoplacer… ¿Disfrutas el directo más que en el estudio?
El directo no lo preparo jamás. Me aburren los grupos de local de ensayo. Nosotros no ensayamos, tocamos. Nos da igual hacerlo en una sala de conciertos, en una plaza pública en un mediodía congelado o en un salón estilo Imperio con arañas de cristal. ¿Hay algo más inútil que ensayar? Lo peor de un directo es que sea un calco -a veces malo- de lo que se grabó en estudio. La música debe ser imperfecta, efervescente, desbocada, vibrante y auténtica, ¿no crees? El estudio es un sancta sanctorum, pero quedan lejos los tiempos de los productores-hechiceros. Hoy todo es standard, insípido y escasamente imaginativo. Lo difícil es establecer la fecha exacta en que todo se fue al traste.

Tu disco con Spicnic era más pop, más naíf. Este «Esconde Tus Alas», sin perder de vista el pop, sí que podríamos decir es, y perdón por la pereza de la expresión, un disco más maduro. ¿Lo sientes así? ¿Cuál es la canción del disco que más te representa?
Spicnic no sacó un disco sino una recopilación de canciones, un cajón desastre de demos, etc. No hay nada malo en que tú lo veas maduro. Maduro por la edad de los implicados. A las duras y a las maduras. Son tiempos duros y somos más duros. Será un disco maduro, pero no dura mucho y por él no doy un duro. Pero podemos jugar con las palabras y más aún con el tiempo. Nadie puede demostrar que sean grabaciones de 2014… tal vez se hicieran antes. Hay canciones que me gustan más y otras menos. En directo cambian mucho, como podrás comprobar el próximo domingo. Y es debido al privilegio inmenso de contar con Blanca Lacasa y Diego el Migala, que contribuyen poderosamente a enriquecerlas. Es un regalo tenerles a mi lado.

¿Cuál es tu proceso de composición? ¿Sigues alguna rutina? ¿De dónde proceden tus principales influencias?
Beber un buen café es un bello ejercicio con el cual el cerebro humano adquiere la fortaleza y flexibilidad necesarias para andar por la vida. Esa es mi única influencia y mi rutina. No soporto la bollería industrial, ni las tostadas de pan de molde prefabricado, ni el pescado caro, ni las picaduras de insectos, ni la densidad de la sangre a horas intempestivas… y mucho menos el café torrefacto de posguerra que aún se sirve incluso en los sitios más caros. Me gusta empezar el día con un plato abundante de churros y porras. Y ya no quedan apenas churrerías, es difícil encontrar bares que ofrezcan este manjar recién fabricado. Cuando era infante gustaba de mojar porras y churros en un gran vaso de leche chocolateada. Me parecía sublime el momento final tras el banquete: contemplar el gran surco de grasa que quedaba flotando en la leche. Me gusta el buen café, ¿y a ti? En la Península Ibérica sólo es posible degustar buen café en Portugal. Cuestión de cultura, sin duda. Forasteros, veraneantes, bañistas, viajantes de comercio, gauchos, nigromantes y trashumantes castellanos viejos allí lo buscamos. En esas nobles tierras hasta en la gasolinera más miserable le sirven a uno un espresso de caerse. Con poca agua y un café de alta calidad, que proviene de las antiguas colonias portuguesas. Encima a un precio muy popular. ¡Y la churrería es tan fácil de encontrar! Un día en Portugal es muy inspirador. Pero volvamos al día a día capitalino. Me niego a mojar el churro en un café torrefacto que sabe a agua turbia. Eso ya me pone de mal humor y me lleva a la descomposición, en vez de a lo que apuntas.

Si pudieras colaborar con alguien ausente, ¿con quién lo harías? ¿Dónde te gustaría tocar?
Me gustaría tocar el órgano de tubos en la iglesia de Teverga, frente a sus momias. De Teverga, en plena montaña astur, era mi bisabuelo. Mis ausentes favoritos son mis gloriosos antepasados, pero me suelen visitar en sueños. Los tengo muy presentes. Mi abuelo, por ejemplo, era un gran cantante y suele aparecer de vez en cuando para recriminarme las salidas nocturnas excesivas que no hacen sino deteriorar mis cuerdas vocales.

¿Cómo es tu relación actual con Discos Walden? ¿Estáis dando forma a nuevos proyectos de manera conjunta o habrá que esperar diez años más?
Habrá que esperar a que las arcas de Walden Records -subsidiaria de Discos Muerte, propiedad del supervillano Swan- se recuperen de los excesos de la Torre Fantasma. Tal vez en 2065 volvamos a la febril actividad.

Quien busque a Charlie Mysterio, ¿dónde lo puede encontrar?
En El Estado Mental Radio. Próximamente con un nuevo programa en las ondas (Moscas & Arañas) junto al gran Javi Bayo…

¿Cómo se formaron Alaska y los Pegamoides, Paraíso o Radio Futura? ¿Dónde ensayaban y cómo fueron sus primeras actuaciones? ¿Cómo respondieron la España y el público de la época a este despertar musical?

«Música Moderna», escrito por Fernando Márquez, El Zurdo y publicado por primera vez en 1981 por La Banda de Moebius, habla de la creación de grupos como Zombies, Kaka de Luxe, Radio Futura, Las Chinas, Tequila o Los Elegantes, así como del contexto en el que se desarrolló esta nueva ola desde el punto de vista de uno de sus protagonistas; lo que hace de este libro una instantánea del panorama musical de la España de principios de los 80 y un documento fundamental para entender la postura del undergroundnacional en la actualidad.

Tras caer en la cuenta de que el libro estaba hoy por hoy descatalogado y era objeto de coleccionistas, Libros Walden y LaFonoteca decidimos reeditarlo, no con la intención de recuperar o recordar tiempos pasados, sino con la motivación de demostrar el vínculo ineludible que une a la escena musical actual con la que describe Fernando Márquez en su libro como el comienzo de la «música moderna» en España.

Tal y como comenta José Manuel Costa en el prólogo a la reedición, «‘Música Moderna’ es la visión de un músico, de un protagonista principal y eso le sitúa en un nivel de conversación al que ningún crítico o radiofonista, por muy cercano que estuviera, podía acceder. Esa mirada del artista como cronista no existe en ninguna parte y menos describiendo una fase tan temprana en la evolución del sujeto: la Nueva Ola. El Zurdo describía desde el absoluto presente un breve pasado que tendría un futuro igualmente efímero».

La reedición de Música Moderna incluye nuevo material, como el ya citado nuevo prólogo a cargo del periodista cultural José Manuel Costa y un libreto interior de fotografías de dos grandes cronistas visuales de la época: Miguel Trillo y Javier Senovilla, que ceden varias de sus instantáneas, algunas inéditas, para reflejar en imágenes la efervescencia que describe Fernando Márquez en las páginas del libro.

 

 

 

 

La reedición se presentará al público en La Fábrica el 19 de diciembre, y con concierto de La Ruleta China al día siguiente en la sala Siroco.

Muchos son quienes han descubierto recientemente al veterano Julio Bustamante, pero lo cierto es que este músico valenciano lleva más de treinta años componiendo canciones. Tras varios conciertos homenaje tanto en Barcelona como en su Valencia natal, este fin de semana visita Madrid para presentar su último disco “Viento Desatado” (Comboi, 2012) teloneados por La Ruleta China, actual proyecto de Fernando Márquez (Paraíso, La Mode) y Charlie Mysterio (Los Caramelos).

Fotografía de David Sagasta

¿Qué puedes contarnos de tus comienzos en el mundo de la música? ¿Cómo era el ambiente musical en el que te movías en los 70?
Comencé a escribir canciones en los 60, poco después empecé a actuar en solitario o en dúo, con mi hermano Tico o con otros músicos, formando parte a veces de grupos esporádicos. El ambiente de Valencia era muy underground y casi todos nos conocíamos, tanto aficionados como músicos y solíamos encontrarnos por garitos del barrio del Carmen donde sonaban discos que nos gustaban.

¿Qué recuerdas de esas primeras grabaciones con Remigi Palmero i Bon Matí? Como los discos de Pep Laguarda y otros contemporáneos, son grabaciones envueltas en una extraña magia, una fantástica mezcla de inocencia, calidez e imaginación que compensa con creces cualquier posible deficiencia técnica…
En aquella época, como ya he dicho, éramos todos amigos y de alguna manera compartíamos las mismas referencias y gustos musicales, interactuábamos entre nosotros y hacíamos lo mejor que sabíamos hacer, por el puro placer de tocar música. No teníamos ínfulas de ninguna clase y la creación fluía sin tener que rendir cuentas a nadie.

Si estamos en lo cierto, los temas de «Cambrers», tu primer disco en solitario, se comenzaron a gestar a la vez que «Humitat Relativa» (Zafiro, 1979). Sin embargo, el disco no se publicó hasta 1981, cuando ya tenías treinta años ¿Te costaba dar el paso de interpretar tus propios temas? ¿Te sentías más cómodo componiendo para otros?
En el 78, Tico (que venía de grabar baterías y flautas en «Brossa d’Ahir» (Ocre, 1977) de Pep Laguarda) y yo conocimos a Remigi en Altea, preparaba su primer disco solo tras su salida del grupo Els 5 Xics y me pidió algunas canciones… A partir de ahí empezó nuestra colaboración que siguió en «Cambrers» e In Fraganti. Entonces yo me proponía ser compositor, había hecho un par de singles para Epic, y mi idea era que otros grabaran mis canciones en catalán o castellano. Pero la gente de Tabalet Estudis, Remigi, etc., me decidieron a que cantara mis temas yo mismo. Después de tantos discos aún me siento, sobre todo, compositor de canciones, más que de discos. A la hora de hacerlos me como mucho el coco con el repertorio, porque siempre se van acumulando temas, así que me ayuda mucho el consejo de la gente más próxima, la banda, etc.

Valencia ha estado siempre presente en tu obra, desde tus composiciones para «Humitat Relativa», como «Radio Alger», hasta tu último disco «Viento Desatado», con temas como “Malvarrosa” o esa delicia titulada “València no s’acaba mai”. ¿Cómo te inspira tu ciudad?
Valencia es una fuente permanente de inspiración, también de preocupación y vergüenza. En mi faceta de columnista en el Diario de Levante he escrito bastante sobre todo esto a menudo, porque ya viene de lejos. De todos modos conviene desligar la imagen que da la derecha de la realidad cultural que siempre ha sido muy positiva, animada y fértil. Como ejemplo ahí está la respuesta de la unión de artistas y músicos en el festival y actividades de Primavera Valenciana de hace un par de meses, entre muchas otras.

Y culturalmente, ¿en qué momento crees que se encuentra la ciudad? ¿Hay algún nuevo grupo o propuesta musical que te interese?
Valencia está viviendo un gran momento efervescente a nivel cultural (diseño, literatura, pintura…) que choca contra la posición política cultural obsoleta y extremadamente conservadora que gobierna la ciudad y la Comunidad Autónoma. En los dos últimos años se han abierto muchos nuevos locales de exposiciones, librerías-cafeterías que programan presentaciones y showcases de músicos… En cuanto a grupos también hay una gran oferta de savia nueva muy interesante, bandas como Senior i El Cor Brutal, Tórtel, Maronda, Arthur Caravan, Limbotheque, Emma Get Wild, La Gran Alianza, Son los Grillos

Hablando un poco de la triste realidad que nos rodea, tú que comenzaste a hacer música en tiempos convulsos, ¿cómo vives la actual dictadura de los mercados? ¿Es de alguna manera comparable a aquellos años?
Debemos deshacernos de esta dictadura como lo hicimos, bien que mal, en los 70. Hay que unir todo este gran descontento en una fuerza frontal, para que no se disperse.

En “Viento desatado”, la canción que da título a tu nuevo disco, hablas con cierta esperanza de un nuevo tiempo en el que la gente recupera su dignidad…
En mi último disco hablo de esto en «Viento desatado» y en «Abril», que habla de lo que hizo posible en su día la República. Así están las cosas hoy, de nuevo.

“Hubo una vez un país que vio la luz en Abril / y aquella luz tan blanca quemaba en las gargantas /con un clamor tan grande que aún llega hasta aquí.” ¿Qué es y dónde está «Abril»?
«Abril» es un canto a los valores sociales y políticos que promovió la República y que ahora debíamos reclamar de nuevo. «Abril» late en el interior de todos nosotros.

Todo el mundo comenta que tu música destila madurez, serenidad, equilibrio. ¿Algo que decir en tu defensa?
Si mis canciones o mis textos destilan madurez o serenidad sin duda es porque es lo que busco cada día para mí y los demás.

Es cierto que este nuevo disco tiene un aire más melancólico, como de sentarse a mirar, tomar distancia, recapitular. ¿Se nota quizá el paso de los años?
Cumplir años no sirve de nada si no vas dejando atrás el lastre de lo que ya no sirve, lo que no te deja vivir en paz contigo y con el mundo.

Franco Battiato dice en su último disco algo así como “viva la juventud, que afortunadamente pasa”
En ese sentido estoy de acuerdo con la opinión de que ser joven es algo que lleva toda la vida aprender, o puedes quemar tu vida en tonterías de corto alcance. Batiatto por otro lado me gusta mucho, es un referente y en mi próximo disco le tributaré con una versión de “La estación de los amores”.

¿Cómo te sientes cuando chavales de veinte años te homenajean tocando tus canciones o haciendo documentales sobre tu figura?
Profundamente emocionado y agradecido.

¿Sabes si hay intención de plasmar ese homenaje en un disco tributo?
De hecho, se está preparando un disco que reúne versiones de mis canciones de bastantes de los músicos que intervinieron en los homenajes de Barcelona y Valencia. Si todo va como está previsto, aparecerá con la Rockdelux próximamente.

Estas nuevas generaciones reivindican sobre todo tus primeros trabajos, especialmente «Cambrers» y «Cargo de Mí» (Discos Medicinales, 1986). ¿Crees que son tus mejores obras o simplemente cuentan con un sonido más reconocible, más fruto de su época y, por tanto quizá son más fáciles de escuchar con cierto afán revivalista?
En los conciertos que comparto en festivales o salas con mis amigos Fred i Son, hacemos un repertorio basado en «Cambrers», «Cargo de Mí» o «Entusiastas» (Chewaka, 1998); tal vez de ahí también salga una recopilación en directo, pero en solitario no la pienso hacer: siempre estoy por grabar cosas nuevas. Evidentemente Cambrers es el disco del que más se ha escrito y ahora que hay muchos grupos interesados en el folk y los sonidos acústicos era fácil que les llegara a interesar.

Ahora se llevan mucho estos conciertos en los que un artista interpreta en exclusiva las canciones de su álbum más emblemático. ¿Te ves en el Primavera Sound tocando el «Cambrers»? ¿Qué opinión te merecen este tipo de macrofestivales?
Hace pocos años Remigi Palmero y yo montamos unos acústicos en los que interpretábamos temas de «Cambrers» y «Humitat Relativa». Lo pasamos muy bien, así que no es descartable vuestra idea sobre «Cambrers» en un futuro no lejano. No soy mucho de ir a festivales como espectador, pero cuando coincido en alguno me encanta el feeling que se crea entre los diferentes artistas en el backstage, el escenario y también con el público. Cuando se dan estas circunstancias, es mágico.

¿Cómo ha sido y cómo es actualmente tu relación con eso que llaman la industria de la música? Llevas unos años publicando tus discos en Comboi. ¿Qué tal con ellos? ¿Cómo funcionáis?
Estoy muy a gusto en Comboi, con mis discos en solitario. Somos amigos desde mucho antes que montarán el sello y nos entendemos más a nivel familiar que profesional.

Tus viejos LP se venden en Internet por 75€. ¿Eres coleccionista? ¿Qué opinas de la vuelta del vinilo como formato físico definitivo?
No soy coleccionista, soy minimalista, huyo de lo superfluo: amo a la gente y la cultura, no a los objetos ni nada que interfiera.

Dado lo inaccesible y disperso de gran parte de tu discografía, ¿te has planteado reeditar alguno de tus álbumes?
Tal vez, si hay una buena oferta, es posible alguna reedición de «Cambrers».

¿Puedes presentarnos a Paisanoas, la banda que te acompaña en directo? ¿Cómo es eso de compartir escenario con un hijo?
Compartiendo el grupo con Carlos Carrasco, Montse Azorín estoy muy cómodo, trabajamos y grabamos juntos desde hace años. Que finalmente Lucas, mi hijo, se decidiera a apoyarnos con su bajo ha traído solidez a la banda. Sus ideas siempre han estado ahí, como las del resto.

Por último, ¿puedes adelantarnos algo de tu próximo concierto en Madrid junto a La Ruleta China?
Hace tiempo que no actuamos en Madrid y La Boca del Lobo es un local que hemos pisado varias veces y me gusta. Tenemos la ocasión de presentar todas las nuevas canciones de «Viento Desatado» además de otros temas conocidos de mi discografía. Estoy seguro que va a ser un día especial y estoy encantando de compartir escenario con La Ruleta China, a los que no conozco como banda, pero si sus referencias que son altamente interesantes. Estoy expectante por verlos actuar.

¿Es Fernando Márquez tan fiero como lo pintan o se ha amansado con el paso de los años?
Es algo menos idiota y procura desperdiciar menos energías y entrar menos al trapo. En cuanto a la fiereza, quienes me seguís en Facebook podeis juzgar si me he amansado (ya sabes, el tema de los peajes, los baneos, las semblanzas con acritud de la red social, etc).

¿Por qué piensas que, siendo objetivamente como eres una de las personas más importantes de la historia de la música española, no ostentas públicamente ese reconocimiento como sí lo pueden tener otras que igualmente pueden haber generado antipatías en algún momento como Carlos Berlanga o Santiago Auserón?
Supongo que resultar persona non grata para el PSOE con un veto y campaña de caza de brujas en toda regla como fue la encabezada por Manrique (hasta convertirme en el Céline de La Movida –algo que no sufrieron ni Carlos ni Santiago-) pues lo explica bastante.

La Movida está a estas alturas muy trillada, no nos vamos a detener demasiado tiempo en esto… pero si sólo pudieras rescatar una cosa de esta etapa, ¿qué rescatarías?
La explosión de creatividad interdisciplinar de los tres primeros años. Sólo la época primorriverista de los años 20 se le podría comparar.

¿Cuánto de mitificada está? ¿No érais todos demasiado pequeños para el desfase y hedonismo que se le presupone justo en el período más interesante creativamente hablando de esta?
El quid es que en La Movida se querían vivir a un tiempo varias épocas, la Factory neoyorkina, la oscuridad morrisoniana, el glam británico, el punk, la new wave… y esto, sumado a la adherencia indeseable de vampiros oportunistas como Almodóvar, sobrecargó la situación y creó equívocos y derivas y excusas para el kistch y la picaresca.

¿Hasta qué punto eres responsable de tu propio malditismo?
En tanto en cuanto no he besado culos y he pecado de excesiva ingenuidad en las expectativas y poca estrategia en el combate dialéctico, soy, lo reconozco, bastante responsable. He sido un agónico del compromiso, nunca un profesional ni un narcisista del mismo, como se estila en los últimos años. Y eso resulta imperdonable “para hacerse una carrera”.

¿Te consideras una persona íntegra? En este sentido, ¿te arrepientes de tu consabida significación puntual con las FE-JONS allá por el 84? ¿Crees que los grupos han de significarse políticamente?
Con FE/JONS me significo puntualmente en el 86, con el famoso spot y la primera actuación del grupo Proyecto Bronwyn. Lo hago porque apoyo el paso de ese partido, bajo la jefatura de Diego Márquez, del feroz escuadrismo de la etapa raimundista previa a un abandono de la violencia y un alejamiento formal del culto a Franco. Meses después, cuando las elecciones vascas, al descubrir que esos cambios estaban desembocando en un acercamiento a las suciedades antiterroristas del PSOE, tema GAL y cloacas de Interior, rompo con el partido. No me arrepiento de las intenciones con que me signifiqué pero, de haber estado más informado sobre las conexiones entre azules y el gobierno felipista y que la reconversión del golpismo y del búnker iba a consistir en readaptarse a un modelo delincuencial a la mexicana, me habría ahorrado el acercamiento a FE/JONS y la creación de Proyecto Bronwyn. Y, claro, no habría habido veto (porque se me vetaba no por fascista desestabilizador de la prístina democracia del PSOE, sino por metepatas, por hacer propaganda de algo, FE/JONS, cuya tarea dentro del orden felipista era mantenerse en las cloacas cumpliendo su tarea de machaca, no bajo los focos como partido trendy, de moda). En cuanto a lo de la integridad, creo que mi problema es el ya mentado, el haber hecho (por exceso de ingenuidad y vehemencia) un ejercicio poco funcional de la misma (y, por cierto, en lo que yo pueda tener de tonto útil, soy completamente inútil: así, con mi presencia en el spot, FE/JONS logró los resultados más pobres hasta ese momento, pues por una parte ahuyenté al facherío más irreductible y, por otra, no logré atraer a elementos críticos del partido, fuesen azules de izquierda o gentes directamente ajenas a lo falangista).

¿Es «El Eterno Femenino» (Nuevos Medios, 1982) tu obra cumbre como artista? ¿Aquella donde desarrollaste todos tus miedos y obsesiones, desde osos de peluche a perversiones inconfesas?
Mi obra cumbre no la veo en un disco determinado sino en canciones sueltas («La cólera», «En cualquier fiesta», «El único juego en la ciudad», «Diálogo», «El eterno femenino», incluso alguna poco conocida de experiencias ulteriores como «La Exposición Internacional de los 80», «El hombre que sabía demasiado», «Sunset Boulevard» o «Con paciencia» –recuperadas estas dos con mi actual grupo La Ruleta China-…).

¿Como es que nunca llegó un proyecto o colaboración con Carlos salvo en los albores creativos de ambos? ¿Y con tus admiradas Vainica?
Supongo que con Nacho Canut por medio, intrigando, era imposible. Quedó claro con el fallido intento de Piernas Ortopédicas, experimento paralelo a Paraíso y Pegamoides cuando compartíamos local de ensayo en Tablada. Y con las V2 ya tuve mi momento en aquella canción, «Sueño 84», donde hicieron voces y cuya música y arreglos corrió a cargo de Álvaro, el hijo de Gloria y bajista de La Mode, amén de la entrevista en profundidad para el libro de Júcar. Después, cuando se fueron acercando más y más a gentes como Sabina, Wyoming o Luz Casal, era inevitable que me viesen cada vez más como alguien ajeno a su mundo. Recuerdo el sofocón y disgusto que me llevé cuando vi en el programa de Tola la presentación de «Mi alumno» en plan duet con Wyoming (ahí abrí los ojos sobre cuál era mi lugar real en el mundo de las Vainica).

¿Qué opinión te merece todo el sonido continuador del pop que Carlos y tú os cansasteis de reivindicar durante los 80, con clara inspiración en las Vainica? Me refiero especialmente a lo que se dio en llamar Sonido Donosti, desde Aventuras de Kirlian o Family, pasando por Le Mans y La Buena Vida, y que en definitiva acabó impregnando al pop español de una cierta idiosincrasia de la que carecía.
Me alegro por Carlos. Es su revancha campeadora. Lo echan de su grupo, Dinarama, y en solitario, rumiando miserias, traiciones y soledades, alumbra momentos mayúsculos que servirán como referente para ese pop de los 90.

¿Por qué no ha habido revival de La Mode como sí lo ha habido de multitud de otros grupos de la época? Tus seguidores te lo agradecemos, pero ¿por qué? ¿Tan traumático fue el fin del grupo?
Hubo la rentreé en directo del 94 (el llenazo de Revólver y el vacío de la sala Apolo –por el boicot catalanista contra lo madrileño-). Mario Pacheco propuso preparar un nuevo disco pero ni Mario (Gil) ni Antonio (Zancajo), por entonces plenamente integrados en sus historias televisivas (y Mario, además, con sus ServandosAñade este contenido y sus Pingüinos), mostraron el menor interés. De hecho, ni se molestaron en hablarlo conmigo y me enteraría años después a través de Pacheco.

¿Qué paso con ese máster de LP de Paraíso que circula por Internet? ¿Por qué aún permanece inédito?
Miguel Ángel Sánchez tiene contrato conmigo para sacarlo desde 2002 y parece ser que, por fin, saldrá este mes de marzo.

¿Tan enemigo de la nostalgia eres como para negar el «Para ti»?
Fue un encargo de Carlos Berlanga en los inicios richmanianos de Paraíso, no una idea que me surgiese de manera espontánea. A medida que sacaba otros temas, su posible carisma se empequeñecía a mis ojos, y el hecho de que los antifans -esos personajes a lo «Misery» (Stephen King, 1987) que quieren encajarte en la estrecha caricatura que tienen de sus ¿ídolos?- me la pidan, me incita todavía más a pasar de recuperarla. Con Charlie quiero deconstruirla (algo a lo Flyng Lizards o Residents) y entonces, sí, interpretarla de nuevo como un zas, en toda la boca.

¿Qué queda del Zurdo adolescente que todos sus seguidores conocemos? Las Vainica, los comics, la nouvelle vague, la timidez enfermiza… ¿Sigues dibujando? ¿Has cambiado mucho desde entonces?
Ahora le doy al Photoshop: en esta entrada cuento toda mi grafopeya (palabra que acabo de inventar en un alarde de genialidad torera). Sobre la adolescencia, el jetlag entre mi corazón quinceañero, mi cronología mediando la cincuentena y mi sangre sabia a base de bofetadas y (todo sea dicho) alguna que otra recompensa, convierte al Tom Hanks de «Big» (Penny Marshall, 1988) en un sujeto de lo más equilibrado y armónico.

¿No crees que a veces te has complicado la vida con declaraciones más o menos polémicas? Por ejemplo, te leí una vez afirmar que la película representativa de la nueva ola en España sería «Arrebato» (1979) de Zulueta, pero para apoyar tus argumentos denostabas la filmografía primigenia de Almodóvar, tachándole de advenedizo. Mi pregunta es, ¿crees que la pasión y el fervor con que has defendido tus ideas te ha podido llevar a la automarginación? ¿Has buscado la polémica a propósito o te la has ido encontrando a tu paso?
Me reafirmo en lo de «Arrebato» y Almodóvar. No busco la polémica pero no sé mentir ni eufemizar: o digo lo que creo debo decir o me callo. Mi madurez consiste en callar cada vez más.

Háblanos de El Zurdo hoy. ¿Cómo es un día cualquiera en la vida de Fernando Márquez? ¿A qué dedicas tu tiempo?
Internet (Facebook y correo, escribir para los blogs y la web, ver algunas series…), lectura, televisión, audición de música mientras me hago la comida, ir a la compra, ensayos… Más o menos como antes, pero en más pobre (desde 2006, por el affaire de AFINSA).

Recientemente publicabas en tu Facebook el supuesto estado de precariedad económica en el que te hallabas. Sin embargo, hace algún tiempo existía el mito, quizá extendido por ti mismo, de que vivías suficientemente con los derechos del «Para ti».
No cobro de la SGAE desde 2006, salvo las devoluciones de Hacienda por retenciones. Todo se lo llevan los plazos de la sociedad médica.

¿Sigues componiendo habitualmente? ¿Qué hay de La Ruleta China, tu proyecto musical junto a Charlie Mysterio y Clara Collantes?
Tenemos apalabrado un Siroco para el 1 de febrero aparte de que, según buenas fuentes, Siesta quiere sacar el disco que grabamos en 2008 para este 2013. A ver si es verdad…

¿Son estas dos personas tu nexo de unión con la actualidad musical? ¿La sigues de cerca?
Charlie, por su condición de apóstol y misionero del pop, es mi nexo desde que lo conozco con novedades y hallazgos. Últimamente, también Fb por cosas que cuelga el personal y que, de cuando en cuando, me llaman la atención.

¿Sigues escribiendo? ¿Alguna novela o ensayo en ciernes? ¿Quizá algún libro que plasme tus dotes culinarias?
Tengo ese libro que hice con dos fotógrafas y que busca editor desde 2010. El resto se me va en cosas para la red y en alguna letra.

¿Por qué tu manía de autocitarte continuamente en tus escritos? ¿Crees, como aquella canción de El Niño Gusano, que todo lo que estás diciendo lo dijiste antes ya?
No es creencia, es certeza. También, con los años y los palos y los trillones de entrevistas, tengo cada vez menos paciencia para repetir las cosas. Para eso están los links.

Recientemente Pedro Pinzolas ha editado una película sobre tu figura. ¿Estás contento con el resultado o más bien te sientes a lo Panero tras ver «El Desencanto» (Jaime Chávarri, 1976)? Por cierto que poco o nada se conoce de tu familia…
Pinzolas está encantado conmigo y yo con Pinzolas. «El Bosque Zurdo» (2012) es el anti «Desencanto». De mi familia (mi madre, mi abuelo, y otros parientes), cuando me da la vena, suelo largar alguna que otra píldora.

¿Cómo te gustaría ser recordado?
Como lo seré: por pocas, pero excelentes personas. El resto arderán en las llamas eternas y tendrán cosas más importantes de que preocuparse que pensar en mí.