Etiqueta: la costa brava


Hace tiempo escuché a un productor discográfico quejarse de que en España ya no existían prescriptores, es decir, ese medio o periodista cuya sola mención o crítica suponga unas ventas de diez, cien, mil discos. Esos prescriptores “localizados”, habrían sido sustituidos por una masa informe de opinantes que crearían las modas en los foros de Internet. La creación de opinión se habría, según este relato, “democratizado”. Antes, si yo quería colocar mi producto, sabía a quién dirigirme, pero ahora, ¿con quién coño hablo? ¿Quién tiene el teléfono de Internet? Esa sería, en resumen, la queja.

Adelanto mi opinión al respecto: creo que los prescriptores siguen existiendo, lo que pasa que si antes estaban cerca ahora están lejos. El teléfono del medio local ahora es el teléfono de Pitchfork. Las opiniones no se han atomizado tanto como algunos piensan, y la prueba es que todas las listas de lo mejor del año son iguales. Y por una razón muy sencilla: nadie tiene tiempo de escuchar todos los discos que se publican en un año. Personalmente, sólo el hecho de pretenderlo me parece una fanfarronada.

Pero, ¿por qué ese relato tiene tanta fuerza? Creo que responder esta pregunta supone, de manera implícita, contestar previamente a esta otra: ¿quién crea las modas? Según la respuesta que se dé, tendrá uno una visión u otra del tema de los prescriptores.

La teoría del “mercado democrático perfecto” dice que las modas se crean de abajo a arriba. Los gustos de los consumidores compiten unos con otros y las empresas, que buscan oportunidades de negocio, se limitan a satisfacerlos.

Pronto la gente se dio cuenta de que la teoría del mercado democrático era mentira. Por poner el ejemplo clásico que nos afecta, el soborno a los locutores permitía a las discográficas imponer su producto. Las modas no se generan desde abajo, sino que son impuestas desde arriba.

Así las cosas, Internet vendría a suponer una liberación de las fuerzas del mercado. Los consumidores habrían recuperado el poder que las empresas les habían arrebatado. Pero si eso es así, vuelvo a insistir con mi primera pregunta: ¿por qué todas las listas de lo mejor del año son iguales?

Para responder a esto, tengo que volver a plantear otra pregunta. ¿Por qué los trajes regionales son como son? Yo siempre pensé que los trajes regionales eran una caricaturización de los trajes tradicionales de las diferentes regiones. Es decir, algo creado de abajo a arriba. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que en última instancia los trajes regionales eran en realidad imitaciones de los trajes que se usaban en la corte allá por el siglo XVIII. Y eso me recordó algo que decían los marxistas: “El dinero crea el valor”. Es decir, las modas las crean los pobres cuando intentan imitar a los ricos (aunque a veces éstos se vistan como pobres).

Conclusión: ¿Quiénes son los nuevos prescriptores en la era de Internet? Respuesta: Los extranjeros ricos.

Por cierto, creo que al hijo de Carolina de Mónaco le han partido la cara en un bar. Me alegro.

La acción de atravesar la puerta de la oficina (en el sentido de salida) a menudo me supone una liberación tan grande como el esfuerzo de encaminar mis pasos a otro sitio que no sea el del hogar-dulce-hogar. Sin embargo, Nixon y Richi -Adanti mediante- me lo pusieron esta vez demasiado fácil. Aun con la extraña sensación de haberlos visto recientemente cuando en realidad no lo hacía desde noviembre de 2010, con The New Raemon en lugar de nuestro querido Richi, la propuesta que nos brindaba el célebre dibujante era poco menos que ineludible: música e ilustración dándose la mano en un espectáculo en directo lleno de posibilidades. Y si de dibujar historietas se trataba, acierto infinito el de Darío al escoger a La Entrañable Pareja: pelícanos, jorobados, Erasmus (borrachas), vencedores y vencidos, los treintañeros en los que de repente nos hemos convertido escuchando estas canciones, fueron dibujándose a medida que se daba repaso a un repertorio compuesto por canciones todas buenas, picando, con acierto, de algunos de los mejores momentos de La Costa Brava, y por ende, del pop español.

A Nixon y a Richi, que después de todo este tiempo aún conservan el encanto y la cercanía del amateurismo –«Esta es la última canción, luego si queréis hacemos un bis de dos más»– les vino de lujo el arrope de las imágenes en un escenario menos acogedor de lo habitual, el cual supieron transformar en un cuarto de estar en el que permanecimos todos con las pantuflas, los pies en la mesa cruzados y la sonrisa perenne en la boca (ésta nos la había dibujado Darío con la entrada).

En definitiva, salir cuando no se tienen ganas puede resultar magnífico si uno tiene la suerte de encontrarse con dos pelícanos como estos. Porque por mucho tiempo que pase, es imposible resistirse a los encantos del costabravismo en toda su extensión.

Ilustraciones cortesía de Enrique Flores

Francisco Nixon, Ricardo Vicente y Darío Adanti, miércoles 25 de enero, Casa de América. Madrid.