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¿Cómo se formaron Alaska y los Pegamoides, Paraíso o Radio Futura? ¿Dónde ensayaban y cómo fueron sus primeras actuaciones? ¿Cómo respondieron la España y el público de la época a este despertar musical?

«Música Moderna», escrito por Fernando Márquez, El Zurdo y publicado por primera vez en 1981 por La Banda de Moebius, habla de la creación de grupos como Zombies, Kaka de Luxe, Radio Futura, Las Chinas, Tequila o Los Elegantes, así como del contexto en el que se desarrolló esta nueva ola desde el punto de vista de uno de sus protagonistas; lo que hace de este libro una instantánea del panorama musical de la España de principios de los 80 y un documento fundamental para entender la postura del undergroundnacional en la actualidad.

Tras caer en la cuenta de que el libro estaba hoy por hoy descatalogado y era objeto de coleccionistas, Libros Walden y LaFonoteca decidimos reeditarlo, no con la intención de recuperar o recordar tiempos pasados, sino con la motivación de demostrar el vínculo ineludible que une a la escena musical actual con la que describe Fernando Márquez en su libro como el comienzo de la «música moderna» en España.

Tal y como comenta José Manuel Costa en el prólogo a la reedición, «‘Música Moderna’ es la visión de un músico, de un protagonista principal y eso le sitúa en un nivel de conversación al que ningún crítico o radiofonista, por muy cercano que estuviera, podía acceder. Esa mirada del artista como cronista no existe en ninguna parte y menos describiendo una fase tan temprana en la evolución del sujeto: la Nueva Ola. El Zurdo describía desde el absoluto presente un breve pasado que tendría un futuro igualmente efímero».

La reedición de Música Moderna incluye nuevo material, como el ya citado nuevo prólogo a cargo del periodista cultural José Manuel Costa y un libreto interior de fotografías de dos grandes cronistas visuales de la época: Miguel Trillo y Javier Senovilla, que ceden varias de sus instantáneas, algunas inéditas, para reflejar en imágenes la efervescencia que describe Fernando Márquez en las páginas del libro.

 

 

 

 

La reedición se presentará al público en La Fábrica el 19 de diciembre, y con concierto de La Ruleta China al día siguiente en la sala Siroco.

 
Porque Poch era el mejor indiscutiblemente. Da igual el grupo que regentase, siempre arrasaba. Yo descubrí a Derribos Arias de viejo, con veinticuatro años. Era algo más que música lo que hacia este señor. Poch emanaba algo especial que lo diferenciaba del resto. Es el Pablo Picasso de la música de nuestro país. Imaginación brutal, humor y letras surrealistas para hacer felices a todos los ochenteros que se dejasen, que no eran pocos.

Sufría una enfermedad degenerativa que le castigaba el sistema nervioso, le afectaba a la percepción y la movilidad. Estoy convencido de que esto influyó en su música; la forma de cantar, las letras de colgao y esos bailes que recordaban al espantapájaros de «El Mago de Oz». Daba la impresión de estar de fiesta todo el día, parecía que no se tomaba nada en serio. ¡A lo mejor ese era el secreto de sus superpoderes! Yo, sin duda, lo invitaría a mi cumpleaños y se lo presentaría a mi madre:

– Mamá, no te molestes. No le gusta la Fanta, trae cerveza.

Siempre que lo veo en vídeos del pasado, donde lo entrevistan o premian por su trayectoria profesional, me da la sensación de que alguna gente lo trata como a un niño pequeño y me da una rabia que no veas. En un mundo perfecto Poch sería el Rey de España y el 24 de diciembre, con la corbata atada a la frente, un pitillo y una copa de champagne, nos hablaría desde La Zarzuela, animándonos a «aprender alemán en siete días y viajar a países pequeños» como medidas contra la crisis.

Parece ser que además era un brillante estudiante de Medicina. Me lo pido de médico de cabecera. Estaría, como los viejos, todo el día en la consulta solo por verlo y llevarme su autógrafo en las recetas.

Poch, me molas mucho, a mí y a mis amigos, y a los amigos de mis amigos, y a los amigos de los amigos de mis amigos, y a mis enemigos, y a los enemigos de los enemigos de mis enemigos…