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Desde que comenzamos a organizar conciertos en Madrid la presencia de un personaje barbudo y afable se hizo habitual en los mismos. Al principio no le conocíamos, siempre nos saludaba con gran amabilidad; luego fuimos hablando un poquito más con él y al final su ausencia en alguno de ellos se convirtió en motivo de preocupación: «No ha venido ni Eli» es una frase que en determinadas ocasiones -por suerte, no demasiadas-, hemos exhalado lacónicamente en algún concierto flojillo de gente. Y es que lo cierto es que se hace raro un concierto sin él.

Eli Martín lleva con la cámara a cuestas desde el 96, cuando su abuela le regaló una a los diecisiete años. Casi veinte años después, atesora un canal en Youtube, Producciones y Punto, con más de 600 suscriptores y 3000 y pico vídeos subidos en él, lo cual no es moco de pavo teniendo en cuenta que el canal al que nos referimos arrancó el 28 de enero de 2012. Y todo lo que aún no ha tenido tiempo de digitalizar, su archivo es realmente impresionante e inabarcable.

Comenzó a grabar en Salamanca, al principio cortos, en seguida conciertos y todo lo que surgía. Tal fue su pasión por el audiovisual que abandonaría sus estudios de Biología para hacer un Ciclo Superior en Imagen, llegando a ser seleccionado para Sitges por «¿Has Sido Malo?» (2001). Junto a varios amigos y Mano de Santo decide poner en marcha un negocio casero de fabricación de chapitas, producto casi totalmente desaparecido en dicho momento y de cuyo renacer no tienen ninguna duda haber sido en cierto modo artífices. Ha grabado y montado desde finales de torneos de ajedrez, hasta obras de teatro de niños de cuatro años pasando por contenido pornográfico para un conocido personaje dentro del mundillo. Colecciona todo tipo de productos de merchandising de «Los Goonies» (Richard Donner, 1985), de la cual posee actualmente cincuenta y cinco ediciones en distintos formatos dentro de su colección de más de cinco mil películas…

Este es tan sólo un esbozo del CV vital y profesional de un personaje peculiar, interesante, polivalente, que sigue abriéndose hueco en el sector audiovisual a base de altruismo y profesionalidad. Os dejamos un vídeo realizado por Mario Orellana, Pedro Román y un servidor a modo de agradecimiento, donde él mismo nos cuenta estas y otras muchas cosas que nos ayudan a entender su abnegación y pasión por la música y el audiovisual.

Hace ahora casi una década de la edición de aquel recopilatorio «Electro Spain» (Subterfuge, 2004) que englobaba a veintiuna bandas de lo que vino a llamarse electro-pop o electroclash. Intento o no de institucionalizar una escena o un tipo de sonido, el disco ha sobrevivido al paso del tiempo como escaparate válido de todo aquello. Subterfuge se ofreció como catalizador del proyecto pero hubo más sellos que personaron a diferentes bandas a la cita: Austrohúngaro, Elefant, Click New Wave, Mad Düdo…

Oído después de tanto tiempo el CD conserva bastantes momentos interesantes. Es posible escuchar por ejemplo cómo la electrónica puede ser recubrimiento ideal de intimismo y dulzura (La Monja Enana) o campo de experimentación utilizando los instrumentos más insospechados (Superputa). Hay aciertos a la hora de integrar influencias de Aviador Dro (Ciëlo, Lo-Fi, Margaret Astro) o de la elegancia de Carlos Berlanga (Gore Gore BoysAñade este contenido, Lemonfly). Eso sí, también queda de manifiesto el riesgo de no encontrar la voz adecuada con la que combinar teclados y pregrabados o de que la vena «petarda» de McNamara no funcione en cualquier situación.

A pesar de la abundancia de aparente «desparpajo» exhibido en muchas de las canciones algo no termina de resultar en tanto canto al apetito sexual; algo hace que las ofertas de felaciones, estados de ansiedad continuo y desfallecimientos por no «mojar» en la escena indie (gays y tetonas como los mayores enemigos a batir) suenen poco creíbles. Todo demasiado pop, quizá.

El caso de Baby Horror merece un comentario. Provenientes de vertientes mucho más duras, el grupo vive precisamente en Subterfuge su versión más tecno; el punk pop de esta época, que lo acercaría por ejemplo al universo Fangoria no desentona con lo propuesto en el recopilatorio. Eso sí, para participar en el mismo deciden versionar la canción de Larsen «Lucha contra el tekno» de la manera más electrónica posible. ¿Caballo de Troya en el disco, rebeldía ante tanto teclado o esfuerzos por domesticar la fiereza del punk?

De todos los participantes del «Electro Spain», L-Kan y Chico y Chica fueron de los de mayor recorrido. El pasado viernes día 15 de noviembre se vivió una jornada con algo de aire nostálgico de aquella escena en el concierto que dieron los dos grupos en la sala Ocho y Medio de Madrid.

Los primeros, que abrieron el cartel de la noche, tuvieron bastante de responsables precisamente de dicho recopilatorio. Al menos, tal y como reza la información interior del CD, en la producción ejecutiva y dirección artística. En el Ocho y Medio juegan en casa y en ese escenario han hecho de anfitriones de multitud de grupos que visitan la capital. Las dos ocasiones más recientes quedaron emparejados por ejemplo con Aerolíneas Federales y Stereo Total (de los que se declararon fan en la letra de una de sus canciones).

Para la cita del viernes apostaron por sus mejores bazas. Belén, B Kan, su cantante, no entiende una actuación sin vaciarse físicamente, incluso aunque tuviera recomendación expresa de su neumóloga para que vigilara cualquier exceso que agravara el asma que venía sufriendo la semana previa. De nada sirvió la mirada vigilante de Luis, L Kan, ya que esprintó en vacío, deambuló por todo el escenario, fracasaba en su intento de mantener puestos los disfraces que puntualmente le iba pasando su compañero al microfóno Olav, O Kan, para cada canción… Pero todo ello va en la esencia del grupo, de su electro-tonti-pop, de su humor mongolo, y Belén, abanderada de todo ello, tan pronto se lanza sobre el público para que la lleven en volandas como rompe los tímpanos de Maru, M Kan, el bajista y teclista que llevaba los auriculares puestos para controlar monitores.

En el «lo tomas o lo dejas» que han propuesto desde siempre, aquellos que se convencieron con sus canciones, letras y actitud, lo siguen estando irreversible e incondicionalmente. Quien no lo esté tendrá que reconocer de todas maneras los grandes momentos de actuaciones como las del otro día. Tocan naturales, asumen los posibles deslices en escena de forma simpática como parte del show sin grandes dramatismos. Olav, por ejemplo, mucho más racional en la dosificación de sus esfuerzos, se ganaba ingeniosamente al respetable felicitándole por su manera de cantar acompañando al grupo, dudando de si las punzadas que sentía eran pálpitos en el corazón por su comunión con ellos, dolor en el bazo o simplemente que tenía gases.

Garantizaron el recorrido por lo más destacado de su repertorio, que pueden presumir de poder acompañar casi con un vídeo por canción. Incluyeron, claro, «Aburrida de estar tan salida«, el tema con el que participaron en el «Electro Spain», y presentaron su nueva canción «Me gustas más sin el wifi«, para la que tienen ya también videoclip. Gustaron mucho, especialmente cuando imprimieron los tiempos más acelerados, tanto que cuando le tocó el turno a «Todo lo que no«, una pequeña gema a lo Belle & Sebastian, me pareció notar al presentarla incluso cierto deje de disculpa por ralentizar puntualmente el ritmo.

El plato fuerte de la velada se lo habían reservado para Chico y Chica. El universo de sus canciones es el de la grandilocuencia en la toma de decisiones tan fundamentales como la de adquirir un estilo propio, o la de la creación de lazos personales. Con la presencia de Alicia en escena, en la que se desenvuelve desde antes de ninguna aventura musical (como Olav y Belén de L-Kan) hierática, tajante, diva, o parafraseando un momento de su actuación: en actitud fenicia. Tiene algo de diálogo teatral el que mantienen uno y otro, de cabaret, de declamación. Fingió ella estar haciendo una entrevista a un grupo que representaba José Luis, hablaba de «su editorial», en definitiva, actuaban.

Sólido arrope el de la electrónica que brinda él. En los momentos en los que confía todo al piloto automático de lo grabado, se hace con un micro y encara a Alicia. Ya como interlocutores, amigos, confidentes, se confiesan qué le conviene al otro o hablan de las excelencias de la bomba latina, o de las exclusividades de comprar donde traen todo de fuera (con su «Lady Olé» que era precisamente el tema que incluían en «Electro Spain»). Arrebatadores a la hora de imponer sello personal de glamour… Convincentes.

En una entrevista reciente aparecida en El País, Pete Seeger decía: «Mi audiencia ideal siguen siendo los niños. Son divertidos y te hacen sentir optimista incluso cuando te invade el pesimismo«. Sea pues bien porque se trata de un público especial, bien por haberse percatado los organizadores de conciertos de que así, facilitando las cosas a los padres, amantes de la música en directo, se aseguran audiencia, o porque existe un interés de acercar rock y pop a los más pequeños, el caso es que lo de organizar eventos musicales dirigidos a los más pequeños es ya práctica extendida.

Hace tiempo que festivales como el Sónar de Barcelona, por ejemplo, incluyen en sus programaciones actuaciones en franja horaria y propuesta dirigida a los críos. La Casa Encendida de Madrid lleva igualmente unas cuantas temporadas en las que ha contado con grupos como Litoral, Mañana, Maga o Lori Meyers, entre otros, para sus conciertos para niños. La galería Ink And Movement (iam) de Madrid también ha sido escenario de las actuaciones de grupos como The Pains Of Being Pure at Heart (EEUU), Dolores, Natalia Lafourcade (México), Doble Pletina o Javiera Mena (Chile). Los madrileños L-Kan, en un pase que completaron hace unas fechas con ese proyecto que llevan en paralelo Belén su cantante y Luis llamado Bla, se hicieron hueco en dicho recinto de exposiciones en junio y la llenaron de globos y pianos de juguete. De esa guisa, y distribuyendo raquetas de tenis y baquetas para improvisados violines, dieron rienda suelta a la desinhibición hormonal de alguna de sus letras. En el Día de la Música, recientemente celebrado en el Matadero de Madrid, una programación especial incluía actuaciones entre otros de The New Raemon, The Cabriolets, Ginferno o Christina Rosenvinge, que había preparado unos «cuentos enchufados» para los más pequeños.

Con cierta solera ya tras varias ediciones, el Menudo Fest también lleva preparando pases de sábado y domingo en el Rock Palace de Madrid presentando sobre las tablas a bandas como Espasmódicos, Los Caballos de Dusseldorf, Fast Food, Sugus, Reverbduo… El estreno tuvo lugar con los conciertos de Juana Chicharro y Vigilante Gitano, metamorfoseados para la ocasión en Cobras Púrpuras. El éxito de los conciertos lo evidencian los llenos absolutos que se registran en cada uno de ellos, congregándose más público a veces que para ver a la banda en cuestión en un bolo normal.

Proxe, cantante de estos últimos, comprobó cómo se tuvo que quedar gente fuera de la sala en el día de su concierto, porque el Rock Palace no daba abasto. Desde entonces los organizadores, con objeto de evitar estas situaciones tan incómodas, ponen a la venta el número exacto de localidades del aforo máximo. Cuando le preguntamos por la experiencia se refiere precisamente a este overbooking: «¿A quién le puede parecer negativo? Si acaso pagamos el pato de ser la prueba… Había demasiada gente y fue un poco de agobio«. Le preguntamos por la razón del cambio de nombre de la banda para actuar delante de los críos, y nos responde que se debió a que probablemente la broma que lleva implícita Vigilante Gitano pudiera no entenderse «entre el público infantil«, cosa que les trae sin cuidado cuando se trata de audiencias de adultos. Eliminaron de sus letras también cualquier alusión a las drogas. Interesados en saber las razones que le llevan a él a llevar a sus hijos a estos conciertos, nos dice que intenta compartir con ellos las «cosas que nos gustan a todos«.

Hemos querido cerrar esta reseña con una entrevista con Dani y Marta, los organizadores del Menudo Fest y a los que ya conocemos de aventuras musicales conjuntas como Webelos y Grupo Sub-1.

¿Como se os ocurre la idea de organizar los conciertos para niños?
Marta: Ser madre ha sido el punto de inicio. Entrar en un nuevo mundo de necesidades infinitas, una oferta cultural muy ñoña y las ganas locas de seguir viendo rock and roll. Ahora por las noches me cuesta más: me levanto temprano para estar con mi hija, y no importa a qué hora me haya ido a la cama el día anterior. Poder hacer y compartir el rock and roll en horario diurno es estupendo, para las dos.

Dani: Siempre que hemos tocado para un público infantil y/o menor de edad ha sido muy divertido y nos lo hemos pasado muy bien tanto nosotros como el público. La idea de lanzarnos a esta aventura es de Marta, y cuando lo propuso acepté con los ojos cerrados.

¿Cuál es la idea principal, llevar los niños al rock, el rock a los niños? ¿Que vaya toda la familia junta?
D: La idea es que vaya toda la familia junta, por supuesto. Y no solo la familia, también grupos de amigos. Los grupos que programamos en Menudo Fest son los mismos grupos que por la noche tocan en el mismo sitio para adultos, son por tanto grupos que gustan a los adultos; no son los típicos grupos para niños diseñados en un laboratorio de marketing. Los conciertos están adaptados para los niños lógicamente (se toca a menos volumen y a veces se cambian las letras, pero poco más), pero son conciertos de r ‘n’ r que gustan a los adultos. Así que los adultos pueden disfrutar de estos conciertos tanto o más que los niños. No es el típico espectáculo en el que el adulto se aburre y solo disfruta el niño. No es para nada ese tipo de evento ñoño e infantiloide. La idea es que los niños puedan ver a un grupo de r ‘n’ r de verdad, no una versión excesivamente edulcorada y poco realista. Y que disfruten tanto padres como hijos. Es un evento para todos los públicos, no un “concierto para niños”.

M: la idea es compartir. Porque adaptamos los conciertos para agradar a grandes y pequeños. Hacemos actividades entre grupo y grupo para acercarnos más a los instrumentos, conocer distintos ritmos musicales y hacer de estrella del rock en el escenario. A los padres nos encanta que nuestros hijos vean a los grupos que nos gustan a nosotros y a ellos les encanta, sobre todo, tocar la batería.

¿Os planteáis llevar los conciertos a colegios o centros infantiles?
M: Es complicado llevar las necesidades técnicas de un concierto en directo a un colegio, se disparan los presupuestos. No es imposible, pero estando como están las cosas, por ahora cuando se ha planteado se ha tenido que desechar. El Menudo Fest necesita estar en un sitio preparado para el rock and roll.

¿Tenéis algún tipo de criterio estilístico a la hora de seleccionar los grupos?
M: Estamos en fase beta, probando qué es lo que mejor funciona. Y creemos que los grupos de punk rock, rock and roll, garage, surf, rockabilly, tienen un largo recorrido. Son muy asequibles para todos y sobre todo muy divertidos. Nuestro criterio se basa más en pensar en que los grupos tengan un poco de coherencia melódica y que encuentren un punto de comunicación con los más pequeños.

D: Por ahora el criterio es que sean grupos divertidos y que puedan gustar a los niños. Grupos de r ‘n’ r, principalmente. Hemos tenido grupos de power pop, de punk, de surf, de garage… y tenemos previsto tocar otros estilos. Como dice Marta, estamos probando…

¿Alguna anécdota que recordéis en especial con algún grupo?
D: Pues anécdotas hay muchas, a pesar de nuestra corta andadura. Cuando los niños se convierten en los protagonistas e “invaden” el escenario ya te puedes imaginar lo que pasa… Además cada grupo que toca llega con sus ideas y todos aportan cosas nuevas y suceden cosas como que ves a todos los niños bailando el limbo o tocando el pito… por no hablar de las “estrellas” que se suben a cantar karaoke. Una de las cosas que más llama la atención es cuando los músicos traen a tocar a sus propios hijos. Gran parte de los grupos que traemos tienen hijos y a algunos ya les pica el gusanillos de la música. El hijo del bajista de New Demolators se subió a tocar un tema al bajo, el hijo pequeño de Reverbduo se preparó una canción con cuatro amiguetes suyos del colegio y subieron a cantarla, la hija del batería de Sugus demostró que toca la guitarra mucho mejor que los dos guitarristas del grupo y que hace unos punteos de flipar…

M: Sí, nos encanta cuando los grupos llevan a sus críos a tocar y se preparan una canción. Fue impresionante ver a la hija de Luis de Sugus tocando la guitarra. Y ver a los chavales dando brincos maquillados como el gato de Kiss…

Dani y Marta al despedirse nos confiesan que el festival tiene cuerda para rato. El curso pasado acabaron con la actuación que dieron el día 7 y 8 de julio Lukas y Mallory Knox. La nueva etapa comienza con el concierto que darán TurboEsqueletos, grupo formado a la sazón para este evento y que presentan disco, junto a Teacher Teacher. Eso sí, esta vez en 40 Café el mediodía del 7 de octubre. Hagan cola que vuelve la diversión.

Aterrizaron los gallegos de Aerolíneas Federales en Madrid en un fin de semana que se presentaba nostálgico: Un día antes Bernardo Bonezzi había tocado en la sala Caracol, desempolvando su «Groenlandia» inmortal.

Los de Vigo vuelven de la mano y dirección de Elefant Records, que para acompañarles en Madrid propusieron a L-Kan. Las recientes aventuras como Bla de Luis y Belén, la pareja en el seno de la banda madrileña ayudaron en la decisión del sello. El dúo además oficiaba de verdaderos anfitriones poniendo la sala: la BUT en versión Ocho y Medio.

No queda claro si las razones del emparejamiento eran más profundas pero lo cierto es que bien mirado, los dos grupos comparten algún que otro parámetro. Y es que a pesar de lo evidente de la apuesta definitiva por los respectivos dúos que, micrófonos en mano, son los que encaran en primera línea al público, deben mucho de su solidez precisamente a sus retaguardias.

Por ejemplo L-Kan, encargados de abrir la noche, se apoyan en la solvencia de Luis, Maru y para la ocasión, la batería de Jesús, para montar el entramado sobre el que actúan sus cantantes. Si bien su entrega y entusiasmo es incontestable, quizá pecara Belén de un arranque demasiado frenético, con saltos, carreras y continuas conversaciones con el público que terminaron por pasarle factura; se la vio con necesidad de recuperar fuelle para solventar las exigencias del tercer tema. Una vez cogido el ritmo, sin embargo, no hubo problema alguno salvo el que se autoimpusieron con el constante cambio de disfraces.

Gusta esta puesta en escena a sus incondicionales, a los que convencen con sus hurras republicanos (dado lo señalado de la fecha) y sus disquisiciones seudo filosóficas. Yo me quedo con lo musical de un buen puñado de temas, muy lejos ayer por cierto de los aires tecno que quizá justificaran en otros tiempos su inclusión en recopilatorios de Subterfuge. Les noté con ganas de disfrutar el momento, excusa perfecta para volver a encender sus turbinas. Belén incluso se tiró al público -cuidadosamente, eso sí- y terminó lanzando su sostén al respetable en el bis que harían al final de la noche con los gallegos, ante la impotencia de Coral que desolada le mostraba su escote. Ya decían las Aerolíneas Federales que estaban cansadas de que las tetudas ligasen más.

Si bien L-Kan no dudaron en entregar su «Aburrida de estar tan salida» casi de comienzo, Aerolíneas Federales remolonearon para tocar «Soy una punk» hasta casi el final. Precisamente al hacerlo, y como hiciera el realizador del telediario del mediodía con el concierto de Bernardo Bonezzi y una actuación del pasado en televisión, alguien decidió emitir por las pantallas repartidas por la sala, a la vez que la cantaban, el videoclip correspondiente rescatado del baúl de los recuerdos. Admitiendo lo que de ejercicio de nostalgia tienen estas reapariciones de grupos míticos de los 80, sospecho que estas comparaciones in situ y en tiempo real de las consecuencias del paso de los años de poco sirvieron aparte de para evidenciar la fragilidad actual de Coral, por ejemplo.

Pero consideraciones extramusicales aparte, he de decir que gustaron Aerolíneas Federales. La sorna de sus letras, aunque se refieran a temas insustanciales, y la contundencia guitarrera que demostraron los alejan a mi juicio de las memeces de otros grupos. Olvidado el teclado, la propuesta pasa por un rock robusto de fondo. Se muestran solventes y con experiencia. La presencia de Miguel Costas, que parece seriamente implicado en el retorno, me parece un punto extra. Oficia de moderado maestro de ceremonias presentando a la banda y arrancando él solo en solitario el tema que abre los bises en lo que se incorpora el resto desde camerinos. Aerolíneas Federales de todas maneras no son Siniestro Total, ni falta que les hace, y aquí cantan las chicas y Silvino también. Recorrieron los grandes éxitos, desplegaron el disco bar, se quejaron de besarse en los labios… Hasta ska.

No me adentro en debates de cuáles son las razones últimas que justifiquen estos retornos. Realmente me vale cualquiera, tanto si se trata de rentabilidad económica como si se trata de pasarlo bien juntos de nuevo y hacerlo pasar bien. El otro día lograron esto último conmigo que nunca fui incondicional de ninguna de los dos, y dieron la impresión de pasarlo bien ellos mismos.

En la recta final hubo comunión de los dos grupos tocando «Rollo porno», un tema de los gallegos que L-Kan suelen versionar y que ayer, en ejercicio de anfitrión exquisito, no dudaron en sacrificar de la lista que habían preparado con tal de poder disfrutar de un ejercicio de todos juntos en el escenario.