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“CUATRO MILLONES DE GOLPES” (2017)

ERIC JIMÉNEZ

PLAZA & JANÉS

CuatroMillonesdeGolpes

 

Eric Jiménez se llama en realidad Ernesto Jiménez Linares, pero tal y como explica en su biografía sostuvo el mote que le dieron desde pequeño para toda su carrera musical posterior. Y, efectivamente, sí fue batería de Lagartija Nick y Los Planetas como indica su editorial como presentación, pero, tras iniciarse en esto de tocar la batería movido por su Granada natal de procesiones y tambores, tiene en el grupo de punk oscuro K.G.B. su primer bautismo musical. Además, son varias y sonadas las colaboraciones con quienes, atraídos por su forma de darle a las baquetas han requerido alguna vez de sus servicios. Sin ir más lejos, Enrique Morente a la cabeza, al que se acerca de manera irreversible con las colaboraciones que el genial maestro del flamenco sostuvo con Lagartija Nick para la elaboración de aquel híbrido irrepetible e innovador que fue “Omega” (El Europeo, 1996).

Apostando por un estilo brutalmente sincero, escribiendo con las vísceras al descubierto, Eric da repaso en su libro, no sólo a los millones de golpes que efectivamente ha dado a su batería, sino, como biografía que es, a los otros tantos golpes que dice haber recibido a lo largo de su vida. Aparecen así los detalles en los que transcurrió su peculiar infancia en una pensión que regentaba su madre, los altos y bajos con las parejas que ha tenido y las consecuencias de los excesos cometidos por su manera de ser. No tiene problema alguno en admitir la sensación permanente que, casi desde pequeño, le atormenta de necesitar sentirse querido, y de cómo el déficit que ha percibido en ello a lo lardo de diferentes etapas de su existencia le ha llevado a sumirse en profundas depresiones.

El libro contiene claro jugosa información del devenir de los grupos en los que militó, y así el fan de Los Planetas, por ejemplo, verá satisfecha su posible ansia acerca de detalles sobre los mismos. Algunos, como los referentes a la grabación de “Una Semana en el Motor de un Autobús” (RCA, 1998), ya se podían encontrar en la revisión que hizo Nando Cruz de aquel disco y de los avatares por los que pasaba el grupo en el momento de su grabación en su libro, pero en este caso la voz que los narra es lógicamente la de uno de los protagonistas. Aporta Eric Jiménez en su texto la visión de las cosas y de las canciones que le tocó interpretar que sólo puede aportar un batería, situado siempre al fondo, mostrando todo desde un punto de vista diferente al que más comúnmente se suele tener de este tipo de cosas. Lo hace a la vez que da detalles de las sensaciones físicas que puede despertar tocar la batería, de cómo hasta las costillas sienten la vibración en el momento de tocar o de cómo el bombo se convierte en realidad en un corazón. Es desde esta perspectiva como se analizarán muchos de los temas emblemáticos tanto de Lagartija Nick como de Los Planetas.

Abundan igualmente las valoraciones personales sobre un sinfín de cosas diversas como las diferentes escenas que conoció, los festivales y su organización o los motivos que le llevaron en su momento a escribir en su cuenta de Facebook una carta dirigida a Bob Dylan cuando les tocó telonearle en una de sus visitas a España. Lo hace quien plantea su autobiografía en los siguientes términos: “En fin, es mi vida, es lo que pienso, y cuando escriban la suya que digan lo que piensan, pero ahora es mi turno”, considerando la escritura como una experiencia redentora: “Relatar todo esto ha sido un ejercicio que me ha servido para empezar a perdonar o entender a todos aquellos que me han hecho cosas malas de forma directa o indirecta. Me he visto en el final del túnel y han pasado todas las imágenes de mi vida que dicen que pasan antes de palmarla”, para continuar afirmando lo gratificante de sentirse vivo para sobrepasar todas las desgracias y momento malos. Repite en más de una ocasión que los únicos que le han salvado la vida “han sido el público y la batería”.

Por todo ello, “Cuatro Millones de Golpes” es pues un libro que se disfrutará sin duda alguna, requiriéndose, eso sí, al lector el aceptar las normas que impone el autor al implicarse emocionalmente de esta manera en su escritura.


Corría el año 2003 cuando convencí a mi buen amigo Raspu para hacer un sello. En aquel momento la escena punknacional estaba en plena efervescencia. Pululaban por las salas de conciertos cantidad de grupos que habían salido de la nada, revitalizando en la entrada del siglo XXI una escena que parecía muerta y enterrada: la de los grupos punk amateurs y caraduras, que demostraban, orgullosos, su poca pericia musical. ¿No es en eso en lo que ha consistido siempre el punk?

Bien es cierto que los grupos españoles de la escena de principios de siglo le dieron una vuelta de tuerca más al invento. No sólo no hacía falta saber tocar, sino que era casi una condición indispensable. Y también es cierto que yo era uno de los máximos exponentes de ello, por lo que sentía que debía apoyar a todos esos grupos hermanos. Hacía falta un sello que se encargase de toda aquella basura, ya que los sellos del momento sólo pensaban en sacar a grupos serios; menos, por supuesto, aquellos que nos habían sacado ya algunos discos a los Webelos, aunque no parecía que tuviesen intención de seguir sacando a grupos de nuestro nivel. En este contexto de reivindicación de los grupos patrios de los 80, como Larsen, Espasmódicos, Último Resorte o KGB nació Hillside Strangler. Tomamos el nombre del famoso estrangulador californiano (aunque luego resultaron ser dos) que sembró el terror entre las jovencitas entre el 77 y 78. Por las fechas ya podéis imaginar que cantidad de grupos punk de la zona le dedicaron canciones, los más famosos los temas de Hollywood Squares y de Child Molesters.

Volviendo al sello, nuestra primera referencia -no podía ser de otra manera- fue el que sería el último singlede los Webelos. Es algo que no hemos vuelto a hacer -salvo el split con Asiatics-, porque antes de músicos somos fans (de otros grupos), pero en aquel momento nos hacía ilusión. Al año siguiente nos decidimos a sacar una nueva referencia. Tras la declinación de Los Rizillos, surgió un problema: Había muchísimos grupos que queríamos sacar y poca pasta. ¿A cuál elegir? La solución fue evidente: ¿Cuántos minutos caben en un 7” en cada cara? Multiplicamos el resultado por dos y, teniendo en cuenta que casi todos los temas duraban un minuto y poco, ese era el número de grupos que podíamos meter. Al final entraron trece. En un single, sí. Sin duda batimos un récord mundial. Conseguimos, eso sí, que los Rizillos metieran un tema, y completamos los surcos con canciones de Anticonceptivas, Webelos, Turnomatics, Mala Muerte, Perturbados, Hitler’s Clones, Más Volumen, Las Hijas de Lady Di, CarcomaAñade este contenido, Charly y Su Farly, Suizidas y J. Horror.

El título del recopilatorio era una mezcla de nuestros recopilatorios favoritos de punk, la mítica serie “Killed By Death” del sello sueco Redrum, y el, no menos mítico, “Punk, qué punk?» de Más Volúmen. Así surgió «Killed By Qué» (Hillside Strangler, 2003).

Para la siguiente referencia nos encontramos con el mismo problema y decidimos solventarlo de la misma manera. Así que el segundo volumen del «KBQ» no se hizo esperar. Eso sí, tardamos un año en sacarlo, más o menos cuando teníamos el vol. I casi agotado. En estos momento entra Sergio como tercer socio en el sello. Gran parte de las bandas participantes están formadas por miembros de las bandas del primer «KBQ» tocando en sus nuevos grupos. La verdad es que es una constante en la escena. Mismas caras, distintos nombres…

Como el número trece no nos había traído mala suerte, volvimos a repetir y metimos canciones de: Los Mierdas, La Stasi, Naughty Zombies, C’Mon Tutankhamon, Los Niñatoss, Lentejas los Miércoles, Las Führers, Niños del Arcoiris, Putillas de Lucifer, Neo Junco, Dementess, Guardería Jackson e Isa y los Antiheroes. Todo bandas actuales, con la salvedad de Los Mierdas, que fue una banda que tenía Murky (Patrullero Mancuso, Pretty Fuck Luck…) en los 80 y que sabía que nos iba a gustar porque eran un desastre total. De hecho, “La compresa me pesa” sigue siendo uno de mis favoritos a día de hoy.

A partir de aquí, ya con tres socios, comenzamos a sacar referencias con mayor frecuencia, sin tener que esperar el año de rigor a recuperar lo del anterior disco. Seguimos aficionados al tema de los recopilatorios, pero poco a poco, empezamos a querer sacar discos completos a una sola banda o, como mucho splits de dos. La siguiente referencia, de hecho, es un split compartido entre La URSS (que ya habían colado un tema en el «KBQ2» con su anterior grupo, Dementess) y Coprolitos (que también estuvieron casi al completo presentes en el «KBQ2» en su anterior proyecto, Isa y Los Antihéroes, y en el «KBQ1» con Las Hijas de Lady Di).

Puestos a batir récords conseguimos colar quince temas en el siguiente recopilatorio, el «Vaya Mierda» (Hillside Strangler, 2006), un disco de edición limitada a cien copias que reunía canciones de los grupos más aberrantes. Como no, Los Mierdas repiten con otro de sus temas. También repiten Hitler’s Clones del «KBQ1». El resto de las bandas son: Navajazo, Papelina, Juana Chicharro, Grabbies, Electric Eliminators, Ian Stuart Little, Gerontofilis, MierdaAñade este contenido, Dildos, Los Buenos Chicos, Puré de Zelevros, Killer Nunss y Pili y Sus Lechones. La portada estaba hecha con cartones cogidos literalmente de la basura y cortados y pintados a mano. Además, es la primera vez que se incluyen en el sello grupos de fuera de España: Los Buenos Chicos, que son de México y Grabbies, heroes italianos del lo fi, que me habían grabado unos años atrás un tema para un tributo a los Rip Offs que no llegó a salir.

Y precisamente, con motivo de la reunión y visita de los Rip Offs a Europa, decidimos desenterrar aquel proyecto de tributo que iniciamos Poison Bambee (Webelos) y yo en el 2000 y que se había quedado estancado. Las canciones estaban todas grabadas desde aquel año. La idea era hacer un LP pero como muchas de las bandas que se ofrecieron no llegaron a entregar los temas, y sólo teníamos para un 7”, eso hicimos. En total ocho bandas, cuatro extranjeras: Highschool Rockers (Alemania), Swindlers (Francia), Hot Rod Honeys (Bélgica), Superfly TNT’s (UK), y cuatro españolas: Webelos, Chingaleros, Wild Savages y Aposematosis Kiai!! No incluimos de nuevo el tema de los Grabbies por motivos de espacio, y por no repetirnos.

Con los grupos extranjeros y las versiones de los Rip Offs los surcos de nuestros vinilos empezaron a dar cabida a temas en inglés. De hecho, antes del tributo a los de San Francisco ya habíamos sacado el single de Von Grappa cantado en inglés. Este single supuso también una apertura hacia estilos nuevos para el sello, como fue su synth punk alocado al estilo Le Shok. En una línea parecida, también en inglés y en un estilo claramente americano, sacamos el single de los gallegos Schizophrenic Housewives (muy alabado por la crítica yankee). Single que salió a la vez que el split compartido entre Asiatics (también en inglés) y Tack För Inget, banda escandinavo-portuguesa con letras en sueco y portugués.

Y a partir de aquí, con la octava y la novena referencias, comienza un periodo de inactividad del sello. Estamos ya en abril del 2008. Algunas discrepancias internas y el hecho de que cada vez haya más sellos en la escena hace que todo se ralentice un poco. Habíamos pasado de ser el único sello que se ocupaba de todos estos grupos, a ser uno más. Siempre bromeo diciendo que en Madrid hay más sellos que grupos, pero es casi verdad. Por otro lado, la escena también había ido cambiando y parte de los grupos pioneros se habían separado. La misma gente había (habíamos) formado otros grupos, pero no cabe duda de que los estilos eran más serios y, definitivamente, menos mongólicos y aberrantes.

En octubre del 2009 El Estrangulador de Hillside vuelve a dar señales de vida. Demasiadas horas y mucha pasión invertidas me impiden tirar la toalla. Esta vez continúo el proyecto en solitario. Y para celebrar el regreso, y también la décima referencia, decido sacar un LP. Hasta entonces solo habíamos sacado 7”. Para ello me alío con Bowery Records, y sacamos conjuntamente el segundo -y para nosotros alucinante- LP de Concepcion Glory Boys. También era la primera vez que en Hillside salía un disco que no era la ópera prima de un grupo, pero en este caso la ocasión lo merecía, ya que me parecía un disco grandísimo. Curiosamente, también uno de los peor vendidos. Y es que, amiguitos, la crisis también se nota dentro del punk.

Pero que no decaiga, en Hillside siempre seguiré sacando discos a los grupos que me emocionen. Con más calma, seleccionando mucho cada pieza, pero con paso firme y decidido. Prueba de ello es la última referencia, editada en verano del 2011, el single debut de los Estupas. Un regreso a los clásicos, al punk ibérico pata negra, a las letras en castellano, a los 7” y a las óperas primas. Un auténtico pelotazo punk que hace que recupere la esperanza y que sepa que no todo está perdido. Por el punk. Siempre.