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Vera, inagotable activista y agitador cultural

Responsable de fanzines varios y, junto a Demi (La Stasi), del programa de radio Mundo Subnormal, Vera, inagotable activista y agitador cultural marcha por una temporada indefinida fuera de España. Muchos de sus compañeros y amigos organizaron el pasado viernes 11 de octubre a modo de despedida un concierto en la sala madrileña Rock Palace. El cartel lo abría William Folkners que ejecutaron una preciosista lista de temas de folk-rock, mandolina y banjo incluidos, aderezado con la música apasionada de voz entregada que también practica Guillermo, su cantante, con The Government, otro de sus proyectos.

Siguió La Stasi, que por supuesto habían estado anunciados de otra manera (Los Annales) y que a pesar de los continuos rumores que ellos mismos alimentan acerca de su disolución, siguen activos. Habían tocado una semana antes en Cataluña y hablan incluso de grabaciones en directo. Confirmaron su condición de plato fuerte de la jornada arrancando el júbilo de los allí congregados con repertorio en el que no faltaron algunos de su clásicos de siempre: «Con la Stasi no follamos», «Mi novio es un travelo de Montera», «Cine español» o «Soy apático» de «La Stasi» (Discos Regresivos, 2006); «Insulta y huye», «Movida Madrileña», «A la mierda contigo» de «Llamando al Manzanares» (Discos Regresivos, 2008) y contribuciones de su trabajo más reciente: «La Última Esperanza de la Locurita» (Discos Regresivos, 2012) como «Soy un hombre de sillón», «La casa de Kambo», «Arráncate los pelos» o «No es por ti». Su invitación continua a que se les acompañara en el escenario y sus reiterados insultos hacia Vera no hicieron sino exacerbar las ganas de juerga de gran parte del público.

Ejército de Desertores (con miembros de La Stasi, Rey Muerto y Rumanía) eran los encargados de cerrar el programa oficial. Anunciaban que iba a ser su último concierto, con lo que el del viernes resultó cita casi histórica. Como colofón, la noche terminó con un secreto a voces: la sorpresa de ver a Webelos  tocando casi una decena de temas en una reaparición especial para la ocasión. Digno final para una jornada inolvidable.

Además de la música en directo la reunión sirvió de plataforma de lanzamiento, quizá improvisada, de uno de los proyectos que le quedaban por terminar a Vera antes de irse. Horas antes del comienzo de la primera actuación Jaime (Ejército de Desertores) y él recibían en mano de Pablo López, responsable de Rumble Records, los CD que de forma desinteresada acababan de salir de su factoría con la recopilación que habían pergeñado para acompañar al fanzine «No Queremos Vuestras Playas. 19 Grupos de la Penúltima Ola Madrileña 2012». Tal y como nos cuenta el propio Jaime, tras grabar la maqueta de Ejército de Desertores con un pequeño equipo de grabación que permitía registrar todo en directo, Vera y él conciben la posibilidad de desplazarse a los locales de ensayo de aquellos grupos de Madrid que les gustan para ir recopilando un tema de cada uno de ellos. Así, asistidos en las cuestiones técnicas por Txus (Morroplastia) en un período de tiempo que comprende entre mayo y septiembre de 2012, visitaron el campamento base de Sudor, Ejército de Desertores, Suzio 13, Nueva Autoridad Democrática, X-Prays, Rey Muerto, Robo, Penetrazión Sorpressa, Morroplastia, Gruppo Paralelo, Puerto Banús, Halifax, Los Americanos, Donantes Sanguinarios, Espermatozombies, Vigilante Gitano, Grupo Sub-1, Bit Of y La Stasi.

No Queremos Vuestras Playas. 19 Grupos de la Penúltima Ola Madrileña 2012

El libreto o fanzine que lo acompaña tiene unas treinta y seis páginas con secciones dedicadas a cada uno de los grupos que participan. «Algunos textos son simplemente una biografía del grupo, otros un cómic o un collage, otros un texto que filosofan sobre algo (…) la idea era evitar que se hiciera monótono», nos responde el cantante de Ejército de Desertores. Asimismo los autores de cada apartado variaban, pudiendo ser obra de Vera, de alguien del grupo correspondiente o incluso de alguien externo al mismo pero conocedor de su trayectoria.

Como bien indica la introducción, no se buscaba la exclusividad por parte de los grupos, por lo que no se les pidió temas inéditos que no se pudieran encontrar en ningún otro sitio, aunque algunos sí que los aportaron. Sin embargo, el recopilatorio es único en el momento en el que se trata de tomas en directo del mismo local de ensayo grabadas precisamente para la ocasión. El resultado es simplemente espectacular. Con una calidad de sonido muy superior a la esperable en este tipo de proyectos, el CD permite dar un repaso, no a todos los grupos que hay en Madrid haciendo punk, pero sí a los que gustan a los dos responsables de su elaboración y con los que tienen una mayor relación. Se menciona además la ausencia de algunos combos que por una u otra razón quedaron finalmente fuera.

De hecho da pánico entrar en consideraciones de si el recopilatorio es o no muestra de una posible escena punk en Madrid. Pánico porque para empezar a hablar uno no tiene claro qué es una escena o qué es lo que la define. Sin embargo, y aunque en la foto no salen todos (ya sólo de entre los más próximos a los elegidos se echan en falta para tener una descripción completa a, por ejemplo, Capitán Entresijos, Obediencia, etc) sí que es cierto que la lista es buen reflejo de la dinámica musical en el género estos últimos años. Únase a ella a los sellos que de un modo u otro tienen relación con los grupos participantes, bien por ser el canal habitual en el que publican sus trabajos (Discos Regresivos, Sólo Para Punks, Ghost Highway, Bowery, Rumble, Beat Generation, Producciones Esporádicas, Blondes Must Die…) o porque alguno de los componentes de los grupos sea además responsable de dichos sellos (La Corporación, Hillside Strangler, Discos de Mierda, Big Black Hole, Rojo Sangre Records…); los blogs, webs, fanzines y radios que cubren el día a día del género, los escenarios habituales de los conciertos de estas bandas (el propio Rock Palace, Wurlitzer Ballroom, Jimmy Jazz…) y entonces el panorama descrito empieza a cobrar cuerpo.

Permitáseme además añadir nombres de grupos con acta de defunción en el pasado más o menos reciente, sin tener que retroceder al siglo pasado, por aquello de dotarla de unos previos inminentes como Coprolitos, Rumanía, Asiatics, Silla Eléctrica, La Familia Heenan, Concepcion Glory Boys, Mass Volumen, Isa y los Antihéroes, Von G.R.A.P.P.A., Thee Suckin’ Dicks… Si asimismo se admite la inclusión de bandas del underground más directamente relacionado como Sally Brown, Fabuloso Combo Espectro, Juanita y los Feos, Juventud Juché, The Government, Rivelles, Pussycat Kill, Pantones… las coordenadas de la actividad en Madrid se hacen cada vez más completas.

Sin entrar en mayores consideraciones, bienvenidos sean proyectos como este “No Queremos Vuestras Playas” aunque sólo sea para dejar constancia de las constantes vitales de la música en la capital.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.

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Doble Pletina por Javi Castro

La idea de Libros de Kirlian viene de lejos. Antes incluso que Discos de Kirlian. Hubo un tiempo en que Óscar devoraba cualquier cómic que caía en sus manos. Los viajes en cercanías, por aquel entonces para ir a la facultad, daban para mucho. Ya entonces empezó a rondarle por la cabeza crear una editorial para editar pequeños libros, pequeños tanto en dimensiones como en pretensiones, de dibujantes más o menos conocidos a los que por aquel entonces seguía la pista. Pero todo aquello se fue desvaneciendo poco a poco.

Todo cambió y volvió a tomar forma el día en que descubrió los dibujos de Javier Castro. Para empezar le pidió un logo para la imagen del sello que pondría en marcha en octubre del pasado año, Discos de Kirlian. El talento de Javi es innato, un diamante en bruto por descubrir y fue ayudándole en otros aspectos gráficos. En su Flickr descubrió y quedó bastante sorprendido al ver que se atrevía a dibujar a grupos como Los Ginkas o Pegasvs y la manera en que lo hacía, así que le comentó la posibilidad de recopilar en un libro todos estos y otros dibujos de grupos del nuevo underground nacional, que admiraban mutuamente como Atomizador, Solletico, Montañas, Prisma en Llamas, Bigott, Sundae o Triángulo de Amor de Bizarro. Así es como surgió «Ilustrando el Underground» (Libros de Kirlian, 2012).

El libro es una muestra bastante representativa, a pasar de que tuvieron que dejarse en el tintero algunos grupos como Raúl Querido, Espanto, La Estrella de David, Los Claveles o Templeton, por decir algunos que gustan a ambos.

La idea de Libros de Kirlian es prácticamente la misma que en su faceta vinilera: Editar textos, dibujos o una mezcla de ambos, que merezcan la pena, cuidando la edición (hay personas que han etiquetado el libro como “cuco”) y sin abusar con el precio.

En «Ilustrando el Underground» se presenta la discografía completa del grupo, una pequeña biografía y un trozo de letra de una canción en las páginas pares, y el dibujo en cuestión en las impares, hasta un total de veintidós grupos. Además, encargó el prólogo a Andrea Galaxina, conocida fanzinera que ya había sacado «Que los Monstruos Nos Cojan Durmiendo» (2011) el año pasado, un libro de ilustraciones de Javier en su editorial Bombas Para Desayunar. Como curiosidad, decir que aún con este libro recién publicado ya se piensa en la siguiente referencia, que tiene incluso nombre «Menta y Agua (Historias de La Buena Vida)», en el que varios autores darán su particular visión del mítico grupo donostiarra.

En el libro se pueden encontrar varios grupos que han pasado por los conciertos de LaFonoteca BCN, como Solletico, Atomizador, Prisma en Llamas, Wild Honey o Doble Pletina, con quienes inauguramos la serie de conciertos en la Ciudad Condal. Precisamente os dejamos con la ilustración correspondiente a estos contenida en el libro.

El libro además de poder comprarlo en el Bigcartel de Discos de Kirlian, se puede encontrar en las siguientes tiendas: 
Luchador, Revolver, Fattbottom, BCore y Mutt (Barcelona), Librería Dadá (Valencia) y La Integral (Madrid).

Cuando en petit comité comenté que estaba preparando un artículo sobre escenas musicales, desde LaFonoteca no parecieron muy entusiasmados, la verdad. Aunque hubo algún resoplo, se me insistió en que podía hablar de lo que quisiera y bueno, pues al final de eso mismo es de lo que he querido hablar. Cierto es que el asunto está un poco manido, pero no es menos cierto que algo hay en él que siempre provoca prurito y, si el objetivo es generar debate, hay que decir que el debate sobre las escenas no está apagado. Bueno, tampoco encendido, la verdad. Más bien echa algún hilillo de humo de vez en cuando. Se ha convertido en algo así como un fuego fatuo, un asunto fantasmagórico.

Hace poco, un twittero con el original nombre de «indiegnado» (los sagaces juegos de palabra con el «indie» están apunto de superar al “funk” en cantidad y calidad) clamaba ante sus ¡cuatro followers! contra “la absurda microescena madrileña pop de Solletico, Rusos Blancos, Hazte Lapón y Cosmen Adelaida. No puedo evitar ver en esto algo entrañable. Yo soy de la idea de que en España es imposible alcanzar el éxito sin que haya un grueso de gente que te deteste. La pena es que sólo hubiera cuatro testigos ante tal arremetida. Pero me ha vuelto a surgir la duda, ¿hoy día, hay escena o no la hay? Y más importante aún, ¿a alguien le importa lo más mínimo? Porque al fin y al cabo, ¿cuantas escenas han existido en España? Voy a intentar hacer un repaso rápido y a ver si sacamos algo en claro. Prometo ser lo menos riguroso posible, a ver si así, al menos, le damos chicha a un tema fofo.

Respecto a las escenas pasadas, seguramente la única que todo el mundo tenga clara es La Movida madrileña, aunque posiblemente, nadie sepa ya muy bien qué fue movida y qué no. Todos los grupos parecen haber adoptado el término o renegado de él según conveniencia, y con tanto intento de rentabilizar el concepto, este ha acabado funcionando prácticamente como sinónimo de “música española hecha en los 80”. Los recopilatorios de cuatro cedés de lo mejor de la década han acabado por mezclar la velocidad con el tocino, y aunque aún haya quien se acuerde de las viejas polémicas entre babosos y hornadas irritantes, al final Mamá y Glutamato Ye-Yé han acabado condenados a aparecer de la mano hasta el fin de los días. Protagonistas directos como la ubicua Alaska, que igual posa desnuda para una foto antitaurina, sale en portada de la revista Psychologies o hace de tertuliana en la COPE, siempre ha dicho que entonces eran cuatro gatos que salían apedreados de los conciertos patronales y a palos con las fuerzas del orden. No me extraña que no añore aquella época, cuando, con el tiempo, ha sido la que se ha llevado la parte más grande del pastel (al menos, una parte tan grande con la de Almodóvar).

Pero entonces, si los grupos no estaban unidos y el público no era tan abundante, ¿dónde estaba la escena? Sí que parece cierto que más allá de rivalidades coyunturales y dificultades de un país recién llegado a la democracia, hubo un continuo intercambio de ideas entre artistas, no sólo de la música, también del cine o las artes plásticas. E independientemente de que en lo primeros años la mayoría de los españoles permanecieran aún ajenos a aquella efervescencia, Madrid era un hervidero.

Más que el estilo musical, sometido a continuo cambio, incluso dentro de una misma banda en un corto espacio de tiempo, lo que los unió fue ese fluir de ideas. Luego las rivalidades no eran para tanto, por ejemplo Javier Urquijo, de Tosv, germen de Los Secretos, llegó a ser miembro de los Pegamoides durante un tiempo. Víctor Coyote, de Los Coyotes, daba al respecto una visión interesante: En esa época no había suficientes rockabillies, suficientes punks, suficientes siniestroso suficientes modscomo para abrir un bar para cada estilo, y entonces todos coincidían en la misma sala o en el mismo pub, y el intercambio de opiniones surgía de forma natural. Cuando aquella música minoritaria fue creciendo, las tribus se separaron, las ideas dejaron de mezclarse y ese fue el principio del fin.

Sí puede decirse que La Movida tuvo lugares comunes: fanzines como La Liviandad del Imperdible dieron un pueril pero potente componente ideológico, concursos como el Villa de Madrid abrieron paso a la joven cantera, Ordovás dio salida a las nuevas bandas en su programa de radio, y, de forma natural, nacieron nuevos sellos para sacar los primeros singles de estos grupos. Se abrieron salas, como Rock-Ola, que además de a Ramoncín, abrieron sus escenarios a bandas imberbes, que podían recibir los oportunos gargajos tan de moda en aquellos tiempos, pero también compartir cartel con Echo & The Bunnymen o Spandau Ballet. Más adelante, un interés político por destacar todo aquello como un paso de España hacia la modernidad dio como resultado un programa en la televisión estatal, «La Edad de Oro» (TVE), que además de dar difusión masiva (con sólo dos canales y sin mando a distancia no había guerra de shares) ha quedado como el mejor testimonio de la época. Pocos grupos de aquellos tuvieron carreras largas, y como herencia han quedado algunos discos disfrutables pero también mucha tontería, mirada con muy buenos ojos, y sin embargo, las crónicas ayudaron a darle el lustre que todo mito necesita.

Los 90 parece que están más claros. Indie(antes “música alternativa”) es aquello que salía en el «Generation Next Music» (1998) de Pepsi, ¿no? Bueno, aquel recopilatorio fue el primer contacto con aquella música que tuvimos muchos adolescentes, pero no hay que ser tramposos. Alternativo era lo que presentaba una alternativa a la música mainstream, aunque luego las marcas comerciales, siempre astutas, enturbiaran el espíritu inicial. Este fenómeno, más descentralizado que el anterior, tuvo epicentros esparcidos por la península. Sabemos que hubo un Xixon Sound, un Donosti Sound, que había escenas más o menos nutridas en Granada o Sevilla. Y también estaban Dover, que eran alternativos al principio, pero luego no, porque tuvieron éxito a partir de un anuncio de la tele, ¿no es así? Aunque eso también les sucediera a Australian Blonde, que eran un icono de aquella eclosión asturiana, junto a grupos como Penelope Trip, Los Locos de Paco Loco o Eliminator Jr. ¿Entonces, en que consistía la escena?

Fran Fernández, que lo vivió todo de primera mano, siempre dudó de que hubiera habido una escena real. Más bien eran unos pocos chavales interesados por nuevas bandas ruidosas, anglosajonas y americanas, como Ride, My Bloody Valentine, Dinosaur Jr. o Sonic Youth, referentes musicales que no compartían con la mayoría de la gente de su alrededor, lo que los animó a intentar hacerla ellos mismos. Esto posiblemente hubiera sido muy minoritario si no hubieran sido arrastrados por el fenómeno Nirvana, que al desbancar en las listas a Michael Jackson demostró las inmensas posibilidades comerciales de la música underground. Antes de eso, eran tan pocos que en Oviedo, uno de los dueños del bar Movie, que resistía desde del inicio de los 90 (recientemente cerró) me contaba que en esos años se acercaba a hablar con cualquiera que llevara una camiseta de The Pastels. El público era tan escaso que a veces sólo se iban a ver los unos a los otros; pero los propios grupos, a través de radios locales de escaso alcance, podían pinchar los discos que se traían de sus viajes a Inglaterra o directamente intercambiar en mano las cintas de cassette que grababan.

Así lo hicieron Tito Pintado o Ibón Errazkin, introduciendo nuevos sonidos, igual que hiciera Olvido Gara a finales de los 70. Estos fenómenos locales difícilmente se hubieran unificado si no hubieran existido fanzines como Malsonando, nuevos sellos, como Elefant o Acuarela, o concursos de maquetas como los de la revista Rockdelux, donde destacaron grupos como Los Planetas o Australian Blonde, aunque luego fueran premiados proyectos ignotos, como el grupo de hip hop Eat Meat. En aquellos primeros años, la prensa tuvo mucho importancia a la hora de apoyar a los nuevos músicos, valorando la novedad y el riesgo por encima de aspectos más discutibles. Una mirada crítica generosa dejó crecer a la bandas, haciendo la vista gorda ante plagios obvios, voces desafinadas, grabaciones apresuradas y letras muchas veces pobres.

Luego vino el tontipop. Eso también parece que fue una escena, ¿no? Y lo que les une está bastante claro, porque el nombre es delator: pop de tontos ¿o para tontos? Con la llegada de Meteosat cantando “Mi novio es bakala”, una horda de niños pijos dieron carpetazo al existencialismo abrasivo y la decadencia loser de los 90 saludando al nuevo milenio con ganas de diversión. Los recopilatorios de lo mejor del año, sin embargo, se llenaron sobre todo de canciones de herencia sixties y electropop de letras más costumbristas que bobas, influidas por Family y Los Fresones Rebeldes.

Aparecen grupos como Portonovo, Ellos, La Monja Enana, Me Enveneno de Azules, Mirafiori o La Casa Azul, muchos de los cuales tendrán una trayectoria breve, que a veces ni siquiera culmina en un disco. Pero radio y prensa, ansiosos de una nueva cosa de la que hablar, prestan atención a este “huracán de sensaciones pop, algo nuevo, diferente y muy moderno”, aunque no siempre los tratan con tanta amabilidad como a sus predecesores.

Hoy resulta curioso que por tontipop pasara, por ejemplo, un grupo como Astrud, que hablaba de “proyecciones mitopoyéticas” y hacían juegos de palabra con “lounge” y “Lynch” y que, con su pinta de empollones, más bien parecían los listos de la clase. Todo vuelve a ser confuso, pero lo que está claro es que, una vez más, parece que es una imprecisa etiqueta de la prensa la que actúa de aglutinante. La escena es fugaz y muere al poco de nacer, pero eso no es necesariamente un impedimento. Si uno lo piensa, más o menos eso duró el punk británico.

¿Qué pasó después? Pasa el tiempo sin que surja nada nuevo hasta que de repente, un polémico artículo de Rockdelux sobre las nuevas escenas de Madrid y Barcelona, (ignorando al resto de ciudades, por cierto) marcan un nuevo maridaje generacional. Los Punsetes en Madrid y Tarántula en Barcelona, con los sellos Gramaciones Grabofónicas y Producciones Doradas detrás, capitanean un nuevo relevo generacional.

Empieza a hablarse de Cohete y de Garzón, de Juanita y los Feos y de Decapante, de Za! y de Manos de Topo, de El Guincho y de Le Pianc. Pero, ¿puede haber escena entre grupos tan dispares? Si lo pensamos, el punk americano agrupó a Suicide y a Blondie, a Talking Heads y a Television, a Devo y a Patti Smith. Entonces, el nexo común fue una sala de conciertos, el CBGB. ¿Y aquí?

Pues no está claro, aunque hay salas en estas ciudades que se convierten en señeras, como es el caso de la madrileña Nasti, quizá la clave para entender comuniones tan eclécticas sea la influencia de Internet. Las canciones ahora se pueden oír de forma inmediata, sin necesidad de que exista formato físico, y los numerosos blogs musicales se encargan de pregonar las buenas nuevas y convertir algunas maquetas en vox populi. Puede parecer algo muy desmembrado, pero si hacemos un análisis más a fondo, si que puede decirse que hubo muchos nexos entre los grupos: conversaciones, colaboraciones, splits, conciertos compartidos, miembros que saltan de un grupo a otro. Las relaciones entre ellos son fáciles de rastrear, a través de los amigos que se exhibían en el entonces rutilante MySpace. Otra vez, aunque el germen real existe, es un artículo periodístico el que hace de cemento para que los oyente asocien algunos nombres.

Mi conclusión es que ese es el principal punto común en toda esta historia, las escenas existen si se hablan de ellas como tal. Son los cronistas los que convierten a unos grupos más o menos unidos por la afinidad y la coexistencia espacio-temporal en una escena. Entonces, volviendo al principio e intentando responder a “indiegnado”, ¿existe aún esa absurda microescena en Madrid a día de hoy? ¿La hubo en algún momento? ¿La va a haber en el futuro? Supongo que eso dependerá de que alguien quiera contarlo así. Muchas de las personas de generaciones anteriores puede que frunzan el ceño, es ley de vida. También George Harrison dijo que iba a dejar la música cuando surgió el punk.

Si establecemos similitudes con otras escenas, haberlas, haylas. Hay un concurso de grupos revelación del festival Contempopránea donde aparecen en puestos destacados grupos como Rusos Blancos, Cosmen Adelaida, Los Ingenieros Alemanes, Alborotador Gomasio o Ed Wood Lovers, hay un bonito disco llamado “No Te Apures Mamá, Es Sólo Música Pop” (LaFonoteca, 2011) donde muchos de esos nombres se repiten, añadiéndose otros como Solletico, Los Autócratas, Raúl Querido o Betacam y un concierto de presentación de este disco, con un lleno absoluto de la sala Siroco y un centenar de personas que se quedan a las puerta. Hay un blog (y radio) como Aplasta Tus Gafas de Pasta, en cuyos recopilatorios y fiestas pueden rastrearse las primeras grabaciones y actuaciones de algunos de estos grupos, así como los primeros debates sobre la presencia o no de una nueva escena. Hay continuas colaboraciones y nexos, hay nuevas publicaciones, como Jenesaispop, que han dado cuenta, aunque tímidamente, de estas primeras andanzas. También es cierto que hay una repercusión de público aún pequeña.

Posiblemente, hay tantos argumentos para estar a favor como en contra. Al fin y al cabo, la mayoría ni siquiera hemos publicado aún un disco largo, a pesar de que casi todos nos acercamos o superamos la treintena. Esto, al fin y al cabo, también puede ser el espíritu de los tiempos. La repercusión a la larga está aún por ver. ¿Alguien se acordará de todo esto? ¿Alguien se encargará de alimentar el mito? Vete tú a saber. Hagan sus apuestas.

Sindicalistas es uno de esos colectivos formado por gente inquieta que no para de hacer cosas relacionadas con la música desde su gestación allá por el 2008. Compuesto por Manuel Moreno (Bang!, Gramaciones Grabofónicas, Discos Walden), Adolfo Párraga (batería de Juanita y los Feos, al frente de Cuervo Estudio), Roberto Salas (promotor artístico independiente en la galería de arte itinerante Fast Gallery), y el pintor José Díaz, en estos cuatro años de actividad tan pronto han convertido en estrellas del rock por un día a los niños en el Festival Centrèmatic de Mallorca, como han montado un festival online de descargas gratuitas que contó con los trabajos de más de cuarenta bandas, entre las cuales se encontraban tres de las cuatro de nuestro disco «Espectros» (2012): Arponera, Viva Ben-Hur y Villarroel. Todas estas actividades vienen orquestadas bajo el apelativo de Autoplacer, proyecto mediante el cual pretenden promover la música autoeditada, independiente o marginal, así como a los grupos y sellos pequeños que consideran merecen mayor repercusión.

El año pasado pusieron en marcha, amparados por el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, la primera edición de un interesante concurso de maquetas que sirvió, entre otras cosas, para dar a conocer a Lorena Álvarez y Su Banda Municipal, ganadores del mismo. Como colofón, una fiesta en la terraza del CA2M junto a los irlandeses No Monster Club, Juanita y Los Feos y Dolores.

Este año, afortunadamente, se repite la fórmula. Y desde aquí, no puedo sino animar a los grupos a que participen enviando sus maquetas. En juego, una actuación remunerada en la fiesta Autoplacer que tendrá lugar el jueves 28 de junio en el CA2M junto a otras tres bandas seleccionadas por la propia organización, la edición de un single y cobertura especial por parte de RNE3. Nos comentan que a los primeros asistentes al evento se les obsequiará con un single conformado por canciones de las bandas participantes en la fiesta del año anterior, con lo que con ello se redondea más aún el atractivo del evento.

A título personal, decir que es todo un honor haber sido seleccionado como miembro del jurado junto a nombres con tanta solera como los de Julio Ruiz o Joan Vich.

Para conocer todos los detalles del concurso, sus bases y forma de inscribirse (¡tenéis hasta el 3 de junio!), tan sólo pinchar en el cartel de abajo, obra de Luis Vassallo para la ocasión.