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El Madrid Popfest, una cita ya habitual en la capital, llega a su fin tras cinco ediciones. Lo que surgió como el sueño de unos amantes de la música, echa el telón, pero ni mucho menos por los malos resultados cosechados o por falta de ilusión, sino como fin de ciclo en la cumbre, un poco al estilo de Sarah Records y la mitomanía y malditismo que tanto atrae a todo apasionado por la música indie pop que se precie.

Entre sus filas, muchas caras conocidas, Óscar, de Discos de Kirlian, Ignacio, de Discos Garibaldi, Marco, de Alborotador Gomasio, Dani, de Aplasta Tus Gafas de Pasta y Puzzles y Dragones, Cris, de Sundae, Jorge y Eva, habituales asistentes de conciertos cámara en ristre… otros miembros cuyas caras también nos suenan a fuerza de verlos edición tras edición, y siempre en el puesto de merchandising los miembros oficiosos María y Hoffa de Calabaza Discos y Celica XX. Y es que el Madrid Popfest no dejaba de ser eso: un punto de reunión de amigos, una cita anual que homenajeaba al indie pop, el DIY y el amateurismo.

Un encuentro que nos ha dejado multitud de buenos detalles, de confraternización, en estos cinco años, y cuya última edición pensamos disfrutar a lo grande, tanto desde nuestro puesto de venta como a pie de escenario. Encima, para colmo, este año pincha nuestro compañero de LaFonoteca BCN… Desde aquí, un agradecimiento a estos abnegados melómanos, a los cuales entrevistamos.

Madrid Popfest
Organización inicial del Madrid Popfest

Entonces se acaba el Popfest en Madrid, ¿por qué?
Sentimos que hemos acabado un ciclo tras estos cinco años. Iniciamos esto con el objetivo de tener un festival en Madrid con esos grupos que era prácticamente imposible ver porque no entraban en los grandes festivales o nadie se arriesgaba a traerlos, que incluyera grupos de aquí que nos emocionan. Y eso llevarlo adelante sin patrocinadores, en una sala con buen sonido, dimensiones medianas, sin ánimo de lucro y partiendo de cero. Tras estos cinco años pensamos que hemos conseguido el festival que soñamos en aquel principio, y sencillamente preferimos dejarlo aquí y en este momento, en el que por parte de la organización aportamos lo mejor de cada uno. Quizá es mejor parar, con la ilusión y las ganas en todo lo alto.

¿Cuál es el balance de estos cinco años?
Cuando empezamos años atrás a través de ideas sueltas en el foro People Like Us, que aportábamos gente que no nos conocíamos de nada, difícilmente pensamos que el Popfest tendría cinco ediciones. Nos ha hecho mucha ilusión ver cómo el festival se convertía en el punto de encuentro musical anual de amigos que no se ven a lo largo del año, las ganas de muchos grupos que nos han enviado sus propuestas queriendo participar, cómo grupos dicen «SÍ, queremos estar ahí», sin importarles el que no podamos llegar al caché al que están acostumbrados con otro tipo de promotores o festivales… Y todo esto aprendiendo mientras íbamos andando el camino, porque desde fuera tienes una idea de cómo puede hacerse, pero hasta que no estás dentro no te das con la realidad. Y claro, también ha habido de eso, ver cómo no se termina de entender el que no tengamos patrocinadores, el que no podamos tener cachés normales, el que no haya acreditaciones, el nombre Popfest… Increíble la sensación de comprobar que si se quiere, se puede, no hacer un festival sino mantenerlo. Y habernos podido dar a conocer y que gente de la ciudad, de otra ciudades, otros países e incluso continentes hayan querido estar. Y haber podido traer grupos que actuaban por primera vez en España, grupos nacionales que nos emocionan, reuniones tras muchos años sin tocar…. Un sueño.

Sabemos que en la organización ha ido entrando y saliendo gente, y que sois un grupo nutrido… ¿Pero qué momentos destacaríais?
Desde el principio hemos sido un grupo numeroso y cada festival implica muchos meses de curro de organización y tareas e infinidad de emails por detrás. Algunas veces miembros de la organización lo han dejado por no poder dedicarle el tiempo suficiente, o porque sencillamente han decidido que era mejor parar por un motivo u otro, quizá algo que todos y todas los que estamos hemos pensado en algún momento. No destacaríamos ningún momento especialmente, quizá los primeros años en que en la organización estábamos cerca de quince personas decidiendo todo a través de debate y votaciones y miles de emails. Actualmente estamos diez. Todas las personas que han estado han aportado un punto de vista diferente y necesario.

¿Habéis tenido algún sinsabor?
Quizá cuando te encuentras a alguien que juzga el festival sin conocerlo y sin conocernos, pero hace ilusión cuando al indagar un poco más o participar en él, la opinión de ese alguien cambia completamente y así nos lo han hecho llegar. También nos da pena no haber podido tener en el cartel a grupos que nos gustan y que nos han mostrado su interés en participar en alguna o varias ediciones, debido al hecho de querer tener todas las propuestas representadas o al número limitado de huecos en cada edición.

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Fanzines Madrid Popfest

¿Cómo encajaríais que otra gente tomara el relevo de la «marca» Popfest en Madrid?
El Popfest no nos pertenece a las personas que estamos ahora en la organización, por supuesto. En nuestros comienzos decidimos hacer aquí lo que ya se estaba haciendo en otros lugares del mundo siguiendo sus principios de total independencia y DIY; y tras estos cinco años los que estamos hemos decidido no hacer más Madrid Popfests en el futuro y dejarlo aquí. Cualquiera que se sienta con ganas e ilusión puede retomarlo con su idea de Madrid Popfest, pero nos gustaría que se respetaran las ideas fundamentales de autonomía, independencia, altruismo y falta de ánimo de lucro que caracterizan a los Popfests. Por supuesto que sería el Madrid Popfest, pero no el conocido hasta ahora. Ni mejor ni peor, sino un Madrid Popfest nuevo y diferente y de acuerdo a las preferencias de las personas que estuvieran detrás.

¿Qué os parece el surgimiento de otros Popfest en Zaragoza y Santiago (de Chile) inspirados en vosotros?
Hace mucha ilusión, porque surgen en base a vivir el nuestro de cerca y de sentir la cercanía entre organizadores, público, grupos, y han decidido querer reproducirlo en otros lugares ya no sólo siguiendo el modelo general Popfest, que también, sino teniendo el nuestro como referente. Realmente muy ilusionante y desearles a todos lo mejor para el futuro.

¿Cómo veis la oferta de conciertos en Madrid? ¿No pensáis que llenabais un hueco necesario?
Es muy destacable y positivo que prácticamente cada día o fin de semana haya múltiples propuestas, que grupos que emergen toquen una y otra vez, y que haya colectivos varios como vosotros, Madrid Radical, Autoplacer, La Resistencia DC, etc que lo hagan posible a pesar de los cada ver mayores impedimentos y dificultades como escasez de salas, IVA cultural, restricción de horarios… Nosotros hemos intentado ser uno más, intentando aglutinar a los grupos que nos emocionan de aquí o de fuera durante tres días; quizá no hay otra propuesta de festival en Madrid con grupos nacionales e internacionales de pequeño formato como el nuestro, eso es verdad. Queda también hueco para propuestas de conciertos internacionales pequeños, hueco que antes llenaba Pacific Street.

A lo largo de estos años el abanico estilístico del Popfest ha ido dando cabida a otras propuestas que, por sonido, inicialmente no cuadraban, sobre todo en el apartado nacional. ¿A qué ha sido debido?
Creemos que es coincidencia, los grupos se eligen tras votación entre quienes estamos en la organización, y quizá grupos que han estado en los últimos años nos hubiera gustado que estuvieran en ediciones previas pero no fue posible. O también ocurre que no tenemos huecos suficientes para todos los que nos gustan y no pueden estar en una edición pero se intenta en la siguiente. O que se dan situaciones especiales que hacen que un grupo que consideramos imposible pueda estar en una edición determinada en el festival. En cada edición hemos intentado que todos los estilos estuvieran representados, esperamos haberlo conseguido.

¿Algún sueño irrealizable en esta andadura?
Respecto a la idea conjunta de festival, lo que hemos conseguido ha sido un sueño que hemos visto convertirse en realidad. No hemos conseguido tener algún grupo que por motivos de fechas en ocasiones o por no poder alcanzar sus condiciones ha sido imposible, muchas veces eran quimeras pero no hemos querido dejar de intentarlo. En los casos en que veíamos que había puerta abierta para años siguientes lo hemos vuelto a intentar. Seguramente ese grupo, nacional o internacional que alguna vez habéis pensado, «jo, ya podían traer a este grupo al Popfest», sea uno de ellos.

Por último, ¿qué os movía a hacer esto y cómo afrontáis esta última edición?
Nos movían y nos mueven las ganas e ilusión desde el minuto uno. Esta edición es muy especial porque es la última y los sentimientos estarán a flor de piel, porque tendremos grupos en el cartel que nos emocionan, incluyendo grupos con enormes ganas de tocar aquí venidos de otros continentes, por todas las amigas y todos los amigos que estarán esta última vez… Desde aquí y hasta que quitemos la banderola del Popfest del escenario de Clamores tras la pinchada del sábado, seguiremos esforzándonos con la misma ilusión para que todo salga lo mejor posible, como intentamos hacer en cada edición y que la gente que compra su abono sea lo más feliz posible de nuevo en estos tres días de música. Queremos aprovechar esta entrevista para dar las gracias una vez más al público del festival por estar ahí apoyando año tras año y en las fiestas preliminares, a los colectivos que nos hacéis un hueco en vuestras plataformas o habéis compartido algo del Madrid Popfest en algún momento, a los grupos y DJ’s participantes de las fiestas de presentación y de estas cinco ediciones, a los grupos que han aportado lo mejor de ellos mismos para que cada año tuviéramos la mejor sintonía, y a todas y todos los que en algún momento habéis sentido el festival como vuestro también: GRACIAS.

Madrid Popfest

2014 ha sido un año de consolidación, seguimos intentando crecer paso a paso, abordando diferentes retos sin urgencia pero con muchas ganas y ambición.

El mayor reto acometido en este año ha sido, sin duda, la remodelación integral de la web, algo que por su complejidad y su importante coste económico íbamos postergando y que tras seis años de andadura era técnica y visualmente necesario. Encontramos gran sintonía con Develappers, joven agencia que atesoraba gran experiencia en el sector, y aunque a día de hoy seguimos mejorando lo presente, pensamos que las diferencias son ya notables, no sólo ganando en comodidad para quienes trabajamos a diario en ella y para los propios usuarios, sino funcionalmente, integrándose a la perfección el imponente archivo biográfico y discográfico de que disponemos con las actividades satélite relacionadas que llevamos a cabo desde hace ya algunos años: organización de conciertos y eventos, lanzamiento de discos en vinilo y libros, etc. El dotar de unidad a este todo era clave, de modo que cada una de estas actividades tuvieran voz y cabida en la propia web, alimentándola y enriqueciéndola de contenidos imperecederos, tanto audiovisuales como informativos.

Otras grandes mejoras llevadas a cabo en este aspecto son la integración de audios de plataformas externas en los diferentes perfiles, un potente blog complementario en el que, aparte de contenidos propios y corporativos, se pretende enriquecer mediante la invitación de firmas a lo largo del 2015 y, sobre todo, una tienda online que ya está deparándonos grandes alegrías y que esperamos reforzar durante los inicios del nuevo año con la incorporación de material perteneciente a otros sellos y editoriales, campo este de la distibución en el que ya atesoramos experiencia a través de nuestro rincón de vinilos en el Café Molar de La Latina, Madrid.

En el terreno discográfico no se ha continuado la senda de años anteriores de sacar un nuevo recopilatorio de grupos emergentes madrileños, pues tras más de treinta grupos en los últimos tres años veíamos difícil dotar a las nuevas propuestas de un hilo argumental o discurso común, aunque nuestra delegación en Barcelona tomó el testigo en este apartado, como ellos mismos explicarán más adelante.

Sin embargo, ha sido el año en que nos hemos desmelenado, pues han visto la luz hasta tres referencias en vinilo por nuestro lado: los dos primeros volumenes de la colección «Puente Aéreo» entre grupos de Madrid y Barcelona junto a la delegación barcelonesa y en colaboración con las tiendas de discos Café Molar de Madrid y Ultra-Local Records de Barcelona; GúdarHazte LapónUnivers + Celica XX.

Y las «Maquetas Perdidas» (2014) de Los Suspensos, ejercicio de arqueología musical que ha visto la luz en este mes en curso tras varios meses de digitalización y remasterización y que ahora nos permite disfrutar de estas canciones redondas de pop en nuestro formato favorito. Decir que estamos contentísimos con la acogida que está recibiendo este artefacto, lo cual nos anima a seguir indagando en la recuperación de material que consideremos valioso.

Por último, comentar que por muy poco no ha llegado nuestra décima referencia y un nuevo lanzamiento bibliográfico que dará continuación en el terreno editorial al exitoso «Música Moderna» (2013), el cual anda ya por la tercera edición, camino de la cuarta.

En cuanto a los conciertos, se ha decidido bajar un poco el ritmo ante la proliferación de otros colectivos afines encabezados por nuestras amigas de Madrid Radical que tantos y tan buenas citas están organizando. Sin embargo, se han empezado a sentar los mimbres en la organización de eventos con un significado especial, atendiendo a la misma filosofía. Así, se han llevado a cabo los conciertos más exitosos y multitudinarios, como el de Wild Honey en los jardines del Museo Thyssen dentro de la programación de la exposición «Mitos del Pop», así como el cierre del festival Fringe’ 14 en El Matadero con Los Claveles.

Wild Honey en el Museo Thyssen por Mario Orellana
Wild Honey en el Museo Thyssen por Mario Orellana

También se ha participado en la celebración de eventos especiales, como el sentido homenaje a Bernardo Bonezzi en Siroco, con nuestros abanderados Mihassan y Betacam, sin dar de lado a los eventos pequeños y acogedores, como por ejemplo el de Los CaramelosRemate en Areia, o las presentaciones de discos de grupos que nos han ido acompañando en todo este tiempo como Cosmen Adelaida, Gabriel y VencerásAlberto Azul o Tigres Leones.

Colaborar con libros y publicaciones, con trabajos universitarios o la consideración en medios especializados como punto de referencia y consulta, es algo que nos resulta tan importante como la necesidad de captar la atención del público joven y las nuevas generaciones.

Por su parte, 2014 no ha sido menos intenso para LaFonoteca BCN. Un año de reafirmación del proyecto en el que se han editado otras tres referencias discográficas, se ha contribuido a consolidar el ciclo matinal #DeQuintos, participado en la programación de una de las jornadas del #BCNmp7 en el CCCB, comenzado a colaborar en el programa de radio «El Sonido de las Montañas al Revés» y organizado muchos, muchos conciertos. Ellos mismos te lo cuentan:

////////////// 2014 para LaFonoteca BCN //////////////

Parece que fue hace un siglo pero a mediados de enero empezamos el año con la presentación del primer disco de Hazte Lapón que, acompañados por Súper Gegant y Matrimonio, prácticamente llenaron la sala BeGood en una noche que recordamos con mucho cariño.

En febrero surgió la posibilidad de unir a dos de los mejores grupos de pop nacional como son Wild HoneyDoble Pletina en un Heliogàbal a reventar junto a Los 4 Cocos para días después unir a Gabriel y VencerásDa SouzaCómo Vivir en el Campo otra vez en BeGood. Según dicen, El Genio Equivocado fichó a estos últimos tras verles en este concierto lo cual no puede hacernos más ilusión.

En marzo con motivo del Día de las Tiendas de Discos editamos junto a LaFonoteca, Café Molar y Ultra-Local Records el primer volumen de la colección «Puente Aéreo», un split en 7” en el que juntamos a Hazte Lapón y Gúdar versionándose brillantemente. La idea de la colección es juntar a grupos de Madrid y Barcelona en un un diálogo musical en el que participe un grupo de cada una de las dos ciudades ofreciendo algo especial, sean versiones mútuas como en el caso del anterior, sean canciones inéditas en vinilo, como en el caso del siguiente, etc.

En abril llegó uno de los momentos importantes del año. Presentábamos el LP «Mar y Montaña» (2014), un recopilatorio de canciones inéditas de grupos de Barcelona editado junto a Shook Down y Mama Vynila.

Para ello elegimos montar una jornada maratoniana en Poblenou, desde las 17h de la tarde, primero en Ultra-Local Records para después pasar al local de la asociación Hi Jauh Usb y la sala BeGood, en los que los muchos que asistieron pudieron ver a Gúdar, Bartleby, Ran Ran Ran, Son Bou, Les Sueques, Válius, Murnau B, Síctor ValdañaThe Saurs y Esponja.

La siguiente presentación de «Mar y Montaña» fue en el FIM Festival de Vila-Seca (Tarragona) donde en el escenario #Tantrum tocaron Gúdar, Elsa de Alfonso y Los Prestigio, Bartleby y The Saurs representaron brillantemente al resto de grupos.

En mayo tuvo lugar uno de los momentos mas especiales del año, sino el mas especial. Fue la jornada organizada en el CCCB junto a Gent Normal comisariando una de las sesiones del ciclo #BCNmp7. La noche consistió en un homenaje a Zeidún en el que juntamos al grupo con otros proyectos pasados y presentes en los que partipaban miembros del grupo. En el Auditori del CCCB se llegaron a ver lágrimas de emoción con Zeidún, Autodestrucció, Joan Colomo, Els Surfing Sirles, Esperit!, Omega V, Murnau B y La Orquestra Sant CeloniAñade este contenido. Después de meses de trabajo el resultado no pudo ser mas satisfactorio con casi 500 personas disfrutando de una noche emocionante.

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Homenaje a Zeidún en el CCCB por Miquel Taverna

En la última fiesta del curso pudimos quitarnos la espinita y programar el concierto de Fred i Son, uno de nuestros grupos favoritos que volvían a los escenarios tras un largo parón. Junto a ellos la oscuridad arrebatada de Capitán y los prometedores Cenetaph, que hace poco pudimos ver en el Primavera Club.

Tras el parón veraniego comenzamos el curso con la presentación de «Flores de Europa» (Fikasound, 2014)Añade este contenido, segundo disco de Los Lagos de Hinault que compartieron noche con Neleonard, que en estos meses han dado un salto con su fichaje por Elefant y la publicación de un excelente 10″ para convertirse en uno de los nombres revelación de la temporada. No podemos ocultar nuestro gusto por el pop mas exquisito y esa noche fue para disfrutar.

En octubre cumplimos tres años y qué mejor manera que celebrarlo que junto a Discos de Kirlian juntando a muchos grupos del sello como Sagrado Corazón de Jesús, Hazte Lapón, Capitán Sunrise, Las Desnortadas o Tactel. Óscar de Discos de Kirlian fue parte activa de LaFonoteca hasta hace poco, además de seguir colaborando, por lo que celebrar el tercer aniversario de ambos parecía algo natural.

Otra fecha muy importante para nosotros fue la presentación en noviembre de «Puente Aéreo vol.2» en la sala Sidecar con Univers y Celica XX. Qué lujo poder juntar a estos dos grupos. Univers sonaron perfectos desde el primer acorde. Distorsión y ritmos trepidantes. Celica XX por su parte redactaron un perfecto manual de grupo shoegaze. A ratos hipnóticos, a ratos furiosos.

Como dijimos al comienzo, este también fue el año de la consolidación del ciclo #DeQuintos, organizado junto a BIS Festival y Shook Down, que pasó de celebrarse en La Milagrosa (Gràcia) al gran recinto del Espai 30 de la Nau Ivanow, donde además empezamos a incluir charlas sobre temas relacionados con música antes de los conciertos. Los directores de Rockdelux, Mondosonoro y Ruta 66 se acercaron para hablar sobre prensa musical; la ilustradora Ana Belén Rivero, Rubén Izquierdo de Shook Down y Daniel Granados, responsable de Producciones Doradas hablaron sobre los pros y contras del crowdfunding y los responsables de las tiendas de discos Ultra-Local Records, Revolver y Surco sobre la supervivencia de sus negocios en estos tiempos de cambios de hábitos en la forma de consumir música. La última edición tuvo que celebrarse en Hi Jauh USB por problemas de licencia en la Nau Ivanow y pronto esperamos poder anunciar un nuevo lugar para seguir con el ciclo.

Por el #DeQuintos en 2014 han pasado grandes grupos a descubrir como Creamy Creature, Combray, Grushenka, Bartleby, Jilguero, Flamaradas, Elora, Alppine, Big Summer, Tartana, The Hills Around, The Zephyr Bones, Esponja, Tú No Existes*, Rombo*, Hibernales y Perlita. (Tú No Existes y Rombo participaban en la sesión que tuvimos que cancelar y los reubicaremos en una próxima).

Este año también supuso el comienzo de las colaboraciones mensuales en el estupendo programa de radio «El Sonido de las Montañas al Revés» de Radio Gavá donde nos hemos propuesto trasladar a las ondas la idea del «Puente Aéreo» dando a conocer grupos emergentes madrileños. Por ahora hemos podido hablar de Perapertú y entrevistar a Puzzles y Dragones.

Por último también destacar que hemos pinchado en la Sala Apolo, el Depósito Legal, la Fiesta Generator, el BIS Festival, La Casa de Emma… ¡y queremos mas! En unos días anunciamos una que nos hace una ilusión tremenda.

Tenemos pánico a olvidarnos de alguien y además la lista de agradecimientos sería enorme así que nos la saltamos. Eso sí a Óscar, Blanca, Arnau, Alex y Helena tenemos que al menos nombrarlos. El año que viene empezamos a lo grande el 16 de enero en el Depo de L’Hospitalet con dos superclase: Germà Aire y Matrimonio. Nos vemos allí.

Diseño de Santiago Morilla
Diseño de Santiago Morilla

LaFonoteca y LaFonoteca BCN dan pistoletazo de salida a «Puente Aéreo», una colección de 7” en vinilo cuya intención es establecer un diálogo musical entre las ciudades en que tenemos presencia: Madrid y Barcelona. En cada uno de los singles de la colección participará un grupo de cada una de ellas, con alguna aportación especial para la ocasión.

Los escogidos para inaugurar esta colección son Hazte Lapón -grupo desarrollado en Madrid que ya abría nuestra primera referencia discográfica– y Gúdar -del Baix Llobregat, presentes también en el recopilatorio de este año de la escena barcelonesa “Mar y Montaña” (2013)-, y lo hacen versionándose mutuamente. De este modo, en la cara A podemos encontrar las versiones de «Muerte en Bangkok» y «Carretera perdida», y en la cara AA (aquí no hay B que valga) los temas originales.

Este primer volumen, con diseño a cargo de Santiago Morilla y masterización de Raúl Querido, ve la luz con una tirada limitada a 200 copias y se pondrá a la venta en exclusiva en el Café Molar de Madrid y en Ultra-Local Records de Barcelona, colaboradores en la edición, el próximo 19 de abril durante los festejos de celebración del Día de las Tiendas de Discos, en cuya organización y difusión estamos involucrados.

Logo diseñado por Vanessa Millet

El Día de las Tiendas de Discos es una iniciativa surgida en 2011 de la unión de numerosas tiendas y sellos independientes nacionales que no cumplían con los requisitos del oficial Record Store Day para animar al público a visitar los pequeños establecimientos especializados y fomentar el consumo de discos en formato físico. Tras el éxito de las dos ediciones anteriores, el DTD une fuerzas con el RSD para celebrar una gran fiesta el próximo sábado 19 de abril en más de veinte tiendas de discos de diversas ciudades españolas.

Por nuestro lado, aparte de haber formado parte activa de la organización, coordinación y promoción del evento, hemos lanzado en exclusiva un single en el que Hazte Lapón y Gúdar se versionan mutuamente, abriendo la colección de 7″ «Puente Aéreo» entre grupos de Madrid y Barcelona. El lanzamiento sale con la colaboración de dos de nuestras tiendas de discos favoritas, Café Molar y Ultra-Local Records, y se venderá por primera vez en exclusiva en ambas. Aquí tienes todos los detalles relativos al disco.

Además, en Madrid contaremos con una curiosa exposición en el Café Molar, «Del Sur al Cha Cha Cha» con bolsas de tiendas de discos de más de treinta ciudades de todo el mundo (desde Santurce a Madrid, pasando por San Francisco o Tel Aviv). La inauguración de la misma será a partir de las 20h del viernes 18, con algo de picoteo y pinchada en vinilo a cargo de Manu Puñonrostro, que es quien ha venido reuniendo todas estas bolsas durante todo este tiempo. Aquí los detalles.

Para finalizar, el mismo sábado contaremos con los conciertos en acústico de Incendios, M A J E S T A D y Univers en horario vermut y entrada gratuita. Más detalles del evento, aquí.

En definitiva, si te quedas en Madrid esta Semana Santa, te aburrirás sólo si quieres.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.

De un tiempo a esta parte la presencia de mujeres en bandas del panorama independiente español se ha hecho cada vez más frecuente. Y no me refiero con ello a grupos «de chicas», aunque los haya habido tan buenos que hayan logrado escapar del tópico. Si aún, en pleno siglo XXI, puede resultar raro que una chica decida tocar un instrumento musical en un país donde la música es algo accesorio, optar por tocar la batería siempre me ha parecido un acto que denota un carácter bien marcado, tanto por el momento en que se suele tomar la decisión, muchas veces en un período de inestabilidad como la adolescencia, como porque probablemente sea el instrumento menos «femenino» de cuantos haya, dentro de los cánones socialmente estipulados.

Para la sevillana Rosa Ponce, de Tigres Leones y Hazte Lapón, dos de los grupos más pujantes de la escena madrileña, la elección fue casi algo de lo más natural, aunque no exenta de dificultades: «Supongo que con doce o trece años es mucho más atractivo una cosa que suena bien dando golpes que ponerte a estudiar notas y solfeo. Las pocas amigas que tenía por esa época no lo entendían muy bien, alguna decía que era un instrumento de chicos y otras sólo lo pensaban. Durante los primeros años no quería que se enteraran en clase, porque ya se reían bastante de mí y esto ya iba a ser el colmo. Luego ya nos hicimos mayores y vinieron los ‘¡que guay! yo siempre he querido tocar la batería’ por parte de las chicas que conocía. ‘Pero de pequeña pensaba que era un instrumento de chicos’, les faltaba decir».

Si Rosa empezó copiando los ritmos de Ben Gillies de Silverchair, Elisa Pérez (Cosmen Adelaida, Rusos Blancos), afirma haber copiado en ocasiones sin ningún pudor a Stephen Morris (Joy Division). ¿Ninguna mujer inspiradora a las baquetas? Por supuesto, ahí aparece la imprescindible Maureen Tucker de la Velvet Underground, «por su manera tan sencilla, efectiva y poco pretenciosa de tocar».

Elisa le quita hierro a los motivos por los cuales comenzó a tocar la batería: «Empecé por razones muy estúpidas. Tenía dos amigos que tocaban la guitarra y el bajo respectivamente, así que me pareció buena idea aprender a tocar la batería para montar un hipotético grupo que nunca tuvo lugar. Además siempre he sido bastante vaga y me gusta estar sentada, supongo». Aunque luego, sin embargo, encuentre razonamientos de mayor enjundia al buscarle el atractivo a un instrumento que carece de cables, botones o cuerdas: «Lo que ves el lo que hay y lo que suena si le das con un palo, hasta aquí no hay más misterio que el que tú quieras darle. En alemán se llama ‘schlagzeug’, que traducido es ‘chisme para golpear’, me gusta mucho que sea algo tan tonto. No extraña que con estas explicaciones Elisa sea conocida en el entorno por poseer un estilo, sea en broma o en serio, calificado como «muñonada» por su técnica, digamos, un tanto primitiva.


Un héroe de la batería para Elisa. Lo prometemos.

Este estilo primitivo al que me refiero parece ser un denominador común entre las entrevistadas, sobre todo cuando me dirijo a Sofía Pedreira, de los asturianos Indienella, o a María Costa del grupo gallego Franc3s. Las dos comenzaron a tocar la batería por necesidades del grupo, ambos con el espíritu K Records en órbita. Así, la primera define su estilo como «simple y cacharrero», y la segunda nos remite a la calificación de Eric de Los Planetas sobre sus modos, «en clave de coño».

«En casa me decían que no hiciera tanto ruido porque tocaba con demasiada energía. Cuando empezamos a tocar por Galicia, me decían de todo, sobre todo los heavies de cada pueblo, que no comprendían que no intentara ser John Bonhan, como intentaban ellos durante siglos en sus locales de ensayo». ¿España 1976? Negativo, díganselo a María.

The Fall, Bobby Gillespie, Beat Happening, los Gories… ¿qué pasa en tierras norteñas? Nos vamos al otro extremo septentrional. Cati, de Doble Pletina, parece la persona más idónea para tratar este tema, pues anda muy involucrada con la revista Tom Tom Mag, radicada en Brooklyn y única en el mundo dedicada a chicas bateristas. Es allí donde precisamente echó a rodar un proyecto llamado Tres Drums, junto con la editora de la revista y otra baterista.

Cati en Tres Drums

¿Por qué la batería y no cualquier otro instrumento, Cati? «En palabras de Karen Carpenter: Why not?. Puede que en los primeros conciertos hubiera gente más sorprendida o admirada por el hecho de que una chica tocara la batería, además en ese caso (con el grupo Amarillo) era la única chica del grupo y tal vez llamara más la atención».

De todas las entrevistadas podríamos pensar en Cati como la más ortodoxa y refinada, dada su formación y el grupo en el que milita. Sin embargo, en este otro proyecto del que nos informa, Tres Drums, se entrega mucho más a la improvisación. Por eso no extraña el conglomerado de influencias que cita al ser preguntada sobre ello: «Desde Karen Carpenter que es más clásica, hasta Greg Saunier de Deerhoof, los beats de Tune-Yards, Janet Weiss de Sleater Kinney, Marc Pell de Micachu & The Shapes. Últimamente me fijo bastante en baterías algo desestructuradas o que rompen un poco los ritmos más comunes, y en cualquier combinación de dos o más baterías».

Bateristas sin complejos, con un único modelo a seguir: el propio. Y un anhelo común: «tener pipa para la carga y descarga».

Cuando en petit comité comenté que estaba preparando un artículo sobre escenas musicales, desde LaFonoteca no parecieron muy entusiasmados, la verdad. Aunque hubo algún resoplo, se me insistió en que podía hablar de lo que quisiera y bueno, pues al final de eso mismo es de lo que he querido hablar. Cierto es que el asunto está un poco manido, pero no es menos cierto que algo hay en él que siempre provoca prurito y, si el objetivo es generar debate, hay que decir que el debate sobre las escenas no está apagado. Bueno, tampoco encendido, la verdad. Más bien echa algún hilillo de humo de vez en cuando. Se ha convertido en algo así como un fuego fatuo, un asunto fantasmagórico.

Hace poco, un twittero con el original nombre de «indiegnado» (los sagaces juegos de palabra con el «indie» están apunto de superar al “funk” en cantidad y calidad) clamaba ante sus ¡cuatro followers! contra “la absurda microescena madrileña pop de Solletico, Rusos Blancos, Hazte Lapón y Cosmen Adelaida. No puedo evitar ver en esto algo entrañable. Yo soy de la idea de que en España es imposible alcanzar el éxito sin que haya un grueso de gente que te deteste. La pena es que sólo hubiera cuatro testigos ante tal arremetida. Pero me ha vuelto a surgir la duda, ¿hoy día, hay escena o no la hay? Y más importante aún, ¿a alguien le importa lo más mínimo? Porque al fin y al cabo, ¿cuantas escenas han existido en España? Voy a intentar hacer un repaso rápido y a ver si sacamos algo en claro. Prometo ser lo menos riguroso posible, a ver si así, al menos, le damos chicha a un tema fofo.

Respecto a las escenas pasadas, seguramente la única que todo el mundo tenga clara es La Movida madrileña, aunque posiblemente, nadie sepa ya muy bien qué fue movida y qué no. Todos los grupos parecen haber adoptado el término o renegado de él según conveniencia, y con tanto intento de rentabilizar el concepto, este ha acabado funcionando prácticamente como sinónimo de “música española hecha en los 80”. Los recopilatorios de cuatro cedés de lo mejor de la década han acabado por mezclar la velocidad con el tocino, y aunque aún haya quien se acuerde de las viejas polémicas entre babosos y hornadas irritantes, al final Mamá y Glutamato Ye-Yé han acabado condenados a aparecer de la mano hasta el fin de los días. Protagonistas directos como la ubicua Alaska, que igual posa desnuda para una foto antitaurina, sale en portada de la revista Psychologies o hace de tertuliana en la COPE, siempre ha dicho que entonces eran cuatro gatos que salían apedreados de los conciertos patronales y a palos con las fuerzas del orden. No me extraña que no añore aquella época, cuando, con el tiempo, ha sido la que se ha llevado la parte más grande del pastel (al menos, una parte tan grande con la de Almodóvar).

Pero entonces, si los grupos no estaban unidos y el público no era tan abundante, ¿dónde estaba la escena? Sí que parece cierto que más allá de rivalidades coyunturales y dificultades de un país recién llegado a la democracia, hubo un continuo intercambio de ideas entre artistas, no sólo de la música, también del cine o las artes plásticas. E independientemente de que en lo primeros años la mayoría de los españoles permanecieran aún ajenos a aquella efervescencia, Madrid era un hervidero.

Más que el estilo musical, sometido a continuo cambio, incluso dentro de una misma banda en un corto espacio de tiempo, lo que los unió fue ese fluir de ideas. Luego las rivalidades no eran para tanto, por ejemplo Javier Urquijo, de Tosv, germen de Los Secretos, llegó a ser miembro de los Pegamoides durante un tiempo. Víctor Coyote, de Los Coyotes, daba al respecto una visión interesante: En esa época no había suficientes rockabillies, suficientes punks, suficientes siniestroso suficientes modscomo para abrir un bar para cada estilo, y entonces todos coincidían en la misma sala o en el mismo pub, y el intercambio de opiniones surgía de forma natural. Cuando aquella música minoritaria fue creciendo, las tribus se separaron, las ideas dejaron de mezclarse y ese fue el principio del fin.

Sí puede decirse que La Movida tuvo lugares comunes: fanzines como La Liviandad del Imperdible dieron un pueril pero potente componente ideológico, concursos como el Villa de Madrid abrieron paso a la joven cantera, Ordovás dio salida a las nuevas bandas en su programa de radio, y, de forma natural, nacieron nuevos sellos para sacar los primeros singles de estos grupos. Se abrieron salas, como Rock-Ola, que además de a Ramoncín, abrieron sus escenarios a bandas imberbes, que podían recibir los oportunos gargajos tan de moda en aquellos tiempos, pero también compartir cartel con Echo & The Bunnymen o Spandau Ballet. Más adelante, un interés político por destacar todo aquello como un paso de España hacia la modernidad dio como resultado un programa en la televisión estatal, «La Edad de Oro» (TVE), que además de dar difusión masiva (con sólo dos canales y sin mando a distancia no había guerra de shares) ha quedado como el mejor testimonio de la época. Pocos grupos de aquellos tuvieron carreras largas, y como herencia han quedado algunos discos disfrutables pero también mucha tontería, mirada con muy buenos ojos, y sin embargo, las crónicas ayudaron a darle el lustre que todo mito necesita.

Los 90 parece que están más claros. Indie(antes “música alternativa”) es aquello que salía en el «Generation Next Music» (1998) de Pepsi, ¿no? Bueno, aquel recopilatorio fue el primer contacto con aquella música que tuvimos muchos adolescentes, pero no hay que ser tramposos. Alternativo era lo que presentaba una alternativa a la música mainstream, aunque luego las marcas comerciales, siempre astutas, enturbiaran el espíritu inicial. Este fenómeno, más descentralizado que el anterior, tuvo epicentros esparcidos por la península. Sabemos que hubo un Xixon Sound, un Donosti Sound, que había escenas más o menos nutridas en Granada o Sevilla. Y también estaban Dover, que eran alternativos al principio, pero luego no, porque tuvieron éxito a partir de un anuncio de la tele, ¿no es así? Aunque eso también les sucediera a Australian Blonde, que eran un icono de aquella eclosión asturiana, junto a grupos como Penelope Trip, Los Locos de Paco Loco o Eliminator Jr. ¿Entonces, en que consistía la escena?

Fran Fernández, que lo vivió todo de primera mano, siempre dudó de que hubiera habido una escena real. Más bien eran unos pocos chavales interesados por nuevas bandas ruidosas, anglosajonas y americanas, como Ride, My Bloody Valentine, Dinosaur Jr. o Sonic Youth, referentes musicales que no compartían con la mayoría de la gente de su alrededor, lo que los animó a intentar hacerla ellos mismos. Esto posiblemente hubiera sido muy minoritario si no hubieran sido arrastrados por el fenómeno Nirvana, que al desbancar en las listas a Michael Jackson demostró las inmensas posibilidades comerciales de la música underground. Antes de eso, eran tan pocos que en Oviedo, uno de los dueños del bar Movie, que resistía desde del inicio de los 90 (recientemente cerró) me contaba que en esos años se acercaba a hablar con cualquiera que llevara una camiseta de The Pastels. El público era tan escaso que a veces sólo se iban a ver los unos a los otros; pero los propios grupos, a través de radios locales de escaso alcance, podían pinchar los discos que se traían de sus viajes a Inglaterra o directamente intercambiar en mano las cintas de cassette que grababan.

Así lo hicieron Tito Pintado o Ibón Errazkin, introduciendo nuevos sonidos, igual que hiciera Olvido Gara a finales de los 70. Estos fenómenos locales difícilmente se hubieran unificado si no hubieran existido fanzines como Malsonando, nuevos sellos, como Elefant o Acuarela, o concursos de maquetas como los de la revista Rockdelux, donde destacaron grupos como Los Planetas o Australian Blonde, aunque luego fueran premiados proyectos ignotos, como el grupo de hip hop Eat Meat. En aquellos primeros años, la prensa tuvo mucho importancia a la hora de apoyar a los nuevos músicos, valorando la novedad y el riesgo por encima de aspectos más discutibles. Una mirada crítica generosa dejó crecer a la bandas, haciendo la vista gorda ante plagios obvios, voces desafinadas, grabaciones apresuradas y letras muchas veces pobres.

Luego vino el tontipop. Eso también parece que fue una escena, ¿no? Y lo que les une está bastante claro, porque el nombre es delator: pop de tontos ¿o para tontos? Con la llegada de Meteosat cantando “Mi novio es bakala”, una horda de niños pijos dieron carpetazo al existencialismo abrasivo y la decadencia loser de los 90 saludando al nuevo milenio con ganas de diversión. Los recopilatorios de lo mejor del año, sin embargo, se llenaron sobre todo de canciones de herencia sixties y electropop de letras más costumbristas que bobas, influidas por Family y Los Fresones Rebeldes.

Aparecen grupos como Portonovo, Ellos, La Monja Enana, Me Enveneno de Azules, Mirafiori o La Casa Azul, muchos de los cuales tendrán una trayectoria breve, que a veces ni siquiera culmina en un disco. Pero radio y prensa, ansiosos de una nueva cosa de la que hablar, prestan atención a este “huracán de sensaciones pop, algo nuevo, diferente y muy moderno”, aunque no siempre los tratan con tanta amabilidad como a sus predecesores.

Hoy resulta curioso que por tontipop pasara, por ejemplo, un grupo como Astrud, que hablaba de “proyecciones mitopoyéticas” y hacían juegos de palabra con “lounge” y “Lynch” y que, con su pinta de empollones, más bien parecían los listos de la clase. Todo vuelve a ser confuso, pero lo que está claro es que, una vez más, parece que es una imprecisa etiqueta de la prensa la que actúa de aglutinante. La escena es fugaz y muere al poco de nacer, pero eso no es necesariamente un impedimento. Si uno lo piensa, más o menos eso duró el punk británico.

¿Qué pasó después? Pasa el tiempo sin que surja nada nuevo hasta que de repente, un polémico artículo de Rockdelux sobre las nuevas escenas de Madrid y Barcelona, (ignorando al resto de ciudades, por cierto) marcan un nuevo maridaje generacional. Los Punsetes en Madrid y Tarántula en Barcelona, con los sellos Gramaciones Grabofónicas y Producciones Doradas detrás, capitanean un nuevo relevo generacional.

Empieza a hablarse de Cohete y de Garzón, de Juanita y los Feos y de Decapante, de Za! y de Manos de Topo, de El Guincho y de Le Pianc. Pero, ¿puede haber escena entre grupos tan dispares? Si lo pensamos, el punk americano agrupó a Suicide y a Blondie, a Talking Heads y a Television, a Devo y a Patti Smith. Entonces, el nexo común fue una sala de conciertos, el CBGB. ¿Y aquí?

Pues no está claro, aunque hay salas en estas ciudades que se convierten en señeras, como es el caso de la madrileña Nasti, quizá la clave para entender comuniones tan eclécticas sea la influencia de Internet. Las canciones ahora se pueden oír de forma inmediata, sin necesidad de que exista formato físico, y los numerosos blogs musicales se encargan de pregonar las buenas nuevas y convertir algunas maquetas en vox populi. Puede parecer algo muy desmembrado, pero si hacemos un análisis más a fondo, si que puede decirse que hubo muchos nexos entre los grupos: conversaciones, colaboraciones, splits, conciertos compartidos, miembros que saltan de un grupo a otro. Las relaciones entre ellos son fáciles de rastrear, a través de los amigos que se exhibían en el entonces rutilante MySpace. Otra vez, aunque el germen real existe, es un artículo periodístico el que hace de cemento para que los oyente asocien algunos nombres.

Mi conclusión es que ese es el principal punto común en toda esta historia, las escenas existen si se hablan de ellas como tal. Son los cronistas los que convierten a unos grupos más o menos unidos por la afinidad y la coexistencia espacio-temporal en una escena. Entonces, volviendo al principio e intentando responder a “indiegnado”, ¿existe aún esa absurda microescena en Madrid a día de hoy? ¿La hubo en algún momento? ¿La va a haber en el futuro? Supongo que eso dependerá de que alguien quiera contarlo así. Muchas de las personas de generaciones anteriores puede que frunzan el ceño, es ley de vida. También George Harrison dijo que iba a dejar la música cuando surgió el punk.

Si establecemos similitudes con otras escenas, haberlas, haylas. Hay un concurso de grupos revelación del festival Contempopránea donde aparecen en puestos destacados grupos como Rusos Blancos, Cosmen Adelaida, Los Ingenieros Alemanes, Alborotador Gomasio o Ed Wood Lovers, hay un bonito disco llamado “No Te Apures Mamá, Es Sólo Música Pop” (LaFonoteca, 2011) donde muchos de esos nombres se repiten, añadiéndose otros como Solletico, Los Autócratas, Raúl Querido o Betacam y un concierto de presentación de este disco, con un lleno absoluto de la sala Siroco y un centenar de personas que se quedan a las puerta. Hay un blog (y radio) como Aplasta Tus Gafas de Pasta, en cuyos recopilatorios y fiestas pueden rastrearse las primeras grabaciones y actuaciones de algunos de estos grupos, así como los primeros debates sobre la presencia o no de una nueva escena. Hay continuas colaboraciones y nexos, hay nuevas publicaciones, como Jenesaispop, que han dado cuenta, aunque tímidamente, de estas primeras andanzas. También es cierto que hay una repercusión de público aún pequeña.

Posiblemente, hay tantos argumentos para estar a favor como en contra. Al fin y al cabo, la mayoría ni siquiera hemos publicado aún un disco largo, a pesar de que casi todos nos acercamos o superamos la treintena. Esto, al fin y al cabo, también puede ser el espíritu de los tiempos. La repercusión a la larga está aún por ver. ¿Alguien se acordará de todo esto? ¿Alguien se encargará de alimentar el mito? Vete tú a saber. Hagan sus apuestas.

Cuando alguien se ha preparado en un campo determinado o tiene aptitudes para algo concreto es más que razonable que aspire a poder desarrollarse profesionalmente hasta poder vivir de ello. Cierto es que tal y como están las cosas uno parece incluso tener que agradecer el tener un puesto de trabajo, pero no hace demasiado tiempo estábamos acostumbrados a oír esta frase en distintos ámbitos. ¿Y en el musical? Es de suponer que alguien que cultiva una pasión tan grande por la música habría de dejarlo todo si tuviera la más mínima oportunidad. ¿Seguro? ¿Aun teniendo un trabajo bien remunerado y/o que nos gusta? ¿Es esto posible o simplemente irreal? Nos ceñimos, por supuesto, a lo que todos conocemos como escena independiente, porque como bien indica Saray, de Hazte Lapón, oncóloga, a pesar de los pesares «a David Bisbal no le va nada mal, la verdad».

Anntona, de Los Punsetes, productor audiovisual, no lo duda: «Me encantaría probar, al menos uno o dos años, aunque no creo que me alejara del todo de mi trabajo, que me gusta bastante». Tampoco parece pensárselo demasiado Marc, publicista y diseñador gráfico al frente de uno de los grupos revelación del año pasado, Doble Pletina: «En caso de que me alimentase, sí». Ahora bien, ¿es esta pretensión básica posible? Anntona es rotundo: «No. Apostaría a que el 90% de los grupos que te gustan actualmente no viven de la música. De hecho estoy seguro que un buen 70% de ese 90% pierde dinero haciendo música».

Bueno, pues voy a ello. Rodrigo de Triángulo de Amor Bizarro, uno de los grupos más punteros de nuestra escena, define la situación como para ir tirando y con suerte: «No ves ningún futuro a largo plazo, pero vas haciendo cosas mientras dure». Marina de Klaus & Kinski, autores ya en febrero de uno de los discos del año, nos muestra un panorama mucho más desalentador: «Imposible. No sé dónde está el punto, pero vivir con lo que nosotros facturamos, no se puede».

Una de las claves la apunta Guille Wild Honey, quien también trabaja en el sector audiovisual: «Creo que no existe una red profesional real. La clase media es inexistente, pero es un problema estructural; no hay ni público, ni circuito de salas consolidado, ni una idea de explotar música de manera seria, por ejemplo, en el extranjero». Hugo de Prisma en Llamas y Margarita, diseñador gráfico, cree que el problema es endémico: «Este país siempre ha funcionado de una manera un tanto oscura frente a la cultura». El reivindicativo Raúl Querido, empleado en las oficinas de una conocida cadena de televisión, va un paso más allá y apunta a la Administración sin exculpar a la sociedad, de la que por cierto, todos formamos parte: «No deja de ser una manifestación de fenómenos bastante generalizados en nuestro entorno, como la dejadez y el enchufismo de la Administración, el nepotismo extremo de prácticamente toda la sociedad y la habitual falta de aprecio por la cultura o las formas de ocio que se salen un poco de lo habitual».

En los casi tres años que estuve viviendo en Londres, pude observar que, al igual que aquí, tan sólo se fantasea con la posibilidad de vivir de la música. La competencia es brutal y las cifras que se mueven ahora nada tiene que ver con las de antes. Pero a diferencia de España, sí que parece existir un tejido industrial que lo hace factible. Guilhem Fraisse, nuestro técnico de sonido en los conciertos que organizábamos allí nos contaba que era poco menos que imposible llegar. Pero también nos contaba cómo su grupo Black Cherry iba a tocar en Glastonbury el verano siguiente. No hace falta ser muy espabilado para saber que la proyección que te da tocar en Glastonbury, aunque sea a las cuatro de la tarde, no es la misma que la que te da tocar en el Contempopránea… pero, ¿y en el Primavera Sound o en el FIB? ¿Tanto nos cuesta vender nuestros productos al exterior? Si atendemos a la repercusión que tienen nuestros vinos o nuestro aceite fuera de nuestras fronteras, la respuesta parece clara: sí. Volviendo a la música, que aún Latinoamérica siga siendo un terreno por explorar es bastante sintomático; como lo es que el mismo grupo de Guilhem, a pesar de las artimañas de las que se sirviera su manager para conseguirlo, haya logrado ya girar por Estados Unidos o, sin ir más lejos, que un grupo como A Grave With No Name, a quienes ví en un pubeto junto a otras veintipico personas más, vayan a tocar en La Boite en Madrid la semana que viene. ¿Hechos aislados? Me temo que no. Los grupos anglosajones están más acostumbrados a girar, y en numerosísimas ocasiones, aunque nos escueza aceptarlo, esto se sigue percibiendo encima del escenario.

¿De veras no hemos mejorado nada en todo este tiempo? ¿Tan malos emprendedores somos? David Rodríguez (La Estrella de David), que lleva en la brecha desde la eclosión del indie en España, nos confiesa que es profesional por accidente: «¡Y que dure! En los 90 ni por accidente ni por hostias. Ahora, claro, estoy al borde de la miseria. Pero bueno, como la mayoría de los españoles». Parece, por tanto, que algo vamos aprendiendo porque, dicho sea de paso, estos accidentes cada vez son más frecuentes; aunque también lo es que muchos respondan, como bien indica Lolo de Hazte Lapón, psiquiatra, al hecho de entrar en un círculo de influencias y reconocimiento: «Evidentemente, esto sólo está al alcance de algunos grupos. Por eso hay gente que ha tocado veinticinco años y está viviendo de la música ahora, cuando sus amigos y colaboradores han constituido el circuito que domina la programación de festivales».

Entonces, si eso de que el directo era lo que iba a salvar a los músicos de la crisis discográfica era mentira, ¿ahora qué hacemos? Según Raúl Querido, la solución a corto plazo pasa por la especialización en actividades relacionadas: «Difícilmente se puede vivir de los directos, pero al menos creo que se debería poder vivir de las actividades de corte profesional y especializado relacionadas con lo anterior: produciendo buenos discos, organizando buenos directos… Está por ver». Eso mismo pero en otro marco laboral es lo que indica Guille: «El tiempo y el esfuerzo que le puedo dedicar a la música es muy limitado. Dejaría mi trabajo si pudiera tener perspectivas de hacer algo relacionado con la música pero en una industria real, algo tipo hacer música para televisión o publicidad».

Está claro que uno los factores que preocupan a nuestros entrevistados a la hora de plantearse pegar el salto es la inestabilidad económica. Marc asegura que «como cualquier autónomo, no tener garantías de cobrar en un futuro ni un sueldo fijo al mes» serían algunas de las principales contras, aunque como bien indica Raúl «hablar de estabilidad laboral es ya casi utópico». Laura, también en Doble Pletina y profesional de uno de los sectores más sumidos en la crisis, la arquitectura, piensa al respecto: «Vivir de la música en España es muy difícil, como lo es vivir de cualquier profesión hoy en día en este país. Si pudiera vivir de la música estaría seriamente preocupada por mi futuro laboral, del mismo modo que lo estoy ahora». En este sentido, Rodrigo dice estar contento con la decisión tomada: «Nada nos asegura, tal y como está el panorama, que si hubiésemos continuado en los trabajos que teníamos antes estuviéramos mejor económicamente que ahora».

Dejando de lado el aspecto pecuniario y atendiendo a exigencias creativas, entramos en un terreno repleto de interrogantes. Raúl Querido afirma que dejaría su profesión por la música, con matices: «No me convence enfocar mi faceta como compositor e intérprete de manera profesional, por lo que ello impone de servidumbre creativa». Lolo incluso ve sus ventajas en el hecho de no vivir de ello: «Puedes imponer tu propio ritmo y ser totalmente selectivo con tu propio material. No sentirte en la necesidad de hacer canciones para un público masivo permite también hablar de todo cuanto quieras». La música convertida en trabajo; Jaume, de Doble Pletina, ingeniero ferroviario, sentencia: «Mejor no mezclar negocios y placer». Incluso para otros, como Saray, la música no es más que un hobby: «Si la música me diera para vivir dejaría de ser atractiva para mí». Eso sí, un hobby al cual se le dedica mucho, mucho, pero que mucho… tiempo. ¿Compensa la pechada?

«Lo bueno es que tu música no se ve afectada nunca por temas comerciales y económicos. Hay libertad absoluta. Entiendo que cuando vives de ello hay una parte que implica hacerlo con miras comerciales y eso puede afectar un poco a tu creatividad. Eso sí, hay que hacer malabarismos con la organización de tu tiempo. Pero esto se vive con alegría», dice Hugo. Para Lolo, hacer música es un forma de vivir: «Yo no podría dejarla hoy y dedicarme a mis pacientes como si nada. Incluso para la música más minoritaria hace falta una dedicación y una constancia que nada tienen que ver con un hobby al uso. La música es una forma de vida».

El tiempo, la hora, ¿¡qué hora es!? Dilucidamos de todo este embrollo que poderse dedicar a la música en exclusividad también tiene sus ventajas. Rodrigo no se arrepiente: «Hacemos lo que queremos, a nuestro ritmo y no tenemos jefe, y en cierta medida dependemos de nosotros mismos». Anntona abre la caja a un universo de posibilidades: «Supongo que si me dedicara plenamente a la música lo haría todo mejor: tocaría mejor, compondría más, cuidaría más los directos y los discos y sería algo más ambicioso en general». ¡Qué desazón! ¡Qué de potencial desperdiciado! Pronto nos alivia de este sufrimiento: «Ninguna de esas cosas está garantizada, al menos en mi caso».

¿Está entonces nuestra música condenada a ese amateurismo que tanto nos gusta según qué propuesta? Lolo replica: «Cuando Faulkner escribía mientras trabajaba en un prostíbulo, ello no le convertía en un amateur. Cuando la música es un simple entretenimiento no funciona, se nota porque se extingue ella sola». ¿¡Se va a extinguir la música!? «Si tuviera que volver a trabajar en otra cosa, pues tampoco pasaría nada. Música voy a seguir haciendo siempre». Me quedo más aliviado tras estas palabras de Rodrigo. La única certeza es que el trabajo no nos hará libres.

Es complicado poner fecha al nacimiento de Los Autócratas, pero este podría ser el cumpleaños de María en noviembre de 2008, cuando sus amigos le regalaron un bajo. Ese mes Miguel A. se había comprado también una guitarra eléctrica, y Frankie andaba cacharreando con un rudimentario programa de ordenador. Para la batería se piensa en Kototo, quien ya en el primer ensayo demostraría estar técnicamente a años luz del resto, cosa que a él no pareció importarle demasiado.

Tras las primeras versiones de rigor llega Frankie con la primera canción, «La plaga de Benioff», que no se llegó a grabar ni tocar nunca en directo, pero que daba mucho juego en los ensayos para desarrollar un medley en el que cabía desde Spiritualized y Elvis hasta Family o Mocedades. Las canciones siguen surgiendo y así aparece «Plutón no es un planeta», con la que María se lanza definitivamente a cantar; un pequeño hit de MySpace que recibe comentarios muy positivos de gente como Papá Topo, Zipper, Linda Guilala, Mano de Santo o Raúl Querido, con quien precisamente tocarían en el local de ensayo que ocupaban en el ático de La Matilda en Carabanchel, como fiesta de despedida a Kototo, que parte a Irlanda.

Su debut oficial se produce el 30 de julio de 2010 vía el colectivo Aplasta Tus Gafas de Pasta, en un concierto organizado en la Wurlitzer junto a Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. Los Autócratas fueron la gran sorpresa de una noche exitosa en la cual destacan la presencia de Pili al violín y el primero de una larga lista de disfraces de Frankie: camisa hawaiana, alas de angelito y orejas de orco. Pronto llega una segunda cita, esta vez en el Ocho y Medio con Ed Wood Lovers y Raúl Querido. Para sustituir a Kototo, se elige a Miguel S., guitarrista de Capitán Sunrise, y tras la marcha de Miguel A. a Barcelona, entra Enrique en la formación. Con esta formación tocan junto a Los Lagos de Hinault, Regiones Devastadas, telonean a las Aias en el Ocho y Medio y tienen la oportunidad de participar en la primera edición del Madrid Popfest.

«El Período Demo-Crático» (2012), cuatro canciones grabadas de la mano de Ricardo Alonso, miembro de Mata a Tus Ídolos, a comienzos del 2011, ve ahora por fin la luz. De ellas, ya conocíamos la aquí rebautizada como «La república independiente de tu casa», que había formado parte del recopilatorio que editamos de grupos maqueteros de la escena independiente madrileña –«No Te Apures Mamá, Es Sólo Música Pop» (LaFonoteca, 2011)-, en el que comparten surco con muchos compañeros de escenario.

La edición -y presentación- de estas canciones coincide con el momento en que Frankie, obligado por la situación actual, decide marchar a Chile a ganarse la vida, por lo que el futuro del grupo es incierto. Enrique está volcado en Gatopersa, Miguel S. sigue con Capitán Sunrise y Pili toca habitualmente con un proyecto en Talavera llamado El Leopardo Más Lento, además de ser violinista de estudio y de directo de Klaus & Kinski. Lo que está claro es que la amistad seguirá incólume.

Es, para nosotros, muy emotivo organizar este concierto de presentación y despedida.

Alborotador Gomasio llevan un par de años como grupo, Koldo y Marco ya se conocían de mucho tiempo antes, de proyectos musicales anteriores y del programa de radio independiente «Aplasta Tus Gafas de Pasta». Aúnan influencias del pop rock y el grunge de los 90, con el clasicismo pop de bandas españolas como Los Secretos o Nacha Pop. Completan el plantel Guille (Los Ingenieros Alemanes), Alberto (Mata A Tus Ídolos) y Miguel (Los Ingenieros Alemanes).

Admiten advertir un resurgir de Madrid, sobre todo a raíz de haber organizado un concierto con Autócratas y Hazte Lapón y haber congregado en él a una inesperada cantidad de seguidores. Admiten una mayor unidad entre grupos de diferentes estilos y una querencia generalizada por las letras en castellano, sin embargo, reniegan de esto que se ha dado en llamar escena, aunque valoran positivamente el punto de atención creado.

Aquí los tienes en el local de ensayo, repasando los momentos de la fiesta de presentación de «No Te Apures Mamá».