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Desde hace mucho tiempo Madrid dejó de ser el foco exclusivo de la música independiente como sí lo fuera de manera innegable a comienzos de los 80, por diversos factores cuya disección no es objeto de estas líneas. A la tradicional Barcelona se han sumado recientemente dos escenas que, en realidad, siempre han estado muy vivas, la valenciana y la gallega, pero que quizá sea en el contexto socioeconómico actual y en el tejido independiente construido a partir de él, que nos sorprendan especialmente por su calidad y lo prolífico. Pasado el aluvión al abrigo de la etiqueta Galician Bizarre, a un ritmo más pausado pero incesante, desde Galicia siguen apareciendo jóvenes e interesantes propuestas. En Valencia la ola de oscuridad y tinieblas no ha parado de alumbrar bandas con la premisa del «háztelo tú mismo» por bandera, con incluso cierta repercusión internacional. Y en Barcelona la escena sigue en ebullición, como a casi toda ciudad grande le debería corresponder.

Es curioso que en las tres ciudades haya surgido la necesidad de canalizar estas energías al margen del circuito establecido. Galicia (aunque ni en Santiago ni en Vigo, sino en Pontevedra), Valencia y Barcelona cuentan desde hace algún tiempo con tres locales alternativos que en poco tiempo se han convertido en espacios de referencia, al menos para los grupos de fuera que deseen tocar en dichas ciudades. Grupos pequeños, no exentos de talento, que se abren paso sin ambages y en la mayoría de casos sin más pretensiones que el reconocimiento dentro de esta independencia que, por otro lado, goza de muy buena salud, creemos que entre otros factores debido a esta permeabilidad entre grupos de diferentes regiones. Desde nuestra perspectiva, para muchos de los grupos más punteros de la cantera madrileña tocar fuera es sinónimo de hacerlo contactando previamente a algunos de estos centros, donde las condiciones, el trato y el compadreo están alejados del circuito profesional: Liceo Mutante, La Residencia y los más recientes pero no menos activos HI-Jauh-USB? son, sin duda, ejemplos de asociacionismo y colaboracionismo, palabras que adquieren mayor peso y valor en el ya citado contexto sociocultural que estamos viviendo.

Cabe mencionar que en Madrid también hay un espacio que, aunque lejos de ser referente, sí que funciona bajo estas mismas premisas y con una actividad encomiable: La Faena II. Hubiera sido interesante contar también con sus impresiones, pues Madrid sigue teniendo un peso notable en cuanto a las nuevas propuestas musicales se refiere, y más aún teniendo en cuenta que gran parte de nuestra actividad se desarrolla en esta ciudad, pero desde su organización prefirieron optar por un discreto silencio y no aparecer bajo los focos, suponemos que la ley del terror que impera en Madrid llega hasta Suanzes.

En todo caso, tras tortuosas y encarnizadas asambleas, desde el Liceo Mutante y La Residencia se explayan bien a gusto sobre sus motivaciones, su funcionamiento interno, sus experiencias… Mientras que en Hi Jauh USB? es Albert Gúdar quien se lía la manta a la cabeza para poner orden a este cuestionario y mostrar su peculiar funcionamiento como colectivo musical.

 

liceo mutante

 

¿Cómo os definís? ¿Quiénes conformáis el proyecto?
Liceo Mutante: Somos una Asociación Cultural con el objetivo de establecer en Pontevedra un espacio que de cabida a propuestas culturales que, por su naturaleza, no tendrían sitio dentro de los canales institucionales y/o consolidados.

La Residencia: Nos definimos como un Centro Social, que en nuestra opinión es un sitio donde se realizan diferentes actividades pero siempre con una organización horizontal y sin ánimo de lucro.

Hi Jauh USB?: Somos un colectivo musical que aglutina ya a varios grupos: Ran Ran Ran, Gúdar, Tirana, Hibernales, Neleonard y Die Katapult. Tenemos un local donde ensayamos y grabamos y es allí donde organizamos conciertos un par de sábados al mes. Para poder hacerlo, nos hemos constituido como Asociación Cultural. Personalmente, me gustaría que se nos viese como un colectivo a lo Elephant Six.

¿Cómo os organizáis? ¿Cómo es la toma de decisiones?
LM: El principal activo del Liceo es su masa social, que ha conseguido que a día de hoy seamos un espacio de referencia gracias a la ilusión, el trabajo desinteresado y el apoyo económico mensual de sus en torno a ochenta socios. Alrededor de un 30% de ellos realizan una colaboración más estrecha respecto a las tareas habituales, que no son pocas: adecentamiento y mantenimiento del centro, jardín y huerta, programación, barra, cocina, sonido, limpieza… Internamente, nos organizamos de forma asamblearia para tomar las principales decisiones relativas a la asociación, la cual está dividida en comisiones (conciertos, artes escénicas, audiovisuales, artes plásticas, jardinería y huerta…) encargadas de gestionar la actividad y programación de sus respectivas áreas. La mayoría de decisiones se toman en la asamblea de socios, las decisiones correspondientes a aspectos concretos de la programación son tomadas por las respectivas comisiones. A mayores, contamos también con una “Junta Directiva” encargada de tomar las decisiones cuando no es posible por motivos de urgencia que sean trasladadas a la asamblea.

LR: Funcionamos de manera asamblearia, reunimos semanalmente las propuestas y organizamos el calendario, hay dos opciones: Nosotros montamos un concierto, hay algún grupo que queremos traer y les preguntamos, organizamos fecha y nos hacemos responsables de todo (suelen ser grupos de fuera de Valencia); o bien alguien externo al colectivo pide una fecha y se encarga de organizar concierto, cena, equipo, sitio para dormir los grupos, limpieza… Entonces lo hablamos en la asamblea y, si hay fechas libres y podemos estar tres personas mínimo para ayudar, se monta, si no, no. Las cosas se deciden por consenso, si en algo no estamos de acuerdo todos no se hace. Hay veces que resulta mas fácil y otras que tenemos que darle muchas vueltas a algún tema hasta que encontramos un punto de convergencia. No hay votaciones ni nada por el estilo. Todos somos amigos, y eso siempre ayuda.

HJU: El colectivo lo formamos siete personas, y somos las mismas que llevamos dando tumbos por la música y locales de ensayo desde hace unos cuantos años. Nos conocemos bien y miramos de hacer lo que queremos y nos apetece, ya que ninguno vivimos de la música. La verdad que nos organizamos fatal: cada cual a la suya y después todos a correr el último día. Y no me refiero sólo a la organización de conciertos. Rara vez llegamos a votar nada, pensándolo mejor creo que aún no hemos votado nada. Hace casi tres meses que no nos reunimos, nos dejamos llevar.

Un día de sol en el Liceo Mutante
Un día de sol en el Liceo Mutante

¿Cuáles son vuestras motivaciones?
LM: Tantas como personas conforman El Liceo. Si intentamos trazar unas líneas maestras, vemos claro que hay una voluntad de dejar de ser actores culturales pasivos para poner en práctica aquello en lo que creemos: Demostrar que la autogestión no sólo es posible sino deseable, estableciendo nuevos procesos culturales no regidos por los marcos tradicionales vinculados a las iniciativas institucionales o privadas. Buscamos también ser el canal de transmisión que pone en contacto a público y artista. Creamos un espacio común entre creadores y consumidores de cultura eliminando las retahílas de intermediarios que encarecen los eventos y limitan el aspecto creativo de los propios artistas. Esta idea de cultura libre, donde el trabajo de un creador es puesto en valor directamente por su audiencia, facilita el acceso a la cultura para todo aquel que desee disfrutarla con total libertad y sin filtros.

LR: Somos gente a la que nos apasiona la música, casi todos los miembros del colectivo tocamos en grupos. Y al mismo tiempo detestamos la situación del «mundillo musical actual», donde sólo se mira por la rentabilidad económica y las modas. Intentamos apoyar propuestas musicales al margen de ese circuito comercial, bandas que de verdad creen en lo que hacen y que igual que nosotros creen en el hazlo tú mismo, eliminando los elementos circundantes ajenos a la propia música en sí (promotores, alquiler de salas) y actitudes caducas asociadas a la música como negocio. Creemos en la autogestión y en una mirada crítica hacia la cultura, la música, el ocio y el tiempo libre. Creemos que hay que fomentar la iniciativa y la implicación en lo colectivo para luchar contra la alienación y el individualismo.

HJU: Tratamos de unificar todos los grupos de los que formamos parte bajo un mismo nombre para dar más fuerza a todos los discos que vamos sacando. No sé si funcionará, pero esa era la idea inicial. Lo único que nos interesa es seguir haciendo canciones.

¿Os compensa? ¿No es demasiado sacrificado?
LM: Es muy sacrificado. A nivel personal no suele compensar, aunque cada miembro vive el Liceo de distinta manera. No podemos saber si a cada uno le compensa hacer lo que hace, lo que creemos es que al Liceo Mutante, a los artistas y a la ciudad de Pontevedra les compensa y eso al final es lo que piensas cuando un domingo de noviembre tienes que ir a limpiar el baño porque es el día que te toca.

LR: Moralmente nos compesa, si no no realizaríamos este proyecto, si bien es verdad que hay mucha gente que empezó en el colectivo y que lo ha ido dejando, pero también ha entrado gente nueva. Es muy sacrificado, si que es así, porque realmente estás ofreciendo tu tiempo libre sin ningún beneficio económico, sólo moral y de concienciación social. Lo hacemos para que esta ciudad tenga otro tipo de propuestas culturales/musicales que si no estuviéramos no tendrían cabida en ella.

HJU: De momento es muy grato, sobre todo por la gente. Aunque apenas hace un año que empezamos a montar fiestas y todo se andará. De momento nos lo pasamos bien haciéndolo y estamos los siete juntos. Luego fregar es un rollazo pero igual que en cualquier sitio.

¿Ganáis algo de dinero con ello? ¿Cómo os subvencionáis?
LM: Por desgracia nadie del Liceo Mutante gana dinero con las actividades y eventos que allí se realizan. El motor económico del Liceo es el propio trabajo de los socios y simpatizantes. Además de su trabajo, los socios mutantes aportan una cuota mensual de 10€. La entrada íntegra de los eventos es para los propios artistas, con lo cual el Liceo Mutante se mantiene con las aportaciones mensuales de los socios mutantes y las aportaciones en forma de donativo que realizan los demás socios. Disponemos de un local bastante espacioso, un piso donde realizamos talleres y alojamos a los artistas que no son de Pontevedra; y todo ello con sus respectivos recibos de luz, agua, reparaciones, proveedores, etc. No hemos solicitado ni recibido nunca ningún tipo de subvención y el Concello de Pontevedra no sólo no ha querido ayudarnos, sino que ha llegado a multarnos con 1.000€ por hacer conciertos en un local que no tiene la licencia pertinente para ello.

LR: Al ser Asociación sin ánimo de lucro no ganamos nada, si existen beneficios van destinados al alquiler y mantenimiento del espacio. Lo que se saca en taquilla va destinado íntegramente a los grupos que han participado en el concierto.

HJU: Pues la verdad es que no. Como músicos lo que gana cada banda es para ella, y de momento va llegando para cubrir los gastos de máster y copias de cada disco. Por lo menos a los que están con Elefant (Neleonard y Die Katapult) les va mejor en ese aspecto. Como “promotores” lo que ganamos en las fiestas no cubre nuestros gastos del local: Desde septiembre decidimos cobrar entrada para poder pagar a los grupos que vienen y lo poco que sacamos de la barra apenas da para cubrir parte de los gastos mensuales, además últimamente lo solemos invertir en reparaciones. Nos subvencionamos con nuestras cuotas, las de los siete miembros. Por suerte ahora en Hi Jauh hay otro grupo ensayando, son de fuera de nuestro colectivo pero amigos, Los Ganglios, buenísimos y nos ha ayudado a bajar nuestras cuotas un poquito.

La Residencia
La Residencia

¿Habéis tenido algún tipo de problemas con los vecinos, con otras salas de conciertos o con la policía?
LM: Hemos tenido problemas con todos ellos y de todos ellos hemos aprendido. Hemos intentado adaptarnos al vecindario, molestar lo menos posible, volar por debajo del radar de las fuerzas del orden y evitar confrontaciones con otras salas, que nos consideran competencia cuando no lo somos en absoluto. El 95% de los grupos que tocan en nuestra casa no tendrían (no tenían) cabida en ninguna otra sala de Pontevedra. Y los horarios tampoco se solapan ya… Actualmente la relación con la mayoría de los vecinos es muy buena, llegando incluso a tomar parte de nuestras actividades muchos de ellos. Hay que tener en cuenta que el Liceo está situado en el barrio de Mollabao, un barrio bastante deprimido y olvidado de Pontevedra, y nuestra aparición supuso una inyección de vida para los vecinos que veían cómo su barrio agonizaba.

LR: En el pasado sí tuvimos algún problema con unos vecinos, pero ya no viven ahí, así que desde entonces nuestra relación con el resto es inmejorable, de hecho participaron en el último aniversario con un grupo de flamenco que tienen, fue el debut de estos gitanillos y les bautizamos como Los Vecinos. Al año de abrir tuvimos un pequeño problema con la policía, pero desde entonces nunca han vuelto a venir al local. Sí que es verdad que se han acercado alguna vez al parking y han interrogado un poco a la gente pero esto sólo se ha dado en contadas ocasiones.

HJU: De momento no, con ninguno de los tres. No somos ni un bar ni una sala de conciertos, no tenemos un día a día de abrir. Supongo que eso hace que no molestemos tanto. Las fiestas, además, son siempre el sábado de 18h a 21:30h, lo que también nos ayuda a no molestar a vecinos ni a otras salas que programan a partir de la 22h. Sí que nos han comentado otros promotores que les gustaría poder saber cuándo vamos a hacer fiesta y lo estamos intentando coordinar, pero es difícil porque nosotros somos más de hacerlo todo en el último momento.

Un momento para la historia. ¿Cuál podría ser el evento organizado al que más cariño guardáis?
LM: Probablemente los certámenes de autoedición, Grapa Grapa en adelante, donde confluyen todas las inquietudes de la gente de por aquí, muchas propuestas increíbles de fanzineo e ilustración, delicias gastronómicas y grandes conciertos como, por ejemplo, el que dieron los Fantasmage hace año y medio. También cabría destacar los aniversarios, que siempre son apoteósicos o el evento internacional de tener con nosotros a Mike Watt, leyenda viva, fetén fulano, o las visitas de directores de cine que nos visitaron con gran generosidad para compartir y comentar sus pelis…

LR: El primer concierto que montamos, Derrota y Muerte a la MuerteAñade este contenido, aún con la mitad de La Residencia sin habilitar. Pero nos habíamos quedado sin dinero para seguir arreglándola y tuvimos que hacerlo para poder seguir. Pensábamos que no iba a venir casi nadie y se petó, aún recordamos la gente sentada encima de los sacos de cemento y arena… Los aniversarios son siempre especiales, sobre todo el primero y este último, donde aprendida la lección supimos manejar el aluvión de gente.

HJU: El concierto de Beef. Por todo lo que supone para nosotros, para los siete. Porque son del Baix y nosotros no sentimos el Baix sin ellos.

¿Habéis tenido alguna experiencia agridulce con algún grupo que os haya hecho replantearos vuestra actividad?
LM: De entre las más de doscientas bandas que han pasado por el Liceo Mutante, sí ha habido algún desencuentro con alguna, algo residual o anecdótico, pues en general se valora muy positivamente nuestro buen trato, que es cercano y humilde pero no por ello menos profesional. Nos molesta mucho la gente que trata al Liceo Mutante como una sala de conciertos o que tratan a los socios mutantes como «sirvientes». En ese sentido aún falta mucha educación de asociacionismo y autogestión en Pontevedra.

LR: Experiencias agridulces ha habido muchas, hay gente que es muy educada y agradecida y otra que como no tiene ni idea de cuál es nuestro funcionamiento te habla con poco respeto o no te hace caso a la hora de sonorizar; e incluso nos ha pasado que nos roben parte del equipo (jirafas para micro y cables, por ejemplo). Por lo general toda la gente que pasa por La Residencia suele ser muy agradecida y enseguida entienden el funcionamiento del sitio, pero mentiríamos si dijéramos que todo ha sido perfecto. Afortunadamente, con el tiempo se ha conseguido transmitir la idea de que la Resi es la casa de todos, y cada vez es más raro ver comportamientos irresponsables o irrespetuosos por parte de grupos o asistentes. Sin duda lo dulce se impone a lo amargo.

HJU: Pues mala tampoco, pero lamentable un poco. Vino un grupo a tocar, venía el cuñao con ellos, de padrino dándoles consejos, no puedo ser más explícito. La cuestión es que acabaron adueñándose del local, los del grupo en la barra poniendo música y el cuñao tocando versiones con la acústica… Hasta que alguno de nosotros se dio cuenta del panorama y nos centró al resto.

Hi Jauh USB?
Hi Jauh USB?

¿Programaríais algo que no os gustase por criterios puramente estilísticos? ¿Qué no tiene cabida?
LM: Programamos muchas cosas que no nos gustan. Hacemos de todo: conciertos, obras de teatro, proyecciones, recitales de poesía, un cineclub, ciclos de cortos, talleres de distinta índole y muchas cosas más. Sería imposible que a todos nos gustase lo mismo, creemos que la variedad y el hecho de que confluyan allí tantos artistas de distinto ámbito es lo que aporta al Liceo Mutante su riqueza cultural.

LR: Normalmente pedimos escuchar al grupo, no nos interesan demasiado las etiquetas, sólo para ponerlas en el cartel. No hay nada que no tenga cabida en La Residencia, se ha programado desde flamenco, pop, rock, hardcore, punk, metal, electrónica… Si es una propuesta interesante y tenemos hueco se suele programar. Hay que tener en cuenta que somos un colectivo formado por gente muy dispar, así que cada uno tiene sus gustos e intentamos que todos tengan cabida.

HJU: No hemos programado nada que no nos guste por lo menos a un mínimo de tres o cuatro de nosotros.

¿Os consideráis necesarios? ¿Hasta cuándo seguiréis?
LM: Nos consideramos necesarios para nosotros mismos, empezando por ahí; luego compartir eso sí que es una necesidad básica para todos. Seguiremos hasta que el cuerpo y la ilusión aguanten, somos conscientes de que para que esto funcione y perviva en el tiempo es fundamental la ayuda y participación de la gente, y que nuestros hermanos pequeños quieran venir y formar parte de ello. Desde aquí os animamos a que vengáis al Liceo Mutante y nos echéis una mano. Bueno, y todo esto supeditado a que los todopoderosos señores del poder, del orden y la ley nos dejen hacer, por supuesto.

LR: No sabemos si somos necesarios, hubo vida antes de La Residencia y la seguirá habiendo después, pero sí que es verdad que ahora resulta mas fácil que ciertas bandas vengan a tocar a la ciudad. Por no hablar del ejército de bandas surgidas gracias a este punto de encuentro… En este espacio seguiremos hasta que nos echen, pero después buscaremos otro, la ubicación en sí no es importante, lo importante son las ganas de seguir.

HJU: Nos sentimos afortunados de ver que viene tanta gente a ver a grupos pequeños un sábado por la tarde y que gustan tanto. O que grupos enormes para nosotros quieran tocar en Hi Jauh. No sé lo que duraremos montando fiestas, pero haciendo canciones espero que mucho.

Con motivo de la exposición «Esta Canción Me La Encontré Tirada» (Ferrol, Centro Torrente Ballester) que se inagura el viernes 19 de julio a las 20:00, uno de nuestros administradores, Fernando Fernández Rego, analiza la escena independiente gallega actual y sus antecedentes en este artículo que forma parte del proyecto editorial con carácter divulgativo y recopilatorio que presenta, con gran calidad gráfica, una serie de fichas técnicas, letras de canciones, fotografías y todo el trabajo de autoedición y producción compartida que rodea al singular universo creativo de cada grupo. Ahí aportamos nuestra base de datos como material de apoyo principal. La exposición pone de manifiesto la estrecha relación entre la música y las artes gráficas, intentando analizar todo desde la perspectiva de cómo los grupos consiguen su propia imagen trabajando el do it yourself, creando sus propios canales de difusión o colaborando con gente de otros campos creativos como el diseño gráfico o el audiovisual.

Hubo un tiempo en que para encontrar propuestas medianamente interesantes a nivel musical había que viajar a Londres o Nueva York, a Madrid o Barcelona. Desde los años 80, aquellos años de Movida en Vigo y del despegue de la música pop gallega con Siniestro Total y Os Resentidos al frente, los tiempos han ido cambiando, y mucho. Hablar de escenas es complicado, de hecho a veces me da la sensación de que éstas tan sólo existen si se habla de ellas, de que somos los cronistas los que convertimos a unos grupos más o menos unidos por la afinidad y la coexistencia en el espacio y en el tiempo en una escena. Como ejemplo tenemos aquellos hoy lejanos años 80. A mucha gente le sonará La Movida de Vigo, aunque pocos tengan claro qué es movida y qué no. Unos grupos se suben al carro y otros reniegan, según sus intereses; pero todos asociamos el término a “música hecha en los 80”, a recopilatorios de cuatro CD e innumerables libros sobre el tema. Un término fagocitador que terminó absorbiéndolo prácticamente todo, incluso bandas de zonas geográficamente deslocalizadas del área de influencia viguesa. Con todo, pocos se acuerdan de formaciones como Cuadros Malvendidos (Ferrol), Metro (Carballo), Bar (Vigo), Desertores (Vigo) y muchos otros, quedándose todo en el ramillete Siniestro – Resentidos – Aerolíneas Federales – Semen Up – Golpes Bajos.

Los 90 parecen más claros, supusieron el desarrollo del término independiente o alternativo para referirse a todo lo que presentaba una alternativa a la música mainstream. El problema como suele ocurrir en estos casos es que pronto las multinacionales vieron un filón en las bandas que seguían los jóvenes y entraron en el negocio, tanto las discográficas como las marcas de bebidas, coches y demás. Incluso se generaron todo tipo de grupos prefabricados. A nivel nacional bandas como Australian Blonde, Sexy Sadie o Dover alcanzaron un importante y efímero, salvo en el caso de estos últimos, reconocimiento. De hecho los madrileños llegaron a vender más de 800.000 copias del “Devil Came To Me” (Subterfuge, 1997), cifra astronómica en España para un grupo que, además de pertenecer a una compañía independiente sin demasiados medios, tenía el estigma de cantar en inglés… con nivel de COU. En los 90 Galicia no gozaba de una buena infraestructura ni de una industria como tal que pudiese sacar a delante las propuestas que surgían, diseminadas por toda su geografía. Los inicios fueron duros, en algunos casos, muy duros. La falta de medios dificultaba no sólo la edición física, sino también el desarrollo de las carreras musicales de los grupos. Aunque bandas como Os Resentidos, Los Suaves o Siniestro Total gozaban de una posición privilegiada a nivel nacional, no todos alcanzaron el reconocimiento, y el malditismo estuvo también muy presente. Bandas como La Rosa del incombustible Magín Blanco, Cosecha Roja –hoy en día Burgas Beat– o Los Eskizos y Los Contentos –profetas que trajeron a nuestras tierras el garage más sucio y ayudaron a que muchos descubrieran a los Stooges, a The Cynics, a MC5 y el rock más visceral-, no alcanzaron nunca el reconocimiento que realmente merecen. ¿La razón? En Galicia no teníamos una industria consolidada, faltaba un circuito de salas en la que los grupos pudiesen realizar conciertos en condiciones, faltaban estudios de grabación profesionales, un público que respondiese, festivales, compañías de management, discográficas propias que pudiesen editar a los grupos y un largo etcétera. En otra liga jugaban los que lograban firmar con sellos multinacionales, como es el caso de Los Piratas, quienes rápidamente dieron el salto y se colaron en las radiofórmulas, haciendo que las ventas se disparasen con aquel “Poligamia” (Warner, 1995) y ese himno titulado “Promesas que no valen nada”.

En estos años tiene lugar la eclosión del Rock Bravú, que es la gran aportación gallega a la música de los 90. El bravú fue un movimiento heterogéneo con una serie de pautas comunes: la utilización de la lengua gallega, una acérrima reivindicación de las raíces, un nivel elevado de costumbrismo agrícola y rural, y en unos casos muchas ganas de fiesta. en otros un carácter insurgente y crítico. El movimiento creció gracias al apoyo de la TVG y a un programa en concreto de esa cadena: el Xabarín Club; debido a la realización de múltiples videoclips que se emitían a modo de karaoke y que consiguieron que muchos de nosotros tengamos esas canciones grabadas a fuego en nuestra memoria. Grupos bravú como Os Diplomáticos de Monte-Alto, Heredeiros da Crus o los propios Yellow Pixoliñas lograron un importante calado en los medios y el público gracias a que cada tarde miles de personas cantaban sus temas frente al televisor. Como decíamos, los primeros años 90 fueron los de la eclosión indie. Con grupos como Pavement, Sonic Youth o Nirvana en mente, surgen multitud de bandas que copiando geometrías sonoras anglosajonas y con el inglés por bandera fueron poco a poco tomando posiciones. Los asturianos Australian Blonde dieron el primer gran pelotazo con aquel “Pizza Pop” (Subterfuge, 1992) y aquellas “Chup chup” o “September song”. En Galicia el movimiento independiente también cobra pujanza con bandas como Blood Filloas, Os Maruxa o The Killer Barbies.

Estos últimos irrumpen con gran éxito en la escena nacional. Hablamos de uno de los grupos con una mayor visión para el espectáculo y la diversión, con un impacto internacional realmente importante. Enamorados de la serie B, los ídolos de la cultura basura, el cómic y bandas como los Ramones o Misfits, su irrupción a mediados de los 90 facturando cómic punk o trashy punk trajo consigo un soplo de aire fresco necesario en una escena dominada por el pop y el noise. Tras grabar sus primeros trabajos en su propia discográfica –Toxic Records-, su fichaje por el sello del diablo, Subterfuge, y el pelotazo “Love killer” los catapultan al estrellato: suenan en las radios, en la televisión –gracias a que el tema es utilizado para el spot de Radical Fruit Company- y alcanzan las 10.000 copias vendidas de su primer largo, “Dressed To Kiss” (Subterfuge / Toxic, 1994). Una forma distinta a Los Piratas de alcanzar el éxito, desde la independencia más absoluta. Una de las bandas que más importancia concede a la imagen en estos años es Kozmic Muffin, grupo coruñés de rock progresivo y sinfónico que, como suele pasar en estos casos, tuvo un mayor reconocimiento en el extranjero que en nuestro país. Unos rara avis dentro de la escena gallega que se acercaron al mundo multimedia gracias a los trabajos de su batería, percusionista, letrista y guionista Patxi Valera. Resumiendo, podemos decir que los 90 fueron tiempos de luces y sombras, tiempos en los que se fueron estableciendo las bases para la explosión que se produce en los primeros años de la década del 2000.

Con el auge de Internet y la mayor disponibilidad de los medios tecnológicos se produce una democratización del sector y los grupos y la edición de discos comienzan a crecer de forma exponencial. Hoy podemos decir que algo importante se cuece en Galicia. Podemos hablar de escena underground, independiente… llamadlo como queráis. ¿El mejor momento de la escena de aquí? Pues posiblemente sí. Ahora en Galicia hay muchas bandas de diferentes estilos musicales como el powerpop, garage, electropop, punk, noise, hardcore, etc. Nunca antes en la historia de la escena musical gallega ha habido tantos grupos, de tan diferentes estilos y que derrochen tanta calidad. Esto evidentemente no pasa desapercibido, y los medios especializados tanto a nivel regional como nacional se han dado cuenta de ello y las bandas gallegas realizan con frecuencia giras nacionales. Al mismo tiempo es habitual que los medios realicen artículos cubriendo la escena gallega, preguntándose qué les dan de comer por aquí. En estos últimos tiempos han aparecido estos especiales en revistas como Rockdelux o Mondosonoro y webs como Hipersónica, por poner ejemplos. ¿Cuándo y por qué se ha empezado a gestar esta nueva escena musical? ¿Cómo se ha alcanzado este posiblemente mejor momento en cuanto a creación musical en la historia de la música alternativa gallega?

Podemos hablar de distintos factores, siendo quizá el más importante la revolución digital de nuestros días que supuso ante todo la democratización de la música, de sus medios de producción y distribución. La bajada de precios a la hora de hacerse con un equipo profesional ha facilitado por un lado la proliferación de estudios de grabación por toda la geografía gallega y por otro la de los estudios caseros. Internet es otra de las claves, los grupos además de grabar con facilidad tienen en la red la clave fundamental para su relación con el público y una fuente inagotable de promoción gratuita, utilizando plataformas como Bandcamp o Soundcloud para subir canciones y discos; y portales como Vimeo o Youtube para colgar videoclips y actuaciones. Es decir, no es necesario tener miles de euros para poder producir, ni tener un gran conocimiento técnico musical para poder realizar un disco. Cualquiera puede comprar un ordenador, descargar un programa de edición musical, grabar su propia música y hacer en días lo que antes se hacía en meses. Además, el talento de los artistas tiene más oportunidades de darse a conocer. Todo esto ha liberalizado los medios de producción y promoción. El proceso en muchos casos se cierra con la autoedición, es decir la edición física del disco (cassette, CD, vinilo…), que supone una nueva actitud ante el trabajo creativo. Esta puede hacerse de diversas formas. La más profesional sería recurrir al micromecenazgo o crowdfunding, que consiste en la aportación económica de muchos donantes para la causa a través de Internet; pero también se recurre a ediciones más “artesanales” y menos costosas. Porque lo importante es la música, emocionarse con ella, y eso en la actualidad puede hacerse sin intermediarios ni grandes campañas promocionales. Autoeditarse, además, es la forma de poder controlar todo el proceso de edición de un disco, evitar ese eterno conflicto entre el creador y la industria, decidir sobre el disco antes y después de la grabación, evitar que se convierta en un objeto ajeno en el estante de cualquier tienda.

También ha cambiado la manera en la que el público escucha música a través de Internet, destacando el crecimiento del streaming musical, que ha facilitado por un lado el descubrimiento de propuestas por parte de público y bandas, y por otro lado traspasar Pedrafita vía cable de alta velocidad para dar a conocer a las bandas gallegas por toda la geografía española y más allá. Hoy en día es frecuente que bandas reconocidas como Triángulo de Amor Bizarro triunfen en México –ya han ido a tocar en varias ocasiones al país azteca- y Sudamérica en general, pero otras con menor calado como Mequetrefe suenan por todo el globo y sus discos se reseñan en lugares como Costa Rica o Rusia. Incluso bandas como los ferrolanos Quant consiguieron llamar la atención del sello de Michigan Jam Records y Bang 74 recibieron elogios de uno de sus ídolos musicales, Michael Davies de los MC5, tras descubrirlos por casualidad. Le gustó tanto la canción “Time to make things right” que la puso en el perfil de su MySpace. Evidentemente todo esto sería prácticamente imposible sin Internet. Esta nueva era de transformaciones y democratización global ha sido crucial para dar el empujón que necesitaba la industria musical gallega y sacar a la luz muchos proyectos que de no ser por esta revolución seguramente no podrían haber tenido tantas posibilidades. Pero como casi siempre ocurre, las máquinas necesitaron calor humano para ponerse en marcha.

Pero un factor primordial es atender a los distintos colectivos que agrupan bandas, aunando fuerzas para salir hacia delante y hacer más ruido, tirando de ingenio con el do it yourself (hazlo tú mismo) por bandera. Ahí está la gente del Galician Bizarre (Novedades Carminha, Metralletas Lecheras, Carrero Bianco, Fantasmage…) haciendo piña y realizando recopilaciones en vinilo que se distribuyen a nivel nacional; colectivos como Seara Records (Jay, Vietnam) realizando recopilaciones de vídeos en VHS y lanzamientos en cassette con caja de lija (artesanía pura); Metamovida (Unicornibot, Cró!, Es Un Árbol, Why Go…) aglutinando grupos de Pontevedra y Vigo con lemas como “El verdadero arte está en lo amateur” (R. Crumb) y “Toca desde el puto corazón” (Bill Hicks); o Discos da Máquina (Ataque Escampe, Grampoder, Das Kapital…) en Santiago de Compostela. Todos ellos como amantes de la música, cuidan muchísimo la estética, el diseño… el disco como formato físico, como arma cargada de futuro. A todo ellos contribuyen grandes diseñadores gráficos, todo un lujo tenerlos por estas tierras, como Andrés Magán, Rubén Domínguez, Zé Pequenho o Santiago Paredes. Esto es lo más underground pero también existen discográficas profesionales que siguen cauces establecidos, como Ernie Records (Igloo, Maryland, Holywater, Niño y Pistola…) y Grabaciones de Impacto (The Allnight Workers…), y células de resistencia como El Beasto y Lixo Urbano (Samesugas, Curtinaitis, The Brosas…).

No todo es de color de rosa, y aunque «el momento en que vivimos es tan brillante que hay que usar gafas de sol», parafraseando a los Carrero Bianco, sólo se han puesto las primeras piedras del camino y resulta necesario profesionalizar una industria que, en realidad, vive mucho del hazlo tú mismo, del compañerismo, de la autogestión y de la autoedición, aspectos loables pero que no garantizan de por sí el futuro, una escena y una industria que permita que los gallegos creemos, produzcamos y consumamos nuestras ideas y nuestra música. Para ello sigue faltando infraestructura, discográficas profesionales, medios de comunicación con un importante calado, más promotores, salas que apuesten por la música en directo… y que no se pongan trabas a las que intentan hacerlo bien. Dejando a un lado a Triángulo de Amor Bizarro -lo suyo es para darles de comer aparte ya que no es que sean la punta de lanza de la escena gallega, sino que son una de las bandas más importantes de la escena independiente nacional-, tenemos que hablar de los grandes nombres del panorama actual; y ahí sin duda están Telephones Rouges una banda que ha alcanzado la madurez suficiente para desarrollar una personalidad propia que produce brillos centelleantes, para entregar canciones que convulsionan corazones y nos permiten viajar por la memoria con una sonrisa dibujada en el rostro, entre tintes siniestros e hipnóticos, entre melodías inquietantes, con una profunda carga poética y urbana.

“Recibo no meu buzón as partes dun laberinto de pel escamas a contraluz, fronteiras que amargan partes en ti. Non busco explicacións, debúxoas e agora podo seguir as cordas nas túas mans, sinais que me remiten á fin… sentirte é resucitar, sentirte é resucitar de min”.

También tenemos que hablar de Franc3s, los de Carballo han desarrollado una personalidad dominada por el ruido y el ritmo, por las sombras y la electricidad, por un imaginario propio que crece con cada entrega, por melodías envenenadas que como indica Henrique Mariño «suenan a nanas para el hijo del diablo». Y por supuesto de Disco Las Palmeras! -una verdadera descarga de rock oscuro y ruidoso-, de Novedades Carminha y su punk old schoolcon las miras puestas en la actualidad y con la dosis justa de costumbrismo casero y mucha mala leche. Fluzo, es decir, el MC que es es feliz siendo triste, Hevi, y el hombre tras los aparatos, Javier Álvarez, saltaron directamente al frente, con su rap del futuro. Ellos representan la vertiente más experimental y renovadora del hip hop tanto gallego como nacional, se alejan del rap tradicional y amplían horizontes dejándose llevar por la frescura y la efectividad. Hay un personaje que merece mención aparte y no es otro que Rafa Anido: una de las mentes más inquietas de la escena más subterránea gallega. Nombrar todas las formaciones por la que pasó a lo largo de su vida es una tarea complicada, desde los tiempos del colectivo La Familia Feliz de Santiago en los 90, en el que nos encontramos a Marco Maril –Dar Ful Ful, Apenino-, hasta Travesti Afgano, pasando por Los Iribarnes, Jiménez del Oso, Jiménez Los Santos y los ya citados Metralletas Lecheras. Sin olvidarnos de sus inquietantes y recomendables maquetas en solitario. Esta es la primera línea, pero pisando fuerte vienen formaciones como los antes mencionados Mequetrefe y su post rock aderezarlo con filtros de ruido, electrónica y psicodelia perfectamente canalizados. Los de Santiago acaban de firmar con El Genio Equivocado (Barcelona).

Otras como Unicornibot y Lendrone han demostrado que el rock instrumental y experimental también tiene cabida en estas tierras. Carrero Bianco revisan la nueva ola y el tecnopop, fabricando hits como forma de vida. También destacan el dúo de garage punk Fantasmage -Daniel Nicolás (batería y voz), de los extintos Indómitos y Andrés Magán (guitarra y voz), artista polifacético responsable de gran cantidad de portadas de discos-; las riot grrrl Wild Balbina –fichadas por un sello mítico de la independencia nacional: Elefant (Madrid)-, el noise rock de Tora! Tora! Tora!, la crudeza y visceralidad de Jay –del colectivo Seara han pasado a grabar para Discos Humeantes (Asturias)-, los inclasificables e irreverentes Srasrsra –ellos se autodefinen como “dos pavos de A Coruña que tocan movidas guapas”-, el rock de serie B de Ataque Escampe… y un sinfín de nombres. La riqueza de bandas que vivimos en la actualidad es tan grande que cada vez es más difícil abarcarla. Se trata de una suerte de juego de muñecas rusas, como tirar del hilo de una madeja, cada grupo lleva a otro.

Tras estos dos frentes principales tenemos que hablar de nuevas formaciones como Cró!, Guerrera, Mvnich, Estrambote, Puma Pumku, Lobishome, Curtinaitis, When Nalda Became Punk, Alex Casanova, Lee Van Cleef, Vietnam, Mullet, Terbutalina, Músculo!, Mano de Obra… que garantizan el futuro. Debemos disfrutar del momento y apoyar la escena local. Y esto lo digo con la mano en el corazón. Es importante apoyar las bandas de tu barrio, de tu ciudad, de tu comunidad. Y más en tiempos de crisis. Este llamamiento no alude a razones chauvinistas, ni al tópico de que los tiempos de crisis son tiempos de oportunidades -aunque deberían serlo-, pero antes de pagar 30€ por ir a ver al último hype inglés de turno, se puede obtener más por menos: conciertos por 5€, maquetas, discos autoeditados, splits, 7″… ayudando a la creación de grupos o pequeños sellos discográficos, blogs, vídeos, diseños o más conciertos. Con Internet y los medios digitales el efecto llamada es mucho más grande, se agotan las ediciones en vinilo, CD-r o cassette dejándonos auténticas joyas en muchos casos, totalmente artesanales y próximas a la reliquia que desafiarán al tiempo y al olvido.

Está en tus manos, en nuestras manos, que esto que parece una escena alternativa de verdad no se estropee y continué creciendo. “Support your local scene”. Y, como decía Frank Zappa: “La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú”.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.

Calabaza Discos 300x300¡Joder! Ya ha pasado un año desde que escuché las seis canciones que conformaban «La Cámara Subjetiva» de la banda madrileña Sector de Agitadas. Una banda que había descubierto en uno de los recopilatorios de Aplasta Tus Gafas de Pasta. Cuando aún sonaba «Crash», la tercera canción, llamé corriendo a uno de los miembros de Sector para conocer qué tenían pensado hacer con esas seis perlas de genialidad. Me dijeron que tenían la ilusión de publicar un vinilo de 10″. Colgué el teléfono, cogí aire y terminé de escuchar las seis canciones. Discos Calabaza había nacido.

Nos reunimos una semana después para hablar de cómo podía participar la Calabaza en este futuro lanzamiento. Allí me encontré con The Soap Club que junto a la propia banda co-editarían el vinilo conmigo. Resultó que tras The Soap Club, otro mini-sello unipersonal, se escondía un viejo conocido de la Malasaña noventera. Todo esta locura empezaba a tener muy buena pinta.

Para que el sello tuviera una coherencia estética acoté sus gustos, ya que los míos personales son excesivamente amplios y muy variados, creando un manifiesto: «La Calabaza surge del pop oscuro, la psicodelia, el noise pop y el shoegazer. Se alimenta de reverb, acople y feedback». Daba así pie a los grupos de teclados oscuros y envolventes, guitarras potentes desde el surf o el garage hasta el noise o el shoegaze. Muchas bandas que sonaban o empezaban a surgir hace un año entraban dentro de este entorno, aparte de Sector de Agitadas, en Madrid sonaban Tigres Leones, Los Ingenieros Alemanes, Cómo Vivir En El Campo, Dolores, Alborotador Gomasio, etc. En Galicia, Fantasmage, Disco las Palmeras! o Sundae y Blacanova en Sevilla.

Durante estos doce meses otros muchas bandas han aparecido, sólo hay que escuchar los recopilatorios «Madrid Está Helado» (2012) de LaFonoteca o el «Galician Bizarre vol. II» (2012), con bandas como Gatopersa, Hielo en Varsovia o Esquimales. Unos grupos que hemos podido ir escuchando en los directos que hemos ido preparando gracias a nuestra colaboración con Triangle Club.

Otros sellos ya existentes o recién nacidos han publicado discos de estas bandas que hicieron que La Calabaza tomara forma. Sellos como Sonido Muchacho o Discos Humeantes.
Pasaron largos meses desde aquella primera reunión con Sector de Agitadas y The Soap Club hasta que el vinilo estuvo realmente en la calle. Desde entonces, la banda lo ha ido presentando en diversas ciudades españolas. La verdad es que, tanto por su personalidad, al estilo de las de indie pop inglesas de sellos como Sarah o K-Records, y por el estilo de sus canciones, lo que habían creado Sector de Agitadas en su cámara subjetiva resulta muy atemporal, es un disco que va a tener vigencia más allá de un tiempo concreto, seguramente sobrevivirá a Discos Calabaza y a la propia banda. Prueba de esta atemporalidad es el hecho de que, por ejemplo, en MondoSonoro (octubre de 2012) dicen «que un trabajo como ‘La cámara subjetiva’ no haya tenido mayor repercusión no deja de ser una más de las anomalías que dominan nuestra escena» o que la crítica del disco haya salido casi nueve meses después en la Rockdelux.

En febrero de 2012 y tras un arduo trabajo de masterización junto a la banda en el estudio de Ramón Moreira se pudo terminar «Efecto Campo» (Discos Calabaza, 2012), el segundo EP del grupo indie/shoegaze Los Ingenieros Alemanes, unas canciones que llevaban un año en un cajón tras la separación de la banda.

Los componentes, ahora miembros de Alborotador Gomasio y de Celica XX, decidieron publicarlo en formato digital y con la idea de que lo publicaríamos en CD en un futuro que nunca llegó. «(por el) Teorema de Gauss», tercer tema del EP, apareció en el vinilo recopilatorio «Madrid Está Helado» de LaFonoteca. Aparece así en el sello como la primera referencia digital.

En junio anunciamos la salida de «CVEEC» el esperadísimo primer disco de Cómo Vivir En El Campo. A diferencia de Sector de agitadas, en este caso no se trataba de un flechazo, sino de algo que venía de atrás, un amor de larga duración que abarcaba sus tres primeros EP autoeditados, conciertos y entrevistas a Pedro Arranz para Aplasta TV. Él ha sido la mente creadora de todo lo que rodea al disco, tanto la portada, como el videoclip de «Amor y Pedagogía». El LP, segunda referencia del sello, es una autentica obra de arte, no se trata de las diez típicas canciones grabadas a toda prisa en una semana en un estudio, sino que ha sido grabado, mezclado y mimado por todos los miembros que durante estos años han formado parte de la banda. Está lleno de detalles y pequeños arreglos que hacen de cada una de las canciones una pequeña joya.

Y ahora, doce meses después, consciente de que no somos muchos los que escuchamos este tipo de sonidos en vinilo, sigo intentando hacer llegar al máximo número posible de personas la obra de estas tres grandísimas bandas que forman parte de una espectacular generación de grupos.