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La Polla Records anunciaba el mes de marzo pasado a bombo y platillo, convocando a los medios en el Wizink Center de Madrid, que volvía a la carga. Se celebraban los 40 años transcurridos desde que empezaran a funcionar en su pueblo, Agurain – Salvatierra (Álava), pero como confesaban abiertamente, el tratar de tener controlados los derechos digitales de su repertorio es lo que, finalmente, desembocó en que terminaran subiendo a los escenarios. Fueron, sin lugar a dudas, uno de los nombres destacados de lo que vino a denominarse Rock Radikal Vasco, cantando en sus letras las verdades como puños que atraparon a toda una generación y que les convirtieron en embajadores de excepción de lo que se cocía en el norte. La vuelta del grupo vasco coincide además con la activa promoción del libro que su cantante, Evaristo Páramos, ha escrito recogiendo anécdotas a lo largo de su trayectoria con la banda: «Qué Dura es la Vida del Artista» (Desacorde, 2018).

Con motivo de todo el despliegue informativo suscitado, tuvimos la ocasión de acudir tanto a la rueda de prensa como de entrevistarlo cara a cara en la cafetería de un hotel situado en la zona de Callao de Madrid. Le preguntamos acerca de su trayectoria con La Polla Records, por muchos de sus discos, los comienzos… El resultado de aquel encuentro quedó reflejado en el número del mes de junio de 2019 de la revista Ruta 66, y en nuestra sección de Punk, ¿Qué Punk? la incluimos en su totalidad, sin los inevitables recortes que impone la edición impresa.

Evaristo llega saludando amable a los que le esperábamos. Venía, nos cuenta, de Radio Marca donde ha estado con unos “mariachis” deportivos llevando su bufanda del Celta de Vigo. La conversación comienza pues con la conexión con el equipo de futbol gallego: “Mostovoi dijo cuando habían salido rumores de que el Madrid lo quería dijo que él por venir al Real Madrid era capaz de venir de Vigo a Madrid caminando”.

¿Eso os dolió a los celestes?

A los celestes no sé pero a mí sí. Yo desde que la tele era en blanco y negro me di cuenta que para el Madrid siempre hacían trampas. Eso es algo que a mi nadie me va a quitar de la cabeza porque lo vi yo, que era un niño inocente y me traumatizó.

Háblanos por favor de los comienzos, ¿Qué supuso la edición de «Salve» (Soñua, 1984) ?

Recuerdo empezar a ir a tocar a un montón de sitios. Que venían a llamarnos al local para tocar, que no teníamos que ir nosotros a ver si había algún hueco para tocar. Todo empezó ahí. No había entonces internet, pero ya entonces entre los colegas y conocidos nos decían que nos habíamos vendido. Éramos Los Polla Ricos y Los Peseteros.

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Evaristo durante la entrevista que mantuvimos con él (Foto de Alba G. Nogales)

El Salve nos abrió las puertas para 30 ó 40 festivales. Ahí empezamos a tocar y no volvimos a parar nunca.

En su libro «Flores en la Basura» (Hilargi, 2004), Roberto Moso, el cantante de Zarama hablaba de la rivalidada (sana) que tenían con Hertzainak. De igual manera, se podía entender entre líneas, que siempre se veían obligados a demostrar que no eran una banda blanda en comparación con vosotros. ¿Notabais este tipo de competición?

No lo veo yo como para tanto. ¿Por tener que defenderse que eran más moñas quieres decir? Ellos se vieron metidos en los grupos llamados punk, y eso no es más que un nombre ¿no? En los primeros tiempos había una variedad inmensa. Estos que había que no sé cómo se pronuncian, los Undertones, que el tipo tenía una voz que parecía una chica de la voz tan fina que tenía (hace una especia de falsete con la voz) y luego le veías y era un mandíbula, quiero decir que no era guapo el chaval, y el grupo era muy bueno, a mi me parecían super punk. Incluso mogollón de punkies que yo he conocido estábamos con esa guitarra blanda desde los Ilegales (imita el sonido de la guitarra). Todos estábamos meneando allí el pie en los bares a las 4 de la mañana con los Ilegales, que no eran punkies ¿vale? Así que todo eso es una tontería. Para mi el concepto de punk es muy amplio. Había un grupo Wire que tenía un disco «Pink Flag» (Harvest, 1977) que tenía canciones muy largas, muy pesadas, otras de más de un minuto que estaban muy bien

Bueno R.I.P. hicieron precisamente una versión de ellos; el «Txapelgorri» era en realidad su «1 2 X U»

Pues claro, a ver qué te piensas, nosotros éramos de pueblos del Norte pero no éramos tampoco giles; que nosotros oíamos las cosas. Éramos grupos que íbamos a conciertos o festis y siempre estábamos hablando con todo el mundo, veíamos a los demás grupos y luego tocábamos nosotros… Entonces sí teníamos fuerza para eso y para más, igual ya no. Y hablabas de todo y te decían ¿Y cómo siendo punkie no conoces a estos? Pues yo qué sé, lo de punkie no sé y lo de no conocerles, pues tampoco. No les conozco ¿qué problema hay? A mi me gustaban los Pretenders e Iggy Pop.

Con los que sí tuvisteis alguna movida fue con Eskorbuto.

No tuvimos movida. Tengo en mi libro un capítulo en el que no lo hago explícito pero sí que dejo claro que no quiero más preguntas sobre el tema. ¿Por qué? Pues porque las canciones de Eskorbuto me merecen mucho respeto, la mayoría, y de los tres de Eskorbuto dos están muertos y uno viajaba aparte. No quiero más polémicas ni discusiones de internet ni decirte que «El Albardao» no está dedicado a ellos (Nota: Evaristo se refiere a «El avestruz» contenido en «Donde se Habla» (Ohiuka, 1988)). «El Albardao» es una versión de los Boys que nosotros escuchábamos mucho en nuestro bar de Agurain. Teníamos un colega en el bar, el Malcon, el Mariano, al que le decíamos en el bar: “Pon la de los Boys”, y nosotros nos poníamos a cantar “Albardao” (lo canta) y entonces él de tantas veces de ponerla nos decía “Teneis que ponerle letra”. La letra de esa canción la puse para mi mismo, porque yo no salía de casa porque me ponía como un Cristo, y estaba todo emparanoiado con las persianas bajadas y había mucha luz en la calle y no me atrevía a salir. Que luego la mítica y toda esta mierda que digan que yo le saqué esa canción a Eskorbuto…¡Es una bobada! Y que te lo diga parece que suena a que me estoy justificando. Si pones esto pon también por favor que: “¡Mierda para todos!”

¿Dedicabas uno de los capítulos de tu último libro a Josu o Juanma?

Era una conversación que tenía pendiente. Un día voy a sacar un libro entero con mi padre, que con ése tengo más. Se me ocurrió para poder hablar con él. Nada más. Paso de insistir más. Porque una cosa insospechada que me ha ocurrido en la vida es que tengo casi 59 años, una cosa que yo no me esperaba para nada. No esperaba llegar, yo me tenía que haber muerto mucho antes, técnicamente y según todas las estadísticas, me tenía que haber muerto hace bastante. Pero bueno como no me he muerto me estoy dando varios gustos y quitarme varios pesos de encima. Más que pensar en el futuro, no sea que no te mueras y tengas alguna cosa que hacer. Y yo tengo cosas para hacer hasta los 120 años seguro, ojalá llegue pero con la mente en condiciones. Me da igual lo del follar y eso, son pequeñeces, eso al final se acaba.

La verdad es que, al final, la etiqueta de Rock Radikal Vasco no estaba tan mal traída.

Sí sobre todo el chaval que lo escribió, convenció al Egin para que sacara cosas de rock. Ahora ya no ocurre pero en sus momentos había unas diferencias técnicas muy gordas entre la juventud drogada y la juventud revolucionaria.

¿Notasteis vosotros ese cambio de actitud de la izquierda abertzale?

Nosotros menos. A ver, gente para los que no éramos santos de su devoción nos llamaba para que tocáramos en sus conciertos porque iban a vernos 1200. Lo tenemos clarísimo, yo y todos los demás: “Mira nos llaman por esto”. Pero no sólo ellos, los del gaztetxe, los de por la insumisión… A ver, que eso no invalida las causas, todo lo que estaba haciendo esa gente, era super válido. Pero nos llamaban para eso, no querían abrazarnos, ni conocernos, ni nada hijos de puta (Simula llorar) ¿vale? En realidad, nosotros les importábamos una mierda.

¿A vosotros os vino bien el ser de pueblo?

Sí, sí nos salvó la vida. Primero nos juntamos los que nos juntamos porque no había más en el pueblo, y si hubiéramos sido por ejemplo de Gasteiz ya no nos hubiéramos juntado los cinco mismos. Probablemente se hubieran juntado el Abel y el Fernandito que eran primos y los otros tres hubiéramos estado cada uno en otro grupo. Hubiera habido cuatro grupos de cinco tíos, caso que los demás hubieran querido hacer un grupo. Yo lo tenía clarísimo.

Hay gente a que le ha pasado, que ha intentado hacerse un grupo y no ha encontrado con la gente adecuada, el momento no era, lo que cantaban tal, se les ocurrió otra movida y les salió para allá.. Lo que fue ocurrió porque ocurrió, no era una estrategia planeada, una cosa que dices pues pasó., yo me alegro enormemente de que me pasara a mi.

¿Entonces Jamaica no era puro ska? ¿No os gustaba el reggae y al ska?

Hombre aquella del “Perro salvaje” con lo de “corre la sangre...”.

Hombre pero eso no era precisamente ska ¿no? “Perro salvaje” era una canción impresionante de las que te pone los pelos de punta..

Perro salvaje” era yo mismo con esa juventud que tenía.

Foto de Alba G. Nogales

¿Entonces no compusisteis el tema en contra de todo aquello que se vino a llamar el Euskadi Tropical?

Nunca le dimos mucha importancia a aquello. Bien estudiado tampoco me suena que haya habido oficialmente una dictadura oficial en Jamaica. No, no tiene nada que ver con la Euskadi tropical. Hubo un momento eso sí que se puso tan de moda el reggae que nos tocaba las narices. Pero en serio ahora todo eso lo veo como errores. Teníamos la de “Muy punk”, muy bien, pero luego teníamos una, “Gilimetal”, que luego se cambió de letra (Nota: es muy probable que la canción derivase en “Confusión”), la de “Stupidjaus”, y al final parece que eres un telediario. Veo tonto que estuviéramos haciendo esas tontadas. ¿Cosas de las que me arrepiento? Pues no porque era yo, pero son cosas que no están bien, una tontería, perder energías en chorradas.

«Donde se habla» (Oihuka, 1988) me parece un disco espectacular. Todas las canciones girando en torno a animales, una canción compuesta con historias de William Burroughs sacadas de «El Exterminador» (1973) …

Sí claro, ¿cómo se llama eso? Un disco conceptual. Me estaba leyendo «El Nombre de la Rosa» (1980). Sí lo de Burroughs, ¿quieres creerme lo alucinante que fue leyéndome eso a la primera vez que quedó como si estuviera preparado?

Pero entonces ¿no estabas leyendo el libro? ¿Cómo se decide meter aquello, que por cierto no se dice en ningún lado en la información que dais en el disco?

Eso se me ocurre a mí. Sí sí claro que lo había leído. Ese libro todavía lo tengo en casa, se me salen todas las hojas. Lo tengo debajo de otros libros para que no se me salgan. Se nos olvidaría decir que era sacado de allí porque, mira en la de los Boys que hablábamos antes, siempre hemos intentado hacer lo correcto porque nunca hemos sido manguis.

Fue que se me metió a mi en la cabeza y no le dije a nadie nada. Era un capítulo en el que hablaba del máximo control, el mínimo esfuerzo etc si no lo piensas, va directo. El otro, sí, “El advenimiento del héroe púrpura”, es un rollo que mira ahora Donald Trump. Burroughs, ése sí que era un visionario y luego sabía de drogas la ostia.

Luego hablais de lesbianas, del ama de casa que se siente ninguneada, de homosexuales…, algo no muy habitual en su momento

Los amigos del hórreo me querían matar. ¿Pero cómo dices eso? Pues no haberlo hecho. El tema era que yo me tenía pensados los temas antes de que tuviéramos las canciones. Después adjudiqué un tema a una canción y luego me tiré 36 horas de anfetaminas de la buena. ¿Tú sabes lo que es tener estas orejas salidas y ponerte unos cascos de la época durante 36 horas y quitártelos sólo para mear? De ir y venir al baño sale la de “Confusión”, que no es ningún animal. Era yo un poco adornado, porque en realidad no es que hubiera gente o que no supiera dónde estaba. Sabía que estaba en mi casa y que no había ni Dios en casa.

Es un disco con mucho de atmósfera, no te voy a decir lisérgica, pero sí de drogas, hospital, medicamentos..

Claro imagínate, 36 horas sin dormir. Quería sacar el sueño, la locura..

Si lo piensas, «Salve» (Soñua, 1984) fue un poco la explosión, «Revolución» (Soñua, 1985) es como querer llegar más allá, vivía por entonces en Gasteiz y me tocó toda la movida de Hala Bedi

Evaristo
(Foto de Alba G. Nogales)

¿Es el más político?

Sí, querer llegar más allá. El «No Somos Nada» (Txata, 1987) fue un poco por “Vosotros sois anarquistas, vosotros sois comunistas” uff frena. Era un intento de eso, que también decir, no somos nada, me puedes responder ¿qué mierda me cuentas? Yo mismo respondería eso, ¿y a mi qué coño me impora? como Ella Baila Sola ¿y qué? ¿Qué me quieres decir? Y con «Donde se Habla» era demostrar que nos salíamos por todos los lados. Al final se ha demostrado que no en realidad el escorpión no se pica a sí mismo cuando se ve rodeado de fuego, pero bueno.

¿Tienes un disco preferido de La Polla?

Pues ése es uno y «Toda la Puta Vida Igual» (GOR, 1999) es otro.

¿Y del Negro -«La Polla Records» (Oihuka, 1992)– renegais?

No, no renegamos pero es que quisimos hacer como un grupo de rock consolidado, con canciones de mayor minutaje un rollo así. Por eso el Negro no se titula así, sino Corporation Consolidated, como las empresas americanas.

Pero canciones como «Europa«, «Capitalismo«… son impresionantes.

Tiene unas cuantas sí.

EntrevistaEvaristo
Un momento de la entrevista (Foto de Alga G. Nogales)

 

Algunas letras de ese disco, como “Es cojonudo que uno pueda decidir, dentro de un círculo y sin poder salir” son también de las mejores de vuestro repertorio

Sí o la de “La culpa la tiene esto de aquí” que está basada en hechos reales.

No no es que renegemos sino que nos jodió un poco la casa de discos, que nos abarató la portada. Justo Metallica acababa de sacar un disco en negro y nosotros lo preferíamos un poco más tirando a plateado. Lo sacaron un poco tirando a naranja porque el plateado les costaba una perrilla más. Eran patrones pobres.

Hablando de discográficas ¿por qué habéis tenido tantos problemas la práctica totalidad de los grupos?

Porque eran unos manguis.

¿Tuvisteis que firmar cláusulas leoninas?

No, no que va. Los contratos no valían de nada más que para ellos. Tú podías reclamar cualquier contrato y no podías saber nada. Ellos podían joderte sí querían. Llegó un momento en el que nosotros con Elkar sacábamos los discos sin contrato. Vosotros sacar lo que os salga de los cojones pero yo no te firmo nada, porque total ¿para qué? Ellos sabían que nosotros teníamos algo más de decencia que ellos y que no nos íbamos a ir a ninguna parte.

¿Os pasó con todas las discográficas?

El tipo de Basati que le sacó los discos a R.I.P. fue el único que me parecía decente pero yo no he tratado con él. Las que he tratado yo, Suicidas, GOR, Soñua… toda esta peña no era más que manguis, y si no lo eran se convirtieron en cuanto vieron un poco de color. No es más que eso. Tengo respuestas mandadas a la editorial por el libro en las que me ponen.. Les jodía que les pidiera tabaco, he sacado esa conclusión. Dame otro cigarrillo, que les contara mis problemas personales, igual que ellos me contaban sus mentiras. Sí sí les ha jodido, “Pavoneate en tu palomar” me dicen. Yo no veo a ningún pavo en ningun palomar, pues si caen.. pesan mucho. En otra carta me ponen: “Hasta nunca”, espero que sea verdad.

Se están reeditando ahora discos de muchos grupos de entonces sin que los componentes sepan nada.

Es todo absolutamente ilegal.

¿Cómo habéis hecho vosotros para recuperar el control de vuestras canciones?

Muchos de nuestros amigos de entonces se han hecho abogados, han cambiado de vida, algunos llevaban los derechos del Barcelona F. C., de la Liga Inglesa … Y nos asesoraron. A algunos sellos les dijimos “Buuuh” y se asustaron. A otros les dijimos que les íbamos a meter una demanda que se iban a cagar, pero te metías en discusiones de cinco años y yo no tenía ganas de perder tanto tiempo de mi vida en esas mierdas. Igual no a tener cinco años más de vida. Esa es la historia.

La cosa ha sido así, de aquella simple pregunta que nos hicieron los amigos de «¿Cómo llevais los derechos digitales?» ahora estamos tú y yo aquí hablando en esta entrevista. Y así con un poco de suerte llegaremos a tocar en octubre y el año que viene, y después con un poco más de suerte La Polla habrá hecho su final o quedarse latente o lo que sea y yo me volveré a mi submundo, con Gatillazo.

¿Vas a volver a Gatillazo?

Estoy con ellos ahora, en agosto tenemos 9 festis.

Por cierto, ¿en qué se diferencia Gatillazo de La Polla?

En realidad en nada, que los chavales ya venían sabidos de tocar. No han tenido que aprender, ya sabían, y en lo demás nada. Viajar con ellos es un amor, son increíbles. Es lo que tiene juntarte con gente más joven te rejuvenece.

(Foto de Alba G. Nogales)

¿Cómo conociste a Carlos Azagra?

Ahora mismo no recuerdo exactamente dónde le conocí

Participó de manera decisiva en el disco de «Los Jubilados» (Oihuka, 1990) ¿Cómo surgió aquello?

Yo quería hacer un panfleto comunista, que es lo que es realmente, pero un panfleto en el que las letras las pudieran oir las viejas en el supermercado. Azagra era el dibujante perfecto.

Él reconocía que os fastidió el título ¿no? Que vosotros queríais Los Jubilaos pero él os hizo el dibujo con Los Jubilados.

Ya bueno, pero aparte de eso también le pusieron La Polla Records, pero nosotros queríamos poner Los Jubilaos como si fuera otro grupo y sacarlo por sorpresa, pero a ver, ¿cuánto tiempo hubiera tardado la gente en darse cuenta que efectivamente éramos los de La Polla? Se hubieran enterado igual pero los disqueros lo querían de la otra manera en la propaganda y por eso queda así: La Polla Records “Los Jubilados”.

¿Y The Meas y The Kagas?

Fue simplemente un atáque aéreo. Yo quería hacer lo de The Kagas y que la gente dijera “Ah, ya se han juntado en un macrogrupo, los R.I.P. y el Evaristo”. Luego la continuación se decidió estando tumbados en un sofá después de un festi y dijimos “Vamos a juntarnos los jueves”

¿No te sientes incómodo con toda esta promoción que habeis tenido con esta vuelta a los escenarios?

Propaganda la llamo yo y no, no lo estoy porque he sido yo el que ha decidido hacerla así. Se trata de rodearte de amigos y de gente que haga las cosas bien.

Han pasado los años y los hijos de los que nos criamos con las letras de vuestras canciones ahora escuchan las de las canciones de Los Chikos del MaizAñade este contenido.

Eso suelo decir yo mucho, a la gente que he criado sin haberles comprado comida. Las peñas de otras generaciones ya sacan ellos sus propias conclusiones. A mi con 13 años me decías que no era un hombre, que no lo era, y te buscabas un problema, te iba a hacer putadas y muy gordas. A esta gente joven no hay que tratarlos con condescendía. No vengamos con historias de adolescencias y pre-adolescencias…

¿Qué es lo que más te ha dolido en todos estos años de trayectoria de La Polla Records?

Pues principalmente los ataques que han llegado de los que pensabas que eran tus amigos.

«QUÉ DURA ES LA VIDA DEL ARTISTA»

EVARISTO PÁRAMOS PÉREZ

DESACORDE (2018)

QueDuraeslavidadelArtista

Con varios libros ya a sus espaldas en los que ha dado rienda suelta a pensamientos, ensoñaciones, poesías, reflexiones y cuestiones varias, Evaristo Páramos, cantante de La Polla Records, The Kagas, The Meas y Gatillazo, ha decidido centrarse en su andanzas en el que, sin duda, ha sido el proyecto musical más relevante de los varios en los que ha participado. No se trata de una crónica o historia de la trayectoria de La Polla Records, como a muchos hubiera gustado, sino que se limita a relatar una gran cantidad, eso sí, de anécdotas que le tocó vivir en lo que el grupo estuvo en activo. Lo hace, dice, movido por el objetivo de adelantarse a que lo haga otro cualquiera antes: «Mejor lo cuento yo que cualquier hijo de puta» son sus palabras literales.

Así, en una secuencia en la que no se adivina un especial cuidado en conservar orden cronológico estricto de los hechos relatados sino siguiendo más bien el borbotón natural que parece surgir una vez puestos a la faena de recordar, se rememoran conciertos, viajes, ensayos, historias de carretera y furgoneta… Se detalla asimismo mucha de la interacción con el mundo exterior con el que se relacionó La Polla Records durante su existencia, esto es, bandas de la época, promotores de conciertos, managers, sellos discográficos y público en general. Utiliza para ello ese estilo directo, de ribera alavesa, del que ha presumido siempre el autor cuando ha tenido que dirigirse, ya no por escrito, sino de viva voz a público, periodistas y demás interlocutores. Giros, expresiones, muletillas varias y una retranca imparable con la que mordazmente narra y enjuicia de manera totalmente consecuente a como le hemos oido cantar las letras de sus canciones.

El libro tiene mucho de ejercicio de expiación de demonios varios que parece se habían quedado enquistados en la memoria del cantante, y que han podido salir a la superficie al escribir sobre ellos en el papel. Saca así Evaristo a la luz engaños sufridos por parte de quienes les llevaba de gira en alguna de las visitas por Latinoamérica, desencuentros varios con sellos discográficos y resuelve cuentas pendientes tanto con antiguos miembros del equipo técnico que les rodeaba como algún que otro componente que se fue añadiendo al pasar los años. Lo hace implacable indicando además la razón para tomarse la venganza, encontrando en las páginas de su libro el foro en el que contestar cuando no pudo en el pasado. «Y ahora, aunque estés muerto y no puedas contestarme, yo tengo que contarlo, que esta mierda ya me tiene hasta las pelotas, y tú ya dijiste todo lo que te dio la puta gana cuando estabas vivo» dice contundente en uno de los apartados, en la que parece alusión a los desencuentros que tuvo el grupo con los componentes de Eskorbuto. Conscientes los editores de la carga que contienen las páginas de este «Qué Dura la Vida del Artista», añaden un prólogo extra (el primero lo dedican a un dudoso juego de palabras con el término «polla») donde, a modo de teléfono de aludidos, dan una dirección de correo electrónico al que dirigirse en caso de que así lo considere el lector con preguntas de cualquier tipo.

El anecdotario incluye cantidad de situaciones referentes a La Polla Records. Aunque de algunas ya se sabía, como de la participación de Evaristo en una película de Uribe, «Adios Pequeña» (1986), haciendo un cameo con Ana Belén, o del famoso concierto con final agitado en fiestas de San Isidro en Madrid, o de aquella vez en Asturias en una Casa del Pueblo en el que les interrumpieron unos cabezas rapadas… hay multitud de información que se airea aquí por primera vez.

El cantante se desnuda de alguna manera en estas páginas. Desde fuera se adivinan las ganas por aclarar cosas, dialogarlas o al menos no rehuir la confrontación (dialéctica) hasta donde se pueda, sintiendo cómo en numerosas ocasiones no sirva de nada. Reconoce por otro lado no haber tenido ocasión de plantearse llegar a más si las palabras no funcionan, más que nada porque no ha tenido nunca el físico en que apoyarse para ello.

La reacción del gran público a este primer acercamiento escrito a La Polla Records ha sido enorme. Nunca antes se había visto a Evaristo tantas veces en entrevistas, en sitios de lo más diverso además. El revuelo que ha generado el libro ha removido de verdad, y al poco de su edición, los tres componentes originales del grupo supervivientes han comunicado ya la vuelta a los escenarios.