Etiqueta: enfermera de noche

¿Otro comic sobre opiniones? ¡Cielo santo! ¡Sí! Resulta que me han pedido que dibuje un cómic sobre música y me he dedicado a escribir parrafadas. Pero no es una opinión sin más, se me ha ocurrido llevar las canciones al diván, y dibujar ese viaje hasta el fondo de las palabras. Buscar los entresijos, las ensoñaciones, los dobles mensajes, las imágenes perturbadoras, los deseos oscuros, los rasgos de perversión, los fuegos que no cesan. Las razones por las que las canciones nos atraviesan.

Los que me conocen ya saben que creo en el psicoanálisis como un lenguaje vigente, que lejos de estar obsoleto, puso ya hace más de un siglo el ojo y el dedo allá donde nadie quería mirar. “Traemos la peste”, dijo Freud. Pero los temas que ellos trataron siguen candentes, porque son los grandes temas de la humanidad. Los mismo temas de los que muchas canciones hablan.

En este cómic no intento psicoanalizar a sus autores, ¡faltaría más! ¡Si quieren hacerlo ellos mismos, que se lo paguen! Yo juego (recuerden, es una comedia, un divertimento) a interpretar lo que la canción dice y lo que puede querer decir, a buscarle sus repliegues. Quizá todo esto que digo en esta tira cómica tenga más que ver conmigo que con los autores de cada canción. Habla de lo que yo veo, o lo que quiero ver, en sus palabras. Habla de mi insaciable hambre de música y mi lucha contra la soledad.

Porque a fin de cuentas, ¿quién busca en una canción algo distinto a dejar de estar solo?

Jacques Lacan citaba al final de uno de sus seminarios a Apollinaire, y en un fragmento del poema, éste decía: “Soy solitario. Tengo hambre, tengo hambre. He aquí que me descubro una cualidad; estoy hambreado. Busquemos qué comer. Quién come ya no está solo“.

Comamos pues, de la música; saquémosle el jugo. Así no estaremos solos.

The divan comedy - La Mode 01

The Divan Comedy - La Mode 02
Digitalización de las viñetas por HoffaMM

La Mode – «Enfermera de noche», «La Mode» (Nuevos Medios, 1982)

He elegido esta canción de La Mode para empezar esta serie, porque siempre me ha parecido que encierra algo perturbador. Me gusta pensar que hay algo en los pequeños mecanismos de una canción pop que puede tocar puntos ciegos del interior de cada uno, puntos sin defensa, y ponerlo todo del revés de la manera más tonta. Hay algo ambiguo y provocador, que aparece de alguna forma velado; que hay que cazar al vuelo, siguiendo el sedal que amarra el señuelo de algunas frases; que dejan pistas abiertas a múltiples interpretaciones. En mi caso, es justo esa ambigüedad, esa sensación de que la canción esconde un secreto oscuro debajo de lo explícito, lo que me resulta magnético. La llevo a mi diván, para intentar extraer una posible lectura y entender qué hay de mí, de mi parte oscura, en ella.