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“LA TIERRA DE LAS MIL DANZAS” (EFE EME, 2020)

LUIS LAPUENTE

 

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Luis Lapuente (Madrid, 1957) es una de las personas que más sabe de soul en nuestro país. La escuela comienza ya en la infancia, escuchando la radio hasta quedarse dormido, fascinado con artistas como los Temptations, Otis Redding o James Brown. Luego llegaron las compras de los primeros discos, de aquellas antologías que ya tiene gastadas de tanto reproducirlas como los «Hits & Soul» editados por Atlantic. Y finalmente los singles y discos originales. El soul lo gana para su causa y ya nunca lo abandonó.

Luis ya nos había entregado libros altamente recomendables como «El Muelle de la Bahía. Una Historia del Soul» (Efe Eme, 2015), un trabajo realmente enciclopédico en el que hace un intenso recorrido por la historia de la música negra. En una entrevista en la web de Efe Eme explicaba, «Es un libro escrito con la ambición de explicar la historia del soul de manera comprensible para quien no sepa nada de esa música, en el que he pretendido contar a grandes rasgos los grandes hilos conductores del género, sus coordenadas estilísticas, su historia y su geografía«.

Ahora vuelve a la carga con este «La Tierra de las Mil Danzas. Los Grandes del Soul» (Efe Eme, 2020). Un trabajo que «se acerca a la historia del soul desde el prisma de la vida y el legado de 101 artistas absolutamente imprescindibles de todos los tiempos. Organizado a modo de diccionario cronológico, combina los relatos biográficos con las valoraciones críticas y las recomendaciones discográficas, y subraya, complementa y enriquece la visión panorámica del soul que Luis Lapuente inició en el imprescindible y reveladorEl Muelle de la Bahía. Una Historia del Soul'».

De lectura amena y altamente divulgativa, en todo momento dan ganas de buscar canciones, discos y artistas en un reproductor cercano, Luis «enfatiza la importancia de los artistas y sus creaciones, abriendo el abanico estilístico desde los clásicos indiscutibles (Otis Redding, James Brown, Sam Cooke, Etta James, Marvin Gaye, Nina Simone, The Temptations, Stevie Wonder o Aretha Franklin) a aquellos pioneros que anticiparon la explosión del soul y luego se instalaron en él durante años (Fats Domino, Johnny Otis, Junior Parker, Ike & Tina Turner, entre otros), hasta llegar a quienes vienen recogiendo el testigo de los grandes de la música popular negra en el siglo XXI y hoy son sus mejores embajadores: D’Angelo, Erikah Badu, Raphael Saadiq o Michael Kiwanuka«.

No se me ocurre un libro mejor para iniciarse y profundizar en las cálidas aguas del soul.

 

 

“CONVERSACIONES CON XOEL LÓPEZ” (EFE EME, 2020).

MANOLO TARANCÓN

 

Manolo Tarancón · "Conversaciones con Xoel López"

 

Xoel López lleva toda su vida componiendo y editando discos y hoy es uno de los músicos más reconocidos de la escena nacional. En este volumen de conversaciones, Xoel responde a las preguntas de Manolo Tarancón para repasar su vida, su trayectoria musical y sus inquietudes vitales.

Xoel comienza desde muy joven en el mundo de la música, en distintos grupos amateurs de A Coruña, como The Riddles o Los Nuestros. No sería hasta con Los Covers que grabaría un primer EP, en los laureados estudios de Paco Loco en Gijón, tras el cual incluso realizarían una gira por todo el territorio español. El grupo se disuelve, y Xoel, rondando los dieciocho años, se embarca en una nueva formación: Elephant Band. Es en este grupo donde comienza su faceta como compositor. La banda toca en numerosos festivales e incluso llega a actuar en el extranjero. Es entonces que Xoel comienza a compaginar su tiempo con un proyecto junto a Félix AriasAñade este contenido, formando el dúo Lovely Luna, en donde explora otros ritmos algo más alejados del sonido de la Elephant Band.

Los siguientes pasos de su carrera ya son conocidos por todos, alcanza el éxito superventas con Deluxe y en la resaca de ese éxito comienza su andadura en solitario. El detonante de ello es un viaje al otro lado del Atlántico que le cambia la vida por completo. En enero de 2009 Xoel cruza el charco y se dedica a tocar por pequeñas salas, teatros y festivales, acompañado de su guitarra y de músicos de los diferentes países que visita. Se trata de un proyecto libre y honesto, sin grandes planificaciones. De esta forma Xoel se acerca a San Francisco y Nueva York, Colombia, Uruguay, Chile, Venezuela, Brasil, etc. estableciendo el centro de operaciones en Buenos Aires. En Brasil ofrece su concierto más multitudinario, tocando ante más de un millón de personas la noche de Fin de Año en la playa de Fortaleza, dentro de un homenaje a Legião Urbana.

En octubre del año siguiente vuelve a España y ofrece una intensa gira acompañado de músicos de diferentes nacionalidades, la aventura es bautizada como «Xoel López y La Caravana Americana». Luego llegaría «Atlántico» (Esmerarte, 2012), el disco que lo cambia todo.

Todos estos episodios quedan reflejados en un libro en el que Xoel habla del presente, pasado y futuro; además de aportar muchas anécdotas, curiosidades e inquietudes. Un acercamiento certero tanto al artista como a la persona que hay detrás.

 

“COQUE MALLA. SUEÑOS, GIGANTES Y ASTRONAUTAS” (EFE EME, 2019).

ARANCHA MORENO

 

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En 2017 Arancha Moreno publicaba «Iván Ferreiro. 30 Canciones Para el Tiempo y la Distancia» (Efe Eme, 2017), un completo repaso por la figura de Iván Ferreiro a través de 30 canciones de sus canciones. En esta ocasión Arancha aborda a otro de los grandes letristas del pop español: Coque Malla (Los Ronaldos). Enrique Bunbury firma el epílogo.

Arancha mantiene los esquemas y los ingredientes de su anterior entrega, y vuelve a revisar la trayectoria artística y vital del músico a través de 30 de sus canciones. Una manera muy fresca de revisar la biografía de un músico, ya que cada canción nos remite a una época, un lugar y una situación vital y personal distinta, lo que nos permite combinar vida y obra y sentir como cercano cada verso. Un viaje por canciones como “Adiós papá”, “Guárdalo”, “No puedo vivir sin ti”, “Berlín” o “Este es el momento”, canción de la banda sonora de «Campeones»  (Javier Fesser, 2018) que le valió un Goya.

Por las páginas del libro pasan sus compañeros en Los Ronaldos, así como otros artistas y amigos como Iván Ferreiro, Dani Martín, Christina Rosenvinge, Jorge Drexler, Anni B Sweet o Leiva.

Coque Malla, como dice Bunbury en el epílogo, pertenece «al eslabón perdido entre La Movida y la primera generación del indie. Somos unos desclasados y desubicados, con un pie a finales de los ochenta y el cuerpo entero en los noventa«. Un talento que despuntó a finales de los 80 con Los Ronaldos gracias a canciones como «Adiós papá«.

 

Un artista que supo reinventarse e iniciar nuevos caminos cuando lo ha creído necesario, manteniendo siempre una gran coherencia y sinceridad.

La edición, muy cuidada como siempre, incluye un apartado fotográfico en color y en papel satinado, que es el complemento perfecto para esta amena lectura.

 

Arancha Moreno (Madrid, 1981) se licenció en Periodismo y comenzó a especializarse en el ámbito musical en 2004. Desde entonces se dedica a la prensa escrita, tarea que compaginó durante ocho años con la radio, en emisoras como Radio Sol XXI, City FM o CVB Radio. Fue subdirectora del portal musical Popes80 y responsable de Cultura en Gaceta.es. Dirige el diario digital Efe Eme desde 2015 y en la actualidad es coordinadora de Cuadernos Efe Eme y colaboradora de El País. Es autora del libro Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia (Efe Eme, 2017) y ha editado varios relatos de ficción en Historias del estómago y el corazón (Edición Personal, 2011) y Entre sus fotos: Trece relatos a la sombra de grandes escritores (Opera Prima, 2017).

“19 DÍAS Y 500 NOCHES, SABINA FIN DE SIGLO” (EFE EME, 2019). JUAN PUCHADES

 

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Juan Puchades (Valencia, 1965) disecciona con la habilidad de un experto cirujano uno de los discos más importantes de Joaquín Sabina: «19 Días y 500 Noches» (BMG / Ariola, 1999). El gran logro de Juan es lograr captar la atención del lector desde el primer momento, incluso de aquel que no es un gran seguidor del cantante jienense, como el que escribe. Nos pone en situación y son los propios protagonistas de la historia (Sabina, Alejo Stivel, Pancho Varona…) los que hacen que el interés aumente conforme avanzan los capítulos. Quedan al aire los entresijos y las costuras de un disco que marca un antes y un después en la carrera de Sabina.

Un disco que nace en una situación complicada tras las tensiones entre Fito Páez y Sabina durante la gestación de «Enemigos Íntimos» (Sony, 1998)Añade este contenido. Trabajo marcado por los desplantes y las desavenencias entre ambos músicos. Los problemas fueron tales que hubo que suspender la gira y tan sólo el videoclip de “Llueve sobre mojado” llegó a ver la luz. Además Sabina no atravesaba su mejor momento y a nivel sentimental vivía una época complicada. Vivía una vida bohemia marcada por las fiestas y los amigos, aquellos a los que regalaba una copia de la famosa llave de su casa. Una casa concurrida en aquellos años, visitada por artistas y músicos.

Sabina sabía que necesitaba abrir las ventanas para que corriese el aire, que necesitaba dar un giro a su carrera. Y ahí es dónde aparece Alejo Stivel (Tequila), productor de éxito en aquellos años, que consigue sacar a Joaquín de la zona de confort en la que se había establecido, para grabar el disco de una manera más natural y directa, mostrando una voz desnuda y sincera, sin artificios. Y es que uno de los grandes secretos del disco es la figura del productor argentino, que consigue sacar lo mejor de los músicos participantes y entiende a la perfección las canciones de Sabina.

Como nos indica la hoja promocional del libro, Sabina redefinía su manera de cantar mientras entregaba una de sus cimas creativas… «más de doscientas páginas que contextualizan, exploran y analizan en profundidad 19 días y 500 noches, aportando detalles inéditos y reveladores para entender el final del verano de un Sabina que llegó a su propia cima como creador, peleando por escribir la canción más hermosa del mundo mientras redefinía su manera de cantar«.

Un libro honesto y sincero, que logra sumergirnos por completo en el proceso de composición y grabación de uno de los discos capitales de la música nacional.

«JORGE MARTÍNEZ, CONVERSACIONES ILEGALES» (EFE EME, 2019). CARLOS H. VÁZQUEZ

 

 

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Jorge Martínez es una de las personalidades más complejas, lúcidas e interesantes que ha dado el rock español. Lo definía a la perfección Rafa García-Purriños en la biografía de Ilegales en esta web: «Jorge Martínez se ha fabricado un personaje y una leyenda para su banda en la que ya es difícil saber, a estas alturas, qué es verdad y qué es mito. Lo que no ofrece dudas es que estamos hablando de un excelente guitarrista, de un músico con una gran cultura musical, tremendamente perfeccionista con el sonido y que sabe en todo momento qué música quiere hacer«. Cuando nos acercamos a su figura, la realidad se entremezcla con la leyenda y todo se magnifica.

Todo lo que rodea a Jorge Martínez e Ilegales destila actitud, compromiso, excesos y rock and roll por los cuatro costados. De todo ello daban cuenta Chema Veiga y Juan Moya en el imprescindible documental «Mi Vida Entre las Hormigas» (2017). Carlos H. Vázquez toma el testigo y continúa profundizando en la figura de Jorge en este recomendable libro que edita Efe Eme.

 

 

El libro es el fruto de una serie de intensas entrevistas en las que se repasa toda su vida. Su infancia, sus primeros contactos con la música, aficiones como el buceo o el coleccionismo militar, además de repasar la discografía de Ilegales y su trayectoria. Se habla de su famoso stick de hockey, de la violencia (incluido el mítico desencuentro con Ferni Presas, bajista de Gabinete Caligari, en los camerinos del Rock-Ola), su calado en distintos países de Sudamérica, su relación con las discográficas y radiofórmulas, su visión de la escena pasada y actual… Jesús Ordovás se encarga del prólogo, Igor PaskualAñade este contenido del preludio y de los epílogos Edu Galán y Andrés Calamaro.

Un libro ameno, directo y sincero que consigue acercarnos a la persona que se encuentra detrás del personaje de Jorge Ilegal.

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Jesús Ordovás

«Fiebre de Vivir»

EFE EME

 

Hace unos meses Jesús Ordovás entregaba «Esto no es Hawaii. La Cara Oculta de la Movida» (Efe Eme, 2017). Un libro que comenzaba con las escenas previas a la década de los ochenta, en pleno periodo del «rollo», para centrarse en la eclosión y auge de la tan explotada Movida madrileña. En «Fiebre de Vivir. Apocalípticos y Desintegrados en el Rock Español de los 70» (Efe Eme, 2017) Jesús se centra en aquellos intensos y reveladores años que van finales de la década de los sesenta a los inquietos años setenta, cuando el rock español se movía en el underground, entre el jipismo y los sonidos progresivos. Tiempo de escenas focalizadas principalmente en Sevilla, Barcelona y Madrid, y que en la segunda mitad del decenio, y a falta de nombre mejor, se definió como «el rollo». El título es un guiño al tercer disco que Moris publica en España, «Fiebre de Vivir» (Chapa, 1978)Añade este contenido.

El libro cubre un abanico de estilos realmente amplio, centrándose fundamentalmente en entrevistas realizadas por Jesús a lo largo de su dilatada carrera. Se echa en falta un análisis de las distintas escenas más profundo, y también del contexto social y político en el que nacen. Lo que predominan son las historias de primera mano, Jesús vivió intensamente todo aquella explosión, e impagables anécdotas como la de Mariscal Romero echando de la radio a Kiko Veneno, Raimundo Amador y el resto de Veneno, mediante la intervención de los «grises». El grupo iba a ser entrevistado pero llegan tarde, concretamente a dos minutos del final del programa, y bastante perjudicados.

El recorrido comienza con los grupos pop españoles que comienzan a triunfar y a vender en el mercado anglosajón, hablamos de Barrabás de Fernando Arbex y los Canarios de Teddy Bautista. Continúa con el Sonido Torrelaguna (este nace en los estudios que Hispavox tenía en la calle Torrelaguna, al borde de la autopista de Barajas. Sus responsables fueron Rafael Trabucchelli y Waldo de los Ríos) con tres interesantes entrevistas a Juan Reyzábal (Módulos), Guzmán y Miguel Ríos.

Se cubre el pop y el rock catalán (Pau Riba, SisaAñade este contenido y María del Mar Bonet), el rock andaluz (Gonzalo García Pelayo y Gualberto de Smash) y el rock madrileño (Micky, Moris, Hilario Camacho y Mariscal Romero).

La segunda parte del libro es la más interesante e intensa y se corresponde con dos extensos capítulos. En el primero, titulado «Rollos díscolos y movidas poprockeras«, Jesús recupera sus primeras colaboraciones en la revista Disco Exprés, anécdotas, escritos y recuerdos… el impacto de ver a Lou Reed en directo, festivales brillantes y apagados, Burning, Leño, Rosendo, Vainica Doble, Asfalto… En el último capítulo, «De qué va el rrollo«, se reproduce íntegramente el ensayo «De qué va el rrollo» (Ediciones de La Piqueta, 1977). 

Una revisión de todos aquellos momentos que sirvieron para establecer los cimientos del rock moderno en nuestro país.

 

JESÚS ORDOVÁS (Ferrol, 1947) es uno de los más reputados periodistas especializados en música. Fue pionero en el género de la biografía musical con volúmenes sobre Bob Dylan, Jimi Hendrix o Bob Marley que, desde 1972, escribió para la legendaria colección Los Juglares. También ha firmado, entre otros, libros sobre el «Rock ácido de California» (1975), «El rrollo» (1977), así como una precursora «Historia de la Música Pop Española» (1987), La revolución pop (2002) y «Los Discos Esenciales del Pop Español» (2010). Sus últimas obras son «Viva el Pop» (Lunwerg, 2013), «El Futuro ya Está Aquí» (Huerga y Fierro, 2014) y «John Lennon» (Sílex, 2014). Durante años mantuvo en Radio 3 el Diario Pop (donde nació Esto no es Hawaii), en televisión fue responsable de Ipop, en prensa ha colaborado, entre otras, en publicaciones como Triunfo, Mundo Joven, Disco Exprés, Vibraciones, Rockdelux, Ruta 66, Efe Eme, El País, El Mundo, El Faro de Vigo y Cuadernos Efe Eme.

 

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ESTRICNINA
Fanzine de Ruidos y Danzas (1982 – 1984)
Rafa Cervera
Efe Eme, 2014

Coordinado y dirigido por un jovencísimo Rafa Cervera, los tres números del fanzine «Estricnina» (1982 – 1984) ven la luz en diseño facsímil de la mano de Efe Eme, conservando incólume todo el encanto artesanal del original: retales mecanografiados, recortados y fotocopiados dispuestos de manera abigarrada, también sus dificultades de legibilidad por tamaño de fuente o escasa nitidez en las sucesivas copias.

He de reconocer que tras avanzar por las páginas del primer número (otoño de 1982), uno no llegaba a comprender del todo el valor de este supuesto ejercicio de arqueología, incluso veía cierta ausencia de pudor en el rescate de este material por lo descuidado de la gramática y cierta arrogancia en el tono, propia de una época y edad determinados, que impregnaba la práctica totalidad de los textos; vaya, que los 20€ en que se habían tornado las 125pts. del momento se me estaban haciendo caros. Sin embargo, gradualmente me fui zambullendo y, a partir del segundo ejemplar (invierno de 1983) pero, sobre todo, en el tercer y último número (verano de 1983), me di cuenta de que lo que estaba entre mis manos tenía mucha miga.

La relevancia que atesoraron los fanzines en la música independiente queda patente en un simple gesto: la propia casa disquera, Hispavox, proporciona nada menos que diez ejemplares del flexi de despedida de Alaska y los Pegamoides«En el Jardín / Volar» (Hispavox, 1982)– a la publicación, que los sortea entre sus lectores en una simpática «sopa de Bowie». O en el hecho de que Ana Curra abra las puertas de su casa para una jugosa entrevista y posterior sesión fotográfica provocativa en su propia habitación, mientras Eduardo ve la tele en el salón con total normalidad. Una entrevista, por cierto, en un momento peliagudo, con los Pegamoides recién disueltos, en la que se habla de sus proyectos al margen de Hispavox, desde Parálisis Permanente a Seres Vacíos, también acompañada por Eduardo, o Negros S.A. junto a Los Nikis.

Esa frescura y descaro con que irrumpieron en el panorama musical underground es el mismo combustible con que accedían a la casa de la propia estrella -aura que se fomenta de manera bidireccional-, o al camerino del post concierto de turno, aunque fuese el del mismísimo John Cale. Pero también es una actitud, la manera de tomarse muy en serio lo que se estaba haciendo, de sentirse responsable de estar sentando los mimbres de la modernidad musical y de llevarlo hasta las últimas consecuencias, con ese tono pontificante que en realidad tampoco difiere tanto de lo que uno podría encontrarse a día de hoy en el timeline de su Facebook.

El ansia de cambio y las ganas de sentar las bases de una profesionalización -con sus managers, sus distribuidoras y sus sellos independientes- goza de total reciprocidad, y los grupos no tienen el más mínimo tapujo en mostrar sus intenciones de petarlo, grabar en estudios en condiciones, tener infinidad de galas y, en definitiva, vivir decentemente de ello. Todo eso acarrea unas exigencias mínimas sobre algo que recién acababa de surgir: de trato, de logística y de ponderación de la prensa establecida y su poder (claro, no existía Internet), aunque sea para ponerla a parir o tildarla de reaccionaria. Tiempos de gloria, por tanto, para la figura del periodista, especie de semidios, pero también para la pluma amateur, que recibe estas maneras en igualdad de condiciones. No se eluden tampoco las cuestiones referentes a cifras de ventas (muy superiores en comparación a las de ahora), el afán de hacer industria y crecer enfrentándose a las grandes barreras del todo por hacer, con ánimo y vigor, pero en un momento político y social favorable. Que los males que aquejaban entonces: la falta de distribución, el poco público, el cainismo… sean exactamente los mismos que existen ahora, no hace sino impregnar todas estas ilusiones con una pátina de descorazonador desánimo.

Esta construcción de una industria independiente se plantea como trampolín de oportunidades, filosofía del todo acertada para el que suscribe estas líneas siempre y cuando no conlleve pervertir la propuesta artística. Me adscribo a las palabras de Servando Carballar (Aviador Dro) en «La Edad de Oro» (TVE): «Debemos aspirar a la radicalización de la masa, no a la especialización de la elite». Es precisamente un adelantado Servando, capo de la incipiente DRO, objeto de críticas por su supuesto veletismo -de la hostilidad panfletaria hacia Los 40 Principales a la connivencia en la aparición de sus grupos-. En general, estas diatribas sobre la pureza dan lugar a situaciones algo cómicas, como el hecho de que la colaboradora Lola Dilla abandone la revista al darse pábulo a periodistas profesionales tales como Manrique o Ignacio Julià. El primero firma una altanera y derrotista columna sobre la falta de talento en el concurso de maquetas del programa radiofónico «Don Domingo» (RNE) y el segundo se queja de la incapacidad para la modernidad de Barcelona.

Las traducciones de entrevistas y especiales provenientes de la prensa extranjera constituyen un aspecto más que interesante. En concreto me sorprende mucho cómo treinta años después los grandes tótems siguen vigentes: Warhol (interesantísima y completa radiografía del personaje y su filmografía), la Velvet Underground, Brian Eno, David Byrne (reportaje traducción copia-pega algo plomazo), Alan Vega y otros más propios del momento como Siousxie, la escena neoyorquina más salvaje -Lidia Lunch, NY Dolls, Cramps…-, el «No New York» (Antilles, 1979) producido por Brian Eno y la querencia por las oscuridades de bandas como Echo & The Bunnymen, Killing Joke, Bauhaus, Theatre Of Hate o Adam & The Ants.

En el apartado nacional, Madrid es el epicentro de todo. Se incluyen entrevistas a un despechado Carlos Berlanga, moldeando aún su nuevo proyecto, Dynarama; a Alaska, a Glutamato Ye-Yé sin su cantante (por la mili, esa traba que padecieron muchos grupos en su desarrollo), una muy poco productiva a Gabinete Caligari (sin Jaime Urrutia, por lo mismo) e incluso a Eduardo Benavente poco antes de su trágico fallecimiento. Las plasmadas intenciones de Bonezzi de convertirse en compositor total al fichar por una multi, renegando incluso del sonido de los Zombies, sujeto a limitaciones económicas y técnicas, cuadran mucho con las expectativas respecto a la música anteriormente expuestas… También se da cabida a textos seudo intelectuales -y pedantones- como el de Santiago Auserón recreando una historia en torno a la estatua del Jardín Botánico -es justo decir que Radio Futura nos proporciona la réplica en la que es, probablemente, la entrevista nacional más reveladora para tomarle el pulso a la actitud del momento, además de por el consenso de respetabilidad en torno a ellos, erigidos como faro de la modernidad bien entendida-. El Zurdo también se prodiga por partida doble, firmando un interesante artículo sobre el eclecticismo y concediendo una entrevista donde sin tapujos se identifica con corrientes ideológicas que acabarían por condenarle al ostracismo. Almodóvar, quien por entonces andaba ya tramando su «Laberinto de Pasiones» (1982), hace alarde a partes iguales de petardeo y pedantería, pero también pone en evidencia una envidiable mezcolanza y permeabilidad en la época entre las diferentes disciplinas artísticas.

Pero, sin duda, lo más valioso es la importancia que se concede y la exhaustividad con que se desgrana -por cercanía y orgullo patrio- a la escena valenciana, sus zonas -El Carmen, Pelayo- y bares -Barraca, Metrópoli- y, esto menos relevante, sus dimes y diretes (mucho cotilleo, mucha pulla privada…). Por la seccion «Duduá» desfilan bandas como: Glamour -desde La Banda de Gaal– (abrieron las puertas a los grupos valencianos a la estela de Mecano), Esgrima, Fanzine, Betty Troupe, Video, Europa (luego Última Emoción), Garage (de Carlos Goñi), Interterror… así como todos los grupos recogidos por el cassette editado por NORMA (Neo Organización para la Revolución Magnética Avanzada): Seguridad Social (aún respetados), Información y Turismo, AM-FM, Los Inhumanos, Arpía, D.N.A., SS.SS., Blue Moon, Gabotti (líder de Esgrima), Peligro Inminente y Tripp. En última instancia, otras bandas como Cinema, Ceremonia, Sade, ADN, Proceso Inverso, Manía, Mamma Luna y La Morgue… Un intenso y menos conocido hervidero de grupos.

En ocasiones es imposible no esbozar una sonrisa ante tanta inocencia y nostalgia, enviar dinero en un sobre, incluso dólares a ROIR Tapes, como el que lanza una botella al océano. Pero es inevitable no sentir cierta envidia ante la atemporalidad de las noticias, lo pausado de la cocción de las propuestas, con tiempo para consolidarse y madurar (como el propio fanzine, que mejora a cada número). Tan sólo recordar en este punto que la publicación era prácticamente anual… Inimaginable algo así hoy día. En este punto de inocencia y dulce anacronismo, querría destacar el artículo firmado por Jaime Gonzalo sobre ROIR y el enaltecimiento desde el sello de las supuestas bondades del cassette frente al vinilo: «Creemos que las cintas no son sólo el nuevo rostro del futuro, son también el modo más práctico y divertido de escuchar música actualmente. Los discos se encorvan, se rompen, carraspean, acumulan polvo, se rayan, cogen grasa al ser manejados, requieren demasiado espacio para ser almacenados. Los cassettes son más manejables, más almacenables, precisan de menos cuidados y duran mucho más sin sufrir tantos daños a causa del entorno. No necesitan un equipo reproductor caro para ser escuchados fielmente. Y la calidad de reproducción es tan buena como los discos y, a menudo, mejor. ¡Ah, y tiene un gran ventaja! Si te aburres de escuchar la misma cinta puedes borrarla y regrabarla». Tampoco vamos a negar su importancia en la difusión y accesibilidad de la música en el momento, pero…

Finaliza la entrega con un interesante cuestionario a Nacho Canut, Poch, Alejo, Almodóvar, Auserón y Enrique Sierra, del cual se pueden extraer un par de conclusiones: La Mode era el grupo más odiado por Derribos Arias y el fanzine más molón del momento quizá fuera Moulinsart. Curiosa paradoja que sirve como epílogo a un -ahora sí- más que loable ejercicio de arqueología cultural y musical.