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2014 ha sido un año de consolidación, seguimos intentando crecer paso a paso, abordando diferentes retos sin urgencia pero con muchas ganas y ambición.

El mayor reto acometido en este año ha sido, sin duda, la remodelación integral de la web, algo que por su complejidad y su importante coste económico íbamos postergando y que tras seis años de andadura era técnica y visualmente necesario. Encontramos gran sintonía con Develappers, joven agencia que atesoraba gran experiencia en el sector, y aunque a día de hoy seguimos mejorando lo presente, pensamos que las diferencias son ya notables, no sólo ganando en comodidad para quienes trabajamos a diario en ella y para los propios usuarios, sino funcionalmente, integrándose a la perfección el imponente archivo biográfico y discográfico de que disponemos con las actividades satélite relacionadas que llevamos a cabo desde hace ya algunos años: organización de conciertos y eventos, lanzamiento de discos en vinilo y libros, etc. El dotar de unidad a este todo era clave, de modo que cada una de estas actividades tuvieran voz y cabida en la propia web, alimentándola y enriqueciéndola de contenidos imperecederos, tanto audiovisuales como informativos.

Otras grandes mejoras llevadas a cabo en este aspecto son la integración de audios de plataformas externas en los diferentes perfiles, un potente blog complementario en el que, aparte de contenidos propios y corporativos, se pretende enriquecer mediante la invitación de firmas a lo largo del 2015 y, sobre todo, una tienda online que ya está deparándonos grandes alegrías y que esperamos reforzar durante los inicios del nuevo año con la incorporación de material perteneciente a otros sellos y editoriales, campo este de la distibución en el que ya atesoramos experiencia a través de nuestro rincón de vinilos en el Café Molar de La Latina, Madrid.

En el terreno discográfico no se ha continuado la senda de años anteriores de sacar un nuevo recopilatorio de grupos emergentes madrileños, pues tras más de treinta grupos en los últimos tres años veíamos difícil dotar a las nuevas propuestas de un hilo argumental o discurso común, aunque nuestra delegación en Barcelona tomó el testigo en este apartado, como ellos mismos explicarán más adelante.

Sin embargo, ha sido el año en que nos hemos desmelenado, pues han visto la luz hasta tres referencias en vinilo por nuestro lado: los dos primeros volumenes de la colección «Puente Aéreo» entre grupos de Madrid y Barcelona junto a la delegación barcelonesa y en colaboración con las tiendas de discos Café Molar de Madrid y Ultra-Local Records de Barcelona; GúdarHazte LapónUnivers + Celica XX.

Y las «Maquetas Perdidas» (2014) de Los Suspensos, ejercicio de arqueología musical que ha visto la luz en este mes en curso tras varios meses de digitalización y remasterización y que ahora nos permite disfrutar de estas canciones redondas de pop en nuestro formato favorito. Decir que estamos contentísimos con la acogida que está recibiendo este artefacto, lo cual nos anima a seguir indagando en la recuperación de material que consideremos valioso.

Por último, comentar que por muy poco no ha llegado nuestra décima referencia y un nuevo lanzamiento bibliográfico que dará continuación en el terreno editorial al exitoso «Música Moderna» (2013), el cual anda ya por la tercera edición, camino de la cuarta.

En cuanto a los conciertos, se ha decidido bajar un poco el ritmo ante la proliferación de otros colectivos afines encabezados por nuestras amigas de Madrid Radical que tantos y tan buenas citas están organizando. Sin embargo, se han empezado a sentar los mimbres en la organización de eventos con un significado especial, atendiendo a la misma filosofía. Así, se han llevado a cabo los conciertos más exitosos y multitudinarios, como el de Wild Honey en los jardines del Museo Thyssen dentro de la programación de la exposición «Mitos del Pop», así como el cierre del festival Fringe’ 14 en El Matadero con Los Claveles.

Wild Honey en el Museo Thyssen por Mario Orellana
Wild Honey en el Museo Thyssen por Mario Orellana

También se ha participado en la celebración de eventos especiales, como el sentido homenaje a Bernardo Bonezzi en Siroco, con nuestros abanderados Mihassan y Betacam, sin dar de lado a los eventos pequeños y acogedores, como por ejemplo el de Los CaramelosRemate en Areia, o las presentaciones de discos de grupos que nos han ido acompañando en todo este tiempo como Cosmen Adelaida, Gabriel y VencerásAlberto Azul o Tigres Leones.

Colaborar con libros y publicaciones, con trabajos universitarios o la consideración en medios especializados como punto de referencia y consulta, es algo que nos resulta tan importante como la necesidad de captar la atención del público joven y las nuevas generaciones.

Por su parte, 2014 no ha sido menos intenso para LaFonoteca BCN. Un año de reafirmación del proyecto en el que se han editado otras tres referencias discográficas, se ha contribuido a consolidar el ciclo matinal #DeQuintos, participado en la programación de una de las jornadas del #BCNmp7 en el CCCB, comenzado a colaborar en el programa de radio «El Sonido de las Montañas al Revés» y organizado muchos, muchos conciertos. Ellos mismos te lo cuentan:

////////////// 2014 para LaFonoteca BCN //////////////

Parece que fue hace un siglo pero a mediados de enero empezamos el año con la presentación del primer disco de Hazte Lapón que, acompañados por Súper Gegant y Matrimonio, prácticamente llenaron la sala BeGood en una noche que recordamos con mucho cariño.

En febrero surgió la posibilidad de unir a dos de los mejores grupos de pop nacional como son Wild HoneyDoble Pletina en un Heliogàbal a reventar junto a Los 4 Cocos para días después unir a Gabriel y VencerásDa SouzaCómo Vivir en el Campo otra vez en BeGood. Según dicen, El Genio Equivocado fichó a estos últimos tras verles en este concierto lo cual no puede hacernos más ilusión.

En marzo con motivo del Día de las Tiendas de Discos editamos junto a LaFonoteca, Café Molar y Ultra-Local Records el primer volumen de la colección «Puente Aéreo», un split en 7” en el que juntamos a Hazte Lapón y Gúdar versionándose brillantemente. La idea de la colección es juntar a grupos de Madrid y Barcelona en un un diálogo musical en el que participe un grupo de cada una de las dos ciudades ofreciendo algo especial, sean versiones mútuas como en el caso del anterior, sean canciones inéditas en vinilo, como en el caso del siguiente, etc.

En abril llegó uno de los momentos importantes del año. Presentábamos el LP «Mar y Montaña» (2014), un recopilatorio de canciones inéditas de grupos de Barcelona editado junto a Shook Down y Mama Vynila.

Para ello elegimos montar una jornada maratoniana en Poblenou, desde las 17h de la tarde, primero en Ultra-Local Records para después pasar al local de la asociación Hi Jauh Usb y la sala BeGood, en los que los muchos que asistieron pudieron ver a Gúdar, Bartleby, Ran Ran Ran, Son Bou, Les Sueques, Válius, Murnau B, Síctor ValdañaThe Saurs y Esponja.

La siguiente presentación de «Mar y Montaña» fue en el FIM Festival de Vila-Seca (Tarragona) donde en el escenario #Tantrum tocaron Gúdar, Elsa de Alfonso y Los Prestigio, Bartleby y The Saurs representaron brillantemente al resto de grupos.

En mayo tuvo lugar uno de los momentos mas especiales del año, sino el mas especial. Fue la jornada organizada en el CCCB junto a Gent Normal comisariando una de las sesiones del ciclo #BCNmp7. La noche consistió en un homenaje a Zeidún en el que juntamos al grupo con otros proyectos pasados y presentes en los que partipaban miembros del grupo. En el Auditori del CCCB se llegaron a ver lágrimas de emoción con Zeidún, Autodestrucció, Joan Colomo, Els Surfing Sirles, Esperit!, Omega V, Murnau B y La Orquestra Sant CeloniAñade este contenido. Después de meses de trabajo el resultado no pudo ser mas satisfactorio con casi 500 personas disfrutando de una noche emocionante.

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Homenaje a Zeidún en el CCCB por Miquel Taverna

En la última fiesta del curso pudimos quitarnos la espinita y programar el concierto de Fred i Son, uno de nuestros grupos favoritos que volvían a los escenarios tras un largo parón. Junto a ellos la oscuridad arrebatada de Capitán y los prometedores Cenetaph, que hace poco pudimos ver en el Primavera Club.

Tras el parón veraniego comenzamos el curso con la presentación de «Flores de Europa» (Fikasound, 2014)Añade este contenido, segundo disco de Los Lagos de Hinault que compartieron noche con Neleonard, que en estos meses han dado un salto con su fichaje por Elefant y la publicación de un excelente 10″ para convertirse en uno de los nombres revelación de la temporada. No podemos ocultar nuestro gusto por el pop mas exquisito y esa noche fue para disfrutar.

En octubre cumplimos tres años y qué mejor manera que celebrarlo que junto a Discos de Kirlian juntando a muchos grupos del sello como Sagrado Corazón de Jesús, Hazte Lapón, Capitán Sunrise, Las Desnortadas o Tactel. Óscar de Discos de Kirlian fue parte activa de LaFonoteca hasta hace poco, además de seguir colaborando, por lo que celebrar el tercer aniversario de ambos parecía algo natural.

Otra fecha muy importante para nosotros fue la presentación en noviembre de «Puente Aéreo vol.2» en la sala Sidecar con Univers y Celica XX. Qué lujo poder juntar a estos dos grupos. Univers sonaron perfectos desde el primer acorde. Distorsión y ritmos trepidantes. Celica XX por su parte redactaron un perfecto manual de grupo shoegaze. A ratos hipnóticos, a ratos furiosos.

Como dijimos al comienzo, este también fue el año de la consolidación del ciclo #DeQuintos, organizado junto a BIS Festival y Shook Down, que pasó de celebrarse en La Milagrosa (Gràcia) al gran recinto del Espai 30 de la Nau Ivanow, donde además empezamos a incluir charlas sobre temas relacionados con música antes de los conciertos. Los directores de Rockdelux, Mondosonoro y Ruta 66 se acercaron para hablar sobre prensa musical; la ilustradora Ana Belén Rivero, Rubén Izquierdo de Shook Down y Daniel Granados, responsable de Producciones Doradas hablaron sobre los pros y contras del crowdfunding y los responsables de las tiendas de discos Ultra-Local Records, Revolver y Surco sobre la supervivencia de sus negocios en estos tiempos de cambios de hábitos en la forma de consumir música. La última edición tuvo que celebrarse en Hi Jauh USB por problemas de licencia en la Nau Ivanow y pronto esperamos poder anunciar un nuevo lugar para seguir con el ciclo.

Por el #DeQuintos en 2014 han pasado grandes grupos a descubrir como Creamy Creature, Combray, Grushenka, Bartleby, Jilguero, Flamaradas, Elora, Alppine, Big Summer, Tartana, The Hills Around, The Zephyr Bones, Esponja, Tú No Existes*, Rombo*, Hibernales y Perlita. (Tú No Existes y Rombo participaban en la sesión que tuvimos que cancelar y los reubicaremos en una próxima).

Este año también supuso el comienzo de las colaboraciones mensuales en el estupendo programa de radio «El Sonido de las Montañas al Revés» de Radio Gavá donde nos hemos propuesto trasladar a las ondas la idea del «Puente Aéreo» dando a conocer grupos emergentes madrileños. Por ahora hemos podido hablar de Perapertú y entrevistar a Puzzles y Dragones.

Por último también destacar que hemos pinchado en la Sala Apolo, el Depósito Legal, la Fiesta Generator, el BIS Festival, La Casa de Emma… ¡y queremos mas! En unos días anunciamos una que nos hace una ilusión tremenda.

Tenemos pánico a olvidarnos de alguien y además la lista de agradecimientos sería enorme así que nos la saltamos. Eso sí a Óscar, Blanca, Arnau, Alex y Helena tenemos que al menos nombrarlos. El año que viene empezamos a lo grande el 16 de enero en el Depo de L’Hospitalet con dos superclase: Germà Aire y Matrimonio. Nos vemos allí.

Si ya es difícil plasmar en unas cuantas líneas todo lo acaecido en un año, mucho más lo es en una lista. Quizá por ello no me gusten nada. Me parecen añejas, feas, insensibles e innecesarias en los tiempos que corren, y no deja de suscitarme auténtico estupor el hecho de que alguien sea capaz de hacer un repaso mental tan exhaustivo, o acaso lleve preparándose todo el año para tan señalado día. Si la memoria me falla lo suficiente como para hacer impensable lo primero, el acto premeditado que supone lo segundo nubla por completo uno de los principales parámetros que deberían emplearse a la hora de valorar un disco, que es el poso que este ha dejado en nosotros. Claro que el poso es algo pausado, reñido del todo con el ritmo frenético de Internet. Pero seamos serios: es absolutamente imposible que en un año nos hayan marcado cincuenta discos. Y si lo han hecho -hay quien es muy impresionable-, ¿acaso hay alguna diferencia entre el puesto 19 y el 32? La gente como yo, que lo descubre todo tarde, no puede hacer listas. Tendría que rehacerlas continuamente. Por no hablar de los discos que se mueven en la barrera que separa el año en curso del siguiente, o aquellos que copan los puestos altos incluso antes de haber sido publicados. El disparate llega ya cuando encima y pese a toda la sobreinformación a la que estamos sometidos, van y éstas son ABSOLUTAMENTE IGUALES.

Desde el punto de vista musical, y si de descubrir cosas se refiere, veo mucho más útil echar la vista atrás y preguntarse qué discos hemos escuchado más, qué escenas nos han cautivado, qué lugares hemos frecuentado con mayor asiduidad, cuáles directos nos han sorprendido. Las listas tienden a aislar y por tanto sepultar el contexto, haciendo en realidad flaco favor a la música, que ya de por sí se consume de una manera demasiado voraz. ¿Para quién están hechas? La listas deberían ofender tanto al que crea como al que promociona, y al melómano no le aportan nada. Las listas de fin de año, tal y como están ahora mismo concebidas, deberían desaparecer.

Comenzando como no podía ser de otro modo con aquello que atañe a nuestra propia actividad, está claro que uno de los motivos de más orgullo para nosotros llegaría el 8 de septiembre, con la presentación en Siroco de la que es nuestra tercera referencia, «Madrid Está Helado» (2012). De nuevo y tal y como sucedió con el anterior recopilatorio de bandas emergentes de Madrid que publicamos -el «No Te Apures Mamá» (2011)– la sala quedó abarrotada para ver un puñado de grandes grupos pequeños, demostrando que en ocasiones es verdad eso de que la unión hace la fuerza. Si pasado ya un tiempo más que razonable desde el lanzamiento del primero se puede advertir una clara progresión: la consagración de Los Claveles o Cosmen Adelaida, la expectación por los trabajos en ciernes de Alborotador Gomasio y Hazte Lapón. En menos de un año del segundo percibimos que muchas de las bandas incluidas en él han dado ya un gran paso adelante, bien publicando sus primeros trabajos en largo (caso de Tigres Leones o Cómo Vivir en el Campo), o sencillamente insertándose en el circuito independiente de conciertos de la capital. Nos referimos a grupos que, como Esquimales o Alberto Azul han pasado de dar sus primeros conciertos a hospedar a bandas más asentadas como Franc3s o Blacanova en sus visitas a la capital, además de las numerosas listas en las que se insta a seguir a muchos de ellos, mención especial para Trajano! y Computadora.

En esta línea, es bonito observar los lazos casuales que se crean en directo entre grupos de sobra conocidos, como Juanita y los Feos, con otros más noveles, como Hielo en Varsovia. Como también lo es el entusiasmo con que gente que ha sido un referente en la independencia madrileña están acogiendo las proposiciones de los que llevamos menos tiempo en esto. Me refiero al entorno Gssh! Gssh!, Afeite al Perro, Isa Charades (ahora Aries y con discazo bajo el brazo), Chingaste la Confianza, etc.

Creo que este año no ha habido ningún disco que me haya obsesionado, pero el nivel medio ha sido muy elevado y a cambio he podido disfrutar de grandes directos, hasta el punto que se puede decir en voz alta y sin temor que los grupos españoles han derribado ya por fin del todo el tópico de que suenan mal. Sí, como espectador he podido disfrutar (y como organizador, padecer) un más que bullicioso estado de salud de la independencia en Madrid. Al buen hacer de sellos ya casi veteranos como Gramaciones Grabofónicas o Gran Derby, ejemplos de colectividad, se ha sumado la estruendosa y feliz irrupción de los ya omnipresentes Sonido Muchacho. Y de su fino olfato han venido algunas de las novedades más sorprendentes en este pasado 2012, desde Diego García a Tucán, pasando por Juventud Juché o Terrier. Sin duda, uno de los sellos que más alegrías nos depararán en este 2013, al menos yo espero con inusitada expectación cada uno de sus próximos e imprevisibles lanzamientos. Relevante es al hilo de esta colectividad mencionada el surgimiento de Nueva Monarquía, sello basado en la financiación por crowdfunding, signo de los nuevos tiempos, veremos si modelo válido e imperecedero también.

Mucho sello pequeño, diréis. Sinceramente, poco me interesan las propuestas de los «grandes», salvo contadas excepciones. Sus apuestas son tan conservadoras que tan sólo Limbo Starr me suscita cierto interés periódico. Así, Ornamento y Delito, Franc3s o Cuchillo han sacado muy buenos discos a su abrigo. Plausible es también el paso dado por Acuarela para engancharse de nuevo a la actualidad abanderando un proyecto tan joven como El Faro. O que Jabalina mime cada lanzamiento de ese grupazo que es Klaus & Kinski. Pero no oculto que mis miras cada día se vuelcan más hacia lo minoritario, con el universo Atomizador, Extinción de los Insectos, Prisma en Llamas, Grosgoroth. Con el do-it-yourself heroico en estos tiempos de crisis, con Madrid Radical retomando la senda iniciada por Aplasta Tus Gafas de Pasta, con Palo Alto. Y, sobre todo, con la resistencia de los sellos unipersonales enarbolados por los románticos empedernidos, siendo Manu Bang! (Autoplacer Sindicalistas, Discos Walden y su Club del Single), Hoffa (Discos Calabaza) e Ignacio (Discos Garibaldi, Madrid Popfest) mi troika favorita. Y La Faena II el nuevo lugar de evasión. A decir verdad, uno tan sólo echa en falta un festival en condiciones en la capital. Todo se andará.

Pero esta es mi «no-escena», que si vais y preguntáis a mi compi fonoteco TGL, con lo que más se va a emocionar es con todo lo que sucede alrededor del Rock Palace y grupos como Vigilante Gitano, Obediencia o Sudor. Es cuestión de gustos y mentideros, y a este último respecto no me gustaría pasar por este repaso a la actualidad musical de Madrid sin hacer referencia al Nuevo Anochecer, proyecto que desarrollo junto a Manu Bang! y Láynez Coca (Regiones Devastadas, Futuro), y fruto del cual una vez al mes el Tempo II se entrega al baile, a los sintetizadores, el post-punk, el italo raro y la new wave, y donde aprovecho siempre que puedo para colar ritmos de grupos que encajen en esta fête triste, llámese Futuro, Linda Mirada, Granit, Violeta Vil (uno de los directos del año), Villarroel (lo mismo) o Espanto (a los que deseo que hagan algún otro este mismo año).

Alguno dirá que encuentra demasiados nombres de grupos que hemos programado. Obvio. Si no los encontráramos interesantes no lo haríamos. Y algún otro que hay muchos amigos citados. Lógico también. Cuando uno se pone a hacer balance es normal que tire de lo que tiene más a mano. Al fin y al cabo es lo que hace la Rockdelux sin rubor alguno y muchos aún se rasgan las vestiduras por ello. Pero cambiemos de coordenadas, que no todo sucede -afortunadamente- en Madrid.

Galicia. Desde aquí miramos con expectación lo que sucede en torno al consabido Galician Bizarre, otro exponente de cómo de una manera colaborativa se puede trascender. No todo lo que se engloba bajo esta etiqueta heredera del Zeitgeist encarnado por el buque insigne del undergroundnacional, Triángulo de Amor Bizarro, me resulta igual de interesante, pero no cabe duda que ya son dos años consecutivos generando una cantera más que envidiable, y así lo han demostrado Telephones Rouges, Fantasmage y Tora! Tora! Tora! en este 2012 que ya se esfumó.

Tampoco quitamos ojo a Barcelona, con más admiración que recelo de lo que se nos presupone. Dos conquistas, el llenazo de Doble Pletina dentro de nuestro ciclo de conciertos en El Juglar en colaboración con Grabaciones Azul Alcachofa, con un público absolutamente rendido, y lo mágico de Pegasvs musicando “El Gabinete del Dr. Caligari” (Robert Wiene, 1920) en el Festival SyFy. En general seguimos con mucho detenimiento cada uno de los pasos de Canadá, así como los geniales proyectos efímeros a los que nos tiene acostumbrados la modernidad de la Ciudad Condal, me vienen irremediablemente a la cabeza los ya mencionados Granit.

Preguntando en nuestro foro, Roberto Macho nos señala la confirmación de dos bandas del sello Sones, como son Mujeres y Fred i Son, cuyos segundos largos han cumplido las expectativas depositadas en ellos. Nos apunta que los recientes trabajos de Mishima y Antonia Font los siguen conservando como los dos grandes grupos de la escena local. Y nos señala a Isaac Ulam del sello Bankrobber. «Folk mediterráneo optimista y luminoso que seguramente no aparecerá en casi ninguna lista pero que merece toda nuestra atención». Dicho queda.

En esta senda más desconocida, algo más outsider, Miguel Atienza nos destaca al Colectivo Detakón. Y un humilde servidor se decanta por HAO! y la Cofradía de la Pirueta, cuyos movimientos sigo con atención, especialmente a lo que suceda con Corte Moderno, el enésimo proyecto de El Ortiga (Anticonceptivas, Thelematicos, Pelea!, Cotolengo). Por supuesto es digna de mención la gran labor de El Genio Equivocado, que está ofreciendo la posibilidad de que grupos noveles crezcan bajo su auspicio: los ya citados Cosmen y Blacanova, Odio París, Las Ruinas o Grushenka, así como la incombustibilidad del universo Austrohúngaro, este año a la carga con Hidrogenesse, Espanto y Lidia Damunt. ¡Qué rara avis es Foehn también!

Por último, y desde la distancia, me gustaría señalar la percepción de hervidero de buenos grupos que supone Pamplona en la escena nacional (Tremenda Trementina, Violeta Vil, Kokoshca, Los Ginkas, Reina Republicana), y la gran personalidad de las bandas que nos llegan desde Sevilla (Tannhauser, Blacanova, Pony Bravo, Las Buenas Noches, Fiera, Marina Gallardo); la irreverencia valenciana (Tucán, Rajoy Division) y el movimiento alicantino (recién empezado el año estoy flipando y mucho con el sello Musagre y todito todo lo que está sacando en cassette); el terremoto asturiano que es Discos Humeantes y más que curiosa la actividad en el Baix Llobregat: Gúdar, Primogénito López. Pero todas estas cosas dan para un capítulo aparte, y si no tienen cabida en una entrada así de larga, imaginaos en una lista.

De un tiempo a esta parte la presencia de mujeres en bandas del panorama independiente español se ha hecho cada vez más frecuente. Y no me refiero con ello a grupos «de chicas», aunque los haya habido tan buenos que hayan logrado escapar del tópico. Si aún, en pleno siglo XXI, puede resultar raro que una chica decida tocar un instrumento musical en un país donde la música es algo accesorio, optar por tocar la batería siempre me ha parecido un acto que denota un carácter bien marcado, tanto por el momento en que se suele tomar la decisión, muchas veces en un período de inestabilidad como la adolescencia, como porque probablemente sea el instrumento menos «femenino» de cuantos haya, dentro de los cánones socialmente estipulados.

Para la sevillana Rosa Ponce, de Tigres Leones y Hazte Lapón, dos de los grupos más pujantes de la escena madrileña, la elección fue casi algo de lo más natural, aunque no exenta de dificultades: «Supongo que con doce o trece años es mucho más atractivo una cosa que suena bien dando golpes que ponerte a estudiar notas y solfeo. Las pocas amigas que tenía por esa época no lo entendían muy bien, alguna decía que era un instrumento de chicos y otras sólo lo pensaban. Durante los primeros años no quería que se enteraran en clase, porque ya se reían bastante de mí y esto ya iba a ser el colmo. Luego ya nos hicimos mayores y vinieron los ‘¡que guay! yo siempre he querido tocar la batería’ por parte de las chicas que conocía. ‘Pero de pequeña pensaba que era un instrumento de chicos’, les faltaba decir».

Si Rosa empezó copiando los ritmos de Ben Gillies de Silverchair, Elisa Pérez (Cosmen Adelaida, Rusos Blancos), afirma haber copiado en ocasiones sin ningún pudor a Stephen Morris (Joy Division). ¿Ninguna mujer inspiradora a las baquetas? Por supuesto, ahí aparece la imprescindible Maureen Tucker de la Velvet Underground, «por su manera tan sencilla, efectiva y poco pretenciosa de tocar».

Elisa le quita hierro a los motivos por los cuales comenzó a tocar la batería: «Empecé por razones muy estúpidas. Tenía dos amigos que tocaban la guitarra y el bajo respectivamente, así que me pareció buena idea aprender a tocar la batería para montar un hipotético grupo que nunca tuvo lugar. Además siempre he sido bastante vaga y me gusta estar sentada, supongo». Aunque luego, sin embargo, encuentre razonamientos de mayor enjundia al buscarle el atractivo a un instrumento que carece de cables, botones o cuerdas: «Lo que ves el lo que hay y lo que suena si le das con un palo, hasta aquí no hay más misterio que el que tú quieras darle. En alemán se llama ‘schlagzeug’, que traducido es ‘chisme para golpear’, me gusta mucho que sea algo tan tonto. No extraña que con estas explicaciones Elisa sea conocida en el entorno por poseer un estilo, sea en broma o en serio, calificado como «muñonada» por su técnica, digamos, un tanto primitiva.


Un héroe de la batería para Elisa. Lo prometemos.

Este estilo primitivo al que me refiero parece ser un denominador común entre las entrevistadas, sobre todo cuando me dirijo a Sofía Pedreira, de los asturianos Indienella, o a María Costa del grupo gallego Franc3s. Las dos comenzaron a tocar la batería por necesidades del grupo, ambos con el espíritu K Records en órbita. Así, la primera define su estilo como «simple y cacharrero», y la segunda nos remite a la calificación de Eric de Los Planetas sobre sus modos, «en clave de coño».

«En casa me decían que no hiciera tanto ruido porque tocaba con demasiada energía. Cuando empezamos a tocar por Galicia, me decían de todo, sobre todo los heavies de cada pueblo, que no comprendían que no intentara ser John Bonhan, como intentaban ellos durante siglos en sus locales de ensayo». ¿España 1976? Negativo, díganselo a María.

The Fall, Bobby Gillespie, Beat Happening, los Gories… ¿qué pasa en tierras norteñas? Nos vamos al otro extremo septentrional. Cati, de Doble Pletina, parece la persona más idónea para tratar este tema, pues anda muy involucrada con la revista Tom Tom Mag, radicada en Brooklyn y única en el mundo dedicada a chicas bateristas. Es allí donde precisamente echó a rodar un proyecto llamado Tres Drums, junto con la editora de la revista y otra baterista.

Cati en Tres Drums

¿Por qué la batería y no cualquier otro instrumento, Cati? «En palabras de Karen Carpenter: Why not?. Puede que en los primeros conciertos hubiera gente más sorprendida o admirada por el hecho de que una chica tocara la batería, además en ese caso (con el grupo Amarillo) era la única chica del grupo y tal vez llamara más la atención».

De todas las entrevistadas podríamos pensar en Cati como la más ortodoxa y refinada, dada su formación y el grupo en el que milita. Sin embargo, en este otro proyecto del que nos informa, Tres Drums, se entrega mucho más a la improvisación. Por eso no extraña el conglomerado de influencias que cita al ser preguntada sobre ello: «Desde Karen Carpenter que es más clásica, hasta Greg Saunier de Deerhoof, los beats de Tune-Yards, Janet Weiss de Sleater Kinney, Marc Pell de Micachu & The Shapes. Últimamente me fijo bastante en baterías algo desestructuradas o que rompen un poco los ritmos más comunes, y en cualquier combinación de dos o más baterías».

Bateristas sin complejos, con un único modelo a seguir: el propio. Y un anhelo común: «tener pipa para la carga y descarga».

Ángel VadilloAquí os dejo varios apuntes recogidos durante mi estancia en el Contempopránea 2012, festival al que acudo año tras año como parte ya casi de una tradición.

1. – Igual no lo has oído, pero el alcalde de Alburquerque (Badajoz) lleva cuarenta y dos días en huelga de hambre. Se llama Ángel Vadillo y se alimenta a base de agua con miel. Protesta frente al Ministerio de Industria contra la retirada de las primas a las renovables. Todo el pueblo está con él y la plaza está empapelada con carteles de apoyo. Al parecer, la televisión pública extremeña tiene prohibido difundir nada relacionado con el tema. Puedes ayudar (o al menos eso dicen) firmando aquí y si quieres seguir a Ángel Vadillo (que no es ningún DJ aunque tenga nombre de pincha poligonero) está como @Angelvadillo en Twitter.

2. – No he leído ni un titular en tres días, pero un amigo me dijo que la prima de riesgo superaba ya los 600 puntos básicos. Y mientras los Rusos Blancos y Cosmen Adelaida tocaban en el festival de la escena indie española, en varias ciudades había convocadas manifestaciones en contra de los recortes y también en contra de la subida del IVA a la cultura. Los recortes también estaban presentes en el festival, y este año no había el librito con los horarios y la información de las bandas. ¿Consecuencia? Que Klaus & Kinski tocaron a las diez de la noche y nadie se enteró. Tocaron para cien personas, máximo.

3. – La facilidad para ver un concierto en primera fila ha tocado su máximo (como la prima de riesgo). Con el concierto ya empezado, sólo tienes que avanzar entre la gente y casi sin decir perdón llegas a colocarte a cinco metros de tu artista favorito. No soy muy bueno con las cifras y las estimaciones de público, pero no creo que llegaran a mil personas las que se reunieron durante el concierto de La Casa Azul, cuyo puesta en escena se va pareciendo cada vez más a un showde Britney Spears.

4. – Hay grupos míticos del festival, véase La Habitación Roja, que saquen disco o no, siempre están ahí. Y siempre sucede lo mismo: la gente se entrega con los hits de toda la vida, pero las canciones nuevas se la traen al pairo.

5. – También hay otros grupos muy molones que no encajan en un escenario tan grande.

6. – Amaral atrajo a todo el pueblo (quinceañeras y cuarentones) y a los de alrededor. No soy fan de Amaral, pero conozco las canciones que todo el mundo puede tatarear porque no paran de sonar en la radio. Pues creo recordar que no se escuchó ninguna de esas, pero ella salvó el festival (al menos en tema de asistencia y no sé si económico). ¿Quién vendrá el año que viene para “rescatar” el festival? ¿Dani Martín? Él dice ser mucho más indie que algunos indies.

7. – La gente del pueblo es muy simpática y amable. Y hay bakalas bailando temas rollo indie en los garitos cercanos al festival. Y todo eso no tiene precio. Sólo por ello el festival debería seguir, aunque cada vez tenga más difícil su continuidad.

Vídeo de la actuación de Niños Mutantes, con mensaje:

 

Cuando en petit comité comenté que estaba preparando un artículo sobre escenas musicales, desde LaFonoteca no parecieron muy entusiasmados, la verdad. Aunque hubo algún resoplo, se me insistió en que podía hablar de lo que quisiera y bueno, pues al final de eso mismo es de lo que he querido hablar. Cierto es que el asunto está un poco manido, pero no es menos cierto que algo hay en él que siempre provoca prurito y, si el objetivo es generar debate, hay que decir que el debate sobre las escenas no está apagado. Bueno, tampoco encendido, la verdad. Más bien echa algún hilillo de humo de vez en cuando. Se ha convertido en algo así como un fuego fatuo, un asunto fantasmagórico.

Hace poco, un twittero con el original nombre de «indiegnado» (los sagaces juegos de palabra con el «indie» están apunto de superar al “funk” en cantidad y calidad) clamaba ante sus ¡cuatro followers! contra “la absurda microescena madrileña pop de Solletico, Rusos Blancos, Hazte Lapón y Cosmen Adelaida. No puedo evitar ver en esto algo entrañable. Yo soy de la idea de que en España es imposible alcanzar el éxito sin que haya un grueso de gente que te deteste. La pena es que sólo hubiera cuatro testigos ante tal arremetida. Pero me ha vuelto a surgir la duda, ¿hoy día, hay escena o no la hay? Y más importante aún, ¿a alguien le importa lo más mínimo? Porque al fin y al cabo, ¿cuantas escenas han existido en España? Voy a intentar hacer un repaso rápido y a ver si sacamos algo en claro. Prometo ser lo menos riguroso posible, a ver si así, al menos, le damos chicha a un tema fofo.

Respecto a las escenas pasadas, seguramente la única que todo el mundo tenga clara es La Movida madrileña, aunque posiblemente, nadie sepa ya muy bien qué fue movida y qué no. Todos los grupos parecen haber adoptado el término o renegado de él según conveniencia, y con tanto intento de rentabilizar el concepto, este ha acabado funcionando prácticamente como sinónimo de “música española hecha en los 80”. Los recopilatorios de cuatro cedés de lo mejor de la década han acabado por mezclar la velocidad con el tocino, y aunque aún haya quien se acuerde de las viejas polémicas entre babosos y hornadas irritantes, al final Mamá y Glutamato Ye-Yé han acabado condenados a aparecer de la mano hasta el fin de los días. Protagonistas directos como la ubicua Alaska, que igual posa desnuda para una foto antitaurina, sale en portada de la revista Psychologies o hace de tertuliana en la COPE, siempre ha dicho que entonces eran cuatro gatos que salían apedreados de los conciertos patronales y a palos con las fuerzas del orden. No me extraña que no añore aquella época, cuando, con el tiempo, ha sido la que se ha llevado la parte más grande del pastel (al menos, una parte tan grande con la de Almodóvar).

Pero entonces, si los grupos no estaban unidos y el público no era tan abundante, ¿dónde estaba la escena? Sí que parece cierto que más allá de rivalidades coyunturales y dificultades de un país recién llegado a la democracia, hubo un continuo intercambio de ideas entre artistas, no sólo de la música, también del cine o las artes plásticas. E independientemente de que en lo primeros años la mayoría de los españoles permanecieran aún ajenos a aquella efervescencia, Madrid era un hervidero.

Más que el estilo musical, sometido a continuo cambio, incluso dentro de una misma banda en un corto espacio de tiempo, lo que los unió fue ese fluir de ideas. Luego las rivalidades no eran para tanto, por ejemplo Javier Urquijo, de Tosv, germen de Los Secretos, llegó a ser miembro de los Pegamoides durante un tiempo. Víctor Coyote, de Los Coyotes, daba al respecto una visión interesante: En esa época no había suficientes rockabillies, suficientes punks, suficientes siniestroso suficientes modscomo para abrir un bar para cada estilo, y entonces todos coincidían en la misma sala o en el mismo pub, y el intercambio de opiniones surgía de forma natural. Cuando aquella música minoritaria fue creciendo, las tribus se separaron, las ideas dejaron de mezclarse y ese fue el principio del fin.

Sí puede decirse que La Movida tuvo lugares comunes: fanzines como La Liviandad del Imperdible dieron un pueril pero potente componente ideológico, concursos como el Villa de Madrid abrieron paso a la joven cantera, Ordovás dio salida a las nuevas bandas en su programa de radio, y, de forma natural, nacieron nuevos sellos para sacar los primeros singles de estos grupos. Se abrieron salas, como Rock-Ola, que además de a Ramoncín, abrieron sus escenarios a bandas imberbes, que podían recibir los oportunos gargajos tan de moda en aquellos tiempos, pero también compartir cartel con Echo & The Bunnymen o Spandau Ballet. Más adelante, un interés político por destacar todo aquello como un paso de España hacia la modernidad dio como resultado un programa en la televisión estatal, «La Edad de Oro» (TVE), que además de dar difusión masiva (con sólo dos canales y sin mando a distancia no había guerra de shares) ha quedado como el mejor testimonio de la época. Pocos grupos de aquellos tuvieron carreras largas, y como herencia han quedado algunos discos disfrutables pero también mucha tontería, mirada con muy buenos ojos, y sin embargo, las crónicas ayudaron a darle el lustre que todo mito necesita.

Los 90 parece que están más claros. Indie(antes “música alternativa”) es aquello que salía en el «Generation Next Music» (1998) de Pepsi, ¿no? Bueno, aquel recopilatorio fue el primer contacto con aquella música que tuvimos muchos adolescentes, pero no hay que ser tramposos. Alternativo era lo que presentaba una alternativa a la música mainstream, aunque luego las marcas comerciales, siempre astutas, enturbiaran el espíritu inicial. Este fenómeno, más descentralizado que el anterior, tuvo epicentros esparcidos por la península. Sabemos que hubo un Xixon Sound, un Donosti Sound, que había escenas más o menos nutridas en Granada o Sevilla. Y también estaban Dover, que eran alternativos al principio, pero luego no, porque tuvieron éxito a partir de un anuncio de la tele, ¿no es así? Aunque eso también les sucediera a Australian Blonde, que eran un icono de aquella eclosión asturiana, junto a grupos como Penelope Trip, Los Locos de Paco Loco o Eliminator Jr. ¿Entonces, en que consistía la escena?

Fran Fernández, que lo vivió todo de primera mano, siempre dudó de que hubiera habido una escena real. Más bien eran unos pocos chavales interesados por nuevas bandas ruidosas, anglosajonas y americanas, como Ride, My Bloody Valentine, Dinosaur Jr. o Sonic Youth, referentes musicales que no compartían con la mayoría de la gente de su alrededor, lo que los animó a intentar hacerla ellos mismos. Esto posiblemente hubiera sido muy minoritario si no hubieran sido arrastrados por el fenómeno Nirvana, que al desbancar en las listas a Michael Jackson demostró las inmensas posibilidades comerciales de la música underground. Antes de eso, eran tan pocos que en Oviedo, uno de los dueños del bar Movie, que resistía desde del inicio de los 90 (recientemente cerró) me contaba que en esos años se acercaba a hablar con cualquiera que llevara una camiseta de The Pastels. El público era tan escaso que a veces sólo se iban a ver los unos a los otros; pero los propios grupos, a través de radios locales de escaso alcance, podían pinchar los discos que se traían de sus viajes a Inglaterra o directamente intercambiar en mano las cintas de cassette que grababan.

Así lo hicieron Tito Pintado o Ibón Errazkin, introduciendo nuevos sonidos, igual que hiciera Olvido Gara a finales de los 70. Estos fenómenos locales difícilmente se hubieran unificado si no hubieran existido fanzines como Malsonando, nuevos sellos, como Elefant o Acuarela, o concursos de maquetas como los de la revista Rockdelux, donde destacaron grupos como Los Planetas o Australian Blonde, aunque luego fueran premiados proyectos ignotos, como el grupo de hip hop Eat Meat. En aquellos primeros años, la prensa tuvo mucho importancia a la hora de apoyar a los nuevos músicos, valorando la novedad y el riesgo por encima de aspectos más discutibles. Una mirada crítica generosa dejó crecer a la bandas, haciendo la vista gorda ante plagios obvios, voces desafinadas, grabaciones apresuradas y letras muchas veces pobres.

Luego vino el tontipop. Eso también parece que fue una escena, ¿no? Y lo que les une está bastante claro, porque el nombre es delator: pop de tontos ¿o para tontos? Con la llegada de Meteosat cantando “Mi novio es bakala”, una horda de niños pijos dieron carpetazo al existencialismo abrasivo y la decadencia loser de los 90 saludando al nuevo milenio con ganas de diversión. Los recopilatorios de lo mejor del año, sin embargo, se llenaron sobre todo de canciones de herencia sixties y electropop de letras más costumbristas que bobas, influidas por Family y Los Fresones Rebeldes.

Aparecen grupos como Portonovo, Ellos, La Monja Enana, Me Enveneno de Azules, Mirafiori o La Casa Azul, muchos de los cuales tendrán una trayectoria breve, que a veces ni siquiera culmina en un disco. Pero radio y prensa, ansiosos de una nueva cosa de la que hablar, prestan atención a este “huracán de sensaciones pop, algo nuevo, diferente y muy moderno”, aunque no siempre los tratan con tanta amabilidad como a sus predecesores.

Hoy resulta curioso que por tontipop pasara, por ejemplo, un grupo como Astrud, que hablaba de “proyecciones mitopoyéticas” y hacían juegos de palabra con “lounge” y “Lynch” y que, con su pinta de empollones, más bien parecían los listos de la clase. Todo vuelve a ser confuso, pero lo que está claro es que, una vez más, parece que es una imprecisa etiqueta de la prensa la que actúa de aglutinante. La escena es fugaz y muere al poco de nacer, pero eso no es necesariamente un impedimento. Si uno lo piensa, más o menos eso duró el punk británico.

¿Qué pasó después? Pasa el tiempo sin que surja nada nuevo hasta que de repente, un polémico artículo de Rockdelux sobre las nuevas escenas de Madrid y Barcelona, (ignorando al resto de ciudades, por cierto) marcan un nuevo maridaje generacional. Los Punsetes en Madrid y Tarántula en Barcelona, con los sellos Gramaciones Grabofónicas y Producciones Doradas detrás, capitanean un nuevo relevo generacional.

Empieza a hablarse de Cohete y de Garzón, de Juanita y los Feos y de Decapante, de Za! y de Manos de Topo, de El Guincho y de Le Pianc. Pero, ¿puede haber escena entre grupos tan dispares? Si lo pensamos, el punk americano agrupó a Suicide y a Blondie, a Talking Heads y a Television, a Devo y a Patti Smith. Entonces, el nexo común fue una sala de conciertos, el CBGB. ¿Y aquí?

Pues no está claro, aunque hay salas en estas ciudades que se convierten en señeras, como es el caso de la madrileña Nasti, quizá la clave para entender comuniones tan eclécticas sea la influencia de Internet. Las canciones ahora se pueden oír de forma inmediata, sin necesidad de que exista formato físico, y los numerosos blogs musicales se encargan de pregonar las buenas nuevas y convertir algunas maquetas en vox populi. Puede parecer algo muy desmembrado, pero si hacemos un análisis más a fondo, si que puede decirse que hubo muchos nexos entre los grupos: conversaciones, colaboraciones, splits, conciertos compartidos, miembros que saltan de un grupo a otro. Las relaciones entre ellos son fáciles de rastrear, a través de los amigos que se exhibían en el entonces rutilante MySpace. Otra vez, aunque el germen real existe, es un artículo periodístico el que hace de cemento para que los oyente asocien algunos nombres.

Mi conclusión es que ese es el principal punto común en toda esta historia, las escenas existen si se hablan de ellas como tal. Son los cronistas los que convierten a unos grupos más o menos unidos por la afinidad y la coexistencia espacio-temporal en una escena. Entonces, volviendo al principio e intentando responder a “indiegnado”, ¿existe aún esa absurda microescena en Madrid a día de hoy? ¿La hubo en algún momento? ¿La va a haber en el futuro? Supongo que eso dependerá de que alguien quiera contarlo así. Muchas de las personas de generaciones anteriores puede que frunzan el ceño, es ley de vida. También George Harrison dijo que iba a dejar la música cuando surgió el punk.

Si establecemos similitudes con otras escenas, haberlas, haylas. Hay un concurso de grupos revelación del festival Contempopránea donde aparecen en puestos destacados grupos como Rusos Blancos, Cosmen Adelaida, Los Ingenieros Alemanes, Alborotador Gomasio o Ed Wood Lovers, hay un bonito disco llamado “No Te Apures Mamá, Es Sólo Música Pop” (LaFonoteca, 2011) donde muchos de esos nombres se repiten, añadiéndose otros como Solletico, Los Autócratas, Raúl Querido o Betacam y un concierto de presentación de este disco, con un lleno absoluto de la sala Siroco y un centenar de personas que se quedan a las puerta. Hay un blog (y radio) como Aplasta Tus Gafas de Pasta, en cuyos recopilatorios y fiestas pueden rastrearse las primeras grabaciones y actuaciones de algunos de estos grupos, así como los primeros debates sobre la presencia o no de una nueva escena. Hay continuas colaboraciones y nexos, hay nuevas publicaciones, como Jenesaispop, que han dado cuenta, aunque tímidamente, de estas primeras andanzas. También es cierto que hay una repercusión de público aún pequeña.

Posiblemente, hay tantos argumentos para estar a favor como en contra. Al fin y al cabo, la mayoría ni siquiera hemos publicado aún un disco largo, a pesar de que casi todos nos acercamos o superamos la treintena. Esto, al fin y al cabo, también puede ser el espíritu de los tiempos. La repercusión a la larga está aún por ver. ¿Alguien se acordará de todo esto? ¿Alguien se encargará de alimentar el mito? Vete tú a saber. Hagan sus apuestas.

Me presento: Me llamo Marcos y llevo tocando el bajo en Cosmen Adelaida desde abril de 2007. Esto ha supuesto, aparte de una más que considerable reducción de mi tiempo libre -y no tan libre-, unas cuantas alegrías y algún que otro disgusto normalmente aparejado a una alegría anterior o posterior, no soy tan masoquista. También me ha permitido vivir, desde la posición privilegiada que da el escenario, toda clase de tópicos y frases recurrentes sobre el pop de bajo octanaje comercial y con el amateurismo por bandera. La mayor parte de ellos son ciertos.

Cuando se me propuso rellenar con texto unos espacios en blanco que afeaban el aspecto de la web lo primero que se me ocurrió fue echar la vista atrás. Era un intento de encontrar algo interesante que contar en los cinco años que llevo en el grupo. Después de todo, estoy en esa perspectiva privilegiada del escenario y además toco el bajo, lo cual es doblemente privilegiado en este caso: Mientras que el cantante se lleva las presiones y los agasajos, yo me puedo dedicar a observar a los que presionan y agasajan al cantante. Mirando al pasado una idea vino rápidamente a mi cabeza: Nadie compara a nadie ya con Los Planetas.

Los Planetas por pichardomilciadesEvidentemente, esto es falso. Todavía hay muchos grupos a los que achacamos el sambenito de estar influenciados por los granadinos, pero hace un lustro era una constante, un mantra. La primera lectura que se desprende de esto, aparte de la pereza de la gente (y de los periodistas musicales) a la hora de encontrar influencias en la música de un grupo, es que Los Planetas han sido la banda más importante del pop (indie) español en los últimos veinte años, que es como decir que es la banda más importante del pop (indie) español, a secas.

Desde los primeros 90 hasta hace relativamente poco tiempo su influencia ha sido constante, a pesar de que ya con «Encuentros Con Entidades» (RCA, 2002) la gente empezó a cuestionarse su reinado. No está mal si tenemos en cuenta que llevaban casi diez años en el trono. Ha sido al desarrollar su personalidad como grupo, eso que les hace apartarse de las modas y mirar hacia los libros de historia (del pop español), cuando definitivamente han dejado de ser profetas en su tierra (sic). Los aires flamencos no han terminado de calar en el indie a pesar de que en un primer momento los recibió como algo fresco en el panorama algo anodino de mediados de la pasada década.

Una segunda lectura, consecuencia de la anterior, es que no ha habido ningún otro grupo español que haya sabido excitar al fan medio de la misma forma. Ninguno ha conseguido un consenso entre el público como para marcarlo generacionalmente, ni siquiera mi admirado Fernando Alfaro (me postro ante él) y sus continuas reinvenciones para seguir igual. Nadie comparó en su momento a Cosmen Adelaida con otro grupo nacional más, tras los de Granada solo surgían variadas referencias foráneas.

El panorama ha cambiado con la llegada de la nueva década. Los Planetas ya no marcan la tendencia pero tampoco ha tomado nadie el testigo. Paradójicamente, la gente ha comenzado a hablar de grupos nacionales para calificar a las nuevas bandas. Sin embargo, en lugar de concentrarse las miradas en un puñado de referencias, estas se han multiplicado. Ni siquiera hablamos de los grandes nombres en activo, que siguen siendo los mismos después de diez años o más. No hay más que mirar las últimas listas anuales: pocas repiten podio. Podríamos hablar sobre que es consecuencia del cambio en la industria y la cultura musical. Quizá en otro momento.

A decir verdad, si la gente ha dejado de comparar a Cosmen Adelaida con Los Planetas es porque hemos dejado de parecernos a ellos. Están muy presentes en nosotros, al menos en mí. Todos sus discos me parecen buenos, con mención especial a «Super 8» (RCA, 1994), «Una Semana en el Motor de un Autobús» (RCA, 1998) y «La Leyenda del Espacio» (RCA, 2007) -yo lo considero lo mejor que han hecho. Pero es cierto que poco a poco un grupo va haciendo su propio camino y, aunque la influencia externa es constante y muchas veces inconsciente, esta no modifica el núcleo que, como una hormiguita, has fabricado con tesón y paciencia, mucha paciencia.

Grabaciones Azul AlcachofaComprobado está que la manera más eficiente de favorecer la difusión de las nuevas propuestas musicales es organizar y promocionar conciertos, conciertos y más conciertos. Carteles interesantes, que combinen bandas complementarias, que atraigan a fans, amigos y, lo que es más importante si cabe, al público más atento e inquieto, siempre deseoso de descubrir nuevos talentos. Ese es el plan.

Tras valorar un buen número de opciones, de entre las salas de Madrid, hemos encontrado en El Juglar la ideal para complementar los eventos que hemos venido organizando en Madrid, de manera regular, en Siroco. Céntrica y con buen ambiente, situada en una zona bulliciosa y variada ideal para el pre y el post concierto, El Juglar reúne las condiciones ideales de aforo y sonido que queríamos para iniciar una nueva serie de conciertos que se celebrarán bajo la marca de LaFonoteca Azul Alcachofa. Además, El Juglar aporta una posibilidad poco habitual, muy interesante y que no podíamos dejar pasar: la de grabar los conciertos en una sesión profesional multipista.

Visto en perspectiva, gracias a las grabaciones en vivo, hoy nos han llegado testimonio de grupos imprescindibles que no llegaron a dejar registradas en el estudio sus mejores canciones o que, sencillamente, alcanzaban sobre el escenario su verdadera dimensión como banda. Abrimos así la posibilidad de acrecentar el legado sonoro de los grupos que pasarán por los próximos eventos, con una grabación en directo que también sirva de recuerdo a los asistentes de lo que esperamos sean muchas noches memorables.

En definitiva, este nuevo ciclo de conciertos en esta “nueva” sala arranca mimando el detalle, poniendo el máximo cuidado en que la organización acompañe y esté al nivel del amor por la música independiente que nos ha unido a LaFonoteca y a Grabaciones Azul Alcachofa: habrá conciertos intachables y otros que sencillamente apunten cosas buenas, citas a la que les falte algo y otras que salgan completamente redondas. Pero esperamos que el precio ajustado de la entrada quede siempre sobradamente cubierto con el espectáculo, y que tanto el público como las bandas queden encantadas.

Y como el movimiento se demuestra… andando, de momento, ya podemos anunciar las dos primeras fechas, dos carteles que presentamos con mucha ilusión: El miércoles 9 de noviembre, presentación del disco de debut de Cosmen Adelaida, y el viernes 9 de diciembre tendremos el inmenso placer de presentar en su debut madrileño a Doble Pletina. ¿Queda algo por añadir? Sí, que ¡allí nos vemos!

Cosmen Adelaida son Javi y Nacho, Marcos al bajo, Bea a los teclados y Elisa a la batería. El grupo empieza a dar sus primeros pasos, han tocado en las fiestas de Alcobendas, y están en la fase de local – componer, con ganas de salir de Madrid. Ya nos conocíamos del concierto que organizamos a Thelemáticos en Madrid, por lo que sabían de nuestra iniciativa y de ahí probablemente sus generosas palabras.

«Tan cerca, tan lejos…»

No te apures mamá

Sacamos a la luz nuestra primera referencia, un recopilatorio que esperemos tenga una gran acogida entre los amantes del vinilo y del mundo maquetero en general. Catorce canciones pertenecientes a catorce grupos de la escena madrileña, con el pop como denominador común, masterizado por Javier Ferrás, arte a cargo de María Silva, y en edición limitada y numerada a 300 copias en vinilo de 12″.

Se pretende recoger un puñado de buenas canciones pop procedentes de bandas maqueteras de la efervescente escena madrileña, reflejando un momento que consideramos que vale la pena señalar. No están todos los que son (ahí nos dejamos fuera a amigos como Tigres Leones o a Los Ingenieros Alemanes), pero sí son todos los que están. Canciones bonitas en un envoltorio bonito.

1.Hazte Lapón«Astrología Universal»
2.Alborotador Gomasio«En el espejo»
3.Ed Wood Lovers«DC»
4.Los Autócratas «Ikea»
5.Rusos Blancos «Carreras de lesbianas»
6.Los Claveles«Viaje al centro de mi habitación»
7.Cosmen Adelaida«Supermercado»
8.Betacam «Primos lejanos»
9.Little Toys«El día de la Independencia (o toma, conquista y derrota de Santa María de los Andes)»
10.Solletico«Las barbas del capitán»
11.Luis Brea «Me cago en la puta»
12.El Mago Howl «Mijail»
13.Alquitrán (no es poco)«Tesis»
14.(bonus track) Raúl Querido «Fin de año»