Etiqueta: chucho

The-divan-comedy.-Chucho-1-WEB

The-diva_n-comedy.-Chucho-2-WEB

The divan comedy - Chucho
Digitalización de las viñetas por HoffaMM

 

 

Fernando Alfaro ha escrito, al menos, dos de las mejores canciones que conozco sobre la paternidad. No sobre la figura del padre, que es una temática más recurrente, sino sobre el hecho de ser padre, con toda su complejidad. De hecho, “Chapoteosis de chiquillos en la bañera” tiene su secuela en la posterior, “Y minera”, donde podemos seguir el curso de los juegos de identificación, incorporando ya la palabra del hijo (la hija, en este caso).

En esta primera aproximación, sin embargo, el hijo aún no tiene palabra, pero aún siendo mudo, ya puede ser receptor de un mensaje. La imagen que abre la canción, un cenagal donde lo primero que encuentra el recién nacido es la cara estragada del padre, ya avisa de la oscura senda que se avecina. Pero es el personaje de la cigüeña, que en sus ambiguas intenciones llega a parecer un águila, donde me he querido detener, para entender los claroscuros de la figura paterna, esa que todos tenemos dentro y que en cualquier momento podemos ser llamados a encarnar.

Chucho, «Chapoteosis de chiquillos en la bañera», «Los Diarios de Petróleo» (Chewaka, 2002)

Automatics, una de las bandas que mejor desarrolló lo que algunos denominaron como noise-pop vuelven a juntarse para, al menos, dar un concierto en enero en la sala El Sol de Madrid. Compañeros de viaje de grupos como Usura, Penélope Trip, El Inquilino Comunista, Parkinson DC, Los Planetas, Patrullero Mancuso y muchos más, fueron responsables de llenar la escena de los 90 del panorama nacional con cortinas sonoras tejidas a partir de guitarras y distorsiones inmisericordes. Facturaron canciones y discos que para muchos vinieron a poner banda sonora a toda una década, la de los 90. Aprovechamos la excusa de su inminente reunión para charlar con ellos sobre si tiempos pasados fueron mejores o no, sobre festivales de música, sobre su historia y los proyectos que les ocupan en estos momentos.

Pasado el tiempo, al hacer recuento de los años 90, de las bandas, sellos, fanzines, revistas y festivales uno sacaría la impresión de que se trataron de unos años especialmente activos. ¿Fue así? ¿Se vivió una época de efervescencia musicalmente hablando? ¿Qué diferencias marcaríais vosotros con respecto a otras etapas?
Sí que fueron unos años muy activos musicalmente, pero a diferencia de los 80 los grupos no pasaron de la escena alternativa al mainstream, creo que en parte por el tema de cantar en inglés (a excepción de Dover). Por lo demás, los movimientos musicales pasan, salen nuevos, se hacen revisiones de décadas pasadas, etc. La ruleta sigue dando vueltas.

¿Se apoya ahora a las nuevas bandas desde la radio, revistas, etc. como entonces?
No. ¿Qué radios? ¿Qué revistas? Sinceramente, Internet ha matado la música. Gracias a Dios ha resurgido el vinilo, para los que verdaderamente nos gusta la música y coleccionarla. Tal y como está actualmente el panorama es muy complicado funcionar con un grupo.

¿Fue real la aparente dispersión geográfica de focos de actividad de bandas: Asturias, Andalucía, Madrid, Barcelona? ¿Estuvo todo menos centralizado en los 90 quizá que en etapas anteriores?
Sí fue real, y a diferencia de los 80, que se centralizó casi todo en Madrid y su dichosa Movida, en los 90 había actividad musical en muchos puntos diferentes del país. Aparte de esto las compañías discográficas no había que buscarlas necesariamente en la capital.

¿Fueron los Automatics abanderados de lo que vino a llamarse noise-pop? ¿Hubo realmente una escena de bandas con actitudes muy similares con respecto a las querencias por el ruido, distorsión, etc.?
No, no fuimos abanderados de nada, nacimos en medio de la tormenta, si entendemos noise-pop como canciones pop ruidosas pues efectivamente encaja un poco en nuestra forma de componer, aunque en directo estábamos más cercanos al rock, esa fuerza no conseguimos llevarla al estudio. También es verdad que para muchos esas “querencias” por el ruido tapaban las “carencias” como músicos, algo parecido al movimiento punk, que con dos acordes tenías una canción.

¿De dónde os venía a vosotros la afición por ese tipo de sonidos? ¿Os cansaron las comparaciones con The Jesus & Mary Chain?
Normalmente refleja la música que oyes, y en los 90 es lo que salía del mercado anglosajón que sigue siendo (aunque nos pese) la referencia, y lo de The Jesus & Mary Chain pues nos lo tomábamos a chufla. Tanto es así que en directo tocábamos «Sidewalking» para que la comparación tuviese más peso.

¿Por qué decidís cantar en inglés?
Bueno, nuestro inglés era muy peculiar; de todas formas nuestra música no la entendíamos o tenía la sonoridad que buscábamos cantándola en español, había que adaptar la melodía de la voz como un instrumento más a las canciones y para eso el inglés encaja mejor. También fue decisión de Jose.

A lo largo de vuestra trayectoria mantuvisteis una fidelidad absoluta por Elefant Records. ¿Por alguna razón en concreto?
Por amistad. Ahora que ha pasado el tiempo te contaré que estuvimos a punto de fichar por Subterfuge. Nuestro manager nos puso en contacto con Carlos, nos reunimos y quedó prácticamente acordado el cambio, pero a última hora nos echamos para atrás y decidimos seguir con Elefant.

Yo fui uno de los muchos que os vieron en el Festival de Benicàssim. Desde las primeras ediciones, el festival ha cambiado mucho, pero ¿creéis que, al menos en los comienzos, fue representativo del espíritu musical del momento? ¿Os gustaba tocar en él?
Digamos que ese espíritu estuvo presente en las tres o cuatro primeras ediciones, después cambió de manos, se masificó y los grupos españoles cada vez contaban menos. A nosotros nos encantaba tocar en Benicàssim, además de servirnos de promo para darnos a conocer a un público más amplio.

Tocasteis fuera de España, en Inglaterra por ejemplo. ¿Recordáis algo de la experiencia? ¿Fue importante para el grupo?
Fue muy importante; nos sirvió para quitarnos los complejos, en Inglaterra la experiencia fue genial y al público le gustaba (para variar nos comparaban con Oasis). En Francia fue aún mejor porque Eurockeennnes es un festival importantísimo a la altura de un Glastonbury y recuerdo que nos calló una tromba de agua impresionante y la gente aguantó hasta el final.

¿Es real la pequeña fama de ariscos que os ganasteis para con el ambiente exterior de la banda? ¿Teníais buena relación con el resto de grupos del momento? ¿Con qué bandas tuvisteis un mayor contacto?
Eso es totalmente falso, el problema es que nosotros hacíamos 100% vida rock and roll y no pretendíamos ni queríamos adoptar la pose de otros, y en ese grupo se incluyen bandas y algunos nuevos periodistas musicales; en fin, que tocábamos y nos lo pasábamos en grande después del concierto. En cuanto a nuestra relación con el resto de grupos de aquella época era excelente además de haber compartido escenario multitud de veces con ellos: Los Planetas, Nothing, Pribata IdahoAñade este contenido, Mercromina, Chucho

En vuestros últimos discos se aprecian elementos de evolución en vuestro sonido, introducción de efectos técnicos, exploración de nuevas atmósferas… ¿Erais de los que os gustaba experimentar?
Sí, nos gustaba mezclar nuestras guitarras con efectos y samplers en alguna que otra canción. De haber seguido funcionando seguramente la tecnología habría formado parte de las canciones en un 50% junto con las guitarras.

¿Algún disco del que os sintáis especialmente orgullosos?
Bueno, supongo que cada miembro del grupo tendrá sus preferencias pero en lo que si estamos de acuerdo es que “Space Rock Melodies” (Elefant, 1997) fue el que hizo despegar a Automatics y las críticas fueron excelentes.

¿Cómo situariais en esa posible evolución sonora vuestro último trabajo «Wilson Love Me» (Elefant, 2001)?
La supuesta evolución de «Wilson Love Me» no es tal, fue el techo al que llegamos en ese momento, y la meta final de Automatics, creo que en nuestro interior sabíamos que la historia estaba finiquitada y era el broche final.

¿Qué os lleva a disolveros?
Principalmente por personas ajenas al grupo y por otras que se habían incorporado en la última etapa y que no formaban parte de la filosofía de Automatics. Todo esto propició la separación, otro error fue no hablar y volver a coger las riendas los tres miembros fundadores (Jose, Manolo y Poncho). Había un claro distanciamiento y eso finalmente propició la separación.

Volvéis en enero a tocar en la Sala El Sol, ¿cómo os decidís a reuniros de nuevo? ¿Qué formación traerá Automatics para la ocasión?
Luis Calvo, nuestro antiguo jefe (Elefant), se puso en contacto con nosotros para comentarnos lo que estaba organizando la sala El Sol y la posibilidad de juntarnos para un concierto. Hablamos y nos gustó la idea. Tocaremos los que hemos estado en la formación desde el principio hasta nuestra separación, además de ser los fundadores del grupo, Jose Lozano (voz), Alfonso Linares (guitarra) y Manuel Aranzana (guitarra). En el bajo estará Javier H. Aranzana, que es el bajista original, el que más tiempo ha estado con nosotros y que ha grabado “Cesarea” (Elefant, 1994), “Space Rock Melodies” y parte de “Duty” (Elefant, 1999). La batería la compartirán Antonio Salas y Alvaro de Blas, además nos echará una mano en los teclados David Morales.

¿Teneis intención de hacer algo más como Automatics?
No lo creo, segundas partes nunca fueron buenas, cada uno tenemos otras historias musicales que atender: Universal Circus entran ahora a grabar nuevo disco y Husband terminando el segundo LP, pero… ¡Nunca se sabe! Tampoco creíamos que volveríamos a juntarnos después de tantos años y fíjate. El tiempo dirá.

Es un poco extraño explicar por qué me interesa un género como la bossa nova (“nuevo ritmo”). Digamos que hace ya casi trece años que lo tengo metido en la piel. Empezó una tarde soleada, en el cuarto de un compañero de residencia, con las persianas medio bajadas, fumando y charlando. Y cuando oí a Maria Creuza cantar los clásicos de Jobim y Vinicius de Moraes, me pareció la música más bonita que había escuchado en mi vida. Y lo bueno de escribir sobre el pop español y la bossa nova, ha sido darme cuenta de que, evidentemente, no he sido el único que ha caído en la maravillosa cadencia de esta música, en realidad, hija bastarda del jazz y la samba.

Marisol fue, no sé si la primera, pero por lo menos sí la primera que recuerdo. En plena explosión de la bossa, “Rumbo a Río” (1963) de Fernando Palacios propone una fusión entre las canciones de Marisol y la bossa nova de entonces, con arreglos que imitaban a los que el usurpador Stan Getz estaba haciendo durante esa época junto a Jobim para Joao Gilberto. El resultado es, como era de esperar, más un producto de publicidad para la joven Marisol que una seria fusión con el género brasileño. La voz de Marisol, tan emotiva, distaba mucho de la de Astrud Gilberto, Nara Lo o Elis Regina. Y evidentemente “Bossa Nova junto a tí” era una canción que estaba lejos de ser un estándar de bossa, aunque sí un acercamiento a una música que, sin ser anglosajona, tuvo sus primeros ecos en España.

Por supuesto, la bossa se fue popularizando en España con actuaciones de Sergio Mendes, Toquinho entre otros, aunque ya en los 70, para un tiempo en el cual la música brasileña había evolucionado enormemente.

El otro ojito derecho de los españoles, pero no del franquismo precisamente, Ana Belén, también tuvo sus incursiones en la bossa nova con su disco “Ana En Río” (Sony, 1992), en el cual hace una versión en castellano a dúo de “Noite dos mascarados” con el genial Chico Buarque, entre otras versiones. La producción de la época hace que esta incursión diste mucho de las cadencias tan hermosas de la bossa clásica.
Ana Belén es precisamente quien canta con Carlos Berlanga (el POP español) una versión calcada de “Aguas de Março” de Jobim. Es más, el ex-Pegamoides, se basa en “Wave” (A&M, 1967) del maestro Jobim para su portada de “Indicios” (Compadres, 1996).

Para entonces, un admirador de Berlanga, lleva a su terreno la bossa de la forma más interesante que he oído en España. Ibon Errazkin, que con Le Mans, llegan a titular un disco “Saudade” (Elefant, 1996) y en el que sí queda patente la influencia de esta música brasileña. La frialdad/dulzura en la forma de cantar de Teresa Iturrioz, los acordes y esos arreglos que parecen sacados de los que Jobim hacía a Joao Gilberto, o los que llevaban algunas de Buarque e incluso de Caetano Veloso.

Una canción que me parece un mundo aparte en lo que a fusión entre bossa nova, jazz, pop y hasta toques de samba es “Canción de todo va mal”, la que abre “Aquí Vivía Yo” (Elefant, 1998). En ella, Errazkin crea un universo donde el Donosti Sound se sitúa a un punto equidistante entre San Sebastián y Río de Janeiro. Todas las canciones se nutren de los elementos más importantes de la bossa: la cadencia, la voz, los acordes, y la saudade. Tiñe la bossa nova con lluvia que cae en la playa de la Concha.

Como no podría ser de otra forma, también otro referente del Donosti Sound, la voz de Irantzu Valencia de La Buena Vida, está cerca de la de Astrud Gilberto o Nara Leao en lo que a carácter se refiere. Sin embargo, La Buena Vida está más enfocado al pop, y su inspiración en la bossa no pasa de los arreglos y la voz de su cantante.

Pequeños toques se ven en Fernando Alfaro, con Surfin’ Bichos en “Abrazo en un terremoto” y luego más adelante con Chucho en varias canciones (“Un agujero excéntrico”, “El ruido de la calle”…). Siempre para crear esa especie de dualidad entre una música luminosa como la bossa y letras más oscuras. Pero siempre utilizando esos “aires” (en ningún momento bossa pura) como un recurso más del pop.

Fuera de lo musical -depende de cómo se mire-, dos fanáticos de la bossa nova son Victoria Abril y Pedro Almodóvar. La primera publicó un disco “Putcheros Do Brasil” (Sony, 2005) en el cual hace versiones de Gilberto, Jobim, Menescal, Mendes y… ¡no lo hace nada mal! Eso sí, cantadas en portugués. Almodóvar, fan de Caetano Veloso, en “Hable Con Ella” (2002) mete con calzador al bahiano para que cante “Cucurrucucú paloma”.

*Nota final: Me he puesto a investigar más y sólo me salen versiones (horribles) de Sole Giménez de Presuntos Implicados, de “Aguas de março” de Jobim y “Eu sei que vou te amar” de Vinicius de Moraes. Así que mejor o vuelvo a los clásicos o me pongo a Le Mans.