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Hace casi un año la gente del Fotomatón me invitó a participar en un pequeño homenaje que iban a rendir a «La Bola de Cristal» (1984-1988, TVE). De primeras me sentí muy feliz por la invitación porque los 80 españoles es una de las etapas que más me apasionan, pero enseguida fruncí un poco el ceño por lo manido del tema. Sin embargo, pensé que mi participación podía ser interesante precisamente porque al no haber vivido «La Bola» en sí -soy del 82- podía aportar un punto de vista alejado de la nostalgia del programa. Además, se me proponía algo tan concreto como la elección de un par de videoclips producidos por el propio programa y charlar sobre ellos. Extraer algunas conclusiones socio-culturales de cierta relevancia a partir de estas dos piezas me pareció una buena idea.

El primero que elegí fue el correspondiente a «Una noche sin ti» de Ana Curra, de 1985. La carrera en solitario de Ana tras el trágico fallecimiento de Eduardo Benavente echaba a andar con este corta duración. Rociada en purpurina, envuelta en un aura de musa glam, y con unos arreglos basados en guitarras potentes al más puro estilo Dinarama.

Destaco del vídeo varias cosas, comenzando por la vigencia de los créditos a modo de calculadora, sobre todo a raíz del regreso al retrofuturismo y los sintetizadores a partir de «Drive» (Nicolas Winding, 2011). Y otra, el protagonismo absoluto del grupo. Esto enlaza directamente con un tema tratado en varias ocasiones con mi compañero Julián Molero o con Ignacio de Discos Garibaldi, gente que vivió la época intensamente, sobre cómo los grupos se metían en la piel de artista tanto dentro como fuera del escenario, estableciendo una barrera psicológicamente infranqueable para el fan, el cual no los veía ni por asomo como al vecino del quinto, sino como auténticas estrellas. Y bueno, aunque algo llevado al extremo, no está mal la reflexión en un momento en que los últimos videoclips que se están realizando en este país tienden a mostrar historias animadas o perversiones erotico-festivas con leche y sustancias viscosas en lugar del grupo en sí, algo que, particularmente, sí echo en falta: Reforzar la imagen de grupo como tal. Por supuesto hay excepciones, y los vídeos de David Iñurrieta, miembro de Terrier, para grupos como Cosmen Adelaida, Fabuloso Combo Espectro o Biznaga lo son. Imaginativos pero sin perder de órbita al grupo.

Respecto al segundo, escogí «La evolución de las costumbres» de La Mode, de 1986. Quise destacar esta grandísima canción de la etapa post Fernando Márquez -su favorita de dicha etapa, por cierto- para, partiendo del hecho de que el videoclip fuera rodado en Fuenlabrada, incidir en el aspecto clave de la deslocalización cultural de la época.

Pronto fui interrumpido por un compañero de charla, pues al parecer había incurrido en un error en la localización, supuestamente Aluche. Como ellos estaban muy convencidos y yo no (había sacado la información de un comentario del vídeo de Youtube y no había podido contrastarla) y en realidad Aluche tampoco estropeaba mi enfoque, seguí con mi errático discurso. Ahora, un año después, hago un inciso en este artículo para corroborar a través de Mario Gil vía Facebook que el vídeo fue grabado en Fuenlabrada «una fría mañana de marzo de 1986». Es más, tan sólo un momento después irrumpía en escena Diego Valladolid, bajista de Solletico, para hacernos de guía turístico particular para todos aquellos interesados:


«Se sale de aquí:


Los pisos que se ven en construcción a partir del 00.24, se ha convertido en esto:


Aquí giran a la Calle Málaga, un horror de cruce. Girad la cámara a derecha e izquierda y maravillaos, ¡es la gloria!


Éste es el puente por el que pasan a partir del 02:35, donde Mario Gil se pone a tocar las air drums:


…y más o menos aquí acaba todo:»


Gracias, Diego.

El caso es que aunque luego Mario comentara que en realidad había sido cosa de RTVE, que ellos no habían tenido nada que ver con la elección del paraje y sus gentes –«lo que no se escucha en el vídeo es el ruido ambiente: pitadas monumentales, insultos de los transeúntes, el motor del camión y tampoco se ven los duros que nos tiraban desde las aceras»– esta victoria poética me envalentona para reforzar mi reflexión, que no es otra que la de que el hecho que desde hace ya mucho tiempo todo el ocio cultural y/o nocturno se haya concentrado en el centro, concretamente en Malasaña y alrededores, está colaborando a su propia asfixia. La llamada gentrificación nos es del todo desconocida en Madrid, y apenas pocos destellos se han producido en este sentido, alguno en Lavapiés (que sí, sigue siendo céntrico), donde de un tiempo a esta parte hay una efervescencia cultural brutal, pero donde aún quizá falten un par de enclaves de reunión, de referencia, sobre todo en cuanto al ocio musical se refiere, si bien ahí andan el Juglar, el Teatro del Arte y no tan alejado el Rock Palace;  y en torno a todo lo que comienza a suceder en el CA2M de Móstoles, y El Matadero en Legazpi, si acaso también en esa rara avis que es La Faena II en Suanzes.

Pero reconozcámoslo. Llevamos años siendo vagos e indulgentes, llegando tarde a los conciertos por apurar los últimos tragos en el sofá de casa de algún amigo a cinco minutos andando del garito en cuestión. Si a día de hoy un programa como «La Bola de Cristal» en la parrilla de TVE se nos hace de todo punto inconcebible, un templo del ocio nocturno como Rock-ola, en la calle Padre Xifre (también cortesía de Diego, experto en Google Street View, como se ve), según los estándares actuales, todavía estaría ni más ni menos que a distancia de pereza. A tomar por culo, vaya. Será cosa de la evolución de las costumbres. A ver si se vuelven a dar la vuelta. La verdad que falta poco para ello. Necesidad manda.

Sindicalistas es uno de esos colectivos formado por gente inquieta que no para de hacer cosas relacionadas con la música desde su gestación allá por el 2008. Compuesto por Manuel Moreno (Bang!, Gramaciones Grabofónicas, Discos Walden), Adolfo Párraga (batería de Juanita y los Feos, al frente de Cuervo Estudio), Roberto Salas (promotor artístico independiente en la galería de arte itinerante Fast Gallery), y el pintor José Díaz, en estos cuatro años de actividad tan pronto han convertido en estrellas del rock por un día a los niños en el Festival Centrèmatic de Mallorca, como han montado un festival online de descargas gratuitas que contó con los trabajos de más de cuarenta bandas, entre las cuales se encontraban tres de las cuatro de nuestro disco «Espectros» (2012): Arponera, Viva Ben-Hur y Villarroel. Todas estas actividades vienen orquestadas bajo el apelativo de Autoplacer, proyecto mediante el cual pretenden promover la música autoeditada, independiente o marginal, así como a los grupos y sellos pequeños que consideran merecen mayor repercusión.

El año pasado pusieron en marcha, amparados por el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, la primera edición de un interesante concurso de maquetas que sirvió, entre otras cosas, para dar a conocer a Lorena Álvarez y Su Banda Municipal, ganadores del mismo. Como colofón, una fiesta en la terraza del CA2M junto a los irlandeses No Monster Club, Juanita y Los Feos y Dolores.

Este año, afortunadamente, se repite la fórmula. Y desde aquí, no puedo sino animar a los grupos a que participen enviando sus maquetas. En juego, una actuación remunerada en la fiesta Autoplacer que tendrá lugar el jueves 28 de junio en el CA2M junto a otras tres bandas seleccionadas por la propia organización, la edición de un single y cobertura especial por parte de RNE3. Nos comentan que a los primeros asistentes al evento se les obsequiará con un single conformado por canciones de las bandas participantes en la fiesta del año anterior, con lo que con ello se redondea más aún el atractivo del evento.

A título personal, decir que es todo un honor haber sido seleccionado como miembro del jurado junto a nombres con tanta solera como los de Julio Ruiz o Joan Vich.

Para conocer todos los detalles del concurso, sus bases y forma de inscribirse (¡tenéis hasta el 3 de junio!), tan sólo pinchar en el cartel de abajo, obra de Luis Vassallo para la ocasión.