«MÚSICA PARA LA LIBERTAD» (NORTE SUR, 2017) – EDUARDO G. SALUEÑA

«Música Para la Libertad. Nuevas Tecnologías, Experimentación y procesos de fusión en el rock progresivo de la España de la Transición: la Zona Norte» (Norte Sur, 2017)

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La imprescindible tesis de Eduardo García Salueña (Gijón, 1982) sobre el rock progresivo en la España de la Transición, zona norte, ve la luz en forma de libro de la mano de Norte Sur Records. Se trata realmente de una revisión de la tesis doctoral defendida por Eduardo en la Universidad de Oviedo, en septiembre de 2014, y que fue calificada por unanimidad con sobresaliente cum laude. Dicha tesis se considera pionera en España al estudiar el rock progresivo bajo un prisma musicológico. La edición incluye un prólogo firmado por Celsa Alonso (Universidad de Oviedo) y un epílogo a cargo de José Miguel López (Discópolis – Radio 3). Además contiene un CD co-producido junto a René de Coupaud, con grabaciones, en algunos casos inéditas, de varios de los artistas más representativos del noroeste de España entre 1975 y 1982: Outeiro, N.H.U., Goma 2, Bibiano, Crack, La TurullaAñade este contenido, Asturcón, TrafalgarAñade este contenido, Ibio, Bloque, TrallaAñade este contenido y Juan Carlos Calderón.

El libro está planteado como una lectura analítica del rock progresivo español utilizando como materia de estudio la producción generada en Galicia, Asturias y Cantabria durante la época de la Transición. Un trabajo muy minucioso, perfectamente documentado y que va directamente a las fuentes, encontrándonos con jugosas entrevistas y un importante rescate de documentación. Hay también transcripciones musicales que sirven para analizar los desarrollos y las composiciones, poniendo en relieve similitudes, contrastes y peculiaridades a la hora de componer en la región norte. En ese sentido, Eduardo lleva a cabo una catalogación y estudio exhaustivo del estilo practicado por los grupos del noroeste peninsular, poniéndolos en relación tanto con el resto de la escena española como con el panorama internacional de la década de los 70 y con la evolución de las escenas regionales. El libro se completa con un importante material gráfico a color.

Un trabajo totalmente necesario que sirve para reivindicar la producción de Galicia, Asturias y Cantabria en unos años en los que los focos estaban en otros lugares del país: en el rock progresivo catalán, el rock andaluz, el rrollo madrileño…

A continuación hablamos con el propio Eduardo que nos explica el objetivo y desarrollo del libro.

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1 – Hablas de Música para la libertad… ¿Cómo describirías aquellos años 70 de la Transición musicalmente?

El panorama fue muy amplio y, afortunadamente, cada vez vamos teniendo más documentación e información sobre aquellos años. Centrándonos en el rock, tras una búsqueda de la modernidad a través de los referentes internacionales que iban llegando -tarde, en gran medida- durante los últimos 60 y primerísimos 70, se fue forjando paralelamente un sentimiento de identidad musical nacional que buscaba distanciarse del canon oficial del sonido español que favorecía el régimen franquista. A mediados de los 70, y especialmente tras la muerte de Franco, se fue subrayando un elemento de raíz que trataba de impulsar una renovada imagen del patrimonio cultural y tradicional de cada región, muchas veces ligada a un planteamiento de reivindicación socio-política (lógicamente, un factor muy presente en los discursos artísticos y culturales de aquellos años). Creo que ese fue uno de los rasgos más interesantes y particulares del rock de la Transición, y que se puede apreciar en varios grupos de rock de aquel momento, donde también confluían elementos de rock progresivo, punk, nueva ola o heavy metal.

2 – Creo que tu libro hace justicia a un “silencio histórico” que sufrió el norte a nivel musical con respecto a su música. Los focos estaban en el rock progresivo catalán, el rock andaluz, el rrollo madrileño… pero los desarrollos progresivos, sinfónicos y creativos de la zona norte pasaron en cierto modo desapercibidos en muchos casos o no se les valoró en su justa medida… No sé qué opinas de esto.

Estoy de acuerdo. Normalmente al esbozar el mapa del rock progresivo nacional durante los años 70 es muy frecuente subrayar la zona catalano-levantina, la andaluza y la madrileña, por sus peculiaridades estilísticas, por la configuración de un sólido circuito de difusión y por dar lugar a bandas paradigmáticas que incluso se convirtieron en auténticos referentes para otros grupos nacionales (Máquina!, Smash, Módulos, Iceberg, Triana o Asfalto, por citar algunos). En el caso del norte, lo habitual era mencionar superficialmente el caso de Euskadi, donde ciertamente hubo varias formaciones muy interesantes y pioneras antes de que cristalizara el rock radical vasco, y en algún caso se señalaban aisladamente grupos como Crack (Asturias), NHU (Galicia) o Ibio (Cantabria). Hay mucha gente que desconoce que Bloque, por ejemplo, fue un grupo cántabro, aunque esté considerado como uno de los grupos más destacados de aquellos años, por lo que no se solía incluir en la zona norte. En este estudio he tratado de revalorizar la labor de aquellos grupos, muchos de los cuales no tuvieron los medios suficientes como para poder registrar una grabación de estudio y que apostaron, en el tránsito a la década de los 80, por una senda creativa alejada de las músicas que triunfaban en aquel momento a nivel internacional.

3 – ¿Cuál es el planteamiento del libro y qué es lo que se va a encontrar el lector que quiera acercarse a este tratado sobre el rock progresivo en Galicia, Asturias y Cantabria?

Hay que decir que el libro parte de una tesis doctoral, aunque he tratado de establecer algunos puentes en esta edición con el lector no académico, incluyendo los atractivos del contenido gráfico (fotografías, pósters, recortes de prensa y diseños artísticos, algunos de ellos en color) y de un disco que recupera algunas grabaciones descatalogadas, además de tres piezas inéditas, rescatadas de los archivos personales de algunos músicos. El libro se estructura en tres partes: una más conceptual en la que se establece el marco teórico para estudiar el rock progresivo, con acento en el significado y la evolución del término “progresivo”, así como un primer acercamiento al panorama nacional atendiendo a cuestiones como la autenticidad o los conflictos de identidad; una segunda, y más extensa, en la que se aborda el análisis de las escenas de Galicia, Asturias y Cantabria, incluyendo más de 200 transcripciones musicales que yo mismo realicé y cuadros analíticos/guías de audición de algunas de las composiciones más significativas del rock progresivo de las regiones citadas. También hago referencia a cómo era el panorama antes de los 70 y concluyo con una síntesis de cómo se recogió ese legado hasta la actualidad; por último, en la última parte planteo una reflexión acerca de cómo se entiende en la actualidad el rock progresivo en España desde varias perspectivas: nuevos mercados y consumidores, nuevas vías de difusión a través de Internet y, por supuesto, el revival y el “efecto nostalgia”. Esto se complementa con una bibliografía dividida por secciones, un exhaustivo índice onomástico, y un prólogo y un epílogo firmados, respectivamente, por la Dra. Celsa Alonso (Universidad de Oviedo) y José Miguel López (Discópolis – Rne3), a quienes estoy muy agradecido.

4 – ¿A qué conclusiones llegaste después de este profundo análisis?

A muchas y muy variadas. Entre otras, pude tener una perspectiva más global del desarrollo del rock progresivo en el noroeste al establecer un marco comparativo entre las tres comunidades, donde hay claramente varios puntos en común, especialmente en cuanto a los diálogos que se establecieron entre tradición y modernidad, con evidentes influencias comunes en las músicas del arco atlántico y una mayor distancia con los sonidos “mediterráneos”. También me pareció muy interesante ver cómo muchos de estos grupos supusieron un paso en firme para la consolidación de una infraestructura rock en sus respectivas regiones, cuando aún no había prácticamente estudios de grabación, sellos especializados o festivales de rock en el noroeste. Algunos de estos grupos fueron pioneros en incorporar elementos tradicionales (instrumentación, repertorio) en el rock, cantar en lenguas como el galego o el asturianu, o representar en su iconografía y sus letras algunos elementos simbólicos de su propia cultura. Pero su música tiene muchas lecturas posibles, y todas coexisten. Me llamaba la atención leer críticas en internet de grupos como Ibio, donde se enfatizaban las influencias de grupos como Genesis, Pink Floyd o Emerson, Lake & Palmer, mientras que en el público de Cantabria lo primero que sale a la superficie son las piezas tradicionales que sirven de base para sus composiciones. Ya por último, también insistí mucho en tratar lo “progresivo” de una manera abierta, sin focalizarlo exclusivamente en los grupos que seguían el canon anglosajón. Me pareció interesante incluir en el análisis, por ejemplo, a aquellos cantautores, músicos de folk o propuestas de experimentación electrónica que fueron coetáneas al rock progresivo y en las que estuvieran involucrados músicos y arreglistas vinculados a ese lenguaje. Gracias a eso pude tener una visión más amplia del panorama, y creo que si eso se tuviera en cuenta en el resto de España hoy día tendríamos un mapa mucho más completo y enriquecedor.

 

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