MADRID ESTÁ HELADO

 

Madrid está helado. Y no es que esta sea nuestra particular descripción de un verano en muchos aspectos calentito como este, sino que es el título de nuestra tercera referencia discográfica y una frase que creemos que sintetiza el sonido afilado, cristalino y algo melancólico pero vitalista que nos hemos ido encontrando entre las nuevas propuestas madrileñas que más nos han gustado a lo largo de este año; quizá marcadas por los tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, pero también reflejo de ese erial de hielo que puede llegar a ser Madrid en una primera instancia para cualquier recién llegado.

«Madrid Está Helado» (LaFonoteca, 2012) toma el pulso a la independencia musical de la capital en una edición limitada a 300 copias en vinilo transparente con diseño de Ricardo Cavolo y masterización de Javier Ferrás.

Catorce nuevos grupos se reúnen en un disco que de algún modo pretende dejar testimonio y ser reflejo de una parte de lo que se está haciendo en este momento en la ciudad. «Madrid Está Helado» son, por orden de aparición: Espiritusanto, Cómo Vivir en el Campo, Sector de Agitadas, Computadora, Walden Dos, Alberto Azul, Los Ingenieros Alemanes, Coraje, Tigres Leones, Trajano!, Gatopersa, Esquimales, Hielo en Varsovia y Compartir Es Vivir.

 

 

 

«Veíase desde allá arriba el campo amarillento, cada vez más sombrío con la proximidad de la noche, y las chimeneas y las casas, perfiladas con dureza en el horizonte. El cielo azul y verde se inyectaba de rojo a ras de tierra, se obscurecía y tomaba colores siniestros, rojos cobrizos, rojos de púrpura. Asomaban por encima de las tapias las torrecitas del cementerio de San Isidro; una cúpula redonda se destacaba recortada en el aire; en su remate se erguía un angelote, con las alas desplegadas, como presto para levantar el vuelo sobre el fondo incendiado y sangriento de la tarde. Por encima de las nubes estratificadas del crepúsculo brillaba una pálida estrella en una gran franja verde, y en el vago horizonte, animado por la última palpitación del día, se divisaban, inciertos, montes lejanos.» – «La Busca» (1904), Pío Baroja.

Proceso creativo de Ricardo Cavolo:

Compartir:

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en pinterest
Compartir en whatsapp
Compartir en email

Comentarios

Dejar un comentario

El registro no es requerido


Comentando aceptas la Política de Privacidad