LIBRES DE CARGAS

Conejo con castañas / Los Mitos
Conejo con castañas / Los Mitos

Gagarin, Neil Armstrong y Pedro Duque, cualquier astronauta, los científicos de la NASA y demás agencias espaciales, saben que los cielos están poblados de vacío, silencio, soledad y estrellas, como cantó el poeta. Nada más; ni hay dioses ni se les espera. Gracias al avance del conocimiento, los cielos y sus etéreos moradores han entrado en decadencia. Antes era una
fiesta, sobre todo en la mitología clásica. Todas aquellas deidades y sus líos, tan humanos los pobres. Era entrañable aquella candidez divina. Luego se nos vino encima la otra, la mitología del cristianismo, donde lo inocente se tornaba retorcido, oscuro y avieso; se deshumanizó, el bien y el mal se desgajaron, se polarizaron, y se sembraron la culpa y vagas ilusiones de
salvación.

Desde entonces hasta llegar a nuestros días, la mitología no ha dejado de transformarse, de reelaborar su sentido semántico; ahora mito es que si te arrancas una cana te salen siete más, mito es Marilyn Monroe, o que la vitamina C previene los resfriados, que Einstein suspendió matemáticas, que los delfines son los animales más inteligentes después de los humanos. Tanto se ha licuado su significado que mito puede equivaler a leyenda, quimera, infundio.

Como la historia de que siglos atrás una ardilla podía cruzar la Península de norte a sur saltando de rama en rama sin necesidad de pisar el suelo. Ya puestos, mucho más íbero y mítico es el conejo, que hasta lo llevamos incrustado en el nombre. Según algunas teorías acerca de la etimología del apelativo latino Hispania, este provendría a su vez del fenicio Ispan (‘conejo’), de cuando aquellos comerciantes arribaron a Torrevieja y Guardamar (es decir, nuestra costa mediterránea así en general). De ser cierto, debieron de encontrarse con los campos plagados de colonias de gazapos. Los romanos insistieron en la idea de que aquí abundaban esos pequeños animalejos de orejas desmesuradas e incisivos salidos llamando “conejera” (cuniculosa, decían) a esta tierra. Que haya decenas de recetas con conejo en nuestra gastronomía también significará algo (de ardillas he visto menos sugerencias culinarias): a la cazadora, al ajillo, asado, de parranda con un arroz…

Muy emparentados con la cosa del comer —o del no comer, mejor dicho— estaban Los Mitos, pues antes de formarse el conjunto como tal, algunos de los miembros formaban parte de Los FamélicosAñade este contenido. Los Mitos eran de Bilbao y, como toda buena comida, hacían un pop sencillo, jugoso, condimentado en su punto. Hasta consiguieron que medio país canturreara uno de sus temas, “Es muy fácil”, desbordantemente feliz y soleado; claro que teniendo detrás al genial productor Rafael Trabuchelli todo era así, muy fácil. Algunas de las letras de Los Mitos hoy pueden resultar ñoñas, de fuego de campamento santurrón, pero al escuchar esas melodías perfectas y esos arreglos formidables a uno le entran ganas de echarse a andar silbando y dando brinquitos, como un conejo, porque te sientes flotar en un mundo en el que han dejado de existir las preocupaciones y los quehaceres.

Twitter: @goghumo

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