foto del grupo Trajedesaliva
Periodos activos
1990 - Actualidad
Procedencia
Pontevedra
Estado
Activo
Publicado por
Fernando Fernández Rego
Fecha publicación
15/12/2011
Estilos
5 fans

Trajedesaliva son un rara avis dentro de nuestra escena, un pequeño tesoro escondido que hace gala de una elegancia y de un buen gusto exquisito. Lo suyo es la experimentación, la sencillez armada con ritmos ambient, avantgarde, góticos y post-rock, como vehículo para alcanzar una belleza a veces sórdida y otras veces realmente ensoñadora. Podemos hablar de psicofonías sensuales, de poesía oscura electricificada o simplemente dejar las palabras al margen y dedicarnos a disfrutar.

La banda nace en Vigo en el 98 y comienzan desde un primer momento a oscurecer y a iluminar melodías con el propósito de alcanzar la emoción y de crear atmósferas que cautivan al oyente desde la primera escucha. Su primera entrega es el EP “El Cuerpo y la Ciudad” (Splat, 1999), cuatro cortes intensos en los que queda establecida su línea conceptual musical y un sonido marcado por los claroscuros y las dualidades: belleza y sordidez, impresionismo y expresionismo, opresión y liberación, amor y dolor, dark wave y luminosidad. En la portada una fotografía de los atlantes de San Petesburgo, Rusia.

Su primer larga duración llega un año después, “Mima” (Free, 2000). Un trabajo grabado en los estudios Bucliot de Cambre (A Coruña) con Santiago Alcalá en la producción. La portada es una fotografía de Gottfried Helnwein, fotógrafo austríaco maestro del reconocimiento sorpresivo que presenta la infancia como una de sus principales obsesiones. “Mima” es un trabajo con el que afianzan su propuesta y consiguen alcanzar la aceptación en ámbitos muy distintos, desde las músicas de vanguardia, incluso la new age, hasta los de tendencias más oscuras… pasando por el público independiente. También establecen una interesante amistad con Corcobado, trabajan con algunas de las canciones de “Fotografiando al Corazón” (DRO, 2003), y colocan “Silencio” en el recopilatorio “My Dear Freaks” (Caustic / La Defunción, 2002).

El sello Margen distribuye el disco en Sudamérica, Australia y Japón; y se encarga de la edición de su siguiente trabajo: “Mima Blanca” (Margen, 2003). En él muestran una propuesta menos impactante y desgarradora que en su anterior entrega, utilizando mayoritariamente instrumentos orgánicos. La formación se presenta compuesta por Mon Ninguén (teclados y sintetizadores), Una Vena (voz, textos y artwork), Ricardo Rozas (guitarra) y Samuel Pérez (batería) y una sección de vientos formada por Guillermo Lancelotti (trompeta y fliscorno), Xosé Lois Romero (acordeón) y Pedro Lamas (saxos alto y soprano). La grabación transcurre en los estudios Altamarea (Vigo) y Bruar (A Coruña), de la producción se encarga de nuevo Santiago Alcalá y de la portada la propia Mónica Campos (Una Vena). El disco está dedicado a Diamanda Galás y Nico, quienes inspiraron la música del álbum. Se trata ante todo de un trabajo instrumental y atmosférico, que presenta un único corte cantado y ninguno titulado, con un sonido intenso que nos pasea por entramados jazzísticos con in crescendos redentores. Todo al servicio del sentimiento.

En el 2006 entregan “Trajedesaliva + Chaos Condensed: Ciertos Animales de Costumbres Discretas” (Caustic / La Defunción, 2006) fruto de su asociación con la formación de spoken word Chaos Condensed. De la edición se encargan el colectivo canario La Defunción y el sello vitoriano Caustic. La grabación se realiza en Vigo y cuenta con Santiago Alcalá en la producción y Jesús Gestoso en la masterización; la portada y el diseño están inspirados en los test psiquiátricos de Rorschach. En esta ocasión las partes vocales vuelven a ganar protagonismo (eso no significa que la instrumentación y deje de ser uno de los puntales del proyecto) en forma de letanías que llegan a ser agónicas, opresivas… y bellas. En los textos además de composiciones propias recurren al poema “América” de Allen Ginsberg. Sin duda, su trabajo más oscuro.

Después de unos años de parón, Trajedesaliva vuelven en 2021 con "Ultratumba" (Á Marxe / Ferror Records / GH Records, 2021). Sus claroscuros basados en la experimentación, la electrónica, el gótico y el dark ambient alcanzan un nuevo nivel en este disco, editado por los sellos Á Marxe, Ferror Records y GH Records. Un trabajo envuelto en las misteriosas pinturas de Emilie Lagarde que viene a representar un viaje vital en forma de diálogo de familia, una mirada interior, entre la pena, la aceptación y la esperanza, en busca del origen del sentimiento melancólico. Unavena nos indica que "se refiere a un estado mental como de cadáver, que contempla desde una quietud melancólica, la vida, la familia y las relaciones".

"Ultratumba" está grabado utilizando solo sintetizadores analógicos y voz, sin secuenciadores ni programación. En ese sentido podemos decir que es un disco de electrónica pura y artesanal. Aunque se desarrolla a base de capas de sonido cercanas al dark ambient, encontramos ecos de la música industrial y el drone. La grabación no fue nada sencilla como nos indica Mon Ninguén: "Desde que decidimos que solo íbamos a utilizar sintetizadores analógicos y voces el disco comenzó a convertirse en algo muy especial, pero también en una fuente de problemas e incomodidades que tuvimos que ir afrontando poco a poco. En primer lugar porque no utilizamos presets ni memorias. Todos los sonidos fueron creados desde cero y cada pista se grabó en vivo, sin secuenciar ni editar nada.

Después, la mezcla también fue un quebradero de cabeza para mantener todas esas pistas bien arriba, como queríamos. Buscábamos unos ambientes mucho más potentes y cargados de lo que se suele escuchar en el ambient. Lo queríamos todo a tope y en primer plano. Y eso, con los sonidos analógicos tan gordos que hice, acabó siendo todo un reto técnico. Hay anécdotas para aburrir de la grabación. Pero lo importante es que ese sacrificio que hicimos, renunciando a las comodidades del software y los plug-ins, fue lo que nos permitió conseguir este sonido que emociona tanto".

El disco está dividido en dos partes, como nos indica Unavena, "la primera, más dura, con 'Todo era blanco', 'A casa por las vías', 'Familia Ferro' y 'Arenas calientes', cubre escenas de infancia a juventud. En la segunda, más melódica, con 'Mamá es un animal morado', 'Mammillaria sempervivi', 'Queremos verte' y 'Ultratumba', recorremos momentos ya sin padres pero con el horror de ocupar ahora su lugar y su papel. Es un viaje brumoso que se mezcla con una realidad material donde la familia y la creación/destrucción/transformación de las relaciones estaría en el punto central".

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