foto del grupo Primitivos
Periodos activos
1983 - 1987
Procedencia
Vizcaya/ Bizkaia
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
18/02/2018
Estilos
1 fan

A contracorriente del puro punk radical del momento y sobre todo, del pop-rock bien intencionado que se gestaba, por ejemplo, en la vecina San Sebastián, Primitivos se encargaron de aportar la cara más sórdida y controvertidamente incorrecta desde la zona de bares de lo viejo de Bilbao. Liderados por un cantante que más que cantar recitaba unas letras salvajes y atemorizaba con su altura y presencia sobre el escenario, tan sólo pudieron dejar tras de sí dos maquetas, sin poder plastificar disco alguno en lo que estuvieron en activo. La recuperación de su legado tuvo que esperar hasta décadas después, sin que el carácter de grupo maldito que siempre tuvieron impidiera que el destino les deparase una última mala jugada.

El núcleo que forma el grupo se conoce ya de coincidir por la zona de lo viejo de Bilbao, de verse en bares como el Zappa o el Caramelo, pero cuando contaban de sus orígenes para “Mierda de Bizkaia y sus Grupos Punks Maqueteros 1977 / 1989” (Read Fanzines / DDT Banaketak / Ediciones sin Gluten, 2017) de Andoni Fernández Azkarai, Jon Zamarripa (guitarra) señala una conversación con Alberto –Andy- Montón (voz) en lo que viajan a Madrid como el momento en el que se gestó todo.  El primero vivía en la capital mientras que Andy se dirigía allí para hacer un curso de fotografía, la actividad a la que se dedicaría posteriormente.

Los compañeros de aventura serían Félix Senderos (bajo) y José – El Moro- García (batería). Este último era por entonces novio de Begoña Astigarraga, una de las componentes de Vulpess, grupo del que el propio Andy hacía el papel de promotor. “El mánager era Karmelo (McLaren), pero como no hacía nada me pusieron a mí”, contaba Andy refiriéndose a uno de los hermanos Vázquez. Con más recursos que ellas, su cometido era el de procurar que a las componentes de la banda no les faltase de nada. De igual manera, cuando hubo que hacerse con instrumental para el grupo que empezaba a gestarse y mucho antes de animarse a participar él como cantante, no dudó en comprar una batería de segunda mano para El Moro. La tía monja de Jon les cedería un local en la guardería Andra Mari que tenía donde poder ensayar por las tardes, por lo que les tocaba practicar entre los pupitres que ocupaban los críos que acudían a clase al día siguiente.

Para bautizar el nuevo proyecto aceptan la sugerencia de Félix basada en uno de los grupos en los que militó Lou Reed antes de formar parte de The Velvet Underground, The Primitives, a finales de los 60.

Al poco tiempo empiezan a componer temas propios. “No quiero pensar nunca más en ti” venía a ser, en palabras de su autor Jon, una mezcla entre Derribos Arias y The Cure; “Primitivo” tenía en su letra referencia explícita a cómo el hombre de las cavernas arrastraba a su compañera de los pelos; “Obsesa”, en la que había participado Begoña se centraba en haber encontrado al hombre que terminaría con ella y en “La caza” contaban de sus salidas nocturnas para encontrar a mujeres como piezas que terminarían devorando tras abatir a disparos.

Como Félix informa de su intención de irse a Londres, deciden grabar precisamente estos primeros temas para dejar constancia de esos primeros cuatro meses del grupo. “Era la única forma de dejar fijo lo que teníamos hecho”, contaba Andy al fanzine Sintonía.  Para ello entran en febrero de 1984 en los estudios Pan-Pot de Iñaki Bilbao para dejar registrada la cinta “La Caza” (1984). Estuvieron unas doce horas de estudio que pagaron de su bolsillo.

Zamarripa explicaba cómo se grabó aquella cinta: “Primero era la música y luego Andy le metía la letra (…) Tuve que meter otra guitarra para juntarla con la voz, ya que Andy tenía su método”.

Con la maqueta dejan bien claro que se trata de un grupo peculiar. Un bajo en primerísima línea y una guitarra enredándose entre unas letras que hacen hincapié en comportamientos y pautas trogloditas con las mujeres y que Andy realmente no canta, sino que parece estar leyendo. Convenientemente distribuida al precio de 300 pesetas por la zona de bares más proclives a su rock and roll políticamente incorrecto, les sirvió además como una carta de presentación ideal con la que garantizarse invitaciones para tocar en directo.

Para cubrir la baja de Félix, recurren a la ya mencionada Begoña Astigarraga, que, sin embargo será sustituida en ocasiones concretas por Niko Vázquez (M.C.D.), hermano de un par de componentes de Vulpess y cercano así al entorno en el que se han gestado Primitivos.

La guía del ocio Chivato que dedicara alguna de sus páginas a la banda les invita además a su fiesta de despedida en la sala Gaueko, en la que sería su primera actuación ante el público. Es ése uno de los directos en los que el bajo lo empuñaría Niko.

Del evento se hizo eco Javier Fuentenebro en El Correo Español del 21 de junio de 1984. Destacaba, sobre todo, la presencia en escena del cantante: “Con su chamarra de cuero negro, apoyado impasiblemente en el micrófono, una mano en el bolsillo y sus ojos sobre los de algún menda de la primera fila. Parece que le importa un carajo cantar y por el contrario mantiene un desafío continuo durante toda la actuación”. Hasta nueve canciones más dos bises que les obligaron a tocar llegaron a interpretar a tenor de lo publicado en Muskaria.

No cabía duda de que en la primera mitad del 1984, Primitivos son toda una primicia recibida con algarabía en un Bilbao cuya escena fuera del estricto rock radikal vasco se debatía todavía en la resaca posterior a la edición de aquel “Sintonía Independiente” (Discos Suicidas, 1983) recopilatorio del que, salvo excepciones como Zarama, muchas de las bandas participantes habían desaparecido (caso de Médanos de Singapur, Isidoro y su Colección de Puertas Plegables, Nueva Religión, In Extremis…) o vegetaban sin reunirse siquiera para ensayar (caso de Los Santos). De forma reiterativa, publicaciones como la ya mencionada Chivato o Muskaria, escribían sobre ellos, jugando con el nombre del grupo, su actitud hierática en escena y la crudeza de sus letras.

Poco después, el sábado 29 de septiembre participaron en un festival celebrado en la playa de Saturrarán, cerca de Ondarroa junto a La Vieja Escuela, Vanguardia Civil, Oklahoma y M-ak.

Jon terminaría abandonando el grupo por diferencias musicales: “Andy quiso ir por otros estilos pero a mi no me gustaron y me marché”, comentaba mucho tiempo después. Cuando tocan el 27 de diciembre de 1984 en Gaueko la banda presenta nueva formación con Begoña al bajo y con Jon Moltabán a la guitarra, incorporados el mes de noviembre. Primitivos han cambiado además el local de ensayo, mudándose a una lonja situada en la torre de Godorniz.

Encadenan una serie de conciertos por diferentes sitios (sala Yoko, van a León …), además de consolidar el repertorio. Es una fase en la que el grupo ensaya una media de dos horas diarias. Cuando hablan con la prensa aseguran tener concertada la grabación de un LP con Iñaki Bilbao de los estudios Pan Pot. “Parece que la idea inicial es la de un LP, pero nosotros preferiríamos empezar con un maxi” comentaban en marzo de 1985 para El Correo Español. Tienen en mente incluso la grabación de un videoclip para el tema “La caza” para el que Andy había diseñado un guión, pero al final la gente de Creativideo que se iban a encargar de ello, no llegaron a realizarlo.

Entrevistados para El Correo Español comentaban ser un grupo para divertir, porque lo que trataban era divertirse ellos mismos tocando. Llegado el momento de definir el tipo de música que hacían, llegaban las sorpresas: “Nos han dicho desde que somos supersicodélicos hasta que hacemos punk positivo. Y ya alucinas”. En cualquier caso aplazaban la imposición de la posible etiqueta al momento en el que finalmente tuvieran un disco en la calle.

Pero la estabilidad duraría poco porque, para empezar, Begoña se va también a Inglaterra. En un primer momento contactan con Félix, que ya ha vuelto de su aventura británica, pidiéndole un esfuerzo para ayudarles con el bajo. “Nos dijo que no y le dije que cogiese su bajo y que se fuera”, contaba Andy en la entrevista que le hizo Andoni Fernández para su libro de grupos de punk maqueteros. El exbajista de Primitivos terminaría enrolándose junto a Zamarripa en proyectos como Los Extraños y posteriormente Los Raros. Zamarripa formó luego otro grupo determinante en el rock vasco: Cancer Moon.

Cuando Primitivos tocan en el concierto de inauguración de la sala El Garage, la antigua Jaula, con Gazte Hilak, Viciosa y M.C.D., como bajista tienen a Toño, pero no duraría mucho porque sencillamente dejó de acudir a los ensayos.  Probaron con varios candidatos para el puesto de forma interina (Nando Gegundez lo hizo alguna vez, se prueba con Johnny Control…) sin que ninguno terminara de cuajar. En cualquier caso, los problemas para Andy en apuntalar una formación definitiva no habían hecho sino empezar, y es que tanto Jon como Jose le comunican que no siguen en la banda.

Para la primavera de 1986 soluciona la situación gracias a Virgi Beneitez (Zanahoria Eléctrica, Distrito Animal, As de Espadas, M.C.D.), que no sólo se hace cargo de la guitarra, sino que se trae consigo a Iñaki Susunaga (As de Espadas, Talión) para el bajo por su condición ecléctica. Éste, por su parte, convence a Javi Crespo –Pumuki- (Test Clásica, Grotescos Personajes, Skalope) para la batería. “Le metía unas hostias a la caja… Una vez le metió a una Shure 58 que estaba demasiado cerca; lo rompió y el tío seguía allí tocando”. La impresión que la figura de Andy había dejado en Virgi la primera vez que le vio fue determinante a la hora de decidirse a enrolarse en Primitivos cuando se le invitó a hacerlo: “En cuanto le vi en la Plaza Nueva, me quedé alucinado. Nos conocíamos de pequeños, andábamos mucho juntos (…) Su pose quieta encima del escenario me impactó mucho (…) Una persona que no estaba cantando. Sólo decía unas frases corrosivas o no sé cómo llamarlas, extrañas”.

Las incorporaciones, y su formación en el heavy rock, acorazan un tanto el sonido del grupo. Desplazan el local de ensayo a una lonja situada en la calle José María Escuza y comienzan a tocar, en fiestas de Orduña en mayo, por ejemplo.

En verano se ven con ganas de volver a dejar algo registrado y acuden a los estudios Tio Pete para grabar una maqueta de 14 temas de entre lo que denominaban “repertorio histórico” de la banda. En principio se piensa incluso en la posibilidad de que la grabación sirva para editar el ansiado LP tras el que llevan un tiempo, pero tras la mezcla se pierde el máster, quedando tan sólo con copias de cintas. “Miles de Hombres” (1986) contenía, además de los cuatro temas ya adelantados en la primera maqueta, verdaderas bombas de relojería programadas a estallar contra el espectador bien pensante, algunas muy en la línea de la lírica cruda y descarnada de, por ejempo, La Banda Trapera del Río. Así, en “Cumpleaños”, un padre informaba de sus planes en el vigésimo cumpleaños de su hija mayor a la que pretendía ahorrarle toda una serie de vejaciones. De igual manera lo sangriento de la escena descrita en “Tu cara estampada contra la pared de mi cuarto” al regreso del protagonista que vuelve borracho a su casa esperando encontrar plácidamente dormida a su pareja, no es apto para cualquier estómago.

Virgi contaba cómo en la grabación los componentes tuvieron que trabajar aislados, manifestando su descontento con el técnico de sonido del estudio que mantuvo alguna de las “gambas” de la batería y que grabó su guitarra en dos partes: “una con sus cortes y otra pretendiendo meter algunos adornos”.

A principios de diciembre debutan con la nueva formación en Gaueko en una actuación de pase doble, a las 8 de la tarde y a las 12 de la noche, como solía ser habitual en la sala. Pumuky se acordaba de cómo solían funcionar acoplándose con la manera de funcionar de su cantante sobre las tablas: “Andy nos decía ¡cambio! mientras cantaba y entonces hacíamos lo que sería el estribillo, pero nosotros ya controlábamos antes de que él nos dijera nada (…) Cuando se acababa la historia Andy decía ¡ya! Y se acababa la canción. Punto”. El implicado lo reconocía: “Yo cantaba a mi manera y los demás se adaptaban a mí y tapaban el hueco”.

Iñaki destacaba la locura con la que se vivían los directos en aquel momento, los escupitajos que les lanzaban desde el público y a los que él, proveniente de otro estilo de música, no estaba para nada acostumbrado. Recordaba asimismo el día en el Gaueko cuando, justo antes de empezar, le agreden con una botella en la cabeza. Quien también tenía anécdotas que contar era Pumuki, que en mitad del concierto que dieron con La Polla Records en el gaztetxe de Bilbao se cayó por un agujero que había en el escenario. “Nosotros no éramos punkies (…) Nuestros directos eran muy rápidos. Todos nos movíamos mucho menos Andy, que con sus dos metros y aspecto serio sólo agarraba el micro y fumaba. En la época, cuando echaban lapos al Evaristo y demás cuando cantaba, a nosotros nada, nadie nos tiró nunca nada. Es más, había un hueco en las primeras filas de la hostia por el miedo que daba Andy”.

Finalmente se ponen de acuerdo con Iñaki Bilbao que les propone grabar un directo con la vista puesta en sacar un disco. Eligen el gaztetxe de Bilbao como el escenario adecuado y se acuerda como fecha el 5 de enero de 1987, en un pase doble a las 8 y 11 de la noche. El resultado final, sin embargo, no llega a ser del gusto del productor y declina el utilizar la grabación para preparar el disco: “Nos dijo que era un desastre, que no había por dónde cogerlo y que no lo hacía”, comentó Andy cuando les preguntaba Andoni Fernández por lo que pasó para que no se editase aquel directo. Virgi, por su parte, admitiendo que la batería no quedó precisamente bien, también indicaba las limitaciones técnicas en los métodos de grabación de Iñaki Bilbao, a pesar de que fuera el único que disponía de un equipo móvil por aquellos tiempos en el País Vasco. Además, el grupo nunca tuvo oportunidad de escuchar el máster, porque el técnico indicaba que no “estaba para enseñárselo a nadie”. Para más inri, Iñaki moriría al poco tiempo víctima de un infarto.

Virgi comunica al grupo que no puede seguir tocando en directo. En su momento no explicó a sus compañeros las verdaderas razones que le llevaron a tomar aquella decisión. Fue, mucho tiempo después, respondiendo en un bar de Bilbao a las preguntas del autor de “Mierda de Bizkaia”, cuando confesó que por aquellos días vivía a base de tres transiliums diarios. Para sustituirlo sobre el escenario convencen al hermano de Jimmy M.C.D. que tocaba en Zer Bizio? pero en realidad, ya no habría mucho tiempo para más. La enfermedad del padre de Andy, que obliga a éste a hacerse cargo del negocio familiar de fotografía, supone que la dedicación que puede destinar a la banda disminuye notablemente. Todo ello empieza a pasar mella en la actividad de la banda, que termina por apagarse poco a poco, y que para finales de 1987 ya habían parado por completo.

La falta de interés del cantante, muy mermado físicamente por el cáncer de garganta con el que combatía y el brazo que había perdido en un accidente de tráfico, por aprovechar de alguna manera la cinta que se conservaba de la grabación que hicieron de su segunda maqueta frenó durante mucho tiempo cualquier propuesta que recibía. Su opinión cambió, sin embargo, en 2017, cuando, por un lado, responde a la entrevista de Andoni Fernández y, por otro, participa activamente en la recuperación de la maqueta que elabora el sello local Guns of Brixton poniendo además a disposición de sus responsables el archivo con material fotográfico y de prensa que conservaba sobre el grupo. Desgraciadamente no llegaría a ver el resultado de la edición de “Miles de Hombres 1986” (Guns of Brixton, 2018) porque moriría antes. Andy recibiría incluso por teléfono las reprimendas de allegados suyos por no cuidarse como requería su delicado estado de salud la noche anterior a su fallecimiento. El cantante informaba como respuesta a su interlocutor de la sesión de quimioterapia a la que se iba a tener que someter en breve.

El disco, acompañado de un jugoso fanzine con información fotográfica, recortes de prensa y un relato en fragmentos sobre la trayectoria del grupo, tenía una portada diferente a la que se había diseñado en su momento. Se eligió un dibujo sobre la efigie de Frankenstein en referencia a una de las canciones, sin duda, mucho menos incorrecto políticamente que el dibujo del hombre prehistórico arrastrando de los pelos a una compañera de las cavernas.

Con todo, y a pesar de ese último traspiés que el destino parecía guardarle a Andy, su grupo, por maldito que hubiera sido, tenía por fin un disco editado

Compartir

Grupos relacionados

Discografía del grupo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies