foto del grupo Aerobitch
Periodos activos
1994 - 2001
Procedencia
Madrid
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
17/01/2021
Estilos
2 fans

Amamantados en los locales y garitos del punk rock y garaje de la escena de Madrid, desde donde siempre encontraron además el apoyo que brindaba tanto la buena opinión que de ellos tuvo Kike Turmix como los lazos de sangre que les emparentaba con Sex Museum, crecieron, sin embargo, con la mirada puesta en el hardcore yanqui, las riot grrrls americanas y los sonidos pesados escandinavos. Se foguearon en sus inicios en el ecosistema que formaron con Fast Food, Piolines y Frogger, para terminar estableciendo vínculos indisolubles con la escena donostiarra de Buenavista y la levantina de No Tomorrow. Satisfechos del crédito internacional que lograron a base de duro trabajo y autogestión, Aerobitch completaron casi una década entera a base de punk rock a mordiscos y letras regurgitadas con cabreo.

El grupo comienza con los primeros intentos por componer canciones de Laura Pardo - Laura Bitch - (voz) y Mario Riviere - Mario Rockaway Bitch - (guitarra) a mediados de 1993. Ella no atesora más experiencia musical previa no reglada que el ensayo de “algunas versiones y bocetos de temas propios con amigos bajo el nombre de Cromosoma 3”, mientras que él militaba en Frogger. Eso sí, llevan por entonces casi un año a cargo del fanzine N.O.T. movidos por la que entendían era escasez de publicaciones de ese tipo dedicadas al punk rock y, sobre todo, tal y como añadían en entrevista para Ruta 66 en su número 125 de febrero de 1997: “Lo hacemos para hablar sobre lo que nos gusta y para tocar los cojones a mucha gentuza esnob y apestosa… como los del Mondo Bruto o los Malsonando, con los que hemos tenido roces”. Lanzarse a poner en marcha un grupo era un paso más, probablemente lógico, en la pasión por el sonido de la vertiente dura del punk estadounidense de la época.

A la hora de elegir un nombre para el grupo optan por el juego de la asociación: “De la manera más tonta, poniendo dos columnas con palabras o trozos de palabras que nos gustaba cómo sonaban y combinándolas hasta que dimos con algo que nos pareció que molaba”. Eso sí, no se percataron de que el resultado final terminara sonando parecido a Aerosmith, con cuyos representantes legales en España llegaron a tener algún que otro problema: “No caímos en absoluto ya que no estaban precisamente entre nuestras bandas favoritas”, cuenta Laura.

Necesitados de que alguien se hiciera cargo de la batería recurren a la ayuda de una amiga que, sin embargo, lo deja tras estar tocando con ellos un día porque decía “que se le iban a poner brazos de camionero”. Un par de meses después reclutan a Enano Ramone (Piolines) y el proyecto empieza a funcionar. La conexión con el nuevo fichaje llega a través de Pablo Rumble, de participaciones del batería de Piolines en el mismo N.O.T. e, igualmente, de las veces en las que Laura y Mario han ido al programa del Enano en Radio Vallecas.

Por aquella época, Aerobitch, Piolines y otras bandas como Fast Food o Frogger ensayan en los locales de la calle de Seco. Entre todas se mantiene una interesante actividad llena de conciertos, como el que dan los propios Aerobitch como debut en La Granja Margarita en un evento organizado por Pablo Rumble en el que hacen, junto a Piolines, de anfitriones de una de las bandas del sello B Core de Barcelona. Laura admite no poder aportar demasiado sobre su bautismo de fuego: “Recuerdo más bien poco. La verdad es que en general, recuerdo poco de los momentos sobre el escenario. Me daba bastante vergüenza y me debía poner en alguna especie de trance (a menudo aderezado con alcohol) que no me permite tener demasiados recuerdos”. Quienes la vieron en acción en sus conciertos coinciden en señalar, sin embargo, en que tenía buena voz, chillaba y gustaba al público.

La lista de bandas que les inspiran contempla nombres como Angry Samoans, Dwarves, Pagans, Adolescents, Black Flag… combinados con las preferencias del momento de Laura por “grupos de mujeres o con mujeres preeminentes”, con predilección por la corriente riot grrrl de entonces: Bikini Kill, Babes in Toyland, The Gits, L7, Daisy Chainsaw, Hole, X Ray Spex, Avengers, Team Dresch, Plasmatics. “Pero querer un sonido particular…, estábamos muy muy muy limitados musicalmente como para aspirar a tener un sonido concreto. Intentábamos sonar como esos grupos que te he dicho, pero el resultado era el que era”, se apresura a puntualizar.

Cuando apenas llevan cuatro ensayos, llega el estreno discográfico en forma de single compartido con una de las bandas del entorno cotidiano de Aerobitch en los locales de Seco: Frogger. “Revenge of the Nerds” (Punch / Subterfuge, 1994) se edita a medias entre Subterfuge y Punch Records, el sello que deciden montar Laura y Mario para la ocasión tal y como explicaba la primera: “Ambas bandas eran muy inexpertas y como pensábamos que nadie les querría sacar un single decidimos editarlo nosotros”.

De los tres temas con los que contribuía Aerobitch, el último, «I kill Malsonando» se grabó en el estudio de Javier Almendral en la calle Génova utilizando una batería electrónica, mientras que el resto los despacharon en su local de ensayo de Seco asistidos por Ángel Álvarez entonces componente de Positive Caústico. En la contraportada se podía ver fotos de los dos grupos en blanco y negro. En la correspondiente a Aerobitch, el trío aparecía retratado con caretas (en el caso de ellos) y gafas de sol (en el caso de Laura). “Los dos grupos estábamos empezando, así que es muy malo, suena fatal”, despachaba Rockaway Bitch a la revista Ruta 66. Por su parte, Laura no es mucho más benévola con respecto a estas primeras grabaciones que vieron la luz en forma de EPs: “Lo lógico es que hubieran sido maquetas porque estaban grabados en locales de ensayo”.

Laura se encargaba inicialmente en esa primera etapa también del bajo, aunque las dificultades que encuentra para poder compatibilizar el instrumento con ser la voz principal de la banda les lleva a reclutar a bajistas ocasionales para eventos específicos como al mismo Ángel Álvarez que les ayudara en sus grabaciones tempranas, para tocar con From Head to Toe y Piolines.

Aerobitch pasan por los estudios Reactor de Moncho Campa para grabar algunos temas destinados en un principio para formar parte de un recopilatorio que preparaba Fonomusic que, sin embargo, nunca llegaría a ver la luz. Alguna de esas canciones, como «We can do it better», constituiría el germen del que luego sería el recopilatorio que editó muchos años después Rumble Records: “Never Trust a Punk vol. II” (Rumble, 2000).

La marcha de Laura a EE.UU., donde vivió casi dos años, hace que la actividad de la banda se paralice. Fue a terminar la carrera de Mass Communications a Berkely (California) pero además de la faceta estrictamente universitaria, tuvo ocasión de entablar contacto con lo más granado del punk rock estadounidense trabajando en Fat Wreck, el sello de Fat Mike, cantante de NOFX durante su estancia en San Francisco: “Estaba Lookout en pleno apogeo, Rip Off Records también. Y todo el hardcore melódico, claro. Yo hacía un programa en la radio universitaria, KALX. Me hice amiga de Greg Rip Off, que me invitaba a sus barbacoas en las que siempre tocaba algún grupo raro. Y de Blag Dahlia de los Dwarves, que al principio me acojonaba cuando iba a su casa por si acababa descuartizada”. La cantante recordaba cómo después, tras muchas vueltas, muchos de aquellos contactos sirvieron para que el nombre de Aerobitch sonara fuera de nuestras fronteras.

Tras su regreso se incorpora Javi (Fast Food) - Bitch Boy - al bajo, quedando ella dedicada exclusivamente a cantar. Es precisamente con la banda de la que proviene el nuevo fichaje, con la que deciden grabar un nuevo sencillo compartido. “No Beer Left!” (Punch, 1996) vería la luz en la primavera de 1996 y constituiría la segunda referencia del catálogo del sello Punch recién formado. En la contraportada de nuevo una foto de la banda, esta vez en formato de cuarteto, tocando un directo, en la que se puede comprobar la predilección de Mario y Enano por las máscaras. Laura mantiene una engañosa imagen de inocente teenager con dos coletas, gafas de sol y mallas-calcetines de rayas hasta la rodilla. Y es que, las canciones con las que contribuye Aerobitch, «Leave me alone», «Liar» y «Asshole», dejan poca duda de las ganas de morder de la banda desde sus comienzos. Mario se mostraba en esta ocasión algo más magnánimo a la hora de calificar el disco: “Está bien, suena sucio”.

Tras sufrir ciertos problemas en los locales de Seco, Aerobitch y muchas de las bandas que allí ensayaban terminan desplazándose a unas naves con cámaras frigoríficas del abuelo de Javi Fast Food.

El contacto con Subterfuge les abre por otro lado la posibilidad de participar en la banda sonora de la película Killer Barbys (1996) de Jess Franco, incluyendo su tema «J. F. girl» en el disco “Freak Town” (Subterfuge, 1996) en el que también aparecían bandas como The Killer Barbies, La UVI, Fast Food, Sexy Sadie, Intronautas, Frogger, R. C. Druids, Dr. Explosion, Shock Treatment y bandas del entorno de Alehop! como Pretty Fuck Luck, Ulan Bator Trío o Guiller Momonje y su Conjunto.

Igualmente participan en una iniciativa de Punch Records para homenajear a Angry Samoans junto a Discípulos de Dionisos, Frogger, Depressing Claim: “Regreso a Samoa, Un Homenaje a Angry Samoans” (Punch, 1996). Probablemente como promotores del proyecto, Aerobitch se reservaban la posibilidad de cerrar la cara Samoans del vinilo (la otra era la cara Angry). Lo hacían con los temas «Stupid jerk» y «Lights out». El apartado del diseño gráfico corría a cargo de Mario N.O.T. (alias que adoptaba Mario para esta vertiente de ilustración) asistido en las cuestiones técnicas por Pablo de Rumble Records. Precisamente las bandas que participaban en el disco tributo tocaban en la sala San Mateo Seis de Madrid el día 4 de julio.

Tras negarse a dar un concierto que tenían en el Hard Rock Café, el Enano deja la banda acusándoles de haberse vendido. Preguntado por lo ocurrido y con la perspectiva que da todo el tiempo transcurrido desde entonces, el Enano admite: “Realmente era una tontería. Lo cierto es que al principio todo me resultaba muy cómodo; tocaba en mi grupo, Piolines, y compatibilizaba con Aerobitch. Pero llegó un momento en que empezaron a tomárselo en serio, querían algo más profesional y no fue lo mismo. Tocando soy bastante malo y limitado. Conmigo no hubieran llegado a ningún sitio. Acabaron donde estaban por su disciplina de trabajo”. Con su marcha quedaron atrás las ya mencionadas actuaciones con máscara, una costumbre que tenía el Enano por su afición a que no le vieran la cara y que llegó a contagiar a Mario en el escenario.

Para entonces Aerobitch ha tocado ya con cierta asiduidad por el circuito madrileño, con actuaciones en la sala El Sol teloneando a Parasites el día 1 de marzo junto a Frogger, en Siroco, o en algún centro okupado junto con Wipe Out Skaters. Y sobre todo se han forjado un estilo propio, tal y como contaba Laura en un texto retrospectivo: "No le gustábamos a demasiada gente, éramos uno de los grupos más primitivos del universo, bastante cercanos a una simple bola de ruido, pero teníamos agallas, y eso es algo que falta últimamente en el rock'n'roll".

La banda soluciona la baja a la batería incorporando a Gonzalo (Frogger, Fast Food) - Roger Rabitch - para sustituirle. “Hemos notado mucho su entrada porque tiene más gama de ritmos, es más clásico, tipo New York Dolls”, decía Mario del reemplazo. Con el nuevo fichaje a las baquetas es como graban su LP de debut: “C’mon Cop, Make my Day” (Rumble, 1996). El disco se gesta por invitación de Pablo de Rumble Records, que además consigue que la banda trabaje en el estudio Reactor de Moncho Campa (aunque en los créditos indicaran “Estudios ½ Fuck”) no sin antes pasar por muchas broncas internas: “Laura pensaba que no estábamos preparados y que Pablo Rumble se iba a arruinar. Cuando nos ofreció grabarlo sólo teníamos seis o siete canciones, en dos ensayos tuvimos que hacer siete canciones y dos versiones”, contaba de los preparativos del mismo. Mario también recordaba cuando escribió acerca de la elaboración del disco cómo, en apenas dos semanas antes de meterse en el estudio, tuvieron que preparar versiones de Dwarves («Sit on my face»), Adolescents («Selfdestruct»), Pagans («Her name was Jane») y Urinals («I’m a bug») para completar el repertorio del que escoger los temas definitivos.

Laura confirma el papel decisivo de Pablo para la edición final del debut de Aerobitch: “El primer disco nos lo sacó Rumble porque Pablo se empeñó en que hiciéramos un LP. Él decía que éramos muy buenos y que lo quería sacar, yo estaba convencida de que iba a tirar el dinero, pero se puso muy pesado y al final lo grabamos. Para mi sorpresa, quedó bastante bien”. Igualmente detalla las gestiones que tuvieron con el sello hasta perfilar el resultado final: “A partir de ahí, tras algunas diferencias de criterio sobre el tipo de cosas que se debían incluir en el disco (en los huecos entre las canciones y en el diseño), aunque estábamos agradecidísimos con Pablo, decidimos que preferíamos pagarnos nosotros las cosas y tener la última palabra sobre lo que sacábamos a la calle. Le compré el máster a Pablo y a partir de entonces todas las grabaciones las pagó Punch y en todo caso se licenciaban a otros sellos, pero ya sin perder el control sobre el máster”.

Para referirse al sonido del disco Mario mencionaba el punk rock sin muchos secretos, a lo salvaje, escogiendo a Dwarves como posible ilustración del resultado logrado. La cantante, por su parte, resaltaba la participación de Moncho como responsable de las cuestiones técnicas en las sesiones de estudio: “Sacó de nosotros lo que no teníamos ni puñetera idea que llevábamos dentro. Y desde entonces le fuimos fieles para todos los Lps y la gran mayoría de las grabaciones de Punch

Aerobitch no era un grupo que utilizara su música como plataforma de reivindicación a pesar del tono de enfado de sus canciones. “A nosotros tampoco es que nos guste esta sociedad, pero por eso tampoco tenemos que darles la chapa en los conciertos a la gente que ha ido allí a divertirse”, comentaban en la entrevista con el Ruta 66, poniendo como ejemplo a Ramones (“tenían un único mensaje: la diversión”) y arremetiendo contra lo ridículo de la actitud de The Clash habiendo firmado con una multinacional o a Rage Against The Machine que con sus camisetas con el Che Guevara ponía el precio de las entradas a sus conciertos por las nubes. Con todo, sí que es cierto que el grupo se granjeó fama por su imagen de enfado permanente, y siendo Laura la autora de las letras y la encargada de defender en el escenario una postura firme y de confrontación, muchos daban por supuesto el fuerte carácter de la cantante. Algo que tampoco a ella parecía preocuparle en exceso: “Las nuestras son letras agresivas y hablan de la gente y las cosas que nos desagradan, porque cuando las escribo suelo estar realmente cabreada”, sostenía en el número de diciembre de 1998 de la revista Ruta 66.

En 1997 Punch Records y N.O.T. zine preparan en la sala Trilobyte de Madrid un Fin de Semana Punk Rock en el que Aerobitch toca con Los Guarriors el día viernes 18 de abril, dejando para el día siguiente la participación de Fast Food y Sugus (que presentaban un EP compartido) junto a Mosquito Pick.

Un mes después, en mayo, entran en los estudios Reactor a grabar una serie de temas. Tres de ellos se emplean en el disco compartido con los estadounidenses The Loudmouths, banda amiga con un sonido totalmente del agrado de los madrileños. Grabada la aportación de los norteamericanos en julio de ese año, el plan original era el de sacar el disco en otoño con Punch Records, pero problemas económicos hacen que la edición de “Shock and Acceleration” (Punch, 1998) se retrasara hasta el año siguiente. Las otras tres canciones restantes registradas durante esa sesión encontrarían acomodo poco tiempo después en otro compartido con Puñetazo.

El 25 de marzo de 1998 se les pudo ver tocando con Webeloss y Depressing Claim en la sala Trilobyte.

Cuando se disponen a preparar la gira Este no es el Verano del Amor que tienen apalabrada para el verano de ese año junto a Shock Treatment, tanto Bitch Boy como Roger Rabitch comunican a sus compañeros su decisión de abandonar el grupo. Componentes ambos igualmente de Fast Food, Bitch Boy justificaba su marcha por la incompatibilidad de militar en las dos bandas a la vez y el desembolso económico personal que le suponía en ocasiones participar en semejantes giras. Tanto Laura y Mario reaccionan con enfado a lo que entienden como una deserción en vísperas de la serie de conciertos veraniegos que se les venía encima y rechazan el ofrecimiento de sus ya excompañeros de intentar cubrir de alguna manera las actuaciones en ciernes, prefiriendo buscar sustitutos inmediatamente para reconstruir la sección rítmica de Aerobitch. Para ello tiran de sus conexiones con la incipiente escena alrededor de Castellón donde bandas como los propios Shock Treatment, Depressing Claim, Puñetazo o T Shirt mantienen viva en la zona la llama del punk rock. En concreto consiguen enrolar para la batería a Tomás Ramos – Bitch Campion – (Depressing Claim, Puñetazo) y a Nacho Colom – Bitch Sampras – (entonces en Puñetazo y luego en Telepath Boys) para el bajo.

Con esta alineación es como salen a tocar por diferentes lugares de la geografía nacional, como, por ejemplo, en Bilbao el 11 de julio tocando en la sala Purgatorio en un concierto en el que el cartel lo completaba la banda local Los Bonzos, y el día 13 en la sala Mogambo o el 16 en el Varsovia de Gijón. Mario hacia un balance positivo de la gira: “(…) Fue un éxito (al menos la mayoría de las fechas), estuvimos a la altura y bebimos como cerdos, que es de lo que se trataba”.

A la finalización del tour estival siguen los cambios en la formación. El bajo pasa a manos de Ignacio Megías –North Shore Bitch – al que conocen por ser el hermano de Elvira, fotógrafa amiga y cercana del entorno de Frogger y que no había tocado un instrumento en su vida, lo que, sin embargo, no supuso un problema: “Más vale un amigo con ganas, y talento como descubrimos después, que un bajista, trompetista, guitarrista o harmonicista tocapelotas” indicaba Mario en un texto retrospectivo incluido en la reedición en vinilo de C’mon Cop, Make my Day. Para la batería reclutan a Óscar – Bitch Moon – (Imperial Surfers).

Con este cuarteto Aerobitch toca en directo en conciertos como el de Ricoamor en Castellón el día 5 de octubre de 1997 junto a Puñetazo, pero para cuando en 1998 participan en los conciertos de Radio 3 y ve la luz finalmente el compartido con The Loudmouths, las baquetas son ya cosa de César Bartolomé – Txetxar Bitch -. Y es que el concierto de Castellón resultó del todo decepcionante. Fue el debut de la sección rítmica de la banda, que había tenido muy poco tiempo para acoplarse al grupo. Así recuerda Nacho su bautismo de fuego: “La sala llena y gente que se quedó fuera sin entrada. Debió de ser como mucho mes y medio o dos meses después de entrar en el grupo, y como cinco meses después no haber tocado el bajo en mi vida. Evidentemente no estaba bien preparado, fue una inconsciencia muy punk que aún me sorprende”. Laura también rememora el evento con pavor: “Fue un concierto desastroso. No dimos ni una”. La actitud excesivamente despreocupada del batería acerca de lo sucedido en el viaje de vuelta a Madrid ese mismo domingo por la noche en una furgoneta donde los ánimos de sus compañeros estaban, sin embargo, por los suelos, deja a las claras su posible incompatibilidad con el proyecto.

Aprovechando su estancia en Bilbao tras un par de conciertos por la zona en un fin de semana, Mikel Biffs les convence para que se pasen por su estudio Chockablock para grabar unas cuantas canciones. Laura comparte las reservas que tenía al respecto: “Yo personalmente no era muy partidaria de grabarlas, no me apetecía meterme en un estudio a matacaballo, después de dos días de conciertos y posteriores juergas y sin haber preparado bien las cosas. Pero Aerobith era una democracia y el resto sí querían hacerlo, así que se grabaron”.

De aquella sesión se emplearon versiones de Venom («Angel dust»), Motörhead («Orgasmatron») y Vom («Electrocute your cock») para un compartido con Puñetazo, “Aerobitch vs. Puñetazo: 13 Steps to Hell” (No Tomorrow, 1998), que quedaría completado con otras tres canciones de las que tenían grabadas con la formación en la que la sección rítmica estaba compuesta por Bitch Boy y Roger Rabitch. Los de Castellón habían grabado su contribución en los estudios Rockaway con Juan Carlos Tomás como productor.

En este caso el disco fue editado, no por Punch Records, sino por No Tomorrow, sello amigo fundamental igualmente en el desarrollo de la escena punk rock estatal de la que Aerobitch ya formaba parte y con cuyo responsable Javier Ordóñez, colaboraron en la distribuidora RPM por un tiempo: “Javi sacaba la gran mayoría de los grupos españoles que nos gustaban y con los que tocábamos. Teníamos una relación muy intensa, con No Tomorrow de por medio, entre las bandas de Buenavista/Donosti (Nuevo Catecismo Católico, Señor No, Discípulos de Dionisos, Teen Dogs…), Castellón (Depressing Claim, Shock Treatment, Puñetazo, Vincent Von Reverb…) y Madrid. Nos montábamos los conciertos los unos a los otros, mi casa siempre estaba abierta para los otros grupos cuando hacía falta, igual que las suyas para nosotros. Se creó una conexión muy especial entre los grupos de las tres ciudades”.

Todas estas participaciones en compartidos parecían preludios interminables del esperado segundo Lp de la banda. Su grabación, sin embargo, no se planteó hasta que Aerobitch pasara por otro cambio significativo en su estructura que afectaría de forma notable en su sonido: la inclusión de un guitarra solista, que llegaría en 1998 de la mano de Ivar Muñoz-Rojas - Bitch the Kid integrante por entonces de Mallrats, una de las bandas que ensayaba en los mismos locales de Aneurol 50 donde paraba Aerobitch. Es precisamente en unos ensayos cómo Aerobitch conoce por vez primera al que terminaría a la postre siendo componente hasta el final. “Un día no vinieron la cantante y el bajista de Mallrats, así que el batería y yo empezamos a hacer el cafre con canciones más punkarras. Entre otras, tocamos «You are nothing» de Hellacopters, que se había publicado recientemente, y al salir del local nos encontramos a Laura en el pasillo, que preguntó ‘¿Eráis vosotros los que estabais tocando Hellacopters?’. Y nosotros en plan ‘Sí’, como por la boca pequeña. Estaba flipando porque un par de semanas antes había alucinado con Aerobitch en Festimad y el primer disco me encantaba”, contaba Ivar de aquel encuentro.

Comenzó entonces un periodo de prueba de un par de meses: “Que tiene toda la lógica ya que yo era un chaval de 17 años y ellos ya tenían 22 ó 23. A punto de grabar su segundo disco, no querrían jugársela y que el pequeño les saliera rana”. El caso es que el 4 de julio de 1998, una fecha que Ivar recuerda aún perfectamente, recibe la confirmación oficial: “Estábamos en el intercambiador de Moncloa cuando Laura me dijo ¡Estás en el grupo!”.

Sobre su incorporación opinaban en Ruta 66 en diciembre de ese mismo año tanto Laura: “El hecho de meter a alguien nuevo en un grupo formado creo que siempre es algo bastante premeditado. En el caso de Bitch the Kid se pensó muchísimo pero creo que queda demostrado que la decisión que tomamos fue correcta”, como Mario: “Llevábamos tiempo queriendo hacerlo, básicamente debido a que como guitarrista soy, por decirlo de una manera suave, muy limitado, y nos apetecía hacer un rollo más guitarrero”. Más adelante, Rockaway añadiría más detalles acerca de la inclusión de un guitarrista extra: “Nos notábamos limitados conmigo como único guitarra, buscábamos más contundencia en directo, un tío que pudiera hacer algún arreglo, redondear las canciones, que es para lo que sirve un guitarra solista”.

Como aperitivo y a modo de entrenamiento para que el nuevo fichaje se hiciera una idea clara de cuál era la línea del grupo, le pasaron discos de Señor No y Nuevo Catecismo Católico: “Yo empecé bastante canijo a tocar heavy y tenía cierta soltura técnica, así que fue sobre todo asimilar un poco el rollo más roquero”, recuerda Bitch The Kid, al que también le dieron alguna recomendación bien clara: “Me dijeron que eso de tocar con la guitarra alta nada, que me la bajase a la altura de las rodillas”.

El debut del nuevo guitarrista con Aerobitch se produce el 24 de septiembre de 1998, justo cuando cumplía 18 años, tocando en un festival en el que también aparecían los nombres de DM3, Undrop y Amphetamine Discharge. Unos pocos días antes habían tocado en el Rock Palace, aunque se trató de un concierto que dieron casi sin avisar nadie.

Reforzados pues como quinteto entran en Reactor a grabar los temas de “Time to Start Kickin’ Ass” (Punch, 1998) tras haberse encerrado previamente en un chalet que tenía la familia de Laura en la sierra para preparar todo antes. El trabajo en el estudio de nuevo con Moncho Campa resulta gratificante: “A Moncho le gusta el punk, ha escuchado y grabado muchas cosas y sabía lo que hacía. Sacaba lo mejor de nosotros, nos ponía las pilas y, con los presupuestos ultra reducidos que manejábamos, hacía virguerías para que las cosas quedaran bien. La verdad es que Aerobitch le debe una parte muy importante de su sonido”, recuerda Laura. También el guitarrista solista se une a los agradecimientos hacia el técnico: “Tuvimos la suerte de tenerle a los mandos, porque sacó un gran sonido que plasmaba bien lo que era el grupo. Entonces, sin tanta digitalización, esto no era tan fácil para grupos más pequeños, con poco presupuesto, y él lo consiguió con su conocimiento y disciplina. Estábamos de buen rollo, pero muy concentrados en hacerlo lo mejor posible”. Siendo como era el primer disco en el que participaba Bitch the Kid, se mostró disciplinado con la tarea previa antes de entrar en estudio: “Me ensayé mil veces las canciones antes de grabarlas”. Además, contó con cierta ayuda extra: “Grabé con una Gibson SG que me prestó Fernando Pardo, de Sex Museum. ¡Algo que agradecí y agradezco mucho!”.

Junto a una versión de Poison Idea, malas experiencias de la cantante en lo que vivía en EE.UU. («How many times»), reacciones a personas cercanas que terminan convirtiéndose en nocivas («This is killing me»), respuestas a críticos musicales («Run them over») y personajes varios de la escena musical («Gotta go») conforman algunas de las historias de las que trata el que no tuvieron problema en definir como disco de cabreo. Aerobitch sigue escupiendo su punk rock con enfado, enseñando siempre los colmillos.

Laura, responsable de las letras del grupo, explicaba en su momento el contenido de las mismas: “Suelo escribir sobre personas que me o nos han tocado los cojones y situaciones concretas, las letras de Aerobitch no hablan sobre cosas universales. Probablemente si no hablaran sobre hechos concretos no serían tan agresivas”.

Respecto a la composición de los temas funcionaba un sistema más bien democrático. Ivar relata el proceso y cuál fue su participación en el mismo: “La verdad es que desde un primer momento me dejaron aportar ideas. Y poco a poco, fui cogiendo más seguridad y soltura para llevar ideas o canciones que pudieran encajar. Pero solía ser bastante colectivo, a partir de una idea de guitarra de Mario o mía o de los dos se creaba lo instrumental. Y el tema de las voces eran Laura y Mario. Rara vez llegaba alguien con una idea cerrada, de esto es así y tal”.

El Lp se acompañó del Ep “How Many Times” (Punch, 1998), en el que se incluían dos temas del mismo («Queen of rock’n’roll» era el que acompañaba al que daba título a la entrega) más dos bonus («Motorgirl» y «Everybody») extraidos de una grabación que hizo Radio 3 durante la actuación de Aerobicht durante el Festimad de ese año. Si bien de «Motorgirl» ya había una versión de estudio incluida en Shock and Acceleration el compartido con Loudmouths, «Everybody» era un inédito.

En el verano de 1998 entran en los estudios Reactor para dejar registrados los temas con los que contestar a la invitación formulada por el sello californiano (de San José más concretamente) Intensive Care Records para editar un Ep. El resultado, “Are You Ready?” (Intensive Care, 1999), contenía un tema extraído del Time to Start Kickin’ Ass y otros tres (una versión de Zero Boys, «Civilization’s dying» incluida) que estaban inéditos hasta entonces.

A Aerobitch le surge otra posibilidad de colaboración internacional cuando hablan con los suecos Dialtones para sacar un 7” compartido que pone en la calle el sello Beluga. Para “Aerobitch vs. The Dialtones – Action” (Beluga, 1999), los madrileños utilizarán las dos canciones del Time to Start Kickin’ Ass, que ya habían seleccionado en el Ep How Many Times.

Uno de los conciertos que dan presentando el nuevo disco es el de la sala 4atre junto a Shock Treatment el 13 febrero de 1999.  Ese verano, además, el grupo se lanza a la que sería la primera de las mini giras que hicieron por Alemania, donde estaban teniendo mejores ventas que incluso en España. Bitch the Kid tuvo que quedarse en tierra porque había sufrido un desprendimiento de retina que le obligaba a guardar reposo y fue reemplazado por Vicent von Reverb, que no escatimaba calificativos a la hora de contar la experiencia a la revista Rock Sound: “Estuvo de puta madre, una de las mejores experiencias de mi vida de largo. Llenamos casi todos los conciertos, vendimos muchísimos discos y hasta sacamos algo de pasta. Aerobitch tienen las cosas muy claras, saben hasta dónde pueden llegar, las canciones son buenas, tienen actitud, tienen garra y en directo arrasan, ¿qué más se puede pedir?”.

La banda tuvo ocasión de tocar por localidades (Dortmund, Aachen…) actuando en diferentes sitios, algunos de lo más variopinto, como en un antiguo bunker llamado AZ, o en una especie de chalet en el que habían montado una fiesta española, con sangría y todo. La anécdota la contaban para Rock Sound, donde explicaban que la cita surgió por intentar completar fechas en la gira. Cuando llegaron al lugar del concierto comprobaron con sorpresa y entre risas que el cartel que anunciaba el evento traía su nombre junto al lema Living La Vida Loca Tour. Al entrar comprobaron que los organizadores eran en realidad unos chavales jóvenes pertenecientes a una hermandad católica que huyeron en masa cuando escucharon la primera canción de Aerobitch.

Nacho también valora con el tiempo positivamente la experiencia: “La gira, a pesar de ser toda una aventura (no sabíamos si iría alguien a vernos), fue bien, con más respuesta de la esperada. Francia fue complicado (como siempre), pero en Alemania, Bélgica y Holanda estuvo bastante bien. Sirvió para sentar bases de futuro, sobre todo en Alemania, y eso se notó en la siguiente gira, que supuso un paso adelante importante, donde se notó una mayor repercusión”.

La manera de organizar estas salidas pasaba siempre por el trabajo duro de la misma banda, sin managers ni intermediario alguno: “Cuando vimos la posibilidad de salir fuera nos pusimos a llamar a todo el mundo que conocíamos, a buscar contactos” contaba Laura para Rock Sound. Preguntada mucho tiempo después confirmaba el procedimiento: “Las giras se montaban a base de preguntar a contactos de otros grupos y sellos, con mucho curro por mi parte, y con resultados muy variables en cuanto al público, los locales en los que tocábamos y los sitios en los que dormíamos. Yo montaba conciertos en Madrid, así que la mayoría de las veces era un intercambio de favores entre bandas de escenas similares”. En la misma entrevista se mencionaba el hecho de que la cantante, verdadera responsable de muchos de los aspectos organizativos de la actividad que desarrolla la banda, había atesorado experiencia cuando trabajó en Fat Wreck. Aunque ella matizaba en su respuesta la enorme diferencia que les separaba con respecto a la discográfica norteamericana (“Están muy organizados (…) tienen a mucha gente trabajando y (…) tiene mucho dinero”), no le importaba reconocer la experiencia adquirida entonces: “Evidentemente aprendí mucho, la forma de llevar un sello y sobre todo la manera de tratar a los grupos”.

Mario comentaba para la mencionada revista uno de los aspectos que había notado respecto a la receptividad para con el grupo: “Flipábamos porque casi la mitad del público eran skins con perros de presa y… los tíos de puta madre. Aquí es imposible ver en un concierto nuestro a un skin o a un punki con cresta”.

La conexión internacional de Aerobitch es envidiable. Ese mismo año 1999 entran en un recopilatorio, “Short Music For Short People” (Fat Wreck Chords, 1999), precisamente orquestado por el ya mencionado sello Fat Wreck, en el que 101 bandas interpretaban temas de 30 segundos. Los madrileños aparecían en una lista en la que se podían leer nombres legendarios como Bad Religion, Teen Idols, Green Day, Nomeansno, Descendents, The Dickies, Circle Jerks, The Offspring, Sreeching Weasel, Youth Brigade y un largo etcétera. El tema elegido por Aerobitch fue «Steamroller blues».

Aerobitch acompañaría a Cannonballs el 13 de diciembre de 1999 en la presentación que harían estos en Vitoria de su EP editado precisamente en Punch Records.

Al año siguiente el sello que precisará de sus servicios fue el neoyorquino Tee Pee Records para el disco “A Fistful of Rock’n’Roll vol. 5” (Tee Pee, 2000) que abrían ni más ni menos que Dwarves Aerobitch participaba con «Hail Satan»

Como resultado de la buena aceptación de la música del grupo fuera de nuestras fronteras preparan en otoño de 1999 “An Urge to Play Loud” (I Used to Fuck People Like You in Prison, 2000) con la vista puesta en su distribución por Alemania. Celosos, eso sí, siempre por poseer el control de todo su material, el grupo vende la licencia para que el sello alemán lo pudiera mover en su país, pero conservando el máster. El disco, que traía tres canciones por cada cara, cerraba cada cara con versiones de The Saints («Know your product») y de AC/DC («High voltage»).

La grabación del disco no estuvo exenta de dificultades, ya que Txetxar dejó la grabación prematuramente una vez terminada su parte, sin que se hubiera escuchado el resultado final y poder determinar si se requería repetir algo. Entre el resto cunde ciertamente el pánico porque no quedan convencidos (“nos parecía que la grabación no tenía pegada y era todo una mierda”, rememora Laura) y se considera seriamente la posibilidad de desechar la edición del disco. Finalmente, la intervención de Moncho Campa termina resolviendo la papeleta: “Al final hizo una mezcla y nos obligó a reescucharlo otro día, y nos dijo que no fuéramos gilipollas”. Todo un acierto lógicamente ya que una vez en la calle el disco llega a manos de la revista británica Kerrang! que le otorga todos los parabienes.

Conscientes del peso que tiene ya la banda y su repercusión internacional, la revista Ruta 66 cubrió la segunda gira que Aerobitch hicieron por Alemania (y un concierto en Holanda) al año siguiente, en verano de 2000. Concedieron un amplio reportaje de varias páginas de J. F. León que montó en la furgoneta con ellos desde que la cargaron en su local de ensayo en el Rock Palace hasta que completaron el tour en el mes de septiembre con actuaciones en Stuttgart (viernes 8), Nuremberg (sábado 9), Berlín (domingo 10), Leipzig (lunes 11), Colonia (martes 12), Amsterdam (miércoles 13), Trier (jueves 14), Solingen (viernes 15) y Dortmund (sábado 16). El relato de las experiencias en la carretera incluía cómo se volcaban en cada concierto, intentando sobrellevar las afonías que aquejaron en algún momento a Laura y a Mario, o cómo la cantante terminó en Nuremberg con el labio partido tras lanzarse al público en mitad de un pogo. Hubo quien informó a los madrileños de que en el concierto que dieron en Stuttgart abriendo la gira, habían logrado congregar a algún centenar más de espectadores que otros grupos internacionales como Cosmic Psychos o Zeke. “La gente estaba como loca y se acabó el merchandising”, señala Bitch The Kid. En otros lugares como Dortmund, Aerobitch recibió una cálida acogida, mientras que sus compañeros de cartel, los suecos Hives eran increpados por la audiencia. “Para mí fue el mejor concierto que dimos. Y aunque ahora suena poco creíble, había mucha gente en el público que había venido a vernos a nosotros. The Hives acababan de sacar su segundo disco y no aún no habían pegado el pelotazo. Recuerdo hablar con el guitarrista, que me decía ‘Acabo de dejar mi curro para centrarme en el grupo. No sé si habré hecho bien’. Creo que no se equivocó”, rememora el guitarrista. Otras bandas con los que compartieron escenario fueron The Jupiters, Discoinferno, Cellophane Suckers o Bored.

Eso sí, antes de ir a Alemania en septiembre han dejado grabado durante el mes de julio el siguiente disco de la banda: “Steamrollin’” (Punch, 2000). Como contaba Mario a Rock Sound, el disco es el resultado de un intento por lograr una mayor dureza, algo que les trajo alguna que otra dificultad: “Llevábamos unas ideas para hacerlo más contundente pero para lograrlo has de ser más preciso, se tienen que preparar las cosas de otra manera y nosotros no preparamos las cosas de ninguna manera en especial, sacar las canciones y punto”.

La prensa fue unánime en señalar que el sonido de la banda parecía haber evolucionado algo más al rock abandonado un poco el punk de los comienzos. Desde el seno del grupo no se veía tan claro que ésa fuera la transición y, de hecho, cuando desde la revista Rock Sound le preguntaban al guitarrista la posible influencia de los grupos escandinavos del momento, éste no perdía la oportunidad para defender sus posiciones: “Algo influye, de esos grupos unos nos gustan, otros no, yo cada vez estoy más cansado de todo ese rollo porque los últimos discos que han sacado no me han convencido mucho”. Tras declararse fan de la primera época de Turbonegro, Gluecifer o Hellacopters, reivindicaba la influencia de AC/DC en una de las canciones que componían el single compartido con Loudmouths. Para Ruta 66, algo más alterado, quizás algo harto de estar respondiendo siempre el mismo tipo de cuestiones, recordaba que la variedad de grupos que han versionado en alguna ocasión era lo suficientemente amplio como para no encasillarlos en un estilo concreto: “Son todo etiquetas para describir música fuerte y furiosa, lo que nosotros hacemos, y unos te llamarán punk por sonar sucio y tocar canciones simples, otros te llamarán jevi por hacer punteos, y otros te dirán que eres rock porque no ven claro que seas punk o jevi, a mí no me afecta, pero si tengo que buscar una etiqueta me gusta punk rock’n’roll”.

Echando la vista atrás, Ivar reconoce la evolución en el sonido del grupo: “Creo que cualquier grupo que toca mucho en directo evoluciona. Y en nuestro caso, creo que fuimos definiendo mejor las canciones y teniendo más claro cómo llegar a lo que queríamos. En la práctica esto se tradujo, desde mi punto de vista, en más melodías y algo más de rock. Pero, siempre estuvo muy claro que no queríamos que sonase a grupo rockero escandinavo de la época. Éramos un grupo de punk”.

Mario también comparaba el nuevo álbum con el anterior trabajo para Ruta 66: “Se le ha dedicado más tiempo de grabación y el grupo está más compactado”, además de apuntar el hecho de que era el tercer disco que grababan con Moncho Campa, “un tío que nos conoce de sobra y que sabe un montón”. También Nacho comenta la importancia del productor e ingeniero de sonido en el devenir de la banda: “Un tío estupendo, pero con mucho carácter. En las primeras grabaciones bastante distendido todo, pero con el paso de los años en las grabaciones había más tensión, ya era más complicado el tema con Moncho. Pero el tío nos sacaba mucho partido, nos conocía perfectamente y era la persona adecuada”. Ivar señala lo especial del nuevo disco: “A Steamrollin’ le dedicamos más tiempo y creo que se nota en que es el que más compacto suena”.

La nueva entrega tuvo su prolongación con el sencillo “You Wanna Know” (Punch, 2000) que se cerraba con un tercer tema que era inédito en el repertorio de la banda «Nobody cares» en el que los coros los aportaba Beef Bandit – The Superkid- de Rhino Wrestlers.

El mismo sello alemán que puso en la calle An Urge to Play Loud contaría con ellos para el recopilatorio “Where the Bad Boys Rock” (I Used to Fuck People Like You in Prison, 2000) y los madrileños utilizan el tema «This situation» del recién editado “Steamrollin’”.

Tras volver de Alemania, Txetxar se marcha a Argentina de vacaciones y cuando vuelve reúne  a sus compañeros para comunicarles que ha decidido quedarse a vivir en aquel país una vez hubiera puesto en orden sus cosas en Madrid. Aerobitch se quedan sin batería cuando el nuevo trabajo está a punto de salir al mercado y tienen ya apalabrada toda una gira de presentación. Se trata sin duda de un gran contratiempo porque además el batería aportaba solidez al sonido de la banda: “Tocaba perfectamente para lo que necesitábamos, tenía pegada, aguantaba bien un concierto sin paradas…”, enumera la cantante. El sustituto a las baquetas sería Jesús Rodríguez –Txerno Bitch -. Con él afrontan los conciertos de presentación de “Steamrollin’”.

Pero todo se precipita cuando en abril de 2001 Laura emite un comunicado en el que informa de su decisión de dejar la banda. Decía imaginar que algunos seguidores no lo entenderían pero que tampoco había sido algo decidido impulsivamente o como resultado de un cabreo. “Aerobitch siempre ha sido demasiado importante para mí como para hacer algo así y no valorar todas las consecuencias de mi acción”, añadía. Asimismo, confirmaba que se darían las dos últimas citas que la banda tenía apalabradas (conciertos en Bilbao el 28 de abril y en la sala Caracol de Madrid el jueves 3 de mayo) y que, tras decisión del resto de los componentes, el grupo se disolvía.

El concierto de la sala Caracol, en el que también iba a tocar Hamlet, terminaría suspendiéndose, más que nada porque iba casi a coincidir con el que los propios Aerobitch deciden dar en la sala Gruta 77 de Carabanchel como despedida. El evento fue grabado por Moncho, verdadero valedor del sonido de la banda: “Nunca conseguimos convencerle para que se viniera de técnico de directo, pero nos habría gustado. Lo más parecido que hizo fue grabar el concierto de despedida en le Gruta 77, pero el disco duro en el que estaba la grabación se fue a la mierda y a día de hoy no hemos conseguido recuperarlo”, cuenta Laura.

La cantante rememora la etapa final de la banda. Las razones que le llevan a tomar tan dolorosa decisión eran de múltiple naturaleza: familiares (su padre sufrió en aquella época un infarto), laborales (era guionista en un programa musical de televisión y su dedicación llegaba a solapar con la planificación de los conciertos de la banda), personales (problemas en el mismo tándem Laura – Mario que repercutían en el grupo) y las sensaciones que ella tenía respecto a la evolución de la banda: “Las dinámicas dentro del grupo, en general, estaban ya muy viciadas, y yo no me sentía con fuerzas para seguir tirando de todo. Sentía que me faltaba energía para seguir encargándome de las giras, la promo, el merchandising… Básicamente, no me sentía apoyada por el resto del grupo en las decisiones que creía que había que tomar, con lo que cada vez disfrutaba menos de Aerobitch. Pensaba que no estábamos defendiendo el último Lp en directo con la misma contundencia que antes. Así que, entre unas cosas y otras, después de darle muchas vueltas y pasarlo bastante mal, me pareció que la única decisión razonable era dejar el grupo”, concluye.

Preguntado también Nacho por el final del grupo, el bajista señala: “Al final el ambiente a la hora de ensayar y salir a tocar ya no era tan divertido, y cuando la música no es tu curro eso es algo esencial. Creo que a Laura se le agotaron las ganas y las fuerzas de lidiar con según qué cosas. En los últimos meses, justo cuando se incorporó Cherno a la batería, ya se intuía que no iba a durar la cosa. Había más desencuentros que antes y un ambiente menos distendido. Tampoco nos llevábamos mal”, advierte el bajista, que reconoce que el no haber estabilizado a un batería terminó por pasar factura: “Después de César estuvimos probando a varios, pero n cuajaba la cosa. Al final encontramos a Cherno, que era un batería excelente, pero no encajamos a nivel personal. Después de tantas idas y venidas con la batería, eso desmoralizó un poco”.

Laura atribuye a la combinación de una serie de factores la relevancia que pudiera llegar a tener toda la trayectoria recorrida por Aerobitch: “Se juntó que hablábamos inglés, mucho curro, los contactos, el que Moncho consiguiera que nos diéramos cuenta de que el grupo podía merecer la pena y que pillamos una época en la que esos tipos de sonido eran bien recibidos”. Probablemente la cuestión de poder comunicarse en otro idioma fue lo que les faltó a otras bandas coetáneas: “Como Nuevo Catecismo Católico y Señor No. Eran dos apisonadoras, mucho mejores que Aerobitch”. Su valoración de todo lo vivido es categórica: “La autogestión y el hazlo tú mismo se convirtieron en parte muy importante de la personalidad del grupo y yo valoro muchísimo el respeto que nos teníamos y las redes de colaboración que conseguimos entre los que estábamos metidos en la “escena”, o como quieras llamarlo (…) Para mi fueron años de muchísimo aprendizaje, muchísimo curro y mucho disfrute. Probablemente yo fuera el miembro del grupo menos divertido y menos dado al cachondeo, porque era la que organizaba las cosas y necesitaba saber que estaba todo medianamente controlado, pero me siento muy orgullosa de todo lo que conseguimos y fue una etapa imprescindible de mi vida. Muchas de las cosas que hago ahora siguen marcadas por lo que viví y aprendí esos años”.

Nacho tiene claro qué puntos destacar de una propuesta como la de Aerobitch: “En un momento en el que estaba despegando el indie creo que una propuesta decididamente punk, y más aún con una mujer al frente, con la manera de cantar que tenía Laura, aportaba algo distinto, y ayudaba a abrir un camino no tan transitado. Luego, aparte de lo musical, la manera de llevar el grupo desde la absoluta autogestión, y la mirada a Europa sin demasiados complejos, creo que también nos posicionaba en un lugar algo distinto”. Ivar se queda con la fuerza de los discos y los conciertos, pero sobre todo “por tener al frente a una cantante con una fuerza arrolladora como Laura”.

El final de Aerobicht supone el comienzo de otra gran banda: Muletrain. Mario, Ivar y Nacho (y en un principio Txerno a la batería, aunque la cosa no terminó de funcionar en lo personal) arrancan con un proyecto que lograría hacerse un hueco en la escena independiente. Mario también militaría en Chingaleros, Silla Eléctrica y R.O.B.O. Nacho, tras el final de Muletrain inició proyectos como CAL. Laura, por su parte, participaría a modo de colaboración con bandas como 37 Hostias (con los que puso voz a la protagonista femenina de una ópera punk que compusieron los madrileños), Telepath Boys, Image Makers, junto a Bitch the Kid y Rockaway Bitch participa en el disco “Dirty Schazmann” (El Rancho Puncho, 2001). También se enroló en proyectos con varias de las amistades afianzadas durante la trayectoria de Aerobitch como la gente de Castellón Israel (Shock Treatment, Telepath Boys, Balloon Flights) y del mismo Madrid, como Sergio Durango (Rhino Wrestlers, Image Makers).

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