Secta Sónica

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Grupo instrumental donde las guitarras llevaban la voz cantante

Secta Sónica fue uno de los grupos de la escena laietana que surgió en los años 70 en la órbita del combo formado por el sello barcelonés Edigsa, que aglutinó a la inmensa mayoría de los artistas más inquietos de la ciudad, y la sala Zeleste, local dirigido por Víctor Jou donde se reunían los citados músicos y que por entonces estaba situada en la calle Platería, cerca de Via Laietana.

Pero esta historia comienza con el regreso a Barcelona de Xavier Pérez después de su infructuosa búsqueda de un contrato discográfico en algún sello londinense. Una vez en Barcelona pasa por diferentes formaciones como el grupo country-rock Sloblo y Gato, grupo pop-rock con fuerte influencia anglosajona. Pero ninguno de estos estilos le gusta demasiado, en palabras del mismo Xavier “no queríamos hacer cançó, por supuesto, ni queríamos abdicar del rock, pero tampoco caer de narices en la mera copia de grupos angloparlantes, como habíamos hecho con Gato”. Entonces Xavier se junta con Rafael Zaragoza, con quien había militado en Sloblo, y amante de los sonidos jazz-rock que habían surgido en la ciudad en los inicios de los años 70. Ambos, junto con Jordi Bonell y Víctor Cortina, formaron el núcleo más estable de la banda, por la cual pasaran diferentes percusionistas. En un principio tuvieron el nombre de Secta de la Sabiduría Estelar pero más tarde lo cambiaron por el que sería su nombre definitivo, Secta Sónica.

Para su álbum debut “Fred Pedralbes” (Edigsa, 1976) cuentan con la ayuda de otros artistas del sello como fueron Jordi Sabatés, Lucky Guri, componente de Música Urbana, o Xavier Batalles que tocaba en Orquestra Mirasol, entre otros. En él prevalecen los sonidos más progresivos, acercándose por momentos al rock sinfónico, y reivindicando el uso de la guitarra eléctrica como instrumento melódico.

Al año siguiente lanzaron su segundo y, a la postre, último álbum “Astroferia” (Edigsa, 1977), un disco más arriesgado y experimental que su predecesor y en donde se palpa de forma más notoria las diferentes inquietudes de los componentes del grupo.

Después de este trabajo el grupo desapareció. Xavier Pérez tenía claro su objetivo: “Quería contar en tres minutos las cosas que me sucedían y veía a mi alrededor, pero no daba con la fórmula. Tenía muy claro, eso sí, que lo de cantar en inglés era una majadería y que no tenía ningún sentido contar historias de surfers”. Esa formula la encontraría gracias a Jordi Vilella, batería del grupo, que llevó a Xavier a las fiestas del barrio de Gràcia. Una vez allí descubre la rumba catalana, quedando tan fascinado que decide adoptarlo como su forma de expresión artística. A finales de ese año, ya como el Gato Pérez, lanza “Carabruta” (Belter, 1978), que dio el inicio a una carrera con la que acabaría convirtiéndose en uno de los máximos exponentes de la rumba catalana.

Álbumes:

Astroferia

1977

En este segundo disco el grupo se muestra más ambicioso, el conjunto es mucho más complejo que su carta de...

Fred Pedralbes

1976

Para bautizar su disco de debut deciden usar el nombre del barrio pudiente donde reside la alta burguesía barcelonesa, el...

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